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jueves, 17 de enero de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 11 - Domingo II de Ordinario - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)





TERTULIA - Domingo II de Ordinario - Ciclo C

Julián
¡Ostras, qué sorpresa! Yo tenía entendido que las obras y palabras de Cristo ante todo eran siempre serias y tristes: … pecado, sufrimiento, mortificación, salvación, prohibiciones, obligaciones, … Pero, según lo que hemos leído, resulta que también se dedicaba a ofrecer buen vino para que la gente se emborrachara …
Víctor
¡Hombre, Julián! ¿Exageras un poco, no? Aquella gente habían terminado el vino, y Jesús les proporciona más vino para poder seguir la fiesta. ¡No habla de borracheras!
Julián
Directamente, no. Pero, ya me dirás: si ya se habían terminado todo el vino … ¿Qué pasaba allí? …
Víctor
Se debió terminar porqué … porqué tenían poco …
Julián
¡Ya! Poco y malo, ¿no? … Quizás habría sido mejor no comenzar la fiesta …
Bet
Cuando yo era pequeña, la maestra nos explicaba esta historia para que tuviéramos devoción por la virgen. Recuerdo que nos hablaba de María como la "omnipotencia suplicante", porque obtenía todo aquello que pedía a Jesús, como en esta boda, que "forzó" a Jesús a hacer un milagro antes de tiempo. Ya entonces me parecía una tontería …
Magda
Estoy de acuerdo contigo, Bet: sobre este evangelio se han dicho muchas tonterías. Y también encuentro muy interesante lo que decías tú, Julián, sobre la alegría. Como dijo alguien: Una religión triste es una triste religión. Y seguramente esto le ocurre a muchos cristianos. Te lo he comentado muchas veces, ¿verdad Víctor? Pero, en algún punto de lo que has dicho, Julián, no estaría del todo de acuerdo.
Julián
Pero, estarás de acuerdo conmigo en que todo esto del "vino" sorprende mucho. Y que si falla el vino, falla aquello que alegra el corazón del hombre (y de la mujer) …
Víctor
Hay muchas cosas que alegran el corazón del hombre …
Julián
Pero ahora hablamos del vino …
Magda
Hablamos del vino, pero el relato también pone en boca de Jesús unas palabras curiosas: "Todavía no ha llegado mi hora". Creo que estas palabras son fundamentales para entender bien este relato. Estoy de acuerdo en que el punto central es la alegría, y la alegría que viene del "vino". Pero aquí se habla de dos tipos de "vino". Existe el "vino que se acaba". Este vino sirve para alegrarnos, es cierto, pero Jesús promete otra clase de "vino": un "vino nuevo" que, cuando se ha probado, hace darse cuenta de que el primer "vino" era muy deficiente; además, ¡este otro no se acaba!
Bet
De todos modos, cuesta mucho creer que un vino que viene del agua sea mejor que el vino auténtico. Aquí, algo no cuadra …
Víctor
En este caso, ¡el vino que viene del agua es mejor porque es un milagro de Jesús!
Magda
Yo no creo que haya ningún milagro. La palabra original no significa "milagro" sino "signo". Se trata de una historieta que se inventa el evangelista para explicar lo que os decía de los dos "vinos".
Bet
O sea que … nada de milagros.
Magda
Ni milagros ni poderes mágicos de Jesús, ni "juegos de manos" como los que podría hacer cualquier "tabernero listo". La cosa es mucho más profunda, y permite a los humanos estar realmente alegres.
Víctor
Pero, a ver, Magda, si puedo aclararme: ¡¿de qué estás hablando?! Ni milagros, ni juegos de manos, … ¿Qué quieres decir con eso de los "vinos"?
Magda
Algo tan sencillo que tengo miedo de que me digáis: ¡¿Tanta historia sólo para eso?! Intentaré decirlo con palabras de hoy. Si las alegrías provienen del vino, podríamos decir que la mayoría de nuestras alegrías provienen de un "vino" denominado "tener". Tener cosas nos alegra porque nos hace sentir seguros. Tener cosas, tener dinero, tener prestigio, tener personas, tener influencias, tener … tener … tener. Es un "vino" que nos "alegra" bastante. Pero existe también el "vino" del "dar". El evangelio de Juan hace comenzar la vida de Jesús en un banquete en donde tienen un vino que se acaba, pero la hace concluir en otro banquete donde Jesús mismo es el alimento que se da para "ser comido" (o ser bebido), y que es un "vino" que no se acaba.
Bet
Tú dices que esto es muy sencillo, pero nuestra experiencia nos dice que es mucho más complicado de lo que parece. Tú, Julián: ¿no te hace pensar en nada, todo esto que dice Magda?
Julián
¡Ya lo creo! De repente se me aclaró todo.
Ya os comentamos que, hace un tiempo, nuestro matrimonio estuvo a punto de romperse, y no sabíamos por qué. Era como si quisiéramos darnos la mano, pero las manos no encajaban. Al final descubrí exactamente lo mismo que tú, Magda, acabas de decir. Para mí, estar casado era "tener mujer". En cambio, para ella, estar casada era "ser mi mujer". Parece que todo debía encajar perfectamente … Pues, no. No encajábamos. Era como si yo le extendiera la derecha y ella me ofreciera la izquierda. No había forma de entendernos en nada. Hasta que descubrí que, para mí, estar casado con ella debía ser también "ser su marido". ¡No sabéis lo que me costó! ¡Y tan sencillo que parece!
Bet
Y ahora estamos realmente felices, mucho más que una semana después de nuestra boda.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)