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martes, 8 de enero de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. BAUTISMO DE JESÚS. CICLO C.

BAUTISMO DE JESÚS. Año C.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Un día en que todo el pueblo se hacía bautizar …
En el texto original, las palabras del evangelista resultan muy ambiguas. Seguramente, esta ambigüedad es deseada.
Las palabras de Lucas se pueden leer de dos maneras, con significados muy distintos. Parece que Lucas ha buscado una expresión ambigua porque nos quiere apuntar una idea sin negar la otra. Las dos interpretaciones posibles son:
  • Un día que todo el pueblo se hacía bautizar, Jesús también fue bautizado (por Juan, en el Jordán). Mientras oraba, se abrió el cielo … (Así la versión del Misal). O bien:
  • Un día que todo el pueblo se hacía bautizar (por Juan, en el Jordán), también Jesús, mientras oraba, fue bautizado: se abrió el cielo y bajó sobre él el Espíritu Santo
Esta segunda interpretación habla de dos bautismos diferentes: el bautismo de agua que recibe el pueblo de manos de Juan en el Jordán, y el bautismo de espíritu santo que recibe Jesús al abrirse el cielo y bajar sobre él el Espíritu Santo.
Lucas no quiere decir explícitamente que Jesús fue bautizado por Juan ya que esto conllevaría una cierta superioridad de Juan respecto a Jesús (Leed Mateo 3,13), pero por otro lado, quiere dejar bien clara la radical solidaridad de Jesús con su pueblo, y su continuidad respecto de Juan.
Juan, junto con el Pueblo bautizado, representa aquella cumbre a partir de la cual existe "un pueblo predispuesto" para recibir el Don de Dios (Lucas 1,17), y Jesús forma parte de este pueblo. Él es el punto en el que entran en conexión dos "espacios" hasta ahora "separados": el cielo (espacio divino) y la tierra (espacio humano). El Espíritu Santo inunda (baña, bautiza) a la persona de Jesús que, así, queda constituida en el primogénito de la humanidad adulta.
Esta era precisamente la misión de Israel como "Pueblo elegido": Prepararse y preparar a la humanidad para poder recibir el don de la filiación.
"En ti me complazco". Estas palabras remiten al primer relato de la Creación del Hombre según el cual Dios vio que todo lo que había hecho era muy bueno (se complació) (Génesis 1, 31). En el Hombre–Jesús, el proyecto creador de Dios y su llamada a la filiación, se nos manifiestan.
MENSAJE. 
Lucas comienza su evangelio (los tres primeros capítulos) ofreciendo un paralelismo entre Juan y Jesús. Pero no es un paralelismo simultáneo ya que sitúa el punto de comienzo de la vida de Jesús en el sexto mes de la vida de Juan. Se da una simultaneidad sólo momentánea: coinciden el final del tiempo de Juan y el inicio del tiempo de Jesús.
Por poner un ejemplo, diríamos que, si deseáis ir a Núria, os encontraréis que en Ribes de Fresser coinciden el tren convencional y el tren cremallera. Esta coincidencia es muy útil para pasar de un tren a otro, porque el tren convencional no puede subir a Núria. Semejantemente: hasta Juan llega la religión convencional, la cual no puede ir más allá. Coincidiendo con el "final de Juan" es ya presente la filiación, de la que Jesús es el primogénito.
Es cierto: los viajeros que no quieren ir a Núria pueden quedarse en Ribes de Fresser. Sin embargo, aquí se les ofrece la posibilidad de subir hasta Núria. Igualmente, cada uno de los humanos puede decidir quedarse en la religión convencional, pero aquí se le ofrece la posibilidad de ser hijo.
La simultaneidad de Jesús y Juan quiere indicar que no hay discontinuidad entre ellos, ni en los "estadios" que debe recorrer cada persona: primero somos discípulos de Juan; desde aquí estamos invitados a ser hijos en el Hijo. Este vínculo entre Juan y Jesús también queda indicado en el relato de la vocación de los primeros discípulos. (Evangelio de Juan, 1,35 ss).
RESPUESTA. 
Todas las religiones, incluido el Cristianismo cuando es vivido como una religión convencional, por diferentes caminos y con lenguajes diversos, pueden ayudarnos a ser "un pueblo predispuesto". Y es precisamente cuando nos convertimos y aceptamos ser "Pueblo", que todos juntos nos convertimos en pueblo predispuesto, y podemos recibir la invitación a ser hijos. A Dios le ha placido así, y el cielo se ha abierto, y nos ha sido enviado su Espíritu Santo. A nosotros nos corresponde aceptar ser "hijos" y asumir los cambios que ello conlleva, el primero de los cuales es sentirnos hermanos de todos los humanos.
Dentro de poco comenzará entre las diferentes Iglesias la llamada semana de oración por la unidad. Está bien, pero … ¿Quién dice que estamos separados? ¿Puede haber algo que nos pueda separar realmente? ¿No será que la pretendida "desunión" es un simple reflejo de situaciones de poder que se han infiltrado entre nosotros? Sólo las relaciones de dominio crean separación ya que cada "dominante" considera a sus "dominados" como propiedad particular, fuera del alcance de otros propietarios. El Evangelio excluye totalmente esta forma de relación. Nadie es propiedad de nadie. Los católicos, como todos, no "pertenecemos" a la Iglesia de tal manera que sus jerarcas nos puedan decir de quién estamos "separados" o con quien estamos "unidos".
La unidad no se debe hacer, porque ya está hecha desde el inicio. Entre todos los humanos hay una unidad vital, incluso biológica. Y sobre todo existe una unidad de amor recibido. No es necesario construir la unidad sino respetarla y vivirla. Y, si alguien la ha roto, lo que tiene que hacer es dejar de romperla.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿El bautismo que recibisteis o que solicitasteis para vuestros hijos, se asemeja más al Bautismo de Juan o al Bautismo de Jesús? ¿Por qué?
  2. Aquí tenéis dos afirmaciones. ¿Os parece que significan lo mismo o bien las encontráis muy diferentes?
  • "Por el bautismo entramos a formar parte de la Iglesia Católica".
  • "Por el bautismo salimos a la Comunidad Universal" (como en la escuela, los niños y niñas salen al patio).
  1. ¿Rogando para alcanzar la unidad, no estamos manifestando que continuamos convirtiendo las diferencias en fronteras? Dicho de otro modo: buscad ejemplos de la vida real donde las diferencias sean vistas como vínculos.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)