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martes, 23 de octubre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXX DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXX DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Dos situaciones simultáneas: cuando Jesús salía (de Jericó), Bartimeo estaba sentado al borde del camino.
En el camino de Jesús, Jericó indica la estación previa a Jerusalén. Jesús, con los discípulos y la multitud, inicia el último tramo del camino, y aquí se encuentra con un personaje singular: Bartimeo.
Bartimeo, hijo de Timeo, ciego y mendigo. Por la forma en como nos lo presenta Marcos, su nombre debe querer decir algo muy significativo. Sin duda es un personaje representativo. Pero, ¿a quién representa?
De entre la mucha gente que acompaña a Jesús ("discípulos" y "multitud"), Bartimeo es el único de quien se dice que seguía a Jesús «camino allá».
El camino de Jesús, con los discípulos y la multitud, llega a Jerusalén. En los relatos siguientes quedará patente que, para la multitud y los discípulos, Jerusalén será el lugar de la gran ceguera. Ellos no sabrán "ver" lo que realmente sucederá. Su oscuridad será explicitada en el momento supremo (Marcos 15,13), pero allí, no habrá ni los Doce ni la Multitud. No vieron el gran espectáculo. Eran ciegos.
"¿Qué quieres que te haga?" …
Es muy extraña esta pregunta de Jesús, ¡siendo un "ciego" quien le pide compasión! "Señor, que vea". ¡¿Qué otra cosa podría pedir, un ciego?!
Pero el evangelista pone esta pregunta en boca de Jesús con toda la intención. "¿Qué quieres que te haga?" Por extraño que pueda parecer, hay muchísimos "ciegos" que no quieren ver (no queremos ver). Bartimeo quiere ver.
Con este relato, el evangelista pone una nota de esperanza (y de humanidad) en la dramática realidad con la que se encontrará Jesús en Jerusalén. Jesús destaca la fe de Bartimeo: "Tu fe te ha salvado". No le dice: "Sígueme". No es necesario decírselo. Bartimeo ha elegido "ver", y esto le hace capaz de ver el camino de Jesús y seguirle hasta el final, en medio de una multitud de "videntes ciegos" que equivocarán el camino.
Bartimeo representa a todos aquellos que, a lo largo de la Historia, han optado por ver. Representa al "joven que seguía a Jesús" (después de que los Doce le abandonaran en Getsemaní), y que Marcos nos vuelve a presentar en el Sepulcro, vestido de blanco, anunciando a las mujeres la buena noticia de la Resurrección (Marcos 14,52 y 16,5). Representa al Centurión romano que "vio" como Jesús había muerto, y reconoció al hijo de Dios. Representa a las mujeres mirando … (Marcos 15, 40.47).
Lanzó la capa
Bartimeo "arrojó la capa, se levantó de un salto y se acercó a Jesús". El lenguaje expresa una mezcla de valentía, decisión y fe. El mendigo "lanza la capa": es una imagen muy gráfica y elocuente, que contrasta directamente con la del hombre rico y justo, del que nos hablaba el evangelio de hace dos domingos.
MENSAJE. 
Antes de llegar a Jerusalén, el evangelista pone ante nosotros la figura sorprendente de Bartimeo y su deseo de ver.
Querer ver exige valentía y generosidad. El camino de Jesús lleva a ver: ver el mundo real; ver al hombre concreto; ver la justicia y la injusticia que marca nuestras vidas; ver a los crucificados, y también a los resucitados. "Allí lo veréis", tendrán que decir las mujeres a los Doce (Marcos 16,7).
RESPUESTA. 
Ver para poder dar respuesta, y para disfrutar.
No todo el mundo se atreve a querer ver.
En un primer momento, los que acompañan a Jesús quieren hacer callar al ciego. "Todo el mundo le reñía para que se callara". Consideran que el grito del ciego es inoportuno. Ellos están haciendo una "cosa tan importante" como subir a Jerusalén para proclamar a Jesús "mesías y rey", ¡y ahora sale este infeliz con sus problemas! … Ellos "no ven" a la persona sino a un pobre infeliz inoportuno.
Cuando en una ciudad se hacen presentes personajes o acontecimientos importantes, se procura "limpiarla" de personas inoportunas. Hacerlas "invisibles".
Afortunadamente para Bartimeo, Jesús lo ve y se compadece. "Llamadle". Bartimeo no le estorba.
Hay que reconocer que, entre todos, hemos montado una Sociedad (y una Iglesia) de tal forma que hay personas que nos estorban a causa de su miseria, y buscamos la forma de no verlas. Pero Jesús se identifica precisamente con estas personas. Se identifica de tal manera que él mismo, derrotado, fue estorbo (Juan 19, 31). Es importante que nos paremos un momento a reflexionar que nos estorba y que no nos estorba, y por qué.
En todo caso, para entender y saborear el mensaje de Jesús nos hace falta saber ver al Crucificado (y a los crucificados) (Juan 12,32).
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Es conocida la frase: "Sólo vemos con el corazón". ¿Qué opináis? Con relación a esto, ¿tenéis experiencia activa y pasiva (ver y ser vistos)?
  2. Los niños, ya de pequeños, suelen aprender que sólo son "vistos" si hacen cosas fuera de lo común, buenas o malas. ¿Podría ser ésta una de las causas del elevado y creciente incivismo de nuestra sociedad urbana? ¿Que debería incluir, una posible solución?
  3. Hay miradas que nos acompañan y nos ayudan a ser; también hay miradas que nos vigilan. ¿Como imagináis la mirada de Dios? 

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)