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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Nueva Evangelización? - LA IGLESIA (5/6).

 

El futuro de la Iglesia.
¿Tiene futuro, la Iglesia?Es una pregunta que se escucha con frecuencia, sobre todo desde fuera.La disminución de los "practicantes" y del clero, provocan esta pregunta que, en muchos casos, insinúa una respuesta negativa.
Es una pregunta que puede tener diferentes (y contradictorias) respuestas, dada la gran y creciente variedad de formas que tiene y tendrá la Iglesia.
En el ámbito occidental, actualmente, muchos de dentro y de fuera de la Iglesia, cuando se hacen esta pregunta, inconscientemente mantienen la idea de laCristiandad.De hecho, ésta es la única forma deIGLESIAque históricamente se ha conocido, si exceptuamos los primeros siglos de Persecuciones.Prácticamente todo lo que conocemos de la Iglesia se ha dadoen situación de Cristiandad:historia (con sus magníficos museos), liturgia, espiritualidad, doctrina, fiestas, catequesis, lenguaje, derecho canónico, estructura interna, calendario, … Sorprendentemente, a pesar de que a menudo se afirma que estamos en unasociedad laica, cuando nos preguntamos por el futuro de la Iglesia, pensamos, en unaiglesia de Cristiandad.Por eso, entre nosotros, la pregunta podría formularse directamente así: en unaSociedad laica,¿tiene futuro unaIglesia de Cristiandad?
Hecha así, esta pregunta resulta más clara, y se puede responder desde los dos puntos de vista:
  • Desde el punto de vista de la Sociedad, cabe decir que, en una sociedad laica debe haber lugar para todos, y por tanto, ningún grupo o iglesia o secta debe quedar excluido (dentro de unos mínimos indispensables).
  • Desde el punto de vista de la Iglesia, y sobre todo desde el punto de vista de la Constitución pastoral Gaudium et spes, una Iglesia de Cristiandad no debe querer mantenerse en una Sociedad que el mismo mensaje evangélico ha ayudado a convertir en laica. Recordemos que la laicidad forma parte del dinamismo del Evangelio (Ver publicación: De la Religión al Evangelio).
Ya hablé de aquellos "restos de cristiandad" que hoy resultan escandalosos en nuestra sociedad (Ver publicaciones: Restos de Cristiandad I, II, III). La Iglesia actual conserva también muchos otros restos perfectamente legítimos, pero que no se adecuan a la sociedad actual. Y sin embargo, estos restos, en buena parte, forman la "imagen sociológica" de la Iglesia de hoy. Sólo a modo de ejemplo, cito algunos especialmente significativos:
  • El Calendario.
No hay ningún problema en que una sociedad laica mantenga un calendario de procedencia religiosa.Se trata de una cuestión puramente funcional.A pesar de todo, cuando esta sociedad se convierte en religiosamente plural, estaría bien que la respuesta cristiana fuera generosa.Estuve en Nazaret.Allí, los musulmanes celebran el viernes, los judíos, el sábado, los cristianos, el domingo … Esto puede hacer inviable a un Pueblo.Si la misión del discípulo de Jesús es hacer pueblo y hacer Humanidad, ¿no sería bueno cuestionar, en casos como éste, el propio calendario?
  • Estructura territorial.Las parroquias.
Si alguien escribiera una historia de las parroquias podría decir muchísimas cosas buenas.Han sido un gran elemento creador y animador de pueblos y ciudades.Pero hoy, especialmente en las áreas urbanas, estamos en otra situación.Yo vivo en Sant Feliu de Guíxols.Aquí, un día, se constituyeron tres parroquias con unos límites bien definidos.La división respondía a criterios territoriales, pero estaba muy lejos del sentimiento real de comunidad y de las necesidades de la ciudad.Los tres rectores acordamos prescindir de los "límites".El territorio es importante para hacer comunidad, pero no siempre es un buen criterio.
  • Tarea "religiosa".
Como la Iglesia ha llegado a nosotros en forma de religión y se ha convertido en la religión mayoritaria, se ha convertido también en el agente normal para los servicios religiosos. Esto pone en peligro la misión liberadora del Evangelio porque, a menudo, los servicios religiosos solicitados son la expresión de una necesidad o servidumbre deshumanizadora.Es necesario prestar atención sobre este punto a fin de que el posible servicio lleve siempre incluida la oferta de liberación (Diálogo de Jesús con la Samaritana. Juan, 4,19-26).
  • Duplicidades.
Actividades que, en una situación de Cristiandad, correspondían a la Iglesia, hoy las ha asumido la Sociedad civil, fuertemente socializada: salud, educación, ocio, religión … ¿Qué sentido tiene, desde el punto de vista del Evangelio, que haya dos tipos de boda (civil y religiosa) o dos registros de defunciones o doble red de hospitales o de escuelas o de servicios sociales? …
  • Personalidad jurídica autónoma.
La autonomía pertenece a cada persona.No es necesaria una autonomía especial para la Iglesia como grupo.Una sociedad laica tiende (debe tender) a la democracia real.En la medida en que existe una democracia real, no hacen falta ni concordatos, ni estatutos, ni nada que tenga que asegurar los derechos de las personas o de los pueblos frente a la Autoridad, porque esta nace de la propia Sociedad, que se organiza precisamente para garantizar la autonomía de todas y cada una de las personas, y los grupos que éstas quieran formar.Mientras esto no llegue, no hay que buscar privilegios sino trabajar, cada uno desde sus posibilidades, para que la Sociedad sea unademocracia real.Hay que ser conscientes de que unademocracia no realpuede ser tan mala o más que cualquier forma de dictadura.Por esto hay que hacer todo lo posible para mejorarla.
¿Futuro de la Iglesia?No soyprofetani tengo la prospectiva de lossociólogos.Pero una cosa parece cierta: si la Iglesia no renuncia generosamente a aquellos "derechos históricos" que van más allá de su misión, se irá convirtiendo en unestorbodentro de la sociedad.Será la "salque no sala",y que sólo sirve para ser tirada afuera (Mateo 5,13).
 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)