Traductor

miércoles, 30 de enero de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 13 - Domingo IV de Ordinario - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA - Domingo IV de Ordinario - Ciclo C


Bet
A mí me parece muy normal esta reacción de la gente de Nazaret contra Jesús. Ellos le conocían de toda la vida: habían jugado con él; seguramente alguna vez se habrían discutido o peleado, como hace toda la chiquillería; mejor o peor, él había sido siempre compañero de ellos, ... Y, de repente, ¡se presenta allí y les dice que es el hijo de Dios! Quizá se excedieron queriéndole despeñar, pero reaccionar, o tomarle por loco, es lo mínimo que podían hacer ...
Víctor
Reaccionar, quizá sí; pero tenerle por loco, ¿por qué?
Bet
Ahora imagínate que un día Magda te acompaña a misa y, de repente, sube allí al “estrado” y les dice a todos que ella es quién sabe quién; que viene en nombre de Dios, y que todos deben hacerle caso. ¿Qué harías tú? ¿No pensarías que ha tenido un ataque de locura, e intentarías llevártela a casa?
Víctor
Pero, mi mujer es una persona normal, como tú o como yo. En cambio Jesús era hijo de Dios. ¡Ellos ya sabían que había hecho milagros!
Bet
Esto lo "sabes" tú, dos mil años después, ¡porque siempre te lo han contado así! Pero Jesús, si existió, también debió ser una persona normal.
Víctor
Jesús era normal, pero también era hijo de Dios.
Julián
Perdona, Víctor: ¿cómo puedes decir que era "normal" si era "hijo de Dios"?
Víctor
¡Y yo qué sé! ... Tendría una doble personalidad. Hay gente que tiene doble personalidad, ¿no?
Magda
Ay, ay, ay! ... Que la cosa se lía ...
Perdonad: volvemos a caer en el error de siempre. Los Evangelios no son biografías, ni historia. El relato que hemos leído no es crónica de un día en la agenda de Jesús. Tiene forma de crónica, pero no es una crónica. Hablándonos de Jesús se nos quiere hablar de las acciones y reacciones de las personas que conviven. Vivimos conviviendo; pero "convivir" es algo muy complejo. Tú misma, Bet, has hablado de la reacción de Víctor en el caso de que yo me presentara en la iglesia diciendo que soy quién sabe quién. Pero la verdad es que (y ahora tú, Víctor, no me hagas quedar mal ...) yo soy realmente una persona única para Víctor (Si no, no se habría casado conmigo ...), y mi presencia en su vida debe ser, más o menos, lo más importante que le ha ocurrido jamás.
Víctor
No tengo absolutamente ningún inconveniente en decir que, para mí, eres la persona más "enviada de Dios" que puedo imaginar, y se te puede aplicar todo esto que dice este pedazo del evangelio: para mí eres luz, libertad, gracia, ... y muchas cosas más.
Magda
¡Pero, me consideras "normal", ¿verdad?!
Víctor
¡No sólo normal, sino "criterio de normalidad"!
Julián
Ahora, a mí, se me están cruzando los cables ... Es eso de ser normal y extraordinario a la vez. El ejemplo que has puesto, lo veo claro. Yo podría decir lo mismo de Bet. Si es así ... tendríamos que deducir que toda la gente normal, para alguien es también extraordinaria ...
Bet
Para mí, tú, Julián, eres extraordinario, y lo son nuestras hijas, y lo era mi padre, y mi madre, y ... ¿por qué no?, También lo sois vosotros, Víctor y Magda ...
Y estoy pensando que, para mí, hay tantas personas y situaciones extraordinarias ... que, tal vez, todo es extraordinario.
Perdonad: me parece que se me ha bloqueado el cerebro con tanta cosa extraordinaria ... Veo que tendré que hacer un "reset", y empezar de nuevo.
Magda
No pasa nada. Yo también he tenido que hacer muchos "reset" y cambiar de configuración. Y siempre ha sido positivo. ¡Es interesante descubrir que estamos rodeados de personas extraordinarias!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 28 de enero de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO IV DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO IV DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Nota.
El relato paralelo del evangelio de Marcos se leyó el domingo 14 de ordinario, del año B. Allí podréis encontrar otros apuntes al respecto.
Continúa el relato del domingo anterior. Jesús, en la sinagoga de su pueblo, acaba de dar la noticia más esperada por todos los judíos (por todos los humildes y los oprimidos): "Lo hoy oís decir de mi es el cumplimiento de estas palabras de la Escritura", (es decir: el cumplimiento de los anhelos más profundos de los que sufren).
Pero de repente la situación se invierte como un calcetín. "¿No es éste el hijo de José?" Jesús pertenece al grupo de los hombres humildes (sin importancia) de Nazaret. También Nazaret es una aldea humilde y sin importancia entre las villas de Israel. Y también Israel es un pueblo humilde y sin importancia entre los pueblos del entorno.
Estamos, pues, en el ámbito de las cosas humildes, y a menudo en el mundo de las cosas humildes, incluso los humildes desconfían de su  propia humildad. Desgraciadamente, entre las "debilidades" de los humildes está su confianza en los poderosos. La auténtica desgracia de los "humildes" no está en su supuesta humildad sino en su equivocada confianza en los "poderosos".
Es cierto que Israel, como pueblo religioso, tiene puesta su confianza en Dios, pero entiende a Dios como un Dios poderoso que se manifiesta en el obrar de los poderosos. De ahí deduce la falsa convicción de ser un pueblo, humilde, más importante que los demás.
Jesús reacciona: ellos son "pueblo de Dios", pero eso no significa que Dios sea "su" Dios. Si fuera así, ¿Porqué en tiempos de escasez Dios envió al profeta Elías a socorre a una pobre viuda, precisamente, extranjera? ¿Y por qué, de entre los muchos leprosos que había en tiempos de Eliseo, sólo un extranjero fue curado por el profeta?
¿Tan ciegos están todos que todavía no han aprendido, de la propia historia, que Dios da pruebas de su amor y protección a todos los pueblos, y valiéndose para ello de los humildes y los marginados? En Jesús descubrimos al Dios de los pobres y de los oprimidos. Sólo estos son capaces de "creer en Él". Los otros no le necesitan ...
Ante la provocación de Jesús, los habitantes del pequeño pueblo de Nazaret reaccionan en sentido contrario: quieren demostrar su fuerza hacia aquel que consideran más débil que ellos. Juegan a "ser poderosos", y le llevan a la cima de su pequeña montañita para despeñarle. Pretenden compensar con la violencia hacia los más débiles su propia debilidad.
"Pero él se fue pasando entre medio de ellos".
Sorprendente final. El relato no cuenta cómo lo hizo, Jesús. Con esta frase, tan lacónica como inesperada, el evangelista quiere evocar e ilustrar otra situación más difícil de entender, pero mucho más importante. El risco de la montañita donde han llevado a Jesús y desde donde le quieren despeñar evoca la montañita del Calvario donde le llevarán en el momento supremo, y desde donde le precipitarán en la fosa de la muerte.
Pero, cuando las mujeres van al sepulcro (la fosa de la muerte), se encuentran con dos hombres de trajes resplandecientes que les dicen, como regañándolas: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" (Lucas 24, 5). El final sorprendente de la escena de Nazaret quiere ayudarnos a imaginar la resurrección, que es inimaginable. Pre-anuncia el último final, donde se podría decir igualmente: “Pero Jesús, ‘pasando’ entre medio de quienes le mataron, entró en la Vida”.
MENSAJE. 
Hay dos formas de convivir:
  • Una engañosa, nacida de la visión equivocada de pensar que hay “personas importantes” y “personas insignificantes”. Y pensar que estas, si quieren ser “importantes” deben asumir las formas y los comportamientos de los poderosos.
  • La otra forma es entender que no existen ni “importantes” ni "insignificantes". Y que si, de hecho, se han creado estas diferencias, hay que estar a favor de los habidos por “insignificantes”. En todo caso, esta es la forma en como Dios actúa. “Ha derribado del trono a los poderosos y ha ensalzado a los humildes” (Lucas 1,52).
Sí, en el hijo de José, uno de nosotros y uno de los nuestros, reposa el Espíritu del Señor, que le ha ungido para llevar la buena nueva a los desvalidos (como leíamos el domingo pasado); para hacer regresar a los deshumanizados a la plenitud humana, y convertirse en hijos de Dios.
RESPUESTA. 
Las palabras del profeta Isaías, que Jesús hace suyas (como leíamos el domingo anterior), nos invitan a corregir nuestra manera habitual de ver la sociedad. No hay desvalidos (hoy podríamos decir "sin papeles"), cautivos, ciegos, oprimidos ... sin opresores y cegadores.
Pero también es verdad que no podría haber opresores y cegadores sin la connivencia de una multitud de "humildes" que les mantiene y les venera. Hay un excesivo culto a la personalidad. También en la Iglesia. En nuestra sociedad, el culto a la personalidad puede ser considerado un mecanismo de defensa para la autoproyección. En la Iglesia es un pecado de idolatría. Y este pecado no está sólo en quienes reciben y aceptan este "culto" sino también en quienes lo dan.
Quizás sea necesario denunciar a los poderosos cuando hacen víctimas. Pero también puede ocurrir que la simple denuncia se convierta, de hecho, en propaganda y fortalecimiento de su poder. Por eso muchas veces, más que denunciar, quizá sea mejor ignorar y prescindir; no colaborar ni alimentar aquellas situaciones que engendran o perpetúan o disimulan el culto a la personalidad.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. "No hay ningún profeta que sea bien recibido en su país natal". ¿Por qué?
  2. En la Iglesia, la principal "fuente" de diferencias es el sacramento del orden. ¿Qué dicen, los Evangelios? ¿Cómo lo entendéis vosotros? ¿Sabríais imaginar una iglesia no-clerical?
  3. ¿Habéis colaborado alguna vez o estáis colaborando en el "culto a la personalidad" hacia alguien?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 23 de enero de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 12 - Domingo III de Ordinario - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA - Domingo III de Ordinario - Ciclo C

Julián
Este primer trozo que hemos leído me parece escandalosamente perverso. Es una clara muestra de la mentira que yo encuentro en la religión; en todas las religiones.
Víctor
¡Caramba! Hoy empiezas "fuerte", Julián. ¿Qué es eso que tanto te escandaliza?
Julián
El engaño premeditado. Fijaos: hemos leído la Introducción al EVANGELIO que escribió este señor a quien llamáis Lucas. Es una Introducción conceptualmente bien realizada, perfecta; podría servir de Introducción a cualquier libro de Historia actual. El autor dice que ha investigado minuciosamente los hechos ocurridos, y que quiere exponerlos ordenadamente para que el lector (un tal Teófilo) pueda saber toda la verdad y nada más que la verdad. Por tanto, se presenta el libro como una obra seria, científica, con hechos comprobados. Pero, según todo lo que llevamos leído estos días de Navidad pasados, resulta que está lleno de fábulas: ángeles que se aparecen, pastores que tienen visiones, niños puestos en comederos, … ¡Por favor! ¡¿Estos son los hechos "minuciosamente investigados"?!
Víctor
Me parece, Julián, que lo mezclas todo un poco, y que te dejas llevar por tus prejuicios. Para ti, todo lo que sea o parezca sobrenatural debe ser forzosamente mentira. Pero, ¿cómo sabes que no puede existir nada sobrenatural? ¿Por qué, sobre unos hechos de hace 2000 años, estás más seguro de tus pensamientos que de lo que escribió la gente de la época?
Julián
Pues, sencillamente: porque no se trata de hechos sino de fábulas. ¿Cómo lo "comprobó", este tal Lucas, que un ángel se apareció a María, y la conversación que tuvieron? ¿Cómo comprobó que Juan daba saltos de alegría dentro del vientre de su madre? ¡¿Cómo "verificó" que Jesús era hijo de una virgen?! Si era virgen, no había hijo, y si había hijo, ¡no había virgen! Esto es indiscutible …
Bet
En otras tertulias ya hemos visto que todo este lenguaje tenía otro sentido. Pero a mí me ha pasado un poco como a ti, Julián: cuando he leído esta Introducción, me ha parecido la Introducción a un libro actual de Historia. Me ha sorprendido.
Julián
Evidentemente, los Evangelios pueden decir lo que quieran. ¡Sólo faltaría! Lo que no me parece correcto es dar gato por liebre; afirmar como histórico lo que es otra cosa.
Magda
Me parece que estamos cometiendo un error importante: ponemos en boca de alguien algo que no dice, y luego le acusamos de mentiroso. Es un error muy frecuente. En este caso, damos por sentado que los evangelios son la biografía o la historia de Jesús, y luego los acusamos de explicar fábulas.
Julián
Pero, ¡esta Introducción dice claramente que se hablará de unos hechos minuciosamente investigados!
Magda
Pero no en la forma en que tú lo entiendes (y también mucha otra gente!). Mirándolo bien, Lucas no dice que quiera narrar una historia. A su época, la Historia en sentido moderno ni se había inventado ni interesaba.
Lo que quiere hacer Lucas (al igual que los otros evangelistas) es una "narración" o un "relato". Todos los pueblos antiguos cuentan relatos literarios donde se narran aquellos hechos reales, experiencias, sentimientos, ilusiones, esperanzas, victorias y derrotas, … que configuran su identidad. La verdad de estos relatos no es objetiva sino subjetiva. Son relatos de carácter sapiencial que permiten a las personas, individual y colectivamente, entender el mundo en que viven, sus orígenes y sus horizontes. Pensemos en relatos tan importantes como la Odisea, o la Eneida. La Biblia también está llena de relatos así, y contienen una gran sabiduría.
Bet
Pero estos relatos tienen carácter fabuloso, y todos ya sabemos que no son auténticos.
Magda
¡Aquí está el error! ¡Son auténticos! Tienen su verdad, que suele ser mucho más importante que las verdades meramente objetivas. En las Fábulas de Esopo los animales hablan. No son verdad si se aplican a los animales, pero contienen grandes verdades aplicadas a las personas.
Lucas no hace una investigación de los "hechos materiales" como haría un historiador moderno. Él investiga, escoge, interpreta, selecciona, ordena … experiencias de la gente de su tiempo provocadas por la presencia, acción, condena y muerte de Jesús de Nazaret, y busca construir un relato o narración que permita al lector descubrir el sentido y el significado que estas experiencias tienen a la hora de orientar la propia vida personal y comunitaria.
Bet
En estos relatos, según dices, se mezclarían verdades y mentiras …
Magda
No. La mentira se la ponemos nosotros, cuando no los interpretamos correctamente. Si yo os digo que Víctor (que es mi marido …) tiene un corazón de oro, ¿alguno de vosotros dirá que miento porque es imposible que alguien tenga un corazón de este metal pesado, frío y opaco? Y si te digo a ti, Bet, que tienes una mirada cálida, ¿pensará alguno de vosotros que quiero decir que tienes fiebre? Los relatos tienen su verdad. Somos nosotros que los convertimos en "falsos" cuando los interpretamos al pie de la letra. Pero si buscamos aquello que realmente queremos decir, descubriremos maravillas.
Víctor
O sea: que los Evangelios son relatos; pero son verdad, ¿cierto?
Magda
En mi opinión, son muy de verdad, pero tomándolos como relatos y no como biografías. Y por eso he comentado tantas veces que no entiendo como en la iglesia tratáis tan mal estos relatos, fragmentándolos y desordenándolos de tal forma que es imposible captar su sentido. El evangelio de hoy es un ejemplo claro: se juntan dos fragmentos que no tienen nada que ver el uno con el otro. ¡Así no se puede entender nada!
Julián
No sé si te entiendo. En todo caso, una cosa parece evidente: hoy, los relatos de los Evangelios están anticuados.
Magda
Yo pienso exactamente lo contrario. Estoy convencida de que la gran crisis de Occidente se debe, en buena parte, a haber perdido el mensaje de estos relatos. Y esto ha resultado catastrófico sobre todo para la Iglesia. Tengo la impresión de que la Iglesia (que se ha sentido propietaria de los Evangelios), tras romperlos y triturarlos, ha guardado celosamente todos los pedazos, pero ha perdido su contenido. Y diría más: este contenido está expresado en un lenguaje literario de gran calidad. Si la Cultura occidental lo perdiera, perdería un componente esencial y valioso. Por eso pienso que es necesario mantener el lenguaje, interpretándolo correctamente para reencontrar el contenido.
Julián
Pero el lenguaje de los Evangelios choca con el lenguaje científico y técnico actual.
Magda
De ninguna forma. Chocan, cuando los interpretamos mal. Entre ellos no pueden chocar porque corresponden a capacidades humanas que están en planos diferentes y complementarios. Un pájaro que vuela no choca contra el aire, y si le quitas el aire, no puede volar. ¿No fue Einstein quien dijo: La ciencia sin religión es coja, la religión sin ciencia es ciega?
Julián
¡Yo no necesito la religión para nada!
Magda
De acuerdo: aquí no hablamos de "religión" … Retiro la cita de Einstein. Aquí hablamos del lenguaje. ¡Y eso sí que lo usamos todos!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)



lunes, 21 de enero de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO III DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO III DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

El evangelio de hoy está formado por dos fragmentos diferentes y distanciados: el breve Prólogo que Lucas pone a toda su obra (Evangelio y Hechos de los Apóstoles) y la autopresentación de Jesús en la sinagoga de Nazaret, ya en el capítulo cuarto del Evangelio.
El Prólogo es importante porque nos presenta las circunstancias y finalidad a que responde este Escrito. Como dice uno de los más importantes investigadores actuales de Lucas, "… la obra de Lucas no es ningún Evangelio, en el sentido estricto de un kerigma dirigido a una comunidad … sino una composición literaria fruto de una investigación muy cuidadosa, que ha sido dirigida por escrito a un personaje concreto en un orden determinado y con un propósito muy tangibles. … El género literario que corresponde a su obra no es otro que una demostración … ". (Josep Rius–Camps y Jenny Read. LUCAS. DEMOSTRACIÓN A TEÓFILO. 2009. Introducción, 5).
Evidentemente, cuando se habla de demostración, no hay que entenderlo en sentido moderno y racional o historiográfico sino desde un marco religioso. Lucas escribe para una persona importante, buena conocedora y seguidora de la religión judía, perpleja por toda una serie de informaciones que le han llegado sobre el mesianismo de Jesús y sobre sus Seguidores. Por ello ha pedido la opinión de Lucas, un cristiano ilustrado. Lucas le responde con un libro, dividido en dos partes: una sobre Jesús (Evangelio) y la otra sobre las Comunidades cristianas (Hechos de los Apóstoles) "para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido", o más exactamente: "para que conozcas la solidez de las informaciones que te han llegado".
El segundo fragmento del evangelio de hoy es como un resumen avanzado de todo el Evangelio que sigue. El relato sitúa a Jesús en "Nazaret, en donde se había criado". Aquí Nazaret representa "el pueblo de Jesús", es decir: Israel. "Su pueblo", primero le acepta y le escucha con agrado, pero terminará expulsándole y condenándole (como leeremos el próximo domingo, siguiendo este relato).
Lucas aparece aquí como un muy buen escritor. Consigue describir toda la escena concentrando las miradas y la atención de la gente en las palabras de Jesús que quiere destacar: "Esto que hoy oís contar de mi es el cumplimiento de estas palabras de la Escritura".
La Religión judía había tomado forma de promesa. Israel siempre ha sido un pueblo pequeño entre otros pueblos más grandes y poderosos que lo han dominado. Como pueblo pequeño representa la pequeñez, debilidad y explotación de tantas y tantas personas y pueblos también débiles y explotados. Sus profetas tenían la misión de mantener la esperanza ofreciendo, de parte de Dios, la promesa de la futura salvaciónlibertad.
Y aquí queda patente la absoluta novedad de Jesús: "Esto que hoy oís contar de mi es el cumplimiento de estas palabras de la Escritura". Jesús no es un profeta más, que alimenta la esperanza, sino aquel en quien esta esperanza encuentra su cumplimiento.
"Cumplimiento" es la palabra clave para entender los evangelios. Pero esta palabra presupone otras: desvalidos, cautivos, ciegos, oprimidos, … Son estos los necesitados de esperanza, y es para ellos que llega el cumplimiento.
MENSAJE. 
La situación descrita en el Prólogo conduce a pensar que el Evangelio de Lucas es de una gran actualidad. También hoy, a nosotros y a muchas personas, nos llegan toda clase de informaciones más o menos perturbadoras sobre Jesús y sus discípulos (la Iglesia). Como Teófilo, necesitamos buscar orientación. Afortunadamente hoy en día son multitud las personas que, desde la fe y con rigor intelectual, nos pueden ayudar y nos ayudan.
Con relación al segundo fragmento del evangelio, resulta realmente sorprendente que Lucas se atreva a poner en boca de Jesús una autopresentación como la que hemos leído. Cuando se escribió este Evangelio, hacía más de 50 años que Jesús había sido juzgado, condenado y muerto en la cruz. ¡Y todo el mundo lo sabía! ¿De qué pretende liberarnos un condenado a muerte? ¿Qué tipo de salvación puede ofrecer?
He aquí la "tarea" que se propone Lucas: demostrar a Teófilo que, a pesar de todo, el Crucificado es también el Resucitado, y el Mesías que Israel esperaba, y que los que creen en él son realmente salvos y libres. Todo el resto del Evangelio está destinado a hacer entender este cambio de perspectiva.
Sorprendentemente, como leeremos el próximo domingo, el pueblo pequeño y explotado desconfía de esta nueva perspectiva de "salvación" porque no se realiza, como han esperado siempre, por obra de los poderosos de turno.
He aquí un auténtico enigma: ¡los oprimidos están demasiado enamorados del Poder de los opresores para aceptar una salvación que no provenga del Poder! ¡¡¡Tal es el encegamiento de los humanos!!!
Procurar a los ciegos el retorno a la luz tiene un sentido profundo, de cambio en la forma de ver. En todos los evangelios la figura del ciego se convierte en un paradigma elocuente del ser humano.
RESPUESTA. 
El próximo domingo leeremos la respuesta que la gente de Nazaret dio a Jesús. Debe ser para nosotros un toque de atención. Los Nazarenos no eran especialmente obtusos, sino que eran como todos. Simplemente seguían ciegos, y no podían ver toda la realidad de aquel hombre humilde, el hijo de José. No han asumido aquel sentimiento que el propio Lucas destaca en María: "Dios ha mirado la pequeñez de su sierva … y ha decidido hacer maravillas en ella" (Lucas 1,48).
¿Nos atreveremos a pensar que el camino de nuestra libertad transcurre a través de la acción de los humildes?
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Jesús se aplica las palabras del profeta: "El Espíritu del Señor reposa sobre mí ". ¿Estas palabras deben entenderse como referidas exclusivamente a Jesús, o se pueden aplicar a otras personas? ¿A quienes? ¿Por qué?
  2. ¿Disponéis de algún libro, o participáis en algún círculo de estudio, para poner al día vuestros conocimientos religiosos, tal como se dice de Teófilo?
  3. En la segunda Lectura, San Pablo nos habla de las diferentes clases de miembros de la Comunidad, y de cómo todos tienen funciones diferentes. ¿Consideráis que en vuestra comunidad, o en la Iglesia, se fomenta suficientemente la diversidad, y esta es respetada?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

jueves, 17 de enero de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 11 - Domingo II de Ordinario - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)





TERTULIA - Domingo II de Ordinario - Ciclo C

Julián
¡Ostras, qué sorpresa! Yo tenía entendido que las obras y palabras de Cristo ante todo eran siempre serias y tristes: … pecado, sufrimiento, mortificación, salvación, prohibiciones, obligaciones, … Pero, según lo que hemos leído, resulta que también se dedicaba a ofrecer buen vino para que la gente se emborrachara …
Víctor
¡Hombre, Julián! ¿Exageras un poco, no? Aquella gente habían terminado el vino, y Jesús les proporciona más vino para poder seguir la fiesta. ¡No habla de borracheras!
Julián
Directamente, no. Pero, ya me dirás: si ya se habían terminado todo el vino … ¿Qué pasaba allí? …
Víctor
Se debió terminar porqué … porqué tenían poco …
Julián
¡Ya! Poco y malo, ¿no? … Quizás habría sido mejor no comenzar la fiesta …
Bet
Cuando yo era pequeña, la maestra nos explicaba esta historia para que tuviéramos devoción por la virgen. Recuerdo que nos hablaba de María como la "omnipotencia suplicante", porque obtenía todo aquello que pedía a Jesús, como en esta boda, que "forzó" a Jesús a hacer un milagro antes de tiempo. Ya entonces me parecía una tontería …
Magda
Estoy de acuerdo contigo, Bet: sobre este evangelio se han dicho muchas tonterías. Y también encuentro muy interesante lo que decías tú, Julián, sobre la alegría. Como dijo alguien: Una religión triste es una triste religión. Y seguramente esto le ocurre a muchos cristianos. Te lo he comentado muchas veces, ¿verdad Víctor? Pero, en algún punto de lo que has dicho, Julián, no estaría del todo de acuerdo.
Julián
Pero, estarás de acuerdo conmigo en que todo esto del "vino" sorprende mucho. Y que si falla el vino, falla aquello que alegra el corazón del hombre (y de la mujer) …
Víctor
Hay muchas cosas que alegran el corazón del hombre …
Julián
Pero ahora hablamos del vino …
Magda
Hablamos del vino, pero el relato también pone en boca de Jesús unas palabras curiosas: "Todavía no ha llegado mi hora". Creo que estas palabras son fundamentales para entender bien este relato. Estoy de acuerdo en que el punto central es la alegría, y la alegría que viene del "vino". Pero aquí se habla de dos tipos de "vino". Existe el "vino que se acaba". Este vino sirve para alegrarnos, es cierto, pero Jesús promete otra clase de "vino": un "vino nuevo" que, cuando se ha probado, hace darse cuenta de que el primer "vino" era muy deficiente; además, ¡este otro no se acaba!
Bet
De todos modos, cuesta mucho creer que un vino que viene del agua sea mejor que el vino auténtico. Aquí, algo no cuadra …
Víctor
En este caso, ¡el vino que viene del agua es mejor porque es un milagro de Jesús!
Magda
Yo no creo que haya ningún milagro. La palabra original no significa "milagro" sino "signo". Se trata de una historieta que se inventa el evangelista para explicar lo que os decía de los dos "vinos".
Bet
O sea que … nada de milagros.
Magda
Ni milagros ni poderes mágicos de Jesús, ni "juegos de manos" como los que podría hacer cualquier "tabernero listo". La cosa es mucho más profunda, y permite a los humanos estar realmente alegres.
Víctor
Pero, a ver, Magda, si puedo aclararme: ¡¿de qué estás hablando?! Ni milagros, ni juegos de manos, … ¿Qué quieres decir con eso de los "vinos"?
Magda
Algo tan sencillo que tengo miedo de que me digáis: ¡¿Tanta historia sólo para eso?! Intentaré decirlo con palabras de hoy. Si las alegrías provienen del vino, podríamos decir que la mayoría de nuestras alegrías provienen de un "vino" denominado "tener". Tener cosas nos alegra porque nos hace sentir seguros. Tener cosas, tener dinero, tener prestigio, tener personas, tener influencias, tener … tener … tener. Es un "vino" que nos "alegra" bastante. Pero existe también el "vino" del "dar". El evangelio de Juan hace comenzar la vida de Jesús en un banquete en donde tienen un vino que se acaba, pero la hace concluir en otro banquete donde Jesús mismo es el alimento que se da para "ser comido" (o ser bebido), y que es un "vino" que no se acaba.
Bet
Tú dices que esto es muy sencillo, pero nuestra experiencia nos dice que es mucho más complicado de lo que parece. Tú, Julián: ¿no te hace pensar en nada, todo esto que dice Magda?
Julián
¡Ya lo creo! De repente se me aclaró todo.
Ya os comentamos que, hace un tiempo, nuestro matrimonio estuvo a punto de romperse, y no sabíamos por qué. Era como si quisiéramos darnos la mano, pero las manos no encajaban. Al final descubrí exactamente lo mismo que tú, Magda, acabas de decir. Para mí, estar casado era "tener mujer". En cambio, para ella, estar casada era "ser mi mujer". Parece que todo debía encajar perfectamente … Pues, no. No encajábamos. Era como si yo le extendiera la derecha y ella me ofreciera la izquierda. No había forma de entendernos en nada. Hasta que descubrí que, para mí, estar casado con ella debía ser también "ser su marido". ¡No sabéis lo que me costó! ¡Y tan sencillo que parece!
Bet
Y ahora estamos realmente felices, mucho más que una semana después de nuestra boda.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)