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miércoles, 10 de octubre de 2012

La Iglesia que no queremos


Con motivo del trato que han recibido del obispado este verano el Padre Ignasi Forcano i Isern y su comunidad parroquial, hacemos pública esta reflexión.

Siempre hemos querido y deseado una iglesia abierta, dialogante, acogedora y participativa. Una Iglesia que acepte el pluralismo, que de ninguna forma es enemigo de la unidad. Estamos firmemente convencidos de que la diversidad nos enriquece. Creemos, por tanto, que el trato que han recibido Ignasi y la comunidad de Sant Pau no ayuda a construir esta Iglesia promovida por el Concilio del buen Papa Juan XXIII.

Claro que, desde el poder eclesiástico, como ocurre también en la sociedad civil, se pretende imponer la sumisión y la uniformidad, a fin de que impere el pensamiento único. La jubilación de Ignasi es un gesto indiscutible de este autoritarismo intolerante.

En el décimo aniversario del Foro dijimos que "la verdad sólo se vuelve viva y real cuando se consigue convertir las divergencias en complementariedades". La línea conservadora de hoy tiende, por el contrario, a convertirlas en enfrentamientos y a acallar cualquier disidencia.

En estos momentos, el talante de nuestro obispado es calcado sobre el de la jerarquía eclesiástica en general. Se hacen callar a los teólogos que ayudan a pensar, se hacen callar a grupos religiosos que sugieren otra forma de vivir la Iglesia, se colocan obispos contra la voluntad de las comunidades, como ocurre en el país vasco, o se relevan obispos de tendencia progresista sin ninguna consulta ni diálogo previo, como es el caso del obispo Joan Godayol, salesiano, de Ayaviri (Perú), que se encontró sustituido por un obispo muy conservador, sin ninguna información que lo justificara.

Que quede bien claro que si discutimos o denunciamos estos hechos es porque queremos otra forma y otro fondo de Iglesia. En el caso de Ignasi, no se ha consultado ni el Consejo parroquial y, si no se tiene en cuenta a la comunidad cristiana, ¿qué idea tenemos del Pueblo de Dios, que definió tan acertadamente el Concilio Vaticano II? ¿Dónde está la corresponsabilidad?

Estamos indignados con todo lo que ha sucedido en Girona este verano con los nombramientos. Apoyamos totalmente a Ignasi, a su comunidad y a todos los colectivos: Foro Joan Alsina, Barrios, Comunidades Cristianas, Red Cristiana, Àkan, y entidades del vecindario, que encontraban acogida y reconocimiento en Sant Pau. La decisión del Obispado supone no sólo el alejamiento de Ignasi sino la total desatención al Consejo Parroquial, la negación de la corresponsabilidad de los laicos y la exclusión de muchos grupos singulares del seno de la comunidad parroquial.

Foro Joan Alsina 
Octubre 2012