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viernes, 30 de noviembre de 2012

PLEGARIAS DE LOS FIELES - DOMINGO Iº DE ADVIENTO - Ciclo C.


  1. Empezamos un nuevo año litúrgico ...
    Para que este curso sea para nosotros un año en que nos acerquemos más a Vos  ...
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  2. Leíamos en la segunda lectura: «... que el Señor haga crecer hasta rebosar el amor que os tenéis los unos a los otros y a todos," ...
    Hacednos crecer, Señor, este amor, y más aún: hacednos llevarlo a todos, sea quien sea y en el lugar que sea …
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  3. El evangelista nos decía: «Cuando todo esto comience a suceder, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados.» ...
    Dadnos, Señor, la fuerza que necesitamos para salir adelante cuando las cosas se presentan difíciles …
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  4. Por aquellos que se encuentran en la dificultad o en la enfermedad ...
    Para que, teniendo presente el evangelio de este domingo, vean como aparece la esperanza bajando sobre una nube…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  5. Por los que nos reunimos domingo tras domingo para darte las gracias ...
    Ayudadnos a mantenernos fieles a vuestro mensaje ...
    ROGUEMOS AL SEÑOR

miércoles, 28 de noviembre de 2012

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 1 - Adviento I - Ciclo C


Con motivo del AÑO DE LA FE, y después de las reflexiones previas sobre la Nueva Evangelización, inicio una nueva tanda de comentarios a los evangelios de los domingos de este AÑO C. El formato de tertulia permitirá ensayar una nueva forma de LENGUAJE. (Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA

Bet Según dices tú, Víctor, hoy, en misa, comenzáis un nuevo curso. ¿Quieres decir que es una buena forma empezarlo con "rayos y truenos"?
Víctor ¿Qué quieres decir? ¿Dónde los ves los rayos y truenos?
Bet ¡Hombre! Todo eso de tenernos en vilo porque las estrellas caen, y el mar se desborda, y el lazo que persigue a la gente … Como siempre, ¡vuestra arma es dar miedo!
Julián ¡No te pases! El miedo guarda la viña. El problema no está en hablar de calamidades, sino en si estas calamidades son reales o no. Yo creo que, precisamente hoy, mucha gente está experimentando calamidades de éstas en todo lo que anda sucediendo.
Bet ¿Te refieres a la crisis?
Julián A la crisis, y a todo eso que dicen los periódicos. Lo que me resulta sorprendente es que, en medio de tantas calamidades, se diga: "… cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados". ¡Porras! ¡Cómo si de estas calamidades fuéramos sólo espectadores! ¡No somos espectadores, sino víctimas!
Magda Cierto: somos víctimas, y no espectadores. Y precisamente por eso encuentro el evangelio de hoy absolutamente interesante. En realidad los "espectadores" no ven nada de nada. ¡Son ciegos! Hay que ser "víctima" para poder "ver" realmente al mundo y tener, además, esperanza. Tened en cuenta que dice: "Entonces veréis aparecer al Hombre en gran poder y majestad". ¿No la soñamos, todos, una Humanidad nueva? Pues, no la construiran ni la verán los que van de espectadores, sino las víctimas!
Víctor Ahora me he perdido … Todo lo que dices tú, Magda, ¿lo sacas de lo que hemos leído en el Evangelio? Los evangelios hace dos mil años que están escritos … En cambio tú hablas de cosas de hoy … ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
Magda ¿Ves, Víctor, porque no quiero ir a misa contigo? Tú ahora estás hablando como si fueras un "espectador" del mundo, y, ¡del mundo de hace dos mil años! En misa, estáis anclados en el pasado.
Julián Vaaamos!!! ¡No volváis a empezar, ahora! Víctor va a misa porque necesita ir misa, y punto. Tú, Magda, le pides demasiado. Y tampoco me gusta lo que dices de víctimas y espectadores. No me gusta la palabra "víctima".
Magda La uso porque es la palabra que has usado tú. A mí tampoco me gusta: indica demasiada pasividad. Me gustan más palabras como "luchador", "creador", "humanizador", …
Bet A ver si me aclaro: ¿luchador; humanizador? … Cuando yo era pequeña me habían hecho creer que Dios había creado el mundo y al Hombre. Pero, según tú, aquí se nos dice que tenemos que crear nosotros mismos … ¡¿Es que no nos podía hacer perfectos, Dios, y sin tantas calamidades?!
Julián Ya sabéis que yo no creo en Dios … Pero si, como fuera, los humanos hubieran sido hechos perfectos, serían robots. Para ser personas, de una manera u otra nos debemos crear a nosotros mismos.
Víctor Si Dios nos ha creado, ¡no nos podemos volver a crear a nosotros mismos!
Magda Por estas cosas me gustan tanto los evangelios. No hablan tanto de "creador" como de "padre". Los "creadores" hacen robots. Los padres hacemos hijos; ¡hijos capaces de crearse a ellos mismos! ¡Qué delicia cuando ves a un hijo que se va haciendo todo un hombre (o una mujer)! Das por bien empleados todos los problemas pasados.
Bet O sea: que, en el fondo, este evangelio nos dice que, entre las calamidades de este mundo, ¡podemos ir creando al Hombre! Y eso, gracias sobre todo a las víctimas que cobran ánimo y levantan la cabeza.
Magda San Pablo habla de "dolores de parto". Podríamos decir que la Historia (o la Evolución) está preñada de Humanidad. (Romanos 8.22).

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)



martes, 27 de noviembre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. ADVIENTO I. CICLO C.

Adviento I. Año C.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

"Adviento" significa llegada o venida.
Como primer Domingo de Adviento comenzamos a preparar la llegada de Jesús propia de la Navidad. Pero como primer domingo del Año litúrgico, Año C, el evangelio de hoy nos presenta ya la "segunda llegada" de Jesús en forma de hijo del Hombre en plenitud. Es una buena pedagogía que al comenzar un nuevo curso se nos presente ya el término hacia el cual caminamos. Por eso el evangelio de hoy es, de hecho, el mismo que leíamos hace quince días, al final del Año B (domingo 33 del tiempo ordinario), si bien entonces leíamos la versión según Marcos, y en cambio hoy hemos leído la versión según Lucas, que será el evangelista protagonista de todo este Año C.
El discurso escatológico (de skaton = tiempo final), llamado también apocalíptico (de apokalypsis = revelación de secretos escondidos), según la versión de Lucas no habla, como la versión de Marcos, de "dolores de parto", pero la idea básica es la misma. "Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre una nube, con poder y con una gran majestad".
La expresión "venir sobre una nube" no debe desorientar. El hombre (el "hijo del Hombre") no viene de fuera. El hombre es realmente "hijo del Hombre", "hijo de la Humanidad". Más aún: es "hijo" de toda la Creación. La referencia a la "nube" ("… vendrá sobre una nube" …) es una manera de indicar la presencia activa de Dios en esta "llegada del Hombre".
Actualmente la Ciencia ha descubierto y enseña las profundísimas conexiones que hay entre todas las cosas del Universo. Los dedos con los que ahora tecleo estas letras que tú estás leyendo están formados por unos átomos que son más antiguos que nuestro Sistema Solar, y eran componentes de alguna estrella o de polvo interestelar hace miles de millones de años, y dentro de poco, muy lejos de mis dedos, formarán parte de otro viviente o mineral o de la atmósfera.
Esto que actualmente enseña la Ciencia, de alguna forma ya lo había intuido el sentimiento religioso de muchas personas. Desde la Religión no se descubrió la evolución de la Vida y del Universo, pero se intuyó que estamos dentro de una historia que entre todo y entre todos vamos construyendo.
Cada uno de nosotros es una historia, y nuestra historia personal es fruto, parto y actora dentro de la gran historia del Universo.
El discurso escatológico de los evangelios Sinópticos "conecta" al hombre con el ritmo, las peripecias y convulsiones de la gran historia del universo.
Cuando se escribió el evangelio de Lucas, los judíos y los cristianos estaban experimentando, en sus propias carnes, guerras, matanzas y grandes desastres … "Hasta las potencias del cielo se tambalearán". Pero el evangelista les invita a "leer" todo esto como signos de los tiempos. "Cuando todo esto comience a suceder, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados".
Hoy sabemos que el Universo es tan inmenso que nos resulta difícil pensar que nosotros, o incluso nuestro sistema solar, pueda tener la más mínima relevancia. Astronómicamente hablando, no tenemos ninguna importancia.
A pesar de ello, el sentimiento de no estar "perdidos" en el Universo sino de ser "amados", nos viene a la mente en cuanto intuimos que este inconmensurable universo no es sólo una inmensa máquina sino también un "libro"; un libro que "habla" precisamente a los minúsculos seres inteligentes que quieran aprender a "leerlo". Son innumerables las personas que han visto y ven el Universo como un gran poema de amor que alguien ha escrito precisamente para los únicos capaces de "leerlo": los seres con inteligencia.
La aparición del HOMBRE.
Si no recuerdo mal, en el museo Dalí de Figueres hay una gran pintura que, vista de cerca, está compuesta de pequeños dibujos, manchas, sombras, … Pero si os alejáis suficientemente, aparece con toda claridad el retrato de una persona (A. Lincoln). De forma parecida, cuando "miramos" al mundo con suficiente perspectiva, podemos descubrir un "poema de amor" que nos describe al Hombre como colofón de todo. Esto nos invita a pensar que nuestra historia personal y la gran historia no son historias ciegas, no son una simple sucesión de acontecimientos, sino el fruto de un "proyecto". Así lo expresa explícitamente el inicio del evangelio de Juan: "Al principio ya existía la Palabra (el Proyecto)". Por eso podemos hablar de "historia sagrada".
Evidentemente, cuando aquí hablamos de "historia" no le damos el significado que esta palabra tiene modernamente como "conocimiento documentado de hechos pasados", sino que tiene una significación mucho más profunda. Cuando decimos "historia" estamos hablando de una manera de ser, de una manera de existir. Queremos indicar que nos entendemos a nosotros mismos, junto con nuestro Universo, como una realidad que tiene un inicio y que va avanzando hacia un término, aún desconocido porque no está presente, pero ya intuido como plenitud de todos en todo.
MENSAJE. 
El mensaje está directamente expresado en las propias palabras que hemos leído: "Cuando todo esto comience a suceder, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados".
Al comienzo de un nuevo curso litúrgico no sabemos qué experiencias nos tocará vivir en él. Podemos suponer que habrá buenas y malas, porque estamos en una historia que tiene un buen término, pero, a veces, un mal camino. Incluso bajo los efectos multiplicadores de los medios de comunicación, podemos tener la sensación de que "todo se hunde".
Nótese que esto no ha debe ser necesariamente entendido como una mala sensación. Para hacer un mundo nuevo puede ser una buena cosa que primero el "terreno" donde construirlo quede limpio. Bellamente, y con profundidad, lo expresa el científico y poeta David Jou (traducción literal sin rima):
¿Qué quieres que esperamos ahora de Ti
sino camino,
mucho camino,
la libertad que queda tras caer todos los reinos,
de hundirse todos los poderes,
de derrumbarse todos los sueños de gloria?
En este vacío que queda,
¡cuánto espacio para nacer otra vez!
Muy cierto: "En este vacío que queda, ¡cuánto espacio para nacer otra vez!"
RESPUESTA. 
También la respuesta nos viene directamente dada por las palabras del evangelio de hoy: "Estad atentos sobre vosotros: Que el exceso de comida y bebida o la preocupación de los negocios no agobian su corazón … Velad orando en toda ocasión y pidiendo que pueda salir de ello en todo lo que ha de suceder, y podáis presentaros frente al Hijo del hombre."
"Presentaros frente al hijo del Hombre". El hombre en plenitud es el término de la gran historia; y el hombre es el criterio del éxito y del fracaso: de éxito, por todo aquel quien ha "construido humanidad", de fracaso, por todo aquel quien ha "destruido humanidad" bloqueando su "camino" y apropiándoselo para construir un palacio para si mismo.
En esta tarea de "construir humanidad" no existe paro, ni jubilación forzada, ni incapacidad permanente … Siempre podemos estar creativamente "en activo".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Cómo os afecta la sensación difusa de que todo se está hundiendo? Dicho de otro modo: Si creemos que otro mundo es posible, ¿no podría tener algo de bueno que "todo se hunda"?
  2. Adviento. Preparación de la Navidad. ¿Qué, Navidad?
  3. Hágase un comentario o reflexión sobre el verso de D. Jou "En este vacío que queda, cuánto espacio para nacer otra vez". O dicho de otro modo: En Nadal, ¿quién puede nacer de nuevo: Jesús, nosotros o las dos cosas?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

sábado, 24 de noviembre de 2012

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 0 - Presentación de los tertulianos.



Con motivo del AÑO DE LA FE, y después de las reflexiones previas sobre la Nueva Evangelización, inicio una nueva tanda de comentarios a los evangelios de los domingos de este AÑO C. El formato de tertulia permitirá ensayar una nueva forma de LENGUAJE.


LOS TERTULIANOS
Imaginarios, pero basados en la vida real, representan diferentes opciones y actitudes:

Víctor. Desde siempre, cristiano practicante. Para él, una fiesta sin misa no sería fiesta. Sin demasiados problemas de fe, su práctica es básicamente ritual.

Magda. Nunca ha sido practicante. Cuando era estudiante, le pidieron un trabajo sobre Los Evangelios, y quedó cautivada. De mayor, los investiga en profundidad.

Bet. Religiosamente rebelde. Recibió una educación estricta. Ahora es no-religiosa para poder sentirse libre. Le gusta discutir de religión. Se considera agnóstica.

Julián. Para él la religión es una enfermedad. La gente debería liberarse de ella. Pero reconoce que, para muchos, es una "droga" que necesitan.

Las dos parejas son amigos de hace tiempo. Víctor les propuso que podrían "llenar" los fines de semana haciendo tertulia sobre el evangelio del domingo, ya que, según el sacerdote, estamos en el Año de la fe. Los cuatro se han animado.


Empezaré, si Dios quiere, esta nueva sección el primer domingo de Adviento. La previsión es continuar durante todo el año litúrgico hasta el final, que coincidirá con el final del AÑO DE LA FE.

Pere Torras.

PLEGARIAS DE LOS FIELES - CRISTO REI DEL MUNDO - Ciclo B.


  1. Hemos leído en la segunda lectura: «Él nos ama y nos ha liberado de nuestros pecados con su sangre» ...
    Para que nunca olvidemos tanto amor y sacrificio y sepamos agradecéroslo siempre ...
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  2. En el Evangelio Jesús confesaba ante Pilatos: «... yo soy rey.» ...
    Para que sepamos siempre ser los súbditos fieles de vuestra realeza de amor y caridad …
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  3. También en el Evangelio Jesús confesaba a Pilatos en que consistía su realeza: «Mi misión es la de ser un testimonio de la verdad, por eso he nacido y para esto he venido al mundo.» ...
    Para que todos los reyes y gobernantes aprendan de vuestras palabras cuál es la misión que tienen encomendada y seamos capaces de desterrar del Mundo las guerras que tanto hacen sufrir a las personas …
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  4. Hoy se realizan las Elecciones en Cataluña…
    Para que sea una jornada tranquila de celebración de la fiesta de la democracia y nos conduzca al resultado que realmente necesitamos en estos malos momentos…
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  5. Finalmente y con el anhelo de estar siempre a vuestro lado, tal como nos decía el Evangelista: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»...
    Para que nos hagáis llegar vuestra sabiduría a fin de que seamos capaces de mantenernos siempre del lado de la verdad, para poder escuchar vuestra voz...
    ROGUEMOS AL SEÑOR

martes, 20 de noviembre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. FIESTA DE CRISTO REY. CICLO B.


FIESTA DE CRISTO REY. Año B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Hemos llegado al final del Año litúrgico, y el Misal nos propone la fiesta de Jesucristo, Rey de todo el mundo. Es una fiesta instituida por Pío XI, y, en un principio, era celebrada el último domingo de octubre. El Concilio Vaticano II la situó como FINAL y RESUMEN de todo el año litúrgico.
El "lenguaje" de la fiesta en sí misma, en una sociedad plural como la nuestra, es bastante discutible. Sobre este punto podéis leer los APUNTES correspondientes al Año A (Cristo Rey).
Fijándonos en el texto evangélico que hemos leído, vemos que se usa la palabra "rey" con dos significados diferentes. Están los reyes "según este mundo" y los reyes "según la Verdad". Los reyes según este mundo necesitan soldados y súbditos que los defiendan y los sostengan. De hecho, son como "reyes de mentira". No son reyes, son sólo personas usadas para hacer de reyes.
En cambio Jesús es "rey de Verdad". Pero de esto sólo se dan cuenta y se benefician los buscadores y seguidores de la Verdad.
Pero, ¿qué es la Verdad?
Esta es la réplica que efectúa Pilatos (no recogida en el Misal, hoy) sin esperar respuesta. Pero esta es la pregunta decisiva, porque nuestra vida entera depende de la respuesta que damos.
MENSAJE. 
Hay una verdad sobre el Hombre: aquella que hemos ido descubriendo, gustando y celebrando durante todo el año litúrgico, año tras año, y que puede tener distintas formulaciones. El pasado domingo la contemplábamos en forma de "hijo del Hombre que llega sobre las nubes con gran poder y majestad". Es la verdad que nos hace darnos cuenta de que, con relaciones mutuas de fraternidad y de servicio, hemos sido llamados a ser reyes de la creación, asociados a la obra de amor iniciada por Dios. Esta es la Verdad. Jesús (El Hombre) es "rey de la Creación", sin súbditos, y con una maravillosa misión: ser testigos de esta Verdad. Como Jesús, cada ser humano puede decir: "Para esto he nacido y para esto estoy en el mundo".
RESPUESTA. 
Hoy esta expresión "el Hombre, rey de la Creación" se ha convertido en sospechosa debido a la destrucción que hemos hecho y estamos haciendo en nuestro "reino". Son demasiados los que entienden "reyes de la Creación" como si quisiera decir poder ser "amos y explotadores" de los otros y de la naturaleza.
Realmente, como reyes de la Creación, una gran mayoría de nosotros merece un suspenso total y absoluto. Quizás tendrán razón aquellos que quieren despojar al Hombre de este título que hemos deshonrado.
Pero es evidente que, con título o sin él, actualmente la especie humana tiene en sus manos, en buena y creciente medida, el destino de la Tierra y de los seres vivientes que lo habitamos.
Con título o sin él, es absolutamente necesario y urgente ocuparse en salvar el Planeta. Debemos hacerlo por fidelidad a la misión recibida, y también por nosotros mismos. Nuestro Planeta no es sólo como un almacén que somos capaces de "saquear", sino también el barco que nos sostiene y nos alimenta.
Parece claro que, al menos hoy en día, no puede haber una auténtica respuesta que no sea a la vez una respuesta ecológica.
En este sentido, podría ser interesante leer la famosa respuesta del líder indio Seattle al presidente de los Estados Unidos (que reproduzco en este mismo blog).
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En una sociedad religiosamente plural, ¿os parece coherente con el Mensaje evangélico hablar de "Jesucristo, rey de todo el mundo"?
  2. Actualmente, y en vuestra opinión, ¿qué relación y qué vínculos existen entre fe y ecología?
  3. ¿Qué estaríais dispuestos a hacer, individualmente y como comunidad, para "salvarnos con el planeta", como dice la Agenda latinoamericana mundial del 2010?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

Mensaje del líder indio Seattle.


Este texto se basa en el parlamento que el año 1885 el Jefe Seattle de la tribu Suquamish dirigió al presidente de los EE.UU. como respuesta a su ofrecimiento de comprar las tierras donde los Indios vivían.
La única foto conocida del Jefe Seattle,
tomada en los años 1860 cuando se
acercaba a sus 80 años de edad.

El gran Jefe de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras.
El gran Jefe nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad.
Apreciamos mucho este detalle porque conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad.
Queremos considerar su ofrecimiento, pues bien sabemos que si no lo hiciéramos pueden venir los hombres de piel blanca a tomarnos las tierras con las armas de fuego.
Que el gran Jefe de Washington confíe en las palabras del líder Seattle con la misma certidumbre con que espera el retorno de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas.
¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra?
Se nos hace extraña esta idea.
No son nuestros ni el frescor del aire, ni el movimiento del agua… ¡¿Cómo podrían ser comprados?!
Debería saber que mi pueblo tiene por sagrado cada rincón de esta tierra. La hoja reluciente, la playa arenosa, la niebla en la oscuridad del bosque, el claro en medio de la arboleda, y el insecto saltarín, son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. La savia que sube por los árboles lleva recuerdos del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre de piel blanca olvidan su tierra cuando empiezan el viaje por entre las estrellas. Pero nuestros muertos nunca se alejan de la tierra, que es la Madre. Somos un pedazo de esta tierra. Estamos hechos con una parte de ella. La flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, … todos son hermanos nuestros.
Las rocas de las cumbres, el rocío sobre la hierba fresca, el calor corporal del potro, … todo pertenece a nuestra familia.
Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington hace venir a decirnos que nos quiere comprar las tierras, es demasiado lo que nos pide.
El gran Jefe quiere darnos un lugar para que vivamos todos juntos: él nos hará de padre y nosotros seremos sus hijos. Debemos pensar su ofrecimiento. No se presenta nada fácil, pues las tierras son sagradas.
El agua chispeante de nuestros ríos y humedales no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados.
Si os vendiéramos estas tierras tendríais que recordar que son sagradas, y que lo enseñarais también a vuestros hijos, y les explicaseis que los reflejos misteriosos de las aguas claras de los lagos narran las hazañas y los hechos de la vida de mi pueblo. El rumor del agua es la voz del padre de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed. Los ríos arrastran nuestras canoas y mecen a nuestros hijos.
Si os vendiéramos las tierras, tendríais que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son hermanos nuestros, y también vuestros. Deberíais tratar a los ríos con buen corazón.
Bien sabemos que el hombre de piel blanca no puede entender nuestra manera de ser. A él tanto le da un trozo de tierra como otro, porque es como un extraño que llega de noche a sacar de la tierra lo que necesita. No ve a la tierra como a una hermana, sino más bien como a una enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y sigue caminando. Deja tras de sí las sepulturas de los padres, y no parece que se duela.
No le duele dejar que la tierra se quede sin sus hijos. Trata a la madre-tierra y al hermano-cielo como si fueran cosas que se compran y se venden, como si fueran ganado o collares … Su hambre, insaciable, devorará la tierra, y tras él dejará tan sólo un desierto.
No lo puedo comprender.
Nosotros somos de una manera muy diferente.
Sus ciudades dañan la vista al hombre de piel roja.
Quizás sea así porque el hombre de piel roja es salvaje y no pueda comprender las cosas.
No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre de piel blanca; ningún lugar donde se pueda escuchar la primavera, el despliegue de las hojas o las rozaduras de las alas de un insecto.
Quizás me lo parece así porque soy salvaje y no comprendo bien las cosas.
El ruido de la ciudad es un insulto para el oído.
Y yo me pregunto: ¿qué tipo de vida tiene el hombre cuando no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa?
Soy hombre de piel roja y no lo puedo entender.
A los indios, nos deleita el ligero rumor del viento rozando la cara del lago y su olor después de la lluvia del mediodía que lleva la fragancia del abeto.
El hombre de piel roja es conocedor del valor inapreciable del aire, pues todas las cosas respiran su aliento: el animal, el árbol, el hombre…
Pero parece que el hombre de piel blanca no sienta el aire que respira. Como si fuera un hombre que hace días que agoniza, no es capaz de sentir el hedor.
Sin embargo, si os vendiéramos las tierras, tendríais que tener en cuenta de qué manera amamos el aire, porque el aire es el espíritu que infunde la vida y todo lo arrulla.
Si os vendiéramos las tierras deberíais dejarlas en paz y que quedaran sagradas, para que fueran el lugar donde, incluso el hombre de piel blanca, pudiera saborear el viento, endulzado por las flores de la pradera.
Queremos considerar vuestro ofrecimiento de comprarnos las tierras.
Si decidiéramos aceptarlo, tendré que poneros una condición: que el hombre de piel blanca mire a los animales de esta tierra como a hermanos.
Soy salvaje, pero me parece que debe ser así.
Tengo vistos búfalos a miles pudriéndose, abandonados, en las praderas. El hombre de piel blanca les disparaba desde el caballo de fuego sin ni detenerlo.
Yo soy salvaje y no entiendo por qué el caballo de fuego vale más que el búfalo, pues nosotros los matamos a cambio, sólo, de nuestra propia vida.
¿Qué puede ser del hombre sin los animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre debería morir en gran soledad de espíritu porque todo lo que les sucede a los animales pronto se le sucede también al hombre. Todas las cosas están ligadas entre sí.
Si os vendiéramos nuestras tierras, habría que enseñar a vuestros hijos que el suelo que pisan es la ceniza de sus abuelos. Respetarán la tierra si les decís que está llena de la vida de los antepasados. Es necesario que vuestros hijos sepan igual que los nuestros, que la tierra es la madre de todos nosotros, que todo estrago causado a la tierra lo sufren sus hijos. El hombre que escupe al suelo, a sí mismo se está escupiendo.
De una cosa estamos seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre quien pertenece a la tierra.
El hombre no ha tejido la red de la vida, y él sólo es un hilo entre tantos otros.
Está preparando su desgracia si osa romper la red.
El sufrimiento de la tierra se convierte a la fuerza en sufrimiento de sus hijos. Estamos seguros. Todas las cosas están ligadas como la sangre de una misma familia.
Incluso el hombre de piel blanca que tiene amistad con Dios, y le habla de tú a tú, no puede rehuir ese destino común con nosotros.
Quizás es verdad que somos hermanos; ya veremos.
Sabemos algo que tal vez vosotros descubriréis más adelante: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro.
Pero vosotros pensáis que tenéis poder por encima de Él, y a la vez queréis tener poder sobre todas las tierras! Pero no podréis tenerlo. El Dios de todos los hombres se compadece igualmente de los de piel blanca que los de piel roja.
Esta tierra es muy apreciada por su Creador, y maltratarla sería una grave ofensa.
Los hombres de piel blanca también sucumbirán y quizá antes que el resto de las tribus. Si ensuciáis vuestra cama, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos.
Pero veréis la luz cuando llegue la última hora, y comprenderéis que Dios os condujo a estas tierras y os permitió su dominio y la dominación del hombre de piel roja, con algún propósito especial. Este destino es de verdad un misterio para nosotros, porque no podemos comprender qué pasará cuando los búfalos se hayan acabado, cuando los caballos hayan perdido la libertad, cuando no quede ningún rincón de bosque sin tufo de hombre, y cuando, por encima los verdes cerros, tope por todos lados nuestra mirada con las telarañas de los hilos de hierro que llevan vuestra voz.
¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció.
¿Dónde está el águila? Desapareció.
Así se acaba la vida, y empezamos a sobrevivir.


sábado, 17 de noviembre de 2012

PLEGARIAS DE LOS FIELES - Domingo XXXIII del tiempo ordinario - Ciclo B.



  1. La primera lectura dice: «habrá un tiempo de desgracias como no se habían visto» ...
    Para que nos deis las fuerzas que necesitamos para luchar contra las desgracias de nuestro tiempo ...
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  2. En la segunda lectura encontrábamos una frase llena de esperanza: «Una vez Dios ha perdonado los pecados, ya no es necesario presentar ninguna ofrenda para obtener el perdón» ...
    Para que nos hagáis conscientes del don tan grande que nos hicisteis enviado a Jesús, el Cristo, que: «Con una sola oblación ha consagrado del todo y para siempre a quienes debían ser santificados.»
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  3. Leíamos en el Evangelio que después de las desgracias veríamos venir «al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y con gran majestad.» ...
    Para que cuando hayamos aprendido a enfrentarnos a las desgracias del mundo, haz, Señor, que veamos vuestra Luz para actuar con fuerza, con esperanza y amor, para crear un mundo con más alegría …
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  4. Por la humanidad …
    Para que los opresores de este mundo, vean un día vuestra Luz, y así podamos llegar al día en que no haya ni opresores ni oprimidos, sino hermanos …
    ROGUEMOS AL SEÑOR
  5. Finalmente, por este pequeño grupo de hermanos que nos encontramos aquí reunidos para celebrar vuestro memorial ...
    Para que nos enseñéis a compartir todas las cosas que Vos nos habéis dado en esta tierra  ...
    ROGUEMOS AL SEÑOR

lunes, 12 de noviembre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Hace algún tiempo, leí en algún lugar que los evangelios son "relatos de la pasión de Jesús con una larga introducción".
Para entender la muerte resurreccional de Jesús es necesario un proceso previo de conversión. Por eso los Evangelios hacen una larga introducción.
El Evangelio de Marcos termina esta larga introducción poniendo en boca de Jesús un discurso, llamado "escatológico" (de skaton = tiempo final) o "apocalíptico" (que revela un secreto). Se usa un lenguaje sorprendente y difícil de entender, sobre todo si se lee separado del relato de la pasión (como suele ocurrir). A pesar de su dificultad, este discurso escatológico, situado inmediatamente antes del relato de la pasión, tiene una gran importancia, ya que nos ofrece la clave para interpretar el significado resurreccional de la muerte de Jesús y de la muerte de todos los "crucificados".
Resumiéndolo mucho y simplificándolo más, podríamos decir que este discurso presenta todo el Mal y el Sufrimiento de la Humanidad y las Convulsiones del Universo como si fueran "los dolores de parto" que anuncian el alumbramiento del Hombre en plenitud. Al final de este discurso escatológico se encuentran las palabras que hemos leído en el evangelio de hoy, donde destaca la afirmación más importante: "Entonces verán venir al 'hijo del Hombre' (el Hombre) sobre las nubes con gran poder y con gran majestad".
Esta "visión" nos prepara para entender el momento más significativo de la pasión: la aparición de Jesús en la Cruz, después de que "se extendió por toda la tierra una oscuridad que duró hasta las tres de la tarde". En esta "escenificación", Jesús no aparece como un moribundo sino como un hombre lleno de fuerza, profiriendo dos grandes gritos (Marcos 15, 34 y 37).
Es cierto que la mayoría de los asistentes eran demasiado "sordos" para oír los dos "grandes gritos", y demasiado "ciegos" para notar la oscuridad, y contemplar el espectáculo de los crucificados, pero Marcos nos presenta a Jesús como la visión avanzada del Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes con gran poder y majestad.
El significado de "la oscuridad extendida por toda la tierra", en el relato de la pasión, ya viene sugerido por las palabras del discurso escatológico: "Aquellos días después de aquellas desgracias, el sol se oscurecerá, la luna no reflejará luz, las estrellas irán cayendo del cielo y los seres que dominan allí arriba se tambalearán". Son una referencia explícita al inicio, antes de la creación, cuando "las tinieblas cubrían la superficie del océano y el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas" (Génesis 1, 2). Dios, con su palabra ("grito") rompe las "tinieblas" creando la Luz y toda lo demás, hasta llegar al Hombre.
En la pasión, dos grandes gritos de Jesús también rompen la "oscuridad" que se había extendido por toda la Tierra (Marcos 15, 33).
El primer grito, dirigido a Dios, es ciertamente el grito del crucificado que experimenta la gran soledad de su situación, pero es también el grito de sorpresa y de miedo de quien toma conciencia de ser el "primogénito de Dios", convertido en "heredero" de toda la Creación. Como primogénito, Dios le traspasa toda su obra. A partir de ahora, todo es puesto en sus manos, como explícitamente afirma el evangelio de Mateo: "He recibido plena autoridad en el cielo y en la tierra" (Mateo 28, 18). También San Pablo, en su carta a los Colosenses, dice: "Porque en Jesucristo reside corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y vosotros habéis llegado a la plenitud gracias a él, que es jefe de todas las potencias y autoridades" (Colosenses 2, 9).
El segundo grito marca el inicio de la actuación del nuevo Señor. Está en paralelo con la palabra de Dios Creador: "Dios dijo". Hasta nueve veces se repite esta expresión en el relato de la creación (Génesis 1).
Con este segundo grito, Jesús "expira", es decir: "Derrama" su Espíritu, que es su fuerza, su vida. Ha comenzado el "nuevo Reino". Es el Reino de la vida-que-se-entrega. Es la manifestación del Hombre Nuevo, o mejor: el estallido del Hombre, que ha pasado de ser simple "criatura" a ser "hijo primogénito". En el hombre-Jesús, la relación de los seres humanos con Dios deja de ser sólo de "dependencia vital" para convertirse también y sobretodo en una relación de "respuesta libre y amorosa", una relación filial. Hijos en el Hijo.
"¿Cuando será todo esto? …"
"Del día y la hora, nadie sabe nada, ni siquiera los ángeles ni el Hijo; sólo lo sabe el Padre".
  1. Existe el "tiempo global de la Humanidad". En el lenguaje bíblico, Jesús es "el momento" en que todo esto sucederá. Jesús en la cruz, levantado entre tierra y cielo, es el espectáculo que señala el paso de una situación a otra. “Ahora llega la condena de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será lanzado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí.” (Juan 12, 31).
  2. Pero hay también un "tiempo personal". A cada uno de nosotros nos llega también el momento en que nos encontramos ante una elección fundamental: o optamos por el Hombre, o despreciamos al Hombre. Así ya lo había profetizado el viejo Simeón, según el evangelio de Lucas: "Este niño será una bandera discutida … Así quedará clara la actitud escondida en el corazón de muchos" (Lucas 2, 35).
¿Cuándo será esto? Es una pregunta improcedente. Lo que se nos pide es velar, estar atentos para que no nos pase por alto el momento de la elección. "Vigilad" es la expresión más repetida en este discurso escatológico de Jesús. El desprecio al Hombre siempre viene disimulado bajo la capa de "valores importantes": "Justicia", "libertad", "democracia", "legalidad", "orden público", "progreso", "paz social", …
La capacidad de distinguir entre los valores-excusa y la opción por el Hombre, llega cuando llega, y "el hijo del Hombre" aparecerá o no, para cada uno de nosotros, según la decisión que tomemos.
MENSAJE. 
Al final del año litúrgico se nos presenta la figura sorprendente del "Hijo del Hombre" viniendo sobre las nubes con gran poder y majestad. Es la culminación exitosa del proyecto de Dios: "Hagamos al Hombre a imagen y semejanza nuestra".
Convertirse en "imagen y semejanza de Dios" no es una tarea simple, a pesar de nuestra inercia a hacernos "dioses" por nuestra cuenta. Movidos por nuestro instinto más primario, pretendemos liberarnos de Dios constituyéndonos nosotros mismos en "dioses" por encima de los demás. Hemos introducido en el mundo el "reino" del Dominio y de la Muerte. Así el mundo ha quedado convertido en un espacio de lucha entre el Espíritu humanizador y el Poder deshumanizador. A pesar de los engaños, de las obras espectaculares y de las aparentes victorias de los "poderosos", todo está orientado a la rehabilitación esplendorosa de los "oprimidos". "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mateo 5, 10). Los "dolores de parto" acabarán felizmente.
RESPUESTA. 
Todos, en un primer momento, nos encontramos situados en el bando de los Poderosos: porque tenemos Poder o porque creemos en el Poder, y lo deseemos. Incluso, si nacemos esclavos, intentamos compensarlo creando nuestros propios espacios de dominio sobre otros más débiles.
Pero siempre llega el momento en que, si no nos empeñamos en continuar en la oscuridad ("ser ciegos"), descubrimos la falacia y la injusticia de los comportamientos de dominio, y, de una forma u otra, sentimos la llamada a solidarizarnos con los que sufren, con los oprimidos, con los crucificados. Es el momento en que nos lo jugamos todo, según escuchemos o no esta llamada.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Repasando vuestra vida personal, ¿descubrís momentos concretos en los que se os hizo especialmente visible el "hijo del Hombre"? Dicho de otro modo: ¿Recordáis momentos concretos en los que se os "derrumbaron" determinados "valores" que os impedían ver realmente al Hombre?
  2. ¿Cómo interpretáis el momento actual de la Iglesia? ¿Aquello que se "derrumba" os ayuda a descubrir al Hombre?
  3. "Aprendiendo la lección de la higuera", según lo que dice el evangelio, ¿cómo interpretáis los momentos actuales de nuestra Humanidad?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)