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lunes, 12 de noviembre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 
Hace algún tiempo, leí en algún lugar que los evangelios son "relatos de la pasión de Jesús con una larga introducción".
Para entender la muerte resurreccional de Jesús es necesario un proceso previo de conversión. Por eso los Evangelios hacen una larga introducción.
El Evangelio de Marcos termina esta larga introducción poniendo en boca de Jesús un discurso, llamado "escatológico" (de skaton = tiempo final) o "apocalíptico" (que revela un secreto). Se usa un lenguaje sorprendente y difícil de entender, sobre todo si se lee separado del relato de la pasión (como suele ocurrir). A pesar de su dificultad, este discurso escatológico, situado inmediatamente antes del relato de la pasión, tiene una gran importancia, ya que nos ofrece la clave para interpretar el significado resurreccional de la muerte de Jesús y de la muerte de todos los "crucificados".
Resumiéndolo mucho y simplificándolo más, podríamos decir que este discurso presenta todo el Mal y el Sufrimiento de la Humanidad y las Convulsiones del Universo como si fueran "los dolores de parto" que anuncian el alumbramiento del Hombre en plenitud. Al final de este discurso escatológico se encuentran las palabras que hemos leído en el evangelio de hoy, donde destaca la afirmación más importante: "Entonces verán venir al 'hijo del Hombre' (el Hombre) sobre las nubes con gran poder y con gran majestad".
Esta "visión" nos prepara para entender el momento más significativo de la pasión: la aparición de Jesús en la Cruz, después de que "se extendió por toda la tierra una oscuridad que duró hasta las tres de la tarde". En esta "escenificación", Jesús no aparece como un moribundo sino como un hombre lleno de fuerza, profiriendo dos grandes gritos (Marcos 15, 34 y 37).
Es cierto que la mayoría de los asistentes eran demasiado "sordos" para oír los dos "grandes gritos", y demasiado "ciegos" para notar la oscuridad, y contemplar el espectáculo de los crucificados, pero Marcos nos presenta a Jesús como la visión avanzada del Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes con gran poder y majestad.
El significado de "la oscuridad extendida por toda la tierra", en el relato de la pasión, ya viene sugerido por las palabras del discurso escatológico: "Aquellos días después de aquellas desgracias, el sol se oscurecerá, la luna no reflejará luz, las estrellas irán cayendo del cielo y los seres que dominan allí arriba se tambalearán". Son una referencia explícita al inicio, antes de la creación, cuando "las tinieblas cubrían la superficie del océano y el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas" (Génesis 1, 2). Dios, con su palabra ("grito") rompe las "tinieblas" creando la Luz y toda lo demás, hasta llegar al Hombre.
En la pasión, dos grandes gritos de Jesús también rompen la "oscuridad" que se había extendido por toda la Tierra (Marcos 15, 33).
El primer grito, dirigido a Dios, es ciertamente el grito del crucificado que experimenta la gran soledad de su situación, pero es también el grito de sorpresa y de miedo de quien toma conciencia de ser el "primogénito de Dios", convertido en "heredero" de toda la Creación. Como primogénito, Dios le traspasa toda su obra. A partir de ahora, todo es puesto en sus manos, como explícitamente afirma el evangelio de Mateo: "He recibido plena autoridad en el cielo y en la tierra" (Mateo 28, 18). También San Pablo, en su carta a los Colosenses, dice: "Porque en Jesucristo reside corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y vosotros habéis llegado a la plenitud gracias a él, que es jefe de todas las potencias y autoridades" (Colosenses 2, 9).
El segundo grito marca el inicio de la actuación del nuevo Señor. Está en paralelo con la palabra de Dios Creador: "Dios dijo". Hasta nueve veces se repite esta expresión en el relato de la creación (Génesis 1).
Con este segundo grito, Jesús "expira", es decir: "Derrama" su Espíritu, que es su fuerza, su vida. Ha comenzado el "nuevo Reino". Es el Reino de la vida-que-se-entrega. Es la manifestación del Hombre Nuevo, o mejor: el estallido del Hombre, que ha pasado de ser simple "criatura" a ser "hijo primogénito". En el hombre-Jesús, la relación de los seres humanos con Dios deja de ser sólo de "dependencia vital" para convertirse también y sobretodo en una relación de "respuesta libre y amorosa", una relación filial. Hijos en el Hijo.
"¿Cuando será todo esto? …"
"Del día y la hora, nadie sabe nada, ni siquiera los ángeles ni el Hijo; sólo lo sabe el Padre".
  1. Existe el "tiempo global de la Humanidad". En el lenguaje bíblico, Jesús es "el momento" en que todo esto sucederá. Jesús en la cruz, levantado entre tierra y cielo, es el espectáculo que señala el paso de una situación a otra. “Ahora llega la condena de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será lanzado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí.” (Juan 12, 31).
  2. Pero hay también un "tiempo personal". A cada uno de nosotros nos llega también el momento en que nos encontramos ante una elección fundamental: o optamos por el Hombre, o despreciamos al Hombre. Así ya lo había profetizado el viejo Simeón, según el evangelio de Lucas: "Este niño será una bandera discutida … Así quedará clara la actitud escondida en el corazón de muchos" (Lucas 2, 35).
¿Cuándo será esto? Es una pregunta improcedente. Lo que se nos pide es velar, estar atentos para que no nos pase por alto el momento de la elección. "Vigilad" es la expresión más repetida en este discurso escatológico de Jesús. El desprecio al Hombre siempre viene disimulado bajo la capa de "valores importantes": "Justicia", "libertad", "democracia", "legalidad", "orden público", "progreso", "paz social", …
La capacidad de distinguir entre los valores-excusa y la opción por el Hombre, llega cuando llega, y "el hijo del Hombre" aparecerá o no, para cada uno de nosotros, según la decisión que tomemos.
MENSAJE. 
Al final del año litúrgico se nos presenta la figura sorprendente del "Hijo del Hombre" viniendo sobre las nubes con gran poder y majestad. Es la culminación exitosa del proyecto de Dios: "Hagamos al Hombre a imagen y semejanza nuestra".
Convertirse en "imagen y semejanza de Dios" no es una tarea simple, a pesar de nuestra inercia a hacernos "dioses" por nuestra cuenta. Movidos por nuestro instinto más primario, pretendemos liberarnos de Dios constituyéndonos nosotros mismos en "dioses" por encima de los demás. Hemos introducido en el mundo el "reino" del Dominio y de la Muerte. Así el mundo ha quedado convertido en un espacio de lucha entre el Espíritu humanizador y el Poder deshumanizador. A pesar de los engaños, de las obras espectaculares y de las aparentes victorias de los "poderosos", todo está orientado a la rehabilitación esplendorosa de los "oprimidos". "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mateo 5, 10). Los "dolores de parto" acabarán felizmente.
RESPUESTA. 
Todos, en un primer momento, nos encontramos situados en el bando de los Poderosos: porque tenemos Poder o porque creemos en el Poder, y lo deseemos. Incluso, si nacemos esclavos, intentamos compensarlo creando nuestros propios espacios de dominio sobre otros más débiles.
Pero siempre llega el momento en que, si no nos empeñamos en continuar en la oscuridad ("ser ciegos"), descubrimos la falacia y la injusticia de los comportamientos de dominio, y, de una forma u otra, sentimos la llamada a solidarizarnos con los que sufren, con los oprimidos, con los crucificados. Es el momento en que nos lo jugamos todo, según escuchemos o no esta llamada.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Repasando vuestra vida personal, ¿descubrís momentos concretos en los que se os hizo especialmente visible el "hijo del Hombre"? Dicho de otro modo: ¿Recordáis momentos concretos en los que se os "derrumbaron" determinados "valores" que os impedían ver realmente al Hombre?
  2. ¿Cómo interpretáis el momento actual de la Iglesia? ¿Aquello que se "derrumba" os ayuda a descubrir al Hombre?
  3. "Aprendiendo la lección de la higuera", según lo que dice el evangelio, ¿cómo interpretáis los momentos actuales de nuestra Humanidad?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)