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martes, 9 de octubre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXVIII DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXVIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Si vais a Belén y queréis entrar en la gran e histórica IGLESIA DE LA NATIVIDAD, os encontraréis con una sorpresa singular: la puerta para entrar es extremadamente baja: 120 centímetros. Se redujo su altura porque, cuando los Turcos dominaron Palestina, no pudieran entrar a caballo, ya que esto habría conducido a que la iglesia fuera convertida en mezquita. Ahora, sólo los niños pueden entrar sin agacharse. El resto, para entrar, debemos hacernos pequeños como los niños.
El evangelio de hoy nos habla de que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que no que un rico entre en el reino de Dios.
El evangelista nos ha recordado, una y otra vez, en palabras de Jesús, que debemos hacernos como los niños ("pequeños" y "servidores") para poder entrar en el Reino de Dios. En la Lectura de hoy insiste presentándonos una figura de contraste: un hombre rico y justo.
Este hombre rico tenía un problema: saber qué debía hacer para "poseer", además de las riquezas de este mundo, también la vida eterna en el otro mundo. Él considera que Jesús es muy buen maestro, y se lo pregunta. Jesús le responde que, tratándose de la "vida eterna" sólo Dios es verdaderamente "buen maestro", y ya nos ha dicho, con los Mandamientos, que teníamos que hacer.
Pero aquel hombre rico y justo intuye que esto no debe bastar, y responde a Jesús que los Mandamientos ya los ha cumplido desde joven.
Y dice el evangelio que Jesús "se le quedó mirando con cariño y le dijo: ". Literalmente el evangelio dice que Jesús "le mostró su amor diciéndole: …". Y lo que le dice Jesús es que "todavía te falta algo"
Aquel hombre rico no había cumplido los Mandamientos de Dios tanto como creía. Por tanto, tampoco era tan justo como se suponía.
Él era muy rico. Las riquezas son un bien, y son un don de Dios a la Humanidad. Ser rico no es ningún mal, fuera del caso en que haya personas que no tienen lo necesario. Si hay personas muy pobres, no es justo ser rico y no hacer nada por arreglar la situación. Por eso Jesús le dice "todavía te falta algo".
Entre los Judíos, la riqueza de un hombre justo era vista como una bendición de Dios. En cambio Jesús reivindica la función social de la riqueza: las riquezas son para todos. Mientras haya pobres, ningún rico es justo si no hace nada por ellos. Aquí Jesús habla de vender para dar el dinero; en otros lugares habla de invertir el dinero o de negociar con él para crear más riqueza para todos (Mateo 25,14 ss).
También hay que tener en cuenta que actualmente hay muchísimas clases de RIQUEZA.
Jesús anuncia la llegada del REINO DE DIOS. El REINO DE DIOS es para todos, pero las dimensiones de la "puerta de entrada" corresponden a las "dimensiones" de los "más pequeños (humildes)". Cuanto más pequeños sean los pequeños, más pequeña será la puerta. Si un día lográsemos hacer un mundo de "personas iguales", la puerta del Reino sería "normal". Mientras no sea así, Jesús nos dice y nos repite: "Os lo aseguro: si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mateo 18,3).
La versión larga del evangelio de hoy nos habla también de la reacción de los Doce. Los discípulos se dan cuenta de que lo que no ha querido hacer el hombre rico, ellos sí lo han hecho: han renunciado a todo lo que tenían para seguir a Jesús. Por boca de Pedro, ellos se lo "recuerdan" …
En realidad, los Doce aún no siguen a Jesús tanto como creen, como quedará claro cuando llegue el momento clave. "Todos le abandonaron y huyeron" (Marcos 14,50).
No obstante, aquello que para "los hombres es imposible, no lo es para Dios, porque Dios lo puede todo". Ellos, y muchos otros como ellos, incluso ricos y muy ricos, terminarán haciéndose como los niños, renunciando a la falsa superioridad de las Riquezas, del Poder, de la "Santidad", de la "Virtud" …
Jesús no responde a los discípulos diciéndoles qué pasará con ellos, los Doce, sino que expone lo que afecta a todos: "Os aseguro que: Nadie de los que por mí y por anunciar el Evangelio han dejado su casa, hermanos y hermanas, padre, madre, hijos o campos, no dejará de recibir, ya en el tiempo presente, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madre, hijos y campos, y también persecuciones, y en el mundo futuro, tendrá la vida eterna".
Esto no quiere decir que Jesús o el Evangelio sean "más importantes" que el padre o la madre, hermanos … Jesús es el HOMBRE. Lo que pide es que nos dediquemos a "HACER HUMANIDAD", superando incluso los sentimientos de propiedad y de exclusividad que podamos tener hacia unas personas determinadas: mi padre, mi madre, mi hijo, mi mujer, etcétera, …
"El ciento por uno".
Sentirse hombre entre los hombres supone que también los rivales, los súbditos, los superiores, … se conviertan en hermanos, familiares: una GRAN FAMILIA. Todos son y somos hermanos y hermanas, hijos e hijas …, y tenemos casas y campos
… Y persecuciones …
¿Qué hace esta palabra aquí?
Es fruto de la experiencia. Sentirse hermano de todos significa no sentirse ni superior ni inferior, ni propiedad de nadie. Pero esto es inaceptable para todo aquel que crea en el Poder. Por eso la obra del Poder es perseguir. El Poder no puede respetar. Puede llegar a ser "generoso", porque eso le da buena imagen, pero es incapaz de respetar. De una forma u otra, directamente o creando las leyes convenientes, la acción propia del Poder (de toda clase de Poder) es perseguir. Tristemente lo estamos comprobando, en la actualidad, entre nosotros: muchas leyes se hacen para poder perseguir. También la Constitución es constantemente invocada por los que no quieren respetar a los demás.
MENSAJE. 
La vida tiene forma de CAMINO. En la 2ª parte de su Evangelio, Marcos, nos presenta el CAMINO DE JESÚS como un camino de referencia. Hay figuras de contraste: el rico-justo, los fariseos … y todos los poderosos o los que "creen" en el Poder, como los propios discípulos. También están las figuras que sintonizan con el CAMINO DE JESÚS: los niños, los servidores, los pequeños (humildes) … y todos los que son o se hacen como ellos.
RESPUESTA. 
Jesús recuerda los Mandamientos al hombre rico-justo, pero sólo le habla de aquellos que se refieren a los demás, no los que se refieren a Dios directamente (Los tres primeros). Quizás Jesús ya sospechaba que con la excusa de "dar culto a Dios" se harían las más grandes exhibiciones de riqueza y de superioridad
Diríamos que, vistos los hechos, Jesús se equivocó cuando dijo: "Hijos míos, ¡qué difícil entrar en el reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que no que un rico entre en el reino de Dios". ¡Nuestra Iglesia está llena de toda clase de "ricos"!
¿O, tal vez, Jesús no se equivocó, y somos nosotros quienes vamos equivocados? Una compañera y buena amiga que, después de un tiempo, ha redescubierto los Evangelios, comenta a menudo: "No entiendo qué tiene que ver la Iglesia con el Evangelio. ¿Acaso no lo leen los obispos y los sacerdotes?".
Cada día podemos comprobar la verdad de las palabras de Jesús: "A los hombres les es imposible". Es tan goloso el Poder (hasta que te devora)! Es tan golosa la Riqueza (hasta que te aplasta)! Es tan gratificante ser más importante que los demás (hasta que caes del pedestal)!
Suerte que Jesús también dijo: "Pero Dios lo puede todo". Y son "una multitud que nadie puede contar" (como leeremos el día de Todos los Santos) las personas que son o se han hecho "pequeños" por causa del Reino de Dios. Eso sí: discreta y silenciosamente, como corresponde a los "pequeños".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Qué "muestras de prestigio" actuales, en el seno de la Iglesia, pensáis que no son acordes con el evangelio de hoy?
  2. ¿Criticar la "riqueza de la Iglesia", os sirve de excusa para no aplicar las palabras de Jesús a vuestra vida individual, familiar o de grupo?
  3. ¿Habéis experimentado la "imposibilidad humana" de la que habla el evangelio de hoy? ¿Cómo lo lleváis? ¿Continuáis pensando que el Evangelio es una Buena Noticia? 
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)