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martes, 27 de noviembre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. ADVIENTO I. CICLO C.

Adviento I. Año C.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

"Adviento" significa llegada o venida.
Como primer Domingo de Adviento comenzamos a preparar la llegada de Jesús propia de la Navidad. Pero como primer domingo del Año litúrgico, Año C, el evangelio de hoy nos presenta ya la "segunda llegada" de Jesús en forma de hijo del Hombre en plenitud. Es una buena pedagogía que al comenzar un nuevo curso se nos presente ya el término hacia el cual caminamos. Por eso el evangelio de hoy es, de hecho, el mismo que leíamos hace quince días, al final del Año B (domingo 33 del tiempo ordinario), si bien entonces leíamos la versión según Marcos, y en cambio hoy hemos leído la versión según Lucas, que será el evangelista protagonista de todo este Año C.
El discurso escatológico (de skaton = tiempo final), llamado también apocalíptico (de apokalypsis = revelación de secretos escondidos), según la versión de Lucas no habla, como la versión de Marcos, de "dolores de parto", pero la idea básica es la misma. "Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre una nube, con poder y con una gran majestad".
La expresión "venir sobre una nube" no debe desorientar. El hombre (el "hijo del Hombre") no viene de fuera. El hombre es realmente "hijo del Hombre", "hijo de la Humanidad". Más aún: es "hijo" de toda la Creación. La referencia a la "nube" ("… vendrá sobre una nube" …) es una manera de indicar la presencia activa de Dios en esta "llegada del Hombre".
Actualmente la Ciencia ha descubierto y enseña las profundísimas conexiones que hay entre todas las cosas del Universo. Los dedos con los que ahora tecleo estas letras que tú estás leyendo están formados por unos átomos que son más antiguos que nuestro Sistema Solar, y eran componentes de alguna estrella o de polvo interestelar hace miles de millones de años, y dentro de poco, muy lejos de mis dedos, formarán parte de otro viviente o mineral o de la atmósfera.
Esto que actualmente enseña la Ciencia, de alguna forma ya lo había intuido el sentimiento religioso de muchas personas. Desde la Religión no se descubrió la evolución de la Vida y del Universo, pero se intuyó que estamos dentro de una historia que entre todo y entre todos vamos construyendo.
Cada uno de nosotros es una historia, y nuestra historia personal es fruto, parto y actora dentro de la gran historia del Universo.
El discurso escatológico de los evangelios Sinópticos "conecta" al hombre con el ritmo, las peripecias y convulsiones de la gran historia del universo.
Cuando se escribió el evangelio de Lucas, los judíos y los cristianos estaban experimentando, en sus propias carnes, guerras, matanzas y grandes desastres … "Hasta las potencias del cielo se tambalearán". Pero el evangelista les invita a "leer" todo esto como signos de los tiempos. "Cuando todo esto comience a suceder, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados".
Hoy sabemos que el Universo es tan inmenso que nos resulta difícil pensar que nosotros, o incluso nuestro sistema solar, pueda tener la más mínima relevancia. Astronómicamente hablando, no tenemos ninguna importancia.
A pesar de ello, el sentimiento de no estar "perdidos" en el Universo sino de ser "amados", nos viene a la mente en cuanto intuimos que este inconmensurable universo no es sólo una inmensa máquina sino también un "libro"; un libro que "habla" precisamente a los minúsculos seres inteligentes que quieran aprender a "leerlo". Son innumerables las personas que han visto y ven el Universo como un gran poema de amor que alguien ha escrito precisamente para los únicos capaces de "leerlo": los seres con inteligencia.
La aparición del HOMBRE.
Si no recuerdo mal, en el museo Dalí de Figueres hay una gran pintura que, vista de cerca, está compuesta de pequeños dibujos, manchas, sombras, … Pero si os alejáis suficientemente, aparece con toda claridad el retrato de una persona (A. Lincoln). De forma parecida, cuando "miramos" al mundo con suficiente perspectiva, podemos descubrir un "poema de amor" que nos describe al Hombre como colofón de todo. Esto nos invita a pensar que nuestra historia personal y la gran historia no son historias ciegas, no son una simple sucesión de acontecimientos, sino el fruto de un "proyecto". Así lo expresa explícitamente el inicio del evangelio de Juan: "Al principio ya existía la Palabra (el Proyecto)". Por eso podemos hablar de "historia sagrada".
Evidentemente, cuando aquí hablamos de "historia" no le damos el significado que esta palabra tiene modernamente como "conocimiento documentado de hechos pasados", sino que tiene una significación mucho más profunda. Cuando decimos "historia" estamos hablando de una manera de ser, de una manera de existir. Queremos indicar que nos entendemos a nosotros mismos, junto con nuestro Universo, como una realidad que tiene un inicio y que va avanzando hacia un término, aún desconocido porque no está presente, pero ya intuido como plenitud de todos en todo.
MENSAJE. 
El mensaje está directamente expresado en las propias palabras que hemos leído: "Cuando todo esto comience a suceder, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque muy pronto seréis liberados".
Al comienzo de un nuevo curso litúrgico no sabemos qué experiencias nos tocará vivir en él. Podemos suponer que habrá buenas y malas, porque estamos en una historia que tiene un buen término, pero, a veces, un mal camino. Incluso bajo los efectos multiplicadores de los medios de comunicación, podemos tener la sensación de que "todo se hunde".
Nótese que esto no ha debe ser necesariamente entendido como una mala sensación. Para hacer un mundo nuevo puede ser una buena cosa que primero el "terreno" donde construirlo quede limpio. Bellamente, y con profundidad, lo expresa el científico y poeta David Jou (traducción literal sin rima):
¿Qué quieres que esperamos ahora de Ti
sino camino,
mucho camino,
la libertad que queda tras caer todos los reinos,
de hundirse todos los poderes,
de derrumbarse todos los sueños de gloria?
En este vacío que queda,
¡cuánto espacio para nacer otra vez!
Muy cierto: "En este vacío que queda, ¡cuánto espacio para nacer otra vez!"
RESPUESTA. 
También la respuesta nos viene directamente dada por las palabras del evangelio de hoy: "Estad atentos sobre vosotros: Que el exceso de comida y bebida o la preocupación de los negocios no agobian su corazón … Velad orando en toda ocasión y pidiendo que pueda salir de ello en todo lo que ha de suceder, y podáis presentaros frente al Hijo del hombre."
"Presentaros frente al hijo del Hombre". El hombre en plenitud es el término de la gran historia; y el hombre es el criterio del éxito y del fracaso: de éxito, por todo aquel quien ha "construido humanidad", de fracaso, por todo aquel quien ha "destruido humanidad" bloqueando su "camino" y apropiándoselo para construir un palacio para si mismo.
En esta tarea de "construir humanidad" no existe paro, ni jubilación forzada, ni incapacidad permanente … Siempre podemos estar creativamente "en activo".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Cómo os afecta la sensación difusa de que todo se está hundiendo? Dicho de otro modo: Si creemos que otro mundo es posible, ¿no podría tener algo de bueno que "todo se hunda"?
  2. Adviento. Preparación de la Navidad. ¿Qué, Navidad?
  3. Hágase un comentario o reflexión sobre el verso de D. Jou "En este vacío que queda, cuánto espacio para nacer otra vez". O dicho de otro modo: En Nadal, ¿quién puede nacer de nuevo: Jesús, nosotros o las dos cosas?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)