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miércoles, 6 de febrero de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 14 - Domingo V de Ordinario - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA - Domingo V de Ordinario - Ciclo C


Víctor
Este relato de hoy es tan detallado y concreto que cuesta creer lo que siempre dices tú, Magda: que el evangelio no son crónicas de hechos reales. ¿Por qué no puede ser real todo esto que se narra aquí con detalles tan concretos?
Magda
Podría ser real. No tengo inconveniente al respecto. Pero lo que interesa es saber qué nos quiere decir este relato, sea real o no. Si los detalles son sólo "detalles", no tienen ningún interés. ¿Qué interés tiene para nosotros que Jesús hablara desde tierra o desde el mar, o si las redes se rasgaban o no, o si la barca era de Simón o de otra persona? En cambio, si con estos detalles se nos pretende comunicar alguna cosa que afecta profundamente a nuestras vidas, entonces nos interesan. Quizás diciendo que la barca era de Simón se nos quiere decir algo más que indicar quién es el propietario. Quizás, haciendo notar que las redes se rasgaban, se nos quiere decir algo profundo relacionado con las comunidades que formamos las personas. La cuestión no es si el relato es real o no, sino qué significado tiene para nosotros, seres humanos del siglo I o del siglo XXI.
Bet
Es que, de hecho, sólo que se medite un poco, se ve en seguida que este relato no puede ser literalmente real, y que debe querer significar otra cosa. A ver: eso de hablar a la gente desde una barca metida en el mar puede ser una postal muy bonita, pero os aseguro que esa gente no debió escuchar absolutamente nada. ¡¿O es que había un excelente equipo de megafonía?! ¡Y eso de que cogieron tanto pescado que las redes se rasgaban y las barcas se hundían! … ¡Y, encima, luego lo abandonan todo para irse con Jesús! Que desperdicio, todo aquel pescado, ¿no os parece? No puede ser que sucediera realmente así. ¡¿Y eso de cambiar para hacerse "pescadores de hombres"?! ¿Qué significa? ¿Que Jesús les impartió unos cursillos de socorrismo marítimo? …
Magda
Yo también he notado muchas veces lo que dices tú, Bet. Muchos relatos, a primera vista, parecen verosímiles, pero a la que te fijas un poco, se ve que eso no puede ser. Yo creo que esto es una estrategia de los propios evangelistas para indicar que, con aquellos relatos, nos quieren decir otras cosas.
Julián
Pero, si quieren decir otras cosas, ¿por qué no decirlas directamente?
Magda
Los relatos son una de las formas más sencillas y claras de expresar experiencias profundas. Todos lo hacemos cada día. Los relatos, las parábolas, las historietas … son el lenguaje más comprensible para quien quiere entender, y son también el lenguaje menos agresivo por si alguien no quiere entender. Cuando éramos novios, Víctor no me dijo nunca directamente que me quería, pero siempre que encontraba la ocasión, venía con una flor que se había encontrado, … y me la traía porque quizás me gustaría … Es decir: hacía un relato.
Víctor
Si te lo decía directamente, me exponía a que me dijeras que no. Y después … después, ya todo habría sido más difícil.
Julián
Eso lo entiendo. Las historietas son el mejor lenguaje. Sirven incluso para explicar cosas a los niños. Pero, en este relato de hoy tan detallado, hay algo que no cuadra: explica punto por punto como estaba hablando Jesús, pero, ¡no dice qué decía! Mucha gente para escucharle; mucha gente para oír la palabra de Dios … ¡Pero no narra qué les predicaba! Esto es como dar a alguien un paquete muy bonito, pero vacío.
Víctor
En esta ocasión, el evangelista no lo dice, seguramente por no repetirse demasiado. Pero lo ha dicho antes, y lo dirá en otros momentos.
Julián
Quizás sí. Pero, tantos detalles; tanta escena para presentarnos a un hombre que habla, y no decirnos qué dice, lo encuentro de mal gusto. Si yo fuera cristiano, no me interesaría tanta escena, sino las palabras que decía Jesús. Si dice que le escuchaban con tanta afición, ¿qué les decía?
Bet
Estoy de acuerdo contigo. A mi también: lo que me interesa es lo que decía, y no si estaba de pie o sentado, si había muchos peces o pocos. Parece como si, incluso los peces, se hubieran reunido para escucharle … Pues, ¿qué decía?
Magda
"¿Qué decía?". Quizás, entre otras cosas, este relato intenta precisamente eso: hacer que el lector se pregunte: ¿Qué decía? ¿Y, por qué no da la respuesta? No sé, pero intuyo que la respuesta no serviría para un lector que antes no se hubiera sentido "curioso" y se hubiera hecho esta pregunta. ¿Por qué tú, Víctor, cuando éramos novios, no me preguntaste nunca si yo también te amaba? Lo has dicho antes: por miedo a que te dijera que no. Jesús no predicaba una doctrina, o unas verdades intelectuales, o preceptos morales "externos a nosotros" … Él visibilizaba una presencia. Ante una presencia, quedamos atrapados: y, o nos abrimos o nos cerramos. Después, ya nada es igual.
Bet
Creo que empiezo a entender la intención de este relato. Jesús es una presencia, y Pedro representaría la respuesta a esta presencia. Una respuesta en dos partes: primero dice: no hemos pescado nada, pero porque tú lo dices, echaré las redes. La segunda parte es cuando ve los resultados: Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: Señor, aléjate de mí, que soy un pecador. ¡Impresionante! ¡Jesús es, ante todo, "una presencia"! No importan las "palabras" que dijera. Lo importante es que estaba allí. Una presencia. Pero, ¿qué presencia? ¿No era un hombre normal, como los demás? ¿Hacía presente a Dios? ¿Y el mar? ¿Qué pinta aquí el mar? ¿Y las dos multitudes: la multitud de la gente y la multitud de los peces? …
Julián
¡Caramba, Bet!: ¡Qué trascendente te has puesto! ¡No pareces mi mujer! Pero tengo que reconocer que la palabra "presencia" también me resulta muy sugerente. Ya lo sabéis: para mí, todo es pura casualidad. Todo es simplemente naturaleza; materia. Pero cuando comparo a hombres y a animales, pienso que los humanos somos muy desgraciados porque estamos condenados a una terrible soledad. Los animales no lo padecen (o no lo sufren tanto) porque no son conscientes. Pero los humanos somos conscientes de que existimos, y que existimos así: lanzados al vacío. Por eso esta palabra tuya, "presencia", me resulta a la vez inquietante y sugerente. ¿Estamos realmente solos? ¿Todo es absolutamente absurdo? …
Víctor
¡El gran vacío! Yo también muchas veces he sentido ese vacío. Supongo que es un sentimiento diferente en cada persona y en cada situación de la vida. No sé si es bueno o malo, este sentimiento. En todo caso, a mí me descoloca. Pero tengo la impresión de que eso, en el fondo, me beneficia.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)