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martes, 19 de febrero de 2013

"PONGÁMONOS EN CAMINO HACIA LA PASCUA" - DOMINGO II DE CUARESMA. CICLO C.


"PONGÁMONOS EN CAMINO HACIA LA PASCUA"
SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA - Ciclo C - 24 de febrero de 2013

Primera Lectura (Génesis 15,5-12;17-18)
ABRAHAM CAMINÓ EN LA FE, CONFIANDO EN LAS PROMESAS DEL SEÑOR
  • Abraham era un hombre insatisfecho, cuyas aspiraciones consideraba que nunca se verían cumplidas: tener unas tierras propias, y formar un clan familiar, es decir, tener una numerosa descendencia. Donde vivía era un extranjero, sin posibilidad de tener propiedades; y él y su mujer eran ya ancianos, además.su mujer era estéril.
  • Pero Dios le promete que, si cree en El, podrá ver satisfechas todas las aspiraciones de su corazón. En la primera lectura vemos como Dios hace alianza con Abraham, prometiéndole que tendría una descendencia más numerosa que las estrellas del cielo, y que le daría aquellas tierras. Abraham se puso en camino, confiando siempre en las promesas del Señor, que se irían cumpliendo, no sólo en su descendencia carnal, que fue el Pueblo de Israel, sino también en toda la HUMANIDAD CREYENTE, pues, como dice San Pablo, "tened entendido que los que viven de la FE, esos son los hijos de Abraham"(Gal 3,7).
Segunda Lectura (Filipenses 3,17-21; 4,1)
IMITEMOS LA FE DE ABRAHAM, Y NO SEAMOS "ENEMIGOS DE LA CRUZ DE CRISTO"
  • San Pablo se lamenta de que muchos de los que se llamaban cristianos, vivían sin otra esperanza que el disfrute de los bienes de éste mundo, y entregados a todos los deseos de placer; y los calificaba como "enemigos de la Cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Solo aspiran a cosas terrenas".
  • Este puede ser también el juicio de nuestro mundo secularizado y materialista, conforme a lo que nuestros Obispos manifestaban en sus "Orientaciones Morales": "Se diría que se pretende construir artificialmente una sociedad sin referencias religiosas, exclusivamente terrena, sin culto a Dios ni aspiración ninguna a la vida eterna, fundada únicamente en nuestros propios recursos y orientada casi exclusivamente hacia el mero goce de los bienes de la tierra" (23 de noviembre de 2006 - nº 13).
Evangelio (Lucas 9,28-36)
"SOMOS CIUDADANOS DEL CIELO"
  • Nosotros, como Abraham, tenemos en las promesas de Cristo un sólido fundamento para caminar en la FE. Cristo nos promete satisfacer todas las aspiraciones del corazón humano: "El que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás" (Jn 4,14). A la vez, el Padre nos exhorta en el Tabor a que le escuchemos y creamos en Él: "Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle" (Evangelio).
  • Jesús, en su transfiguración, no sólo ofrece a los Apóstoles un SIGNO de su divinidad y de su futura resurrección, sino que también nos revela cuál es el destino del hombre, creado por Dios: está destinado a una patria definitiva en el cielo: "Somos ciudadanos del cielo"; a poseer un "cuerpo glorioso", como el de Cristo, en la eternidad: "El transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa"; y, ya en esta vida, la promesa de una feliz transformación interior, gracias a "esa energía que posee" el Espíritu Santo, que habita en nosotros, si perdemos el miedo a tomar la cruz, movidos por el AMOR y la ESPERANZA en las promesas del Señor, que es a lo que ahora nos invita la CUARESMA.

Leunam