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martes, 4 de diciembre de 2012

REFLEXIONES DE FESTIVOS. Inmaculada Concepción de María


PROYECTO DE HOMILÍA. 

Aparte del "LENGUAJE" del evangelio de hoy, también la "Fiesta de la Inmaculada", en sí misma, es un "lenguaje" sobre el que es interesante reflexionar y, quizás, corregir algunos malentendidos. Sobre "la fiesta" puede leer lo que ya escribí a los "apuntes" correspondientes a LA PURÍSIMA del Año B.
El evangelio de hoy está escrito siguiendo el modelo de los "relatos de aparición", frecuentes en el lenguaje bíblico. Aquí la "aparición" está protagonizada por el ángel "Gabriel". El nombre del ángel ya nos indica que el objetivo de la aparición será dar a conocer los "proyectos de Dios sobre la Humanidad". Recordemos que, en la Biblia, el nombre hace la cosa. Según los entendidos, "Gabriel" significa "Dios es fuerte". Si tenemos en cuenta que Dios tiene un "proyecto", cuando se presenta "Gabriel" quiere indicar que Dios saca adelante este "proyecto".
En esta ocasión, la aparición de Gabriel sirve también para poner en estrecha relación dos relatos similares: La aparición a Zacarías, para el nacimiento de Juan Bautista, y el encuentro con María, para el nacimiento de Jesús.
Se trata de dos relatos paralelos pero no del todo, porque el segundo empieza "al sexto mes" del primero. Este "detalle" es importante. Estamos hablando de alumbramientos. La expresión "sexto mes" trae a la memoria el Relato de la Creación en el que, al "sexto día" es creado el Hombre “a imagen y semejanza de Dios" (Génesis 1, 27). Con este "detalle" el evangelio nos sugiere que, antes de Jesús, propiamente todavía no existía el Hombre-imagen-de-Dios, sino sólo el pre-Hombre o "precursor".
A Zacarías se le anuncia el nacimiento del "Precursor". En el "sexto mes" de esta gestación, se anuncia el nacimiento del HOMBRE, ya plenamente imagen de Dios, y, por tanto, HIJO DE DIOS.
También hay otros contrastes entre los dos alumbramientos. Sugiero leer los dos relatos en paralelo para descubrirlos.
En el relato que hemos leído, María tiene un "problema objetivo": ella está casada con un hombre importante, descendiente del rey David, que puede darle un hijo que sería "hijo de José", o incluso "hijo de David" ya que los hijos seguían el rango del padre; pero el problema está en que el ángel le habla de un hijo que será "hijo del Altísimo". Claro: María no conoce "ningún hombre" que pueda hacerla madre de un hijo así. ¿Cómo puede hacerlo, entonces?
La respuesta del ángel es clara y precisa: ella será "imbuida" de la fuerza del Espíritu Santo, y por eso al fruto santo que va a nacer le llamarán Hijo de Dios. Así pues, problema resuelto, y María da su conformidad: "Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
La respuesta que el ángel da a María es extremadamente significativa. Sólo otro "hombre" había nacido directamente "por la fuerza del Espíritu de Dios": Adán ("Adán" significa "Hombre"). Recordemos el relato mitológico: "El Señor Dios modeló al hombre con polvo de la tierra. Le infundió el aliento (espíritu) de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo" (Génesis 2,7).
El Espíritu alentado sobre un "muñeco de barro" ha hecho, de él, un ser viviente.
El mismo Espíritu alentado sobre una chica pletórica de vida y generosa, la hace madre del hijo del Altísimo.
Maria representa a la Humanidad, joven, llena de capacidad para convertirse en madre, ya capaz de recibir en plenitud el “Espíritu de Dios”. Por eso su "hijo" será hijo del Altísimo, coronación de la obra de Dios. En María y en el hijo que de ella nacerá, el proyecto inicial de Dios de crear al Hombre a su imagen y semejanza, comienza a hacerse visible y experimentable para todos.
Toda la "Historia anterior" ahora es entendida como una preparación; toda la "Historia siguiente" será entendida como una continuación. Jesús se convierte, en el lenguaje bíblico, en centro de la Historia y "primogénito" de la "Humanidad adulta".
Esta "conexión directa con Dios" no empequeñece la "dosis de humanidad" de Jesús. Jesús es cien por cien HOMBRE y cien por cien DIOS.
En este relato, como tantas otras veces, se utiliza un lenguaje basado en la NATURALEZA para comunicar un mensaje sobrenatural, o mejor, un mensaje que lleva a la NATURALEZA más allá de ella misma.
Desgraciadamente mucha gente se queda en la "naturaleza" interpretando como "milagro" lo que es "lenguaje". Pasa como cuando, con el dedo, alguien señala a las estrellas, y algunos se quedan mirando sólo el dedo.
El relato de hoy usa la virginidad como un lenguaje para expresar la plenitud de Jesús. Pero quedarse en la virginidad, sobre todo si es tomada en sentido biológico, es no haber entendido nada. Incluso puede dar lugar a una interpretación peligrosa considerando la virginidad biológica como una "virtud" en sí misma. Esto llevaría fácilmente a considerar la sexualidad como una "cosa impura". Para el evangelio no hay cosas impuras en sí mismas (Mateo 15,11). La impureza sólo aparece cuando un corazón se vuelve impuro por sus intenciones injustas.
Hay que reconocer que, al margen del Mensaje evangélico, ha entrado a menudo en el sentimiento religioso de muchos cristianos un cierto DUALISMO, siempre condenado como doctrina pero nunca superado como mentalidad.
DUALISMO significa ver al Hombre como si estuviera formado por la unión de dos componentes contrarios: un cuerpo material, corruptible, malo, y un alma espiritual, buena, divina. En este supuesto, la VIRTUD consistiría en liberar de las tendencias del cuerpo corruptible al alma espiritual que en él se encuentra "encarcelada".
El DUALISMO, como filosofía, es un intento de explicar la existencia del Mal. Pero es un camino equivocado y peligroso.
  • Equivocado, porque deforma la realidad del ser humano. No estamos hechos de dos componentes contrarios, como dos mitades enfrentadas. Somos cien por cien corporales. Eso sí: Con un cuerpo capaz de recibir la fuerza del Espíritu y convertirse, también al cien por cien, en espiritual. "Cuerpo" y "espíritu" no se oponen, como no se oponen el aire y la música.
  • Peligroso: porque, situando la causa del Mal en el cuerpo, no venceremos jamás en nuestra lucha contra el Mal real. El Mal real no está en el cuerpo, que es bueno en sí mismo, al igual que todo lo creado todo lo creado. El Mal real es una consecuencia de nuestra respuesta egoísta a la presencia del prójimo. Y la manera de superarlo es decidiéndonos por una actitud de generosidad hacia los demás, en lugar de luchar contra el cuerpo.
En sí mismas, ni la sexualidad es mala ni la virginidad es buena. Tanto la una como la otra serán buenas cuando expresen una actitud generosa, y serán malas cuando expresen una actitud injusta, como pueden ser las relaciones de dominio, de superioridad, de indiferencia, de desprecio, de utilización del otro, etc. ...
También es necesario decir que el protagonismo de María en este Relato no disminuye a la figura de José. En la mentalidad de la época, el "varón" representaba la fuerza fecundante. En el relato evangélico no se ignora ni se niega esta fuerza fecundante. Al contrario: se habla explícitamente de esta fuerza fecundante haciendo notar que el proyecto de Dios sobre el hombre va más allá, y por eso María recibe un "plus de Espíritu Santo" que le permite superar la “incapacidad inicial”  que ella ha puesto de manifiesto. A fin de que este "plus de Espíritu Santo" quede claro, los Escrito Bíblicos "exhiben" la incapacidad de las personas elegidas para sacar adelante los proyectos de Dios (1ª Corintios 1,26 ss), tal como se puede comprobar en Isabel, que ya está en sexto mes, ella que era estéril: "porque para Dios nada hay imposible" (como indica el nombre "Gabriel").
MENSAJE. 
No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios".
María es figura de la Humanidad. Los humanos hemos recibido una vocación: engendrar un "hombre nuevo", con relación al "hombre viejo" marcado por las relaciones de dominio. Quizá sería más exacto no hablar de "hombre nuevo" sino de la "novedad" de pasar de ser "criaturas de Dios" a ser "hijos de Dios". Evidentemente, esto nos resulta imposible a menos que "el Espíritu Santo venga sobre nosotros". Y esto es precisamente lo que nos anuncia el ángel.
Por esto María y José fueron capaces de engendrar un hijo que sería llamado Hijo de Dios. Y por esto mismo también nosotros seremos capaces de llegar a la FILIACIÓN, una FILIACIÓN ya iniciada en el hijo de María.
RESPUESTA. 
La respuesta es la misma que la Humanidad ya comenzó a dar a través de María: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".
Es una respuesta que excluye toda actitud de pasividad. La acción engendradora no empieza ni termina pasivamente en cada uno de nosotros. Cada uno es como un eslabón de una larga cadena. Así lo vemos en María que "se fue rápidamente a la montaña, a un pueblo de Judá, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel". Ella, la madre de Jesús, antes que nada se va a colaborar en el alumbramiento del Precursor.
Mujeres y hombres formamos una única HUMANIDAD, y conjuntamente estamos llamados a engendrar (llevar a la Plenitud) al Hombre, hasta convertirse en IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En la sociedad del "hombre viejo", los varones nos hemos distinguido por las acciones de dominio y de poder. Ahora esto se llama machismo, y aún está muy presente en la Iglesia. ¿Cómo se manifiesta este vicio tan deshumanizador en la sociedad actual? ¿Qué excusas se utilizan para legitimarlo? ¿Qué pensáis hacer para ayudar a corregirlo?
  2. En nuestras iglesias suelen haber diferentes y variadas imágenes de la Virgen, no todas con la misma capacidad de suscitar sentimientos coherentes con los evangelios. ¿Qué imagen, en concreto, os "gusta" más y por qué? ¿Cómo pensáis que debería ser una buena imagen de María?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)