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lunes, 28 de enero de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO IV DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO IV DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Nota.
El relato paralelo del evangelio de Marcos se leyó el domingo 14 de ordinario, del año B. Allí podréis encontrar otros apuntes al respecto.
Continúa el relato del domingo anterior. Jesús, en la sinagoga de su pueblo, acaba de dar la noticia más esperada por todos los judíos (por todos los humildes y los oprimidos): "Lo hoy oís decir de mi es el cumplimiento de estas palabras de la Escritura", (es decir: el cumplimiento de los anhelos más profundos de los que sufren).
Pero de repente la situación se invierte como un calcetín. "¿No es éste el hijo de José?" Jesús pertenece al grupo de los hombres humildes (sin importancia) de Nazaret. También Nazaret es una aldea humilde y sin importancia entre las villas de Israel. Y también Israel es un pueblo humilde y sin importancia entre los pueblos del entorno.
Estamos, pues, en el ámbito de las cosas humildes, y a menudo en el mundo de las cosas humildes, incluso los humildes desconfían de su  propia humildad. Desgraciadamente, entre las "debilidades" de los humildes está su confianza en los poderosos. La auténtica desgracia de los "humildes" no está en su supuesta humildad sino en su equivocada confianza en los "poderosos".
Es cierto que Israel, como pueblo religioso, tiene puesta su confianza en Dios, pero entiende a Dios como un Dios poderoso que se manifiesta en el obrar de los poderosos. De ahí deduce la falsa convicción de ser un pueblo, humilde, más importante que los demás.
Jesús reacciona: ellos son "pueblo de Dios", pero eso no significa que Dios sea "su" Dios. Si fuera así, ¿Porqué en tiempos de escasez Dios envió al profeta Elías a socorre a una pobre viuda, precisamente, extranjera? ¿Y por qué, de entre los muchos leprosos que había en tiempos de Eliseo, sólo un extranjero fue curado por el profeta?
¿Tan ciegos están todos que todavía no han aprendido, de la propia historia, que Dios da pruebas de su amor y protección a todos los pueblos, y valiéndose para ello de los humildes y los marginados? En Jesús descubrimos al Dios de los pobres y de los oprimidos. Sólo estos son capaces de "creer en Él". Los otros no le necesitan ...
Ante la provocación de Jesús, los habitantes del pequeño pueblo de Nazaret reaccionan en sentido contrario: quieren demostrar su fuerza hacia aquel que consideran más débil que ellos. Juegan a "ser poderosos", y le llevan a la cima de su pequeña montañita para despeñarle. Pretenden compensar con la violencia hacia los más débiles su propia debilidad.
"Pero él se fue pasando entre medio de ellos".
Sorprendente final. El relato no cuenta cómo lo hizo, Jesús. Con esta frase, tan lacónica como inesperada, el evangelista quiere evocar e ilustrar otra situación más difícil de entender, pero mucho más importante. El risco de la montañita donde han llevado a Jesús y desde donde le quieren despeñar evoca la montañita del Calvario donde le llevarán en el momento supremo, y desde donde le precipitarán en la fosa de la muerte.
Pero, cuando las mujeres van al sepulcro (la fosa de la muerte), se encuentran con dos hombres de trajes resplandecientes que les dicen, como regañándolas: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" (Lucas 24, 5). El final sorprendente de la escena de Nazaret quiere ayudarnos a imaginar la resurrección, que es inimaginable. Pre-anuncia el último final, donde se podría decir igualmente: “Pero Jesús, ‘pasando’ entre medio de quienes le mataron, entró en la Vida”.
MENSAJE. 
Hay dos formas de convivir:
  • Una engañosa, nacida de la visión equivocada de pensar que hay “personas importantes” y “personas insignificantes”. Y pensar que estas, si quieren ser “importantes” deben asumir las formas y los comportamientos de los poderosos.
  • La otra forma es entender que no existen ni “importantes” ni "insignificantes". Y que si, de hecho, se han creado estas diferencias, hay que estar a favor de los habidos por “insignificantes”. En todo caso, esta es la forma en como Dios actúa. “Ha derribado del trono a los poderosos y ha ensalzado a los humildes” (Lucas 1,52).
Sí, en el hijo de José, uno de nosotros y uno de los nuestros, reposa el Espíritu del Señor, que le ha ungido para llevar la buena nueva a los desvalidos (como leíamos el domingo pasado); para hacer regresar a los deshumanizados a la plenitud humana, y convertirse en hijos de Dios.
RESPUESTA. 
Las palabras del profeta Isaías, que Jesús hace suyas (como leíamos el domingo anterior), nos invitan a corregir nuestra manera habitual de ver la sociedad. No hay desvalidos (hoy podríamos decir "sin papeles"), cautivos, ciegos, oprimidos ... sin opresores y cegadores.
Pero también es verdad que no podría haber opresores y cegadores sin la connivencia de una multitud de "humildes" que les mantiene y les venera. Hay un excesivo culto a la personalidad. También en la Iglesia. En nuestra sociedad, el culto a la personalidad puede ser considerado un mecanismo de defensa para la autoproyección. En la Iglesia es un pecado de idolatría. Y este pecado no está sólo en quienes reciben y aceptan este "culto" sino también en quienes lo dan.
Quizás sea necesario denunciar a los poderosos cuando hacen víctimas. Pero también puede ocurrir que la simple denuncia se convierta, de hecho, en propaganda y fortalecimiento de su poder. Por eso muchas veces, más que denunciar, quizá sea mejor ignorar y prescindir; no colaborar ni alimentar aquellas situaciones que engendran o perpetúan o disimulan el culto a la personalidad.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. "No hay ningún profeta que sea bien recibido en su país natal". ¿Por qué?
  2. En la Iglesia, la principal "fuente" de diferencias es el sacramento del orden. ¿Qué dicen, los Evangelios? ¿Cómo lo entendéis vosotros? ¿Sabríais imaginar una iglesia no-clerical?
  3. ¿Habéis colaborado alguna vez o estáis colaborando en el "culto a la personalidad" hacia alguien?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)