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lunes, 17 de diciembre de 2012

REFLEXIONES DOMINICALES. ADVIENTO IV. CICLO C.

Adviento IV. Año C.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Nota: El evangelio de hoy se lee también en la fiesta de la Asunción de María, el 15 de agosto. Allí se incluye el Canto de María (el Magnificado). Podéis encontrar algunos otros apuntes en (> Asunción. Año A y AÑO B ).
Hoy leemos este relato como preparación de la Navidad. La liturgia, los domingos anteriores, nos ha presentado la figura del Precursor (Juan Bautista), ahora es María quien nos acompañará durante todas estas fiestas.
Decimos, una vez más, que no se trata de relatos biográficos sobre Jesús, María y José, sino de relatos teológicos con los que los evangelistas (en este caso, Lucas) quieren expresar los vínculos profundos del Hombre con toda la Creación como obra de dios.
En los evangelios, los relatos de infancia quieren dejarnos claro que Jesús es cien por cien humano. Más aún: él representa el "modelo de humanidad". Como los "pisos muestra" que a veces los constructores hacen para la información visual de los posibles compradores, Jesús es presentado en los evangelios como "el hombre muestra" para todos aquellos que quieran ser plenamente humanos.
Nuestra vida tiene forma de historia. Pero no debemos imaginar la Historia como un hilo rectilíneo sino más bien como el hilo de hilvanar de las máquinas de coser: cada punto va adelante pero enlazando con el anterior. Es un hilo que toma forma de vaivén.
El anuncio del nacimiento de Jesús tiene un punto de referencia: "Al sexto mes" de la gestación del Precursor. Isabel, con su marido Zacarías, ya ancianos, representan la precedente Historia de Israel, que está a punto de completar su misión de preparar la llegada del hombre en plenitud.
María, una vez recibido el mensaje de su maternidad, no se centra en sí misma sino que va decididamente a la montaña de Judá para acompañar a su pariente Isabel.
La descripción del "encuentro" de las dos mujeres es de una gran belleza y profundidad.
Isabel, la anciana, mira adelante: "¡Dichosa tú que has creído! Lo que el Señor te ha dicho se cumplirá".
María, la muchacha, llena de fecundidad, mira hacia atrás, sintiéndose heredera de todo el Pasado: Canto del Magnificado (no leído hoy).
El Precursor, el último de los "profetas antiguos", aún dentro del vientre de la madre, ya salta de alegría cuando experimenta la presencia de aquel que abrirá nuevos horizontes.
De "Galilea" a "Judea": el lenguaje de los lugares.
Galilea es el lugar donde se "mezclan" el Pueblo elegido y los Pueblos paganos.
Judea, con Jerusalén y el templo, es el núcleo de Israel como Pueblo elegido, y que está a punto de completar la misión especial para la cual había sido elegido.
Maria parte de Galilea para "conectar" con Judea y todo lo que representa; pero luego regresa a Galilea que es "su casa". Retornará a Judea, a Belén, para dar a luz a su hijo, para que herede las promesas de su "padre David"; pero después de cumplir "todo lo que mandaba la Ley del Señor", también regresarán a Galilea, a Nazaret. Jesús no será llamado "belenita" sino "nazareno", palabra que suena igual a otra que significa "retoño". Jesús es el "retoño" de la "cepa de David"; pero no crecerá en Belén (ciudad de David) sino en Galilea para que sus ramas acojan a todos con su sombra. Cuando cumpla 12 años (edad de emancipación en aquel tiempo), Jesús volverá a ir a Jerusalén, en donde, de momento, todavía existe la "casa de mi Padre"; pero regresará enseguida a Galilea donde realizará su misión de universalizar la "casa del Padre" iniciando el "Reino de Dios" ofrecido a todo el mundo.
MENSAJE. 
Somos herederos de una larga historia. El evangelio de Lucas remonta la Genealogía de Jesús hasta Adán (Lucas 3,38). La Ciencia actual enriquece esta dimensión cuando nos dice que nuestra vida actual no proviene sólo de nuestros antepasados humanos sino que viene de mucho más lejos. Somos herederos, junto con todos los vivientes, de una única vida que comenzó, todavía no sabemos cómo, en una primera célula. Biológicamente, y hablando con toda propiedad, somos hermanos de todos los vivientes. O quizás mejor: somos "hijos" de toda la Historia pasada.
RESPUESTA. 
Navidad es una invitación y una ocasión para sentirnos reconciliados con todos los humanos, con todos los Vivientes e incluso, con todo el Universo.
Como María, necesitamos también ir decididamente a la montaña de Judá, es decir: reencontrarnos con nuestra Historia y poder escuchar las viejas y bellas palabras dichas también a cada uno de nosotros: "Bienaventurada tú que has creído"; Bienaventurada tú que has dicho "sí" al Hombre, que va naciendo y creciendo anhelando la plenitud.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. "Bienaventurada tú que has creído". ¿Cómo experimentáis la felicidad de creer? ¿A qué os mueve esa felicidad?
  2. ¿Cómo van vuestras relaciones con "todos los vivientes"? ¿La fe en Dios os conduce también a creer en la vida?
  3. Religiosamente hablando, ¿os quedáis a veces a Judea, con su templo, o retornáis siempre a Galilea?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)