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miércoles, 20 de febrero de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 16 - Domingo II de Cuaresma - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA - Domingo II de Cuaresma - Ciclo C

Julián
¡Menudo lio! Nunca había leído nada tan irracional y tan complicado. ¿Queréis decir que estaba bien de la cabeza ese tal Lucas? Me parece que lo único sensato es cuando dice que no sabía lo que decía …
Bet
Pues, mira: ya somos dos. En casa, antes de venir, ¡me lo he leído tres veces! Y cada vez se me hacía más complicado. Pero es que, incluso, me es imposible imaginarlo. No sé cómo imaginarme a estos tres discípulos que se encuentran envueltos en la situación … ¿Y eso de la nube? ¿Una nube que habla? …
Magda
Yo lo veo como vosotros, pero me produce la impresión contraria. Ya sabéis que considero a Lucas un escritor extraordinario, y eso que comentáis me lo acaba de confirmar. Sólo un buen escritor es capaz de crear en el lector unos sentimientos como los que acabáis de expresar. Y creo que es precisamente lo que Lucas intenta. Es un relato de ritmo trepidante, desconcertante. Produce en nosotros el mismo estado de ánimo que deberían tener esos tres pobres discípulos que necesitaban una experiencia fuerte para poder entender algo … Con este relato, Lucas intenta crear en el lector este "trastorno" del que habláis.
Julián
A mí no me ha trastornado en absoluto. Al contrario: lo que yo digo es que esto no tiene ningún sentido.
Bet
A mí tampoco me ha trastornado, pero tengo que reconocer que me siento muy reflejada en estos tres pobres discípulos de quienes habla. Ellos, en menos de cinco minutos, pasan de la despreocupación más absoluta ("dormían") a la preocupación de hacerse un mundo aparte de los problemas de cada día ("instalándose allí arriba, en la montaña"), y a sentirse atrapados por una nube terrorífica que les deja mudos. Esto me ha ocurrido a mí también algunas ocasiones. ¿Te acuerdas, Julián, de aquella discusión con la Pequeña casa? ¡Fue terrible! Yo estaba. Quería irme, pero no podía porque, aunque la discusión era entre vosotros dos, me afectaba directamente. No podía irme ni desentenderme de ella. Tampoco podía intervenir. Si lo hubiera hecho, habría desequilibrado la "lucha": habrían sido dos contra uno, y la situación se habría roto. Esto habría provocado una tragedia familiar. Era absolutamente necesario que en esa lucha no hubiera ni vencidos ni vencedores. Yo quería fundirme. Me sentía atrapada en una situación que me afectaba terriblemente, y no podía decir ni hacer nada que pudiera parecer que estaba de la parte de alguien. Ni una sonrisa, ni unos mirada de complicidad …
Julián
Me acuerdo perfectamente. Fue una discusión muy dura, y muy extraña.
Bet
Recuerdas cuando dijo gritando tanto como podía: "¡Estoy segura de que no me habéis parido para que sea vuestra sombra! Pues, ¿por qué no me dejáis vivir mi vida". Sólo tenía 14 años …
Julián
Fue un choque de amores; de dos amores muy fuertes. Pero no hubo rotura … O, tal vez, sí; tal vez se rompieron muchas cáscaras que habíamos pensado que nos protegían, cuando, en realidad, nos ahogaban. ¡Nunca hubiera imaginado que el amor pudiera ser tan violento!… 
… Quizá se refiere a esto, el relato de hoy cuando dice que "hablaban de su traspaso que debía suceder". Reconozco que aquella discusión tuvo algo de traspaso. Allí, algo "murió" para siempre. Pero estoy seguro de que, si no la hubiéramos tenido, nos habríamos perdido lo mejor de nuestra hija. Y ella se habría perdido lo mejor que nosotros  le podemos dar …
Víctor
O sea: que este relato no te había trastornado en absoluto, ¿verdad Julián? …
Julián
¡Eh, tú! ¡Ahora tú no te aproveches! …
¿No habláis de "resurrección", en misa? Pues, mira: aquí tienes un ejemplo muy concreto. Y con pasión y muerte incluidas …
Magda
La verdad es que, cuando nos habláis de vuestras hijas, nos dais mucha envidia.
Bet
Es sorprendente: con la Mayor nunca hemos tenido ningún problema especial. Es una maravilla. Pero ha tenido que ser precisamente la Pequeña, la rebelde, quien ha transformado todas las relaciones. Afortunadamente ha terminado bien, y ha sido maravilloso. Realmente hemos tenido suerte. Claro que lo vemos como "padres" … Vosotros podríais decir lo mismo de los vuestros.
Víctor
Los muchachos son diferentes … Además: son aún muy pequeños. Sus rebeldías no pasan de ser rabietas para obtener algo. Y como a veces lo consiguen …
Magda
Vuestra Pequeña es dinamita pura. Os pensabais que este era su gran defecto, y ella misma os ha demostrado que es la cualidad que la hace extraordinaria. ¡Enhorabuena: para ella y para vosotros!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)