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jueves, 27 de diciembre de 2012

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 8 - SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)




TERTULIA - SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

Magda
Realmente (como he comentado tantas veces contigo, Víctor) dudo mucho que sólo yendo a misa se pueda entender nada sobre Jesús, porque leéis los evangelios fragmentándolos y mezclándolo todo. Fijaos: el evangelio de hoy habla de Jesús el día de su nacimiento; el domingo pasado hablaba de cuando tenía 12 años; el próximo domingo, vete a saber de qué hablarán.
Víctor
Y yo te respondo siempre lo mismo: ¿qué quieres que haga? Está montado así. Por eso os pedí que hiciéramos esta tertulia, que a mí me gusta mucho … ¿Nos lo pasamos bien, no?
Julián
Sí … Lo encuentro divertido. Para mí es como un juego. ¡No me habría imaginando nunca a mí mismo leyendo y comentando el evangelio! Pero lo que me interesa más no es tanto el evangelio, como la tertulia en sí misma. Somos muy diferentes, pero la conversación es realmente interesante.
Magda
Pues a mí, Víctor, ¡me has complicado la vida! … Como sabéis, me gusta meditar sobre los Evangelios, pero estos encuentros me obligan a ir a un ritmo acelerado. ¡Y es que las semanas son muy cortas! … Pero me gusta.
Bet
Pues a mí me ocurre lo contrario: tengo la impresión de que me estoy reconciliando conmigo misma. ¡Espero este encuentro! Descubro cosas que nunca hubiera imaginado. Por ejemplo, hoy, eso que dice de María "que conservaba estos recuerdos en el corazón y los meditaba". ¡Resulta una mujer interesante, María! ¡Y extraña! ¿Si ya sabía todas aquellas cosas que le había dicho el ángel sobre su hijo, por qué le riñe, como leímos el domingo pasado? ¿Por qué, hoy, se maravilla de lo que dicen los pastores? ¿Por qué reacciona como si no supiera nada de nada? ¿Cómo es que no se agobia en el trabajo de educar a alguien que ella creía que era "hijo de Dios"?
Julián
Yo no me complico tanto la vida. Para mí, Jesús, si en verdad existió, debía ser un niño o un muchacho tan normal como los demás. Todo esto de Mesías e hijo de Dios debió venir después, por obra de sus adictos. Fue de mayor que, a Jesús, unos cuantos exaltados le convirtieron en un líder. Y aquí empezó toda la juerga.
Magda
Yo estoy de acuerdo contigo. Pero no me gusta la palabra adicto. Los adictos desaparecen cuando su líder fracasa. Es cierto: los EVANGELIOS fueron escritos mucho después de Jesús, pero no podían ser obra de unos simples adictos, o seguidores, o discípulos, … Entre Jesús y quienes escribieron los evangelios debía haber alguna otra clase de sintonía
Bet
Tengo la impresión de que a ti te hubiera gustado encontrarte entre los que escuchaban a Jesús.
Magda
No lo dudes. Aquella gente debió vivir unas experiencias muy especiales.
Bet
¿Te consideras cristiana, tú?
Magda
¡No! No creo que Jesús quisiera ni cristianos, ni cristianas. No me considero "cristiana", ni "religiosa", … Me basta, y me sobra, el intentar ser humana.
Víctor
¡Todos somos humanos!
Magda
Exacto: todos somos humanos. Pero a menudo nos deshumanizamos y deshumanizamos a otros humanos. A menudo parece como si nos cansara eso de ser humanos, o como si no fuera suficiente. A menudo nos situamos por encima de los "simples humanos".
Julián
Así, estarás de acuerdo conmigo en que no hacen falta ni dioses, ni religiones, ni iglesias, …
Magda
Sobretodo si no nos ayudan a ser humanos. Pero si a alguien le ayudan, bienvenidas sean estas cosas.
¿Sabéis qué me dan a mí los Evangelios? –Gozar de ser humana. Estar feliz siendo humana. Supongo que esto debe ser lo que aquella gente de Palestina debieron encontrar en Jesús.
Bet
¿Y no sientes rabia alguna vez?
Magda
¡Siempre! ¿No te da rabia, a ti, ver cómo se deshumaniza tanta gente? En nombre de Dios, en nombre del Progreso, en nombre de la Democracia, en nombre de las Exigencias económicas, en nombre de la Justicia, … Siento rabia ante cada "crucificado", sea cual sea la excusa de quienes han querido deshumanizarle.
Julián
Terminar crucificado, no es ninguna buena noticia …
Magda
No es ningún fin. La buena noticia está precisamente en esto: que no es ningún fin.
Víctor
¿Así, tú también crees en la resurrección? ¡No sabes la alegría que me das!
Magda
No me gusta la palabra resurrección. Está demasiado gastada. La palabra del relato de hoy es mucho más sugerente: acostado en un pesebre. Para quien se hace alimento, el pesebre no es el fin; sino todo lo contrario.
Bet
¡Uy! Esto me parece demasiado profundo … Ahora necesito hacer como María, que "conservaba estos recuerdos en su corazón y los meditaba"

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)