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lunes, 4 de febrero de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO V DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO V DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Dos barcas …
En los puertos pesqueros de un gran lago suele haber muchas barcas. El evangelio de hoy nos habla de dos, una de las cuales es de Simón, con sus socios Santiago y Juan. De la otra sólo se nos dice que estaba allí y que ayudó a recoger la abundante pesca.
Era habitual representar a las Comunidades cristianas como una "barca" que nos permite atravesar las aguas del mar de la vida salvándonos de sus peligros. Seguramente las dos barcas sean una referencia a las dos clases de Comunidades cristianas: las formadas por discípulos que provenían del Judaísmo y las formadas por discípulos no–judíos. Sobretodo en los inicios del Cristianismo, y especialmente en Palestina, estas dos Comunidades eran bastante distintas y, a veces, con unas relaciones algo conflictivas. El evangelista quiere destacar la mutua colaboración.
De la barca de Simón (comunidad cristiana judía), con sus socios Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se dice que no habían pescado nada durante noche anterior. Pero la palabra de Jesús (en el cual se realiza la plenitud del judaísmo) hace que se llene totalmente e, incluso, desborde hasta llenar también totalmente la otra barca (comunidad cristiana de origen pagano).
Puede parecer un poco incongruente que el relato de hoy comience presentándonos la multitud "aglomerada sobre Jesús para escuchar la palabra de Dios" y, en cambio, no nos diga nada de lo tan interesante que Jesús les debería decir. Pero se trata de una "técnica" del lenguaje de los Evangelios. El evangelista pretende indicar que las palabras de Jesús no son sólo palabras. Las palabras de Jesús continúan la obra creadora de Dios con relación al Hombre. La Biblia nos presenta a Dios como aquel que "dice" y "se cumple". Por ejemplo, al comienzo de la Creación: "Dios dijo: Que exista la luz. Y la luz existió." (Génesis 1,3). También Jesús "dice, y se cumple". El evangelista no nos repite las palabras de Jesús pero nos muestra los resultados: dos barcas llenas de peces pescados. Es decir: Dos Comunidades que hacen visible a la multitud de los salvados. La barca de Simón (Judíos) es la iniciadora. La otra (Resto del mundo) se beneficia de la primera y permite que no quede colapsada y se hunda.
En relación con Simón, los evangelios, a menudo, le llaman "Pedro" (que significa piedra, "cabeza de roca" o "cabeza dura"). Normalmente la coletilla "Pedro" quiere indicar que la intervención o el comportamiento de Simón está en poca sintonía con Jesús debido a su endurecimiento en una mentalidad cerrada que no acaba de aceptar la novedad de Jesús con relación a la vocación del Pueblo Elegido (Israel) en función de toda la Humanidad.
En el relato de hoy se adjunta "Pedro" cuando Simón interpreta mal la abundancia de la pesca. "Señor, aléjate de mí, que soy un pecador", como si la carencia de pesca la noche anterior fuera debida a su "pecado" y, en cambio, los buenos resultados de ahora fueran debidos a la "santidad" de Jesús.
Jesús corrige amablemente (¡como deberá hacer tantas otras veces!): "No temas: desde ahora serás pescador de hombres". El fracaso de la pesca anterior no es culpa del "pecado" de Pedro, manifestado por la buena pesca de ahora. Al contrario: la buena pesca de ahora es el signo de que Dios, por Jesús, llama (se acerca) a todos los humanos perdonando sus pecados (como explica Lucas en los relatos que siguen). Y precisamente Simón–Pedro y sus socios (que no han pescado nada la noche anterior) son los primeros llamados a colaborar en esta abundante pesca hecha en nombre de Jesús. "Entonces volvieron a tierra las barcas y, dejándolo todo y le siguieron".
MENSAJE. 
La escena es fácil de imaginar: Jesús, para separarse de la multitud que lo anula con tanta presión, aprovecha la barca de Simón para hablarnos, sentado (posición del maestro), desde las aguas (desde la realidad de la vida). Esta acción, junto con el nombre de "Señor" que Simón–Pedro da a Jesús, tiene, además, un simbolismo profundo: la muerte resurreccional de Jesús, la cual se continúa en los peces pescados que, a su vez, simbolizan la humanidad salvada.
De esto podríamos deducir las posibles palabras de Jesús cuando enseñaba "desde la barca". Podrían ser más o menos éstas: "Forma parte, del designio creador–humanizador de Dios, que todos aquellos que se convierten a una vida que se entrega ("pescados") tengan un lugar en la Comunidad de los Salvados ("barca").
RESPUESTA. 
Nuestra sociedad actual está especializada en crear continuamente nuevas necesidades. La Economía, la Política, la Cultura, … se basan en este hecho, que nos convierte a todos en consumidores. El funcionamiento de la sociedad que hemos creado exige que aumenten diariamente las necesidades de todo tipo. Incluso la religión a menudo se ha convertido en un "bien de consumo".
Los medios de comunicación nos muestran a menudo como multitud de personas "necesitadas" se aglomeran sobre los "salvadores" que ofrece el mercado.
Que la gente se te eche encima para tocarte, escucharte, recibir un favor, una ayuda, una limosna, … se considera una forma de triunfo o de éxito.
También en la Iglesia a veces mucha gente "se aglomera" sobre algún personaje carismático.
Pero, en el evangelio de hoy, Jesús se aparta de la gente y les salva; no satisfaciendo sus necesidades, sino todo lo contrario: liberándoles de sus necesidades.
Jesús enseña sentado en la barca que flota "sobre las aguas". Su misión es ayudar a dar un "paso" importante: pasar de ser multitud llena de necesidades, a ser comunidad de vida, de una vida que se recibe y se entrega. Por decirlo de otra manera: Jesús no nos salva de la sed dándonos más bebida, sino quitándonos la sed y convirtiéndonos en bebida para los demás (Juan 4,13). Ayudar a las "multitudes" a ser comunidad de vida: ésta podría ser la respuesta que los discípulos de Jesús ofreciéramos hoy a nuestra sociedad actual, hecha de multitudes necesitadas de consumo.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Qué diferencias pondríais entre "multitud" y "comunidad"?
  2. En nuestro lenguaje, "pescar gente" significa "hacer clientes" o "hacer adeptos". ¿Es este el significado de pescar hombres? ¿Cómo lo interpretáis?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)