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sábado, 27 de octubre de 2012

REFLEXIONES DE FESTIVOS. TODOS LOS SANTOS

FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
Actualizado en 2014

PROYECTO DE HOMILÍA.

Todos los Santos es una de las celebraciones religiosas que nuestro calendario laboral mantiene como festiva, seguramente por estar tan unida a la Fiesta de los Difuntos que, tradicionalmente, ya empieza la tarde de Todos los Santos.
En todo caso para la Iglesia es una festividad importante y muy antigua. En Occidente, esta fiesta se relaciona con la cristianización de un importante templo de Roma dedicado a Todos los dioses, y por eso llamado, en griego, Panteón (pan = todos + theos = dios). El año 609 fue dedicado a Santa María y Todos los Mártires (Santos).
De las tres Lecturas de hoy, la más propia de esta Fiesta es la primera, sacada del Apocalipsis, en la que se nos describe, con un lenguaje simbólico y solemne, la visión de una Liturgia Celestial, presidida por el Cordero (Jesús muerto y resucitado) y con la participación de todos los salvados (todos los santos): gente de toda nación, de toda raza, y de todos los pueblos y lenguas. Además de los 144.000 (12 x 12 x 1000. 12 = cifra del "pueblo elegido") de todas las tribus de Israel. Se tenían de pie, ante el trono y ante el Cordero
Conviene no entender esta fiesta como un intento de "no olvidarse de nadie" en la veneración que la Iglesia Católica hace de las personas "santas". Más bien hay que entenderla como la visión y degustación anticipadas de la fiesta permanente a la que Dios invita a toda la Humanidad.
Estamos llegando al final del Año litúrgico; como si dijéramos, al final del Curso (según el calendario litúrgico). También en el ritmo de las estaciones estamos en pleno otoño (en el hemisferio norte), presintiendo el invierno.
Esta visión (apocalipsis) sirve para reafirmarnos en el éxito final de la Humanidad, y confortarnos en épocas de persecuciones o de crisis.
El evangelio de hoy es, ni más ni menos, que las Bienaventuranzas.
En el evangelio de Mateo las Bienaventuranzas ocupan el mismo lugar que ocupaban los 10 Mandamientos para el Pueblo de Israel. Como Moisés, también Jesús "sube a la montaña", la cual representa el "lugar de encuentro con Dios".
Hay, sin embargo, importantes diferencias entre Moisés y Jesús. Moisés sube solo a la montaña para recibir de Dios las "tablas de la Ley". Jesús sube "y los discípulos se le acercaron". Jesús "se sienta en la montaña" y da su Mensaje.
Sobretodo cambia el lenguaje: no se trata de "mandamientos" sino de "bienaventuranzas".
A pesar de todo, conviene no sentar oposición entre los Mandamientos y las Bienaventuranzas. Al contrario: las Bienaventuranzas son la visualización de los frutos de los Mandamientos. Las Bienaventuranzas son los mismos Mandamientos vistos desde la experiencia de quien los cumple. Y así como todos los Mandamientos se pueden resumir en uno solo: recibir el amor de Dios amando al prójimo; del mismo modo las bienaventuranzas se pueden resumir en una sola: feliz el que confía en el Señor porque nada podrá separarle de Él.
Esta era la finalidad de los Mandamientos. Dios no manda por mandar, sino que con sus mandamientos nos va guiando para que podamos participar de su misma felicidad. El objetivo de los Mandamientos es la felicidad de quien los recibe. (Lea Gálatas, 3,23ss).
Es necesario entender las Bienaventuranzas a partir de los Mandamientos; igualmente, hay que entender los Mandamientos con el espíritu de las Bienaventuranzas. Por eso Mateo establece un paralelismo tan marcado entre Mandamientos y Bienaventuranzas.
Pero también deja clara la gran diferencia: los Mandamientos eran como la "Constitución" para un pueblo concreto que ya existía: los descendientes de Jacob y de Abraham. Con este "pueblo" Dios forja una alianza y le da la Ley (Los Mandamientos) como signo y garantía de esta alianza.
En cambio las Bienaventuranzas son ofrecidas a todos, sean del pueblo que sean. Todos los pobres (en espíritu: es decir: aquellos que no anhelan "ser como los ricos") son llamados a ser "ciudadanos del Reino de la Felicidad". Todos los que están de duelo, todos los que lloran, todos los que tienen hambre …
El evangelio de Mateo establece una clara inclusión entre las Bienaventuranzas y la escena del Juicio final (Mateo 25, 31–46). Toda la predicación de Jesús queda incluida entre estas dos escenas que tienen por centro Jesús (el Hijo del Hombre) "sentado", primero como maestro y luego como juez. La "lista" de las Bienaventuranzas se encuentra al comienzo de la actividad pública de Jesús; la "lista" de los Comportamientos que determinan entrar o no en el Reino, se encuentra al final.
Por ello es conveniente leer las Bienaventuranzas junto con el capítulo 25 de Mateo.
Nota: La "inclusión" es como un marco formado por dos palabras o dos situaciones similares con el fin de destacar o matizar un "significado transversal" de todo lo que queda incluido. Los evangelistas lo usan a menudo y de diferentes maneras. En este caso, la inclusión "Bienaventuranzas–Juicio final" incluye toda la actividad pública de Jesús. Nótese, sin embargo, que al final del evangelio de Mateo vuelve haber otra inclusión: Jesús, otra vez en la montaña con sus discípulos, enviándolos a todo el mundo (Mateo 28, 16ss). Por lo tanto esta inclusión da color, de hecho, a todo el mensaje que contienen los diferentes relatos del evangelio de Mateo.
MENSAJE
El mensaje de la fiesta de Todos los Santos es la esperanza. El "proyecto de amor" que Dios tiene sobre los Humanos no quedará frustrado, si bien asumirlo o no, es responsabilidad de cada uno.
Como se lee en la segunda Lectura: Dios nos reconoce como hijos suyos, y lo somos.
RESPUESTA
Dios nos da a todos las riquezas de la Tierra. Hemos sido creados "para ser ricos". Si, a pesar de ello, resulta que hay pobres, es que algo funciona mal. Si hay personas pobres es que deben existir algunas excesivamente ricas. Esto es injusto y contrario al plan de Dios. En esta situación, Dios está de parte de los pobres para que sean "ricos" (no "como los ricos").
Dios nos ha creado para la vida. Si hay gente que está de duelo es que algo ha generado muerte. Si hay muerte, es que hay alguien que mata. Dios está de parte de los que están de duelo para que puedan disfrutar de la vida (no "como los que matan").
Las Bienaventuranzas nacen por contraste con una realidad que no viene de Dios; nacen de una humanidad dividida: hay pobres porque hay ricos excesivamente ricos; hay quien llora porque hay quien ofende; hay perseguidos porque hay quien ataca; …
Dado que esta es la situación real (no querida por Dios), cada uno debe decidir dónde se sitúa; de qué parte está.
En todo caso se nos hace saber de qué parte está Dios: "Venid, benditos de mi Padre … porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba en la cárcel, y vinisteis a verme …” (Mateo 25, 31ss).
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. No sólo las personas se dividen en "pobres" y "ricos"; también los países. ¿Cómo valoramos y asumimos el hecho de pertenecer a los "países ricos"?
  2. Las Bienaventuranzas son "bienaventuranzas". ¿Las habéis utilizado alguna vez para imponerlas o exigirlas como si fueran "mandamientos"?
  3. En la segunda Lectura se contrapone "ser hijos de Dios" y "ser del mundo". ¿Cómo experimentáis esta contraposición con "el mundo actual"? ¿Qué se entiende, aquí, por "mundo"?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)