Traductor

martes, 19 de febrero de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO II DE CUARESMA. CICLO C.

DOMINGO II DE CUARESMA
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Uno de los problemas de la liturgia católica es el desorden que tiene en la lectura de los Evangelios. Los Evangelios no son una recopilación desordenada de relatos sino un gran relato compuesto de diferentes relatos más breves, pero ordenados por el evangelista de tal forma que den una visión bien definida de la figura de Jesús como don de Dios a la Humanidad. Pero las Lecturas del Misal nos hacen ir de un lado a otro, rompiendo el hilo de exposición que ha hecho cada evangelista.
Para este segundo domingo de Cuaresma, la liturgia nos propone el relato de la transfiguración. No se trata de la crónica de una experiencia personal de tres discípulos "privilegiados", sino de la escenificación de un problema importante que tenían algunos discípulos a la hora de entender y seguir al Maestro.
Antes del relato de hoy, el evangelista ha expuesto un malentendido entre los discípulos y Jesús. Los discípulos, por boca de Pedro, han confesado que Jesús es el Mesías; pero él les ha prohibido severamente decírselo a nadie (Lucas 9, 21). Así pues, la respuesta de Pedro no era válida para presentar a Jesús.
¿Cuál era la respuesta válida? Lucas la pone en boca del propio Dios; y, para enmarcarla bien y ponerla de relieve, construye la escenificación que hemos leído. Hay siete "actores", y hay que fijarse bien en el papel que representa cada uno. El telón de fondo sigue siendo la pregunta de Jesús: "Y vosotros, ¿quién decís que soy?"
La escena comienza con Jesús que se va a la montaña y se lleva con él a Pedro, a Juan y a Santiago. Se trata de unos discípulos que "necesitan clases particulares" para poder superar su dureza mental (Pedro = piedra, cabeza dura).
Como ya sabemos, la montaña representa el ámbito de Dios. Jesús sube a ella a rezar. En el ámbito de Dios todo es glorioso y resplandeciente. Jesús se encuentra con Moisés y Elías, también gloriosos.
Sorprende la conversación que tienen: "hablaban del traspaso de él, que se iba a consumar en Jerusalén". "Traspaso" significa éxodo y también muerte. El primer Éxodo protagonizado por Moisés tenía como destino la Tierra Prometida, representada aquí por Jerusalén. Pero Jerusalén, que debía de ser un lugar de libertad, se había convertido en Tierra de opresión. Jesús deberá iniciar un nuevo éxodo hacia la Libertad. La presencia de Moisés y Elías es muy significativa si se tiene en cuenta que la opresión que genera "Jerusalén" se hace precisamente en nombre de la ley de Moisés y siguiendo la actitud intolerante de Elías. Así pues, no es sin motivo que en el relato de hoy aparecen para hablar con Jesús sobre este tema, y que los discípulos se den cuenta. Con todo, Moisés y Elías desaparecen antes del momento más importante: cuando se forma la nube.
Durante la oración de Jesús los tres discípulos estaban profundamente dormidos. No sintonizaban. Pero la presencia de sus "líderes" les desvela. Les gusta ver juntos a los tres "caudillos", pero lo interpretan mal: mientras los tres personajes hablan del éxodo de Jesús, ellos están pensando en instalarse allí. Y cuando se dan cuenta de que "sus" Moisés y Elías se van, Pedro intenta pararlos: "Maestro (literalmente "caudillo"), ¡qué bien estamos, aquí arriba! Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Con ironía comenta Lucas: "Hablaba sin sentido".
Y entra en escena la nube, símbolo de la presencia soberana de Dios. Durante todo el Éxodo del pueblo Judío, la presencia de Dios en forma de nube sobre el Arca de la Alianza les acompañaba. La nube cubre a Jesús y también a los discípulos. Estos se asustan: quedan "atrapados" por la nube y, tarde o temprano, acompañarán a Jesús en su "éxodo/traspaso".
De la nube sale una voz que se dirige precisamente a ellos: "Este es mi Hijo, mi elegido". Y la voz contiene una orden explícita: "Escuchadle". Como si dijera: Moisés y Elías ya han pasado. Ahora es la hora de Jesús. Escuchadle a él, superando de una vez vuestra fijación con Moisés (la Ley) y con Elías (la intolerancia).
MENSAJE. 
Pedro, junto con sus compañeros, se empeña en entender a Jesús como un caudillo religioso, en paralelo con Moisés y Elías. Como caudillo religioso pertenecería a la esfera divina, separada del resto de los humanos.
Pero la nube les cubre también a ellos, y ya no están ni Moisés ni Elías. Ahora sólo están con Jesús, y es a él a quien deben escuchar. Y Jesús les había hablado no de sus victorias sino de su muerte y resurrección (Lucas 9,22).
La escena recuerda el Bautismo de Jesús: el cielo se ha abierto y el Espíritu de Dios descendió para hacer nido entre los humanos (Lucas 3,22).
El mesianismo de Jesús no lo traslada a un "ámbito divino", haciendo un superhombre que, con fuerza y poder, restablecerá Israel. Jesús es el hombre elegido ("el hombre muestra") a través del que los humanos podemos aprender a ser "hombres"; hombres, según el proyecto de Dios. Y este proyecto no incluye un liderazgo de poder, como el que los discípulos quieren atribuir a Jesús. Al revés: el liderazgo de Jesús se realiza en forma de vida que se entrega. "Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero el que la pierda por mí, la salvará" (Lucas 9,24).
RESPUESTA. 
Para los tres discípulos de mentalidad dura, la "clase particular" que han recibido debería haber sido aún más dura … Comenta el evangelista: "Ellos guardaron silencio y por entonces no contaron a nadie nada de lo que habían visto".
"Guardar el secreto" del verdadero mesianismo de Jesús, parece que ha sido una actitud permanente de muchos discípulos.
Durante su larga historia, la Iglesia, o ha sido perseguida (época de las Catacumbas) o se ha encontrado en connivencia con los poderosos (situación de Cristiandad). Hoy no estamos ni en una situación ni en la otra. Por eso hoy muchos se preguntan: ¿En la situación actual, qué significa "Escuchar a Jesús"?
Las circunstancias de cada discípulo son muy diversas, y cada uno deberá tomarse esa libertad que le permita "ser fiel". Pero el evangelio de hoy nos indica lo que no es el camino: "Hacer tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Esta es una "respuesta" excluida.
En una sociedad laica (donde las Religiones no forman parte de la estructura social) y plural (donde conviven varias religiones) aparece la tentación de montar la propia cabaña: crearnos ámbitos de espiritualidad donde podamos decirnos : "¡Qué bien que estamos, aquí arriba!".
Pero la vivencia espiritual que Jesús provoca en nosotros no es nunca para "quedarnos allí arriba" sino para reforzar nuestra encarnación en la realidad humana en la que todos vivimos y que entre todos vamos haciendo (o deshaciendo). Jesús no hace su éxodo para irse de la vida real de las personas sino para salir de un ámbito religioso "privilegiado" que algunos habían creado, el cual, además, se había convertido en deshumanizador. "Id mar adentro y echad las redes para pescar", había dicho Jesús a los tres mismos discípulos que aparecen en la escena de hoy (Lucas 5,4).
Espiritualidad y Encarnación, juntas. Nunca la una sin la otra.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. La "religión" en "ámbito de refugio" es un tema frecuente. El evangelio de hoy parece excluirlo. Otros evangelios parecen proponerlo (Mateo 11,28. Marcos 6,31). ¿Cómo lo veis vosotros? ¿Qué experiencias tenéis?
  2. A menudo se habla de Jesús como fundador de una (nueva) Religión. Pero, de acuerdo con los Evangelios, parece más correcto entenderlo como iniciador ("primogénito") de una Humanidad renovada. ¿Cómo lo veis? ¿Quién es Jesús para vosotros?
  3. ¿Habéis experimentado en vosotros, o en alguien conocido, alguna "transfiguración" más o menos parecida a la del evangelio de hoy?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)