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lunes, 24 de septiembre de 2012

Esta Iglesia no tiene futuro


Os traigo un artículo del blog Teología sin Censura, creo que el tema es interesante:
Los recientes escritos de H. Küng y L. Boff, sobre este asunto, y que estos días circulan por la red, nos obligan a pensar. La Iglesia se debilita por días, pierde credibilidad y a la gran mayoría de la gente ya no le interesa. ¿Será cierto que esta Iglesia no tiene futuro? 
Cuando aquí hablo de la Iglesia, no me refiero a la enorme cantidad de personas que, cada cual como puede, se interesan por Jesús de Nazaret y lo que enseña (o no enseña) el Evangelio. No hablo de la fe de la gente, un asunto muy personal que cada uno se lo gestiona como Dios se lo da a entender. 
Al decir que esta Iglesia no tiene futuro, lo que quiero indicar (como hace Küng) es que el papado y la curia vaticana, tal como se han organizado y tal como funcionan, no sólo no van a ninguna parte, sino que además - y sobre todo - le están haciendo mucho daño a la misma Iglesia y, más que nada, a tanta gente de buena voluntad que hasta pierde el interés por lo religioso cuando ve el triste espectáculo que está dando el llamado “sistema romano”.
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Ahora os dejo un pequeño "cuento" que me a venido a la mente al leer esto:
Hace mucho tiempo, existían en el mundo unos hombres inquietos. Les preocupaba sobremanera que los más sencillos no pudieran entender a Dios y por tanto desviarse de su camino. Mantenían largas discusiones sobre todos los interrogantes que se planteaban en cuanto a la doctrina de Dios había dado a los hombres. Estudiaban lo que habían dicho hombres sabios de la antigüedad, y se aprendían sus argumentos. Estaban seguros que solo ellos, gracias a sus estudios y debates, eran los únicos que sabían lo que Dios quería de los Hombres. Un día Dios se encarnó y se apareció al mundo, pero resultó que las cosas que decía no se parecían en nada a las conclusiones a que ellos habían llegado. 
Lamentablemente en su afán por proteger la doctrina de Dios, acabaron condenando a muerte a ese hombre que blasfemaba llamándose hijo de Dios. Le crucificaron… 
Bienaventurados los humildes porque ellos verán a Dios...