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viernes, 29 de marzo de 2013

RESUCITO AL TERCER DÍA. SEGÚN LAS ESCRITURAS - DOMINGO DE PASCUA - Ciclo C


"RESUCITO AL TERCER DÍA. SEGÚN LAS ESCRITURAS"
DOMINGO DE PASCUA - Ciclo C - 31 de marzo de 2013

"NO ESTA AQUÍ: HA RESUCITADO, COMO HABÍA DICHO" 
Jesús, además del SIGNO de su resurrección que había dado a Pedro, Santiago y Juan transfigurándose en el monte Tabor, había anunciado en distintas ocasiones su futura resurrección: expresamente, al bajar del Tabor, les había advertido que no lo dijesen hasta que resucitara de entre los muertos; también repetidamente se lo había dicho yendo de camino a Jerusalén; y, por otra parte, había dicho a los judíos, refiriéndose a su cuerpo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Su resurrección no fue un volver a la vida temporal, como había ocurrido con la hija de Jairo, el hijo de la viuda de Naim o Lázaro; sino un haber entrado el CUERPO, que estaba en el sepulcro, unido ya a su Alma, en la realidad de la VIDA ETERNA, por la acción del Espíritu Santo. La HUMANIDAD de Jesús quedaba ya fuera del espacio y del tiempo, no pudiendo ser percibido por los sentidos corporales, aunque podía ofrecerse a ellos, como ocurrió en las distintas apariciones que narran los Evangelios: La Ascensión del Señor significaba el final de aquellas apariciones, ya que en el CIELO había entrado desde el primer momento.
"¿CÓMO PUEDE ÉSTE DARNOS A COMER SU CARNE?" 
Cristo, al resucitar, ya en la eternidad, quedó sentado a la DERECHA de Dios Padre, es decir, quedó GLORIFICADA toda su HUMANIDAD con la gloria propia de Dios. Y, estando así sentado a la derecha del Padre, le tenemos ahora presente en la Eucaristía, mediante la cual, de un modo excelente, ha establecido su morada entre nosotros.
Ahora ya podríamos responder a los judíos, quienes, al decirles Jesús que su CARNE era el PAN de VIDA, que había que comer para tener vida eterna y habían discutido diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? Nuestra respuesta seria aclararles que Jesús no hablaba de su cuerpo mortal, sino de su CUERPO GLORlOSO, que, estando en la realidad de la vida eterna, se haría presente, bajo las apariencias del pan y del vino, en la Eucaristía: en ella está presente Cristo Resucitado.
"SAULO, SAULO, ¿POR QUÉ ME PERSIGUES?" 
El misterio de la Iglesia consiste en ser un conjunto de signos pobres en los que podemos descubrir la presencia de Cristo Resucitado, que es FUENTE inagotable de LUZ y de SANTIFICACION: en todos los sacramentos, en su Palabra, en el ministerio de los sacerdotes, en las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, en la Comunidad que ora y se reúne en su nombre, etc. Por eso, el Señor, al aparecerse a San Pablo y derribarlo del caballo, le dice: ¿por qué me persigues? Perseguir a la Iglesia es perseguir a Cristo, con el que está identificada.
Además, al haberse hecho Jesucristo solidario con toda la humanidad, podemos descubrir cierta presencia del Señor en cada hombre, y particularmente en los que sufren y están más necesitados, como dice Jesús al hablar del juicio: lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, CONMIGO lo hicisteis.
Cada hermano con quien ejercitamos la caridad, se convierte también para nosotros en FUENTE de gracias del Señor.

Leunam

jueves, 28 de marzo de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 21 - Domingo de Pascua - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)



TERTULIA – Domingo de Pascua – Ciclo C
(Evangelio Vigilia Pascual)

Julián
Espero que hoy no acabemos enfrentándonos tú y yo, Víctor, porque esto de la resurrección debe ser para vosotros, los cristianos, la cosa más segura e importante, en cambio, para mí es lo más absurdo e irracional que nunca se haya inventado.
Víctor
Que nuestras ideas sean diferentes no significa que nos tengamos que enfrentar. Al contrario: hasta ahora ha facilitado el diálogo. Pero, además, sobre este punto, seguramente que nuestras ideas (hablo de las ideas) no sean tan diferentes. La resurrección, también a mí me parece irracional. No la considero absurda, pero sí que es un misterio. Yo creo, pero no porque lo entienda, si he de ser sincero, no sé muy bien por qué creo. Pero tampoco sabría imaginarme a mí mismo sin creer en ella, porque pienso que la vida misma, sin ninguna clase de resurrección, sería aún más irracional. Sinceramente: si con la muerte todo se acaba, la vida me parecería una mala jugada.
Julián
Con que la vida sea una mala jugada, estaría bastante de acuerdo …
Bet
Hala, chicos: ¡que negativos estáis! A mí, la vida me gusta. Me gusta como experiencia, por un tiempo. Ahora … esto de la resurrección … ni la entiendo, ni la necesito para nada …
Julián
Sobre este punto, yo tengo mis ideas. No tengo ningún inconveniente en que ese "señor" que decís hubiera resucitado. Mira: ¡mejor para él! Pero, yo digo una cosa: enseñádmelo. ¿Dónde le podemos encontrar, para hacerle una entrevista? Porque decir que ha resucitado, pero quedarse invisible … me resulta sospechoso
Bet
Tú, Magda: ¿qué dices? Porque, si no recuerdo mal, en todos los evangelios, cuando hablan de la resurrección, aparece María Magdalena como protagonista …
Magda
Es cierto. Y he de reconocer que me hace cierta gracia, sobre todo porque la Magdalena representa a la mujer totalmente liberada. Piensa que el evangelio de Lucas llega a decir que Jesús sacó de ella los siete (totalidad) demonios (enajenaciones) que padecían la mayoría de mujeres de aquel tiempo (¡y de ahora!).
Hoy, quizás, la palabra "resurrección" no sea la más apropiada para comunicar aquello que dicen los evangelios. Está demasiado cargada de "recuerdos" y de "representaciones". Lo que nos dicen los evangelios es mucho más sencillo, pero, para asumirlo, hay primero que haber hecho un cierto camino. De hecho, los evangelios hablan de la vida de Jesús como de un "éxodo". Este éxodo llevaría a aquella situación que nosotros traducimos por resurrección. Los evangelios lo llaman también PASCUA. Pascua significa "paso". Significa el paso de la Esclavitud a la Libertad, o de la vida en la VIDA con mayúsculas.
Julián
Pero yo insisto en lo mismo: si decís que Jesús ha resucitado, ¡enseñádnoslo!
Magda
¿Enseñar, qué? Esto que dices sería como querer que te enseñen una vela cuando ya se ha convertido en luz. Un cirio que se ha hecho luz, ya no existe como cirio. Un resucitado ya no existe como mortal. La resurrección es un paso ("pascua"), pero no hacia atrás sino adelante. Resucitar no es volver a la vida anterior.
Bet
¡¿Qué quieres decir?! ¿Resucitar no sería volver a la vida después de morir?
Magda
Si fuera así, no serviría de nada morir. Nótese que los evangelios no describen la resurrección sino la muerte. La forma en como murió Jesús es presentada como un "espectáculo" para todos, y con muchos detalles. En cambio, nadie ve la resurrección. ¿Por qué? Porque la resurrección no viene después de la muerte. Es la propia muerte entendida como vida–que–se–entrega.
Creo que éste es el gran mensaje de los evangelios: "Dar la vida no es perderla sino encontrarla". Dando la vida entramos en el océano de la VIDA de Dios. Por ello, en el relato de Lucas, Jesús puede decir cuando muere: "Padre, encomiendo mi espíritu en tus manos".
Julián
Pero el relato no termina así, sino que dice claramente que el cadáver de Jesús fue puesto en un sepulcro, como todos. ¿Qué ocurrió, pues, con el cadáver?
Magda
Esto que dices es importante, y la respuesta que da Lucas la encuentro genial, incluso literariamente hablando. Utiliza el simbolismo que tenían entonces las palabras "roca" y "piedra".
Primero dice que el cadáver de Jesús fue puesto en un sepulcro "cortado en la roca". "Roca", en la Biblia, se usa para indicar la solidez, la permanencia, la seguridad. Por ello a menudo se usa también como sinónimo de "Dios". Para los que creen en Dios, Dios es su Roca. Cuando el relato dice que el cuerpo de Jesús fue puesto en un sepulcro excavado en la roca, está diciendo lo mismo que ya se ha dicho de su aliento o espíritu. Es decir: su cuerpo–cadáver ha sido puesto también en manos de Dios, simbolizado aquí por la Roca–sepulcro. Por eso las mujeres (las comunidades cristianas) se equivocan cuando "buscan" un Jesús cadáver. "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?" De hecho, al llegar al sepulcro, ven la piedra apartada del sepulcro. Se refiere a la piedra o losa que los humanos utilizamos para separar a los muertos del mundo de los vivos. Esta piedra "ha sido apartada". Las personas que mueren dando la vida no hay que buscarlas entre los muertos, ya que pertenecen al mundo de los vivos, de los cuales se han hecho "alimento".
Julián
Mira: todo este simbolismo del que hablas, a mí me resbala. Para mí, un muerto es un muerto, y no hay que buscar más explicaciones.
Víctor
A mí también me parece más fácil creer que Jesús resucitó como siempre había pensado … La resurrección es un milagro, y por eso no lo podemos entender. Hay que creer.
Bet
Si no lo entiendo mal, y según esto que dices tú Magda, la resurrección no sería algo particular de Jesús sino que sería para todo el que vive para los demás …
Magda
Exactamente eso, en mi opinión, es lo que nos quieren decir los evangelios. Y, ¿por qué deberíamos de ocuparnos de la muerte o de la resurrección de una persona de hace dos mil años, si fuera una cosa personal suya? Como decías tú Julián, mejor para él, pero a nosotros, ¿qué nos importaría? En los evangelios, Jesús personifica la experiencia humana exitosa. Lo que se afirma de él, se dice para todo aquel quién viva como él.
Víctor
¿Quieres decir, por tanto, que la resurrección no es ningún milagro?
Magda
¡No existen los milagros! O mejor: ¡la Vida es el gran milagro! Y la muerte, entendida como vida que se entrega, forma parte de la vida que crece. Es el término del camino; su plenitud o resurrección.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)



miércoles, 27 de marzo de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO DE PASCUA. CICLOS A,B y C.


EVANGELIO (Juan 20,1-9)

NOTA: La visita al sepulcro, de Pedro y del otro discípulo forma parte de un relato más largo centrado en la figura de María Magdalena, y es muy difícil entender su significado si se separa de este relato más amplio. Por eso aquí añado en rojo el trozo del relato que no se encuentra en el misal. (Nota del traductor: La versión del Evangelio expuesta es una traducción de la versión catalana del Misal. Puede que haya algunas variaciones con relación al Misal Español)
El domingo María Magdalena fue al sepulcro temprano,
cuando aún era de noche,
y vio que la piedra había sido movida de la entrada del sepulcro.
Ella se va corriendo al encuentro de Simón Pedro y el otro discípulo,
aquel a quién Jesús amaba tanto, y les dice:
«Se han llevado al Señor del sepulcro
y no sabemos dónde está ».
Entonces, Pedro, con el otro discípulo, salió hacia el sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo se adelantó
y llegó primero al sepulcro,
se agachó para mirar dentro
y vio las vendas en el suelo;
pero no entró.
Detrás de él llegó Simón Pedro,
entró en el sepulcro y vio las vendas en el suelo;
pero el pañuelo que le habían puesto en la cabeza
no estaba tirado como la sábana,
sino atado todavía en el mismo lugar.
Entonces entró también el otro discípulo
que había llegado primero al sepulcro,
vio y creyó.
Hasta ese momento no habían entendido que,
según las Escrituras,
Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Y los dos discípulos regresaron a casa.
María se quedó llorando fuera, al lado del sepulcro.
Mientras lloraba, se agachó para mirar dentro del sepulcro
y vio dos ángeles vestidos de blanco,
sentados en el lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús,
uno en la cabeza y el otro a los pies.
Ellos le dicen:
-Mujer, ¿por qué lloras?
Ella les responde:
-Se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.
Así que acabó de decir estas palabras,
se volvió y vio a Jesús allí de pie,
pero no sabía que era él.
Jesús le dice:
-Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?
Ella, pensando que era el hortelano, le responde:
-Si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto,
y yo misma me lo llevaré.
Jesús le dijo:
-¡María!
Ella se vuelve y le dice en hebreo:
-Rabuni -que significa «maestro».
Jesús le dice:
-Suéltame, que todavía no he subido al Padre.
Ve a mis hermanos y diles:
"Subo a mi Padre, que es vuestro Padre,
a mi Dios, que es vuestro Dios. "
María Magdalena fue a los discípulos
y les anunciaba: «He visto al Señor».
También les contó lo que él le había dicho.



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DOMINGO DE PASCUA
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Este relato, en su conjunto, es tan inverosímil que esto solo ya nos indica claramente que no se trata de la crónica de un hecho objetivo sino de un lenguaje plenamente simbólico que expresa una realidad tan profunda que no puede ser dicha con lenguaje directo. Los diferentes relatos del anuncio de la "resurrección" no tratan de decirnos lo que sucedió objetivamente con el cadáver de Jesús. Eso ya lo sabemos por la experiencia diaria. Los relatos evangélicos son para hacernos descubrir y celebrar lo que constituye la realidad más profunda y gozosa de la vida humana: que la vida–entregada no se pierde, sino que "se enchufa" en la propia VIDA de Dios.
Cada evangelista lo expresa con un lenguaje simbólico extraído de su entorno y de la vivencia que hace su Comunidad. Dos mil años después, es bueno que nos ayudemos mutuamente a entrar en el significado de estos símbolos y, así, poder disfrutar, también nosotros, de la buena noticia que contienen, y celebrarla.
En primer lugar, es conveniente leer todo el relato, es decir: leer también el trozo que sigue al fragmento que nos ofrece el Misal (y que yo he añadido en rojo).
La Biblia expresa la relación de Dios con la Humanidad usando el lenguaje de la alianza matrimonial: Dios es el esposo y la Humanidad es la esposa. En el evangelio de Juan, Dios–esposo viene personificado en Jesús, y la Humanidad–esposa viene personificada en María Magdalena, la cual "sustituye" a María, la madre de Jesús, que personifica la alianza preliminar de Dios con Israel.
El relato de hoy nos presenta la resurrección de Jesús como el encuentro de la esposa con el esposo, inspirándose sobre todo en el poema bíblico del Cantar de los cantares (3,1-4).
María Magdalena, como toda buena esposa, va al "sepulcro" a llorar la muerte de su Señor, pero ve que ha sido movida la piedra de la entrada, aquella que separaba el "mundo de los muertos" del "mundo de los vivos". Ella lo interpreta pensando que han robado el cuerpo de su esposo. Como esposa, busca y reclama el cadáver, y avisa de inmediato a los amigos del esposo. La presencia de Pedro y del otro discípulo sugiere que la cámara sepulcral, sin la piedra que la separa del mundo de los vivos, ya no es un lugar de muerte sino que se ha convertido en la cámara nupcial, que está lista para la Nueva Alianza. La "sábana" ya no sirve para amortajar un cadáver sino para el atuendo propio de la cámara nupcial. En cambio el "sudario", símbolo de muerte, que habían puesto sobre la cabeza de Jesús, ahora está envolviendo un "lugar" aparte (La traducción del Misal es muy ambigua).
En el lenguaje de los judíos, la expresión "el lugar" designaba el templo de Jerusalén. Así pues, simbólicamente, se dice que el sudario no cubre la cabeza de Jesús, sino que envuelve el templo. Es como si dijera: el templo ha muerto y seguirá muerto porque ya no es necesario. La Alianza preliminar ha dejado paso a la definitiva.
Cabe destacar la delicadeza del discípulo que Jesús amaba de no "entrar" directamente en la cámara nupcial, y, por contraste, la zafiedad de Pedro que entra enseguida, sin el debido respeto. El significado de estas acciones quizás se podría entender mejor si conociéramos bien las costumbres nupciales de aquel tiempo y el papel que jugaban los amigos del novio.
Pedro y el otro discípulo no se dicen nada porque, sin Jesús, no tienen nada en común fuera del deseo de descubrir qué ha ocurrido. Sólo del segundo se afirma que "vio y creyó", aunque "hasta ese momento no habían entendido que, según las Escrituras, Jesús debía resucitar de entre los muertos". A los discípulos, como a todos los humanos, nos cuesta entender que la muerte no sea la última realidad.
"Debía resucitar de entre los muertos".
¿Por qué Jesús murió, si tenía que resucitar? ¿Por qué los evangelistas no aplican a Jesús el modelo bíblico del profeta Elías, que fue llevado directamente al cielo? (2 de los Reyes 2,11).
A menudo entendemos mal esto de la resurrección. Lo entendemos como un paso atrás: volver a la situación de antes de morir. Imaginemos la vida como un camino, y la muerte sería como caer en un pozo, y resucitar consistiría en salir del pozo y volver al camino. Dentro de esta forma de imaginar las cosas, sería lógico preguntarse por qué Jesús murió si debía resucitar.
Según los evangelios (y el sentido común) las cosas no son así. La espiga es la plenitud del grano de trigo enterrado, no el retorno a lo que era antes. La vida es la misma pero cambia el "cuerpo" que le sirve de soporte. En el pequeño grano de trigo no cabría la plenitud y la exuberancia de la nueva espiga. Tampoco la resurrección es un retorno a la situación anterior, sino el paso a la plenitud. Se llega a la plenitud pasando por la donación total ("muerte"). Por eso Jesús debía resucitar de entre los muertos. En la muerte no pierde la vida sino que la entrega plenamente. A partir de ahora vivirá como vida–que–se–entrega.
La resurrección de Jesús no es sólo una "cuestión suya individual". No es el privilegio de un hombre extraordinario, hijo de Dios. Cada ser humano, en la medida en que es "vida–que–se–entrega", entra a formar parte de esta "Nueva Alianza" de la cual Jesús es la Cabeza, o el Primogénito, o el Esposo (en aquel tiempo, el esposo era considerado el cabeza de familia que formaba junto con la esposa). Es la vida de cada persona que adquiere la capacidad de responder a la llamada de Dios a ser hijos suyos: hijos en el Hijo; resucitados en el Resucitado.
Ni para Jesús ni para nosotros la resurrección no es un hecho puramente individual, ya que una "vida entregada" sería una "vida perdida" si nadie la recibiera. Por eso, no hay realmente comunidad si antes no existe comunión, una comunión abierta a todos, y difícilmente hay comunión sin unas personas concretas que la encarnen en alguna forma de comunidad.
Las comunidades serán múltiples y diferentes. La comunión es única, y abarca a todos los seres humanos, incluso a todos los seres vivientes.
"Mujer (esposa), ¿por qué lloras?" …
Parece una pregunta innecesaria. ¿Cómo no va a llorar la esposa que ha perdido a su esposo y Señor? Y, sin embargo, la pregunta se repite dos veces para que María Magdalena se dé cuenta de que ya no hay motivo para llorar sino que ha llegado la hora de alegrarse. Si ella todavía "no ve al esposo" es porque lo busca como cadáver. El que ella toma por "el hortelano" le permitirá recordar que Jesús fue "enterrado" en un "huerto", como se hace con las semillas.
Cuando Jesús la llama por su propio nombre "María", ella le reconoce inmediatamente y le abraza. Ahora son el Nuevo Adán y la Nueva Eva, los nuevos "padres" de la Humanidad plenamente Viviente.
Pero todavía no es la hora del abrazo pleno y definitivo. Este será entre Dios y la Humanidad. Antes, Jesús ha de subir al Padre, y María debe convocar a los hermanos. En la Nueva Alianza, el modelo ya no será el matrimonio (¡sobretodo tal como era en aquel tiempo!), sino la paternidad–filiación.
Nuestra dificultad para entender la resurrección viene del hecho de no entender la vida. No nos damos cuenta de la calidad de la vida que hemos recibido y de la plenitud a la que estamos llamados. La resurrección no es un "milagro". ¡La vida es el milagro!
Quizás resulte un poco sorprendente que algunos directores de cine o novelistas actuales hayan sido más perspicaces que muchos estudiosos de los Evangelios para darse cuenta de la intensidad amorosa del lenguaje del Cuarto Evangelio. Lástima que a veces lo hayan utilizado para añadirle cierta morbosidad.
MENSAJE. 
María Magdalena representa a la humanidad. Por eso al abrazo le sigue inmediatamente la misión. "Ve a mis hermanos y diles: «Subo a mi Padre, que es vuestro Padre, a mi Dios, que es vuestro Dios»."
El abrazo de Jesús es el abrazo de Dios a la Humanidad y a cada uno de sus miembros. A cada uno de nosotros, colocados ante la experiencia de la muerte, son dichas estas palabras: "Mujer, ¿por qué lloras?". ¡¿Qué grano de trigo lloraría por el hecho de convertirse en espiga?!
La resurrección de Jesús nos muestra sobretodo el abrazo de Dios a la Humanidad sufriente. "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23,43).
Y es también una advertencia para todos los "Poderosos": "Que sepa, de cierto, todo el mundo que Dios ha constituido Señor y Mesías a este Jesús a quien vosotros crucificasteis" (Hechos de los Apóstoles 2,36).
La resurrección, experimentada ya en Jesús, lo trastoca todo. Sin resurrección, la última palabra sería de los que tienen el poder de juzgar, condenar y matar. Nada nos podría librar de ellos. Pero, si Cristo ha resucitado, es que hay resurrección (1ª Corintios 15,12 ss), y la última palabra no la tienen los poderosos sino Dios–Amor.
Así, pues, "no hay que tener miedo a los que, después de matar el cuerpo, ya no pueden hacer nada más" (Lucas 12,4). Más aún: los crucificados se convierten en los "jueces" definitivos. Al final seremos examinados de amor (Mateo 25,40-46).
RESPUESTA. 
La respuesta nos viene indicada por la misma María Magdalena: "Rabuni!" (Que significa "maestro mío!"). "Y fue a los discípulos y les anunciaba: «He visto al Señor». También les contó lo él le había dicho".
Jesús dice a María Magdalena: "Suéltame" que aún no he subido a mi Padre. Quien ha tenido la experiencia del Resucitado no se debe abrazar a Él con actitud posesiva. El Resucitado no es "propiedad privada" de nadie, ni siquiera de la Comunidad. "Ve a anunciar a mis hermanos …". Es de todos los humanos de quien Jesús es hermano.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. La resurrección plena conlleva una vida plenamente entregada. Pero, ¿podemos comenzar a vivir la resurrección antes de morir?
  2. La resurrección de Jesús hace nacer la comunidad como "nuevo lugar" donde se visualiza la presencia de Dios, quedando "superados" los templos o santuarios (Juan 4,20 s). En la práctica, ¿cómo vivimos esto los cristianos?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 26 de marzo de 2013

TRIDIUM PASCUAL por Leunam


JUEVES SANTO
28 de marzo de 2013
"LOS AMO HASTA EL EXTREMO"
INSTITUCIÓN DE LA PASCUA CRISTIANA
Con la celebración de la Cena del Señor, nos disponemos a iniciar el Tridium Pascual, en el que la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios, nos abre los tesoros de la gracia de la Redención, para ponemos en contacto con ellos y enriquecemos espiritualmente. Los misterios de aquella tarde memorable, se hacen presentes para nosotros, para inundamos con su LUZ y encendemos en el AMOR al Señor.
En la última Cena del Señor, tuvo lugar el tránsito de la Pascua de los judíos (Jesús, como todos los judíos, la iba a celebrar, recordando y dando gracias por la liberación del Pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (1ª Lectura)), a la Pascua Cristiana, en la que el Nuevo Pueblo de Dios, que es la Iglesia, había de conmemorar (recordándola y haciéndola presente) y agradecer, mediante la Celebración de la Eucaristía (2ª Lectura), su liberación del pecado y de la muerte, mediante el Bautismo, gracias al Sacrificio Redentor de Cristo: su "PASO" al Padre, habiendo "PASADO" de la muerte a la vida (PASO=PASCUA).
LA LEY DEL NUEVO PUEBLO DE DIÓS 
Del mismo modo que Dios en el monte Sinaí, al establecer la Alianza, había dado al Pueblo la Ley que debía ser su norma de conducta (Los Mandamientos); Jesús, en la Última Cena, establece la Ley del Nuevo Pueblo de Dios: "Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros, permaneced en mi AMOR ... Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros COMO YO os he amado".
Además, al comienzo de la Cena, al lavarles los pies, les estaba ofreciendo un signo de AMOR; y les mandaba, al mismo tiempo, que ellos hicieran, unos con otros, lo mismo que El había hecho, sirviéndose mutuamente con amor y entrega. Los gestos de Jesús que precedieron al lavatorio, indicaban también el misterio de "despojamiento" y "entrega": "se quita el manto" (de su categoría divina), "tomando una toalla, se la ciñe"(haciéndose hombre), y "se pone a lavarles los pies" (entregándose a cada uno mediante la Eucaristía).
MEDIANTE LA EUCARlSTÍA, JESÚS NOS HACE CAPACES DE AMAR COMO ÉL 
En la Última Cena estableció el Señor la Pascua Cristiana, mediante la institución de la Eucaristía, en la que se hacía presente su entrega y Sacrificio Redentor; para que, recibiéndole en la Comunión, participáramos del AMOR con el que El se entregó por nosotros. Por tanto, como dice Benedicto XVI, "participando en el sacrificio de la Cruz, el cristiano comulga con el AMOR de donación de Cristo y se capacita y compromete a vivir esta misma caridad en todas sus actitudes y comportamientos de vida" (Sacramentum Caritatis nº 82). Este AMOR se nutre también con la ADORACIÓN eucarística.
Y, con el fin de que estos misterios pudieran llegar a los hombres de todos los tiempos, como esta tarde han llegado a nosotros, estableció en sus Apóstoles el Sacerdocio, diciéndoles: “Haced esto en conmemoración mía”. Esta tarde también damos GRACIAS al Señor por el SACERDOCIO, mediante el cual Cristo se hace presente y obra en medio de nosotros.


VIERNES SANTO
29 de marzo de 2013
"TANTO AMO DIOS AL MUNDO"
DIOS ES FIEL EN SU AMOR AL HOMBRE Y AL MUNDO 
“El Dios de la creación –dice Juan Pablo II– se revela como Dios de la redención, como Dios que es fiel a sí mismo, fiel a su AMOR al hombre y al mundo. El suyo es un amor que no retrocede ante nada de lo que en él mismo, exige la JUSTICIA (R. H.9 ,2). Dios, después del pecado, no quedó indiferente abandonando al hombre a su suerte; ni quedó airado, dispuesto a descargar en el hombre todo el rigor de su justicia; sino que, entristecido, buscó el modo de poder perdonar y derramar sobre el hombre y el mundo su abundante MISERICORDIA.
EL AMOR APASIONADO de Dios por su pueblo, por el hombre –dice Benedicto XVI–, es a la vez un amor que perdona. Un amor tan grande que pone a Dios contra sí mismo, su amor contra su justicia (Dios es Amor nº 10).
"DONDE ABUNDÓ EL PECADO, SOBREABUNDÓ LA GRACIA" (Rom. 5,20)
El "peso" del pecado (de gravedad infinita, por parte de quien había sido ofendido), había puesto en desequilibrio la balanza de la justicia divina, y era necesario el "contrapeso" de un AMOR SACRIFICADO, que reparase el desequilibrio de dicha balanza. Por otra parte, el pecado se había levantado como un "muro" que impedía a Dios derramar su MISERICORDIA. La postración del sacerdote, al comienzo de la celebración, significaba el estado de impotencia en que se encontraba la humanidad para levantarse y poder recuperar el estado de GRACIA (justicia y santidad) en que Dios la había creado.
Pero, el AMOR de Dios se enfrentó con su JUSTICIA; y fue el mismo Hijo de Dios quien, al hacerse hombre, se hizo solidario con toda la humanidad, gracias también al "SI" de Maria, pudiendo así ofrecer al Padre, en nombre de toda la humanidad, una REPARACIÓN de valor infinito, superando el "peso" del pecado. Este "contrapeso" fue el AMOR con el que el Hijo de Dios se entregó a beber el "cáliz" de la Pasión; con lo que, al mismo tiempo, quedó derribado el "muro" que impedía a Dios derramar su MISERICORDIA, de la cual es "cauce" Cristo Resucitado.
CRISTO AMÓ A LA IGLESIA Y SE ENTREGÓ A SI MISMO POR ELLA 
Ya sabemos como la PASIÓN fue un "sumergirse" del Señor en el "pecado del mundo" (humillaciones, dolores, abandono y muerte), habiendo así "descendido a los infiernos", a fin de rescatar la "joya" de la humanidad, caída en el pecado y la muerte. María, uniendo los sufrimientos de su CORAZÓN a los de su Hijo, colaboró también de una manera eficaz en la obra de la Redención; por eso, es nuestra Madre.
María estaba presente en el Calvario dando a luz a la Iglesia, en medio de sus sufrimientos. Por eso, Jesús, viendo en Juan a toda la humanidad, le dice a su Madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". La Iglesia quedaba confiada a los brazos de Maria. Al mismo tiempo, Jesús, manifestando su CORAZÓN en su costado abierto, revelaba solemnemente al mundo el AMOR APASIONADO de Dios por la humanidad, convirtiendo a la Iglesia en su Esposa, nacida, por otra parte, de su costado abierto, del mismo modo que Eva había salido del costado abierto de Adán (la sangre y el agua fueron símbolos del Bautismo y de la Eucaristía).


VIGILIA PASCUAL
30 de marzo de 2013
"REVESTIROS DEL HOMBRE NUEVO"
RENOVEMOS ESTA NOCHE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO 
La Iglesia nos invita en esta Noche Santa, culmen del Tridium Pascual, a que renovemos las "promesas de nuestro Bautismo". Hemos escuchado algunos textos del Antiguo Testamento, que nos ayudan a comprender lo que es y lo que pide de nosotros el Bautismo que hemos recibido. En el "PASO" por las aguas bautismales, a semejanza del Pueblo de Israel en su paso por el Mar Rojo, hemos quedado libres de nuestro "enemigo", que es el pecado; y nos hemos integrado en el Nuevo Pueblo de Dios, que es la Iglesia.
El profeta Isaías nos ha invitado a los "sedientos", a los insatisfechos, a que nos acerquemos a beber en Cristo Resucitado el Agua Viva del Espíritu Santo; y, con esa gracia, entremos en "sus caminos" y "andemos en una vida nueva", como dice San Pablo; ya que, como nos ha dicho el profeta Ezequiel, hemos recibido un "espíritu nuevo" y un "corazón nuevo" para poder ser LUZ del mundo, como ha significado el llevar las candelas encendidas al comienzo de la celebración.
"MUERTOS AL PECADO Y VIVOS PARA DIOS" 
En el Bautismo, hemos muerto y resucitado con Cristo, habiéndonos incorporado a Él como miembros suyos. Los bautizados somos como una especie de "humanidades complementarias" de la de Cristo Resucitado, y estamos llamados a participar de su misma gloria. También estamos llamados a participar de su "misma suerte", muriendo al pecado; a fin de ser LUZ, es decir, manifestación de Cristo para los demás.
Pero, para que ese HOMBRE NUEVO, en el que Cristo pueda manifestarse, llegue a ser una realidad, 'es necesario que nuestra "vieja condición" de pecadores, es decir, nuestro HOMBRE VIEJO, sea "crucificado", negándole sus apetencias egoístas, a fin de quedar "libres de la esclavitud del pecado"; que nuestro vivir, como el de Cristo, sea "un vivir para Dios".
SI VIVIMOS "DE" CRISTO, PODREMOS VIVIR "PARA" DIOS 
Si, viviendo unidos a Cristo, "hemos resucitado" con El, nuestra esperanza de felicidad ya no podemos ponerla en "las cosas de la tierra" (tener–poder–placer), que ya sabemos, por experiencia, que no responden a las verdaderas necesidades del corazón. Por eso, nos dice San Pablo: "si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra" (Col 3, 1- 2).
La VIDA de Dios, en el Bautismo, ha sido sembrada en nuestro corazón. La tarea de la vida cristiana, que es a lo que nos comprometemos esta Noche, debe de ser cultivar y hacer fructificar esa VIDA, mediante una intensa VIDA EUCARÍSTICA, es decir, de unión y amistad con Cristo Resucitado, que es quien puede transformarnos en HOMBRES NUEVOS, y hacer de nosotros FUENTES de agua viva en bien de los demás.

Leunam

REFLEXIONES DOMINICALES. TRIDIUM PASCUAL. CICLO C


Podéis leer los apuntes del año A y también del año B, muy similares.


jueves, 21 de marzo de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 20 - Domingo de Ramos - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA – Domingo de Ramos – Ciclo C

Julián
Antes de comenzar esta TERTULIA, quisiera felicitarte a ti, Víctor, porque ya tenéis un nuevo jefe.
Víctor
¡Ah! Gracias.
Pero eso de jefe … Quizá sí se puede decir que el Papa es el jefe de la Iglesia en general, pero no es directamente jefe de nadie, porque cada uno es iglesia libremente. Yo diría que es como un de Jefe "adoptado". Si quieres, le haces caso; si no quieres, no le haces caso. Él sólo tiene el poder que cada uno le da.
Bet
¡Hombre! Pero, ¡eso es hacer trampa! ¡Si uno es dice católico, ha de serlo a las duras y a las maduras!
Víctor
¿Qué quieres que te diga? … A mí me parece que, en la Iglesia, las cosas no van así. Para mí, la autoridad del papa es como la autoridad del Barça para los culés: no es una cuestión jurídica sino de sentimiento. Suponiendo que el papa mande algo, yo siempre soy libre de hacerlo, no hacerlo, o criticarlo … Repito: es una cuestión de sentimiento. No es como en la política que, si se desobedece, te pueden poner una multa o llevarte la policía … Los sentimientos siempre son libres.
Bet
¡Pues yo no lo tenía entendido así! Yo lo encuentro aún peor que en la política, porque el Papa pretende dirigir la conciencia, y, si no obedeces, ¡dicen que te envían a asarte al infierno por toda la eternidad!…
Víctor
¡Bet! ¿Pero, de qué hablas? ¿Quieres decir que hay gente que da más valor a las normas que a su conciencia? En este caso, el problema estaría en ellos. Son personas que no han crecido. A todos, cuando éramos pequeños, nos decían cosas raras para hacernos creer … Pero todos crecemos.
Julián
Bueno, chicos: ¡Quizás que empezáramos la faena! …
Esta vez, Víctor, nos has liado, porque el evangelio de hoy es muy largo …
Víctor
Hay una versión corta …
Julián
No, no. Los pactos son pactos … Te aseguro que me lo he leído todo. Me resulta un relato extraño, difícil de catalogar. Se mezclan demasiadas cosas … Tan pronto parece la crónica de una sentencia a muerte, como te encuentras detalles de los más extraños.
Bet
A mí me ha dejado muy perpleja. No lo sé: yo diría que habla de cosas que sucedieron, pero, por otra parte, lo deja todo muy colgado: unos hechos que parecerían importantes, los narra como si no fueran importantes, y, cuando esperas algo más sobre un hecho, sale con otras cosas que no tienen nada que ver. No te deja hacer base. Parece que exista la voluntad de no permitir que el lector se pare o se fije en los hechos tan dramáticos que expone. Por ejemplo: cuando dice que crucificaron a Jesús, enseguida te "distrae" con palabras del propio Jesús que rompen todo el dramatismo de la escena, o bien te habla del destino de sus vestidos. Igualmente en el momento de la muerte: en seguida "distrae" hablando del velo del templo. Y, ¡¿qué importaba, en aquella situación, el velo del templo?!
Víctor
Cada año había escuchado la lectura de la Pasión, y llevo muchos años oyéndola, pero he de reconocer que, cuando la he leído hoy por mi cuenta, me parecía un poco como si fuera la primera vez. Y es verdad eso que dices tú, Bet: es una narración demasiado sobria, y da poca información sobre los momentos cruciales. Y en cambio explica muchos detalles que no tienen ninguna importancia.
Julián
Imagino que los cristianos consideráis que este relato es del todo real.
Víctor
¡Hombre! Si la Pasión no fuera real, ¡para nosotros se hunde todo!
Magda
Al parecer, los relatos de la Pasión están en el origen de cada uno de los evangelios. Algunos estudiosos dicen que cada evangelio es un relato de la Pasión con una larga introducción. Es decir: todo lo que hay escrito en los evangelios es para preparar o explicitar el relato de la Pasión que termina con la resurrección.
A pesar de todo, yo creo que se debe mantener el criterio de no leer este relato como una crónica de la muerte de Jesús. No es ninguna crónica, a pesar de hablar, en parte, de hechos reales.
Víctor
Sin embargo, ¡¿los hechos de la Pasión sucedieron de verdad, no?!
Magda
En cierto modo sí, pero los hechos no son lo más importante. La gente ya conocía de sobra los hechos reales, o los podía imaginar perfectamente, porque, desgraciadamente, la crucifixión era un suplicio demasiado habitual. Los evangelios no quieren hacer la crónica de uno de estos suplicios inhumanos, convertidos siempre en espectáculo para atemorizar a cualquiera que discutiera el "poder" romano.
El relato de la Pasión se va tejiendo con dos hilos: el "hilo de los hechos" y el "hilo de la interpretación" de estos hechos desde la fe.
  • Los hechos figuran sólo como soporte indispensable para la interpretación. Esta interpretación se refiere no solamente a los hechos concretos que se narran, sino también a todos los hechos que la crueldad y la injusticia del Poder generan en la Humanidad, provocando miles y miles de víctimas, a menudo en nombre de Dios o de la Ley. "Nosotros tenemos una ley, y según esa ley, este hombre debe morir" (Juan 19,7). Pero repito: el "hilo de los hechos" está sólo como soporte del "hilo de la interpretación".
  • El "hilo de la interpretación" es lo importante. Son estos "detalles" de los que hablabas tú, Víctor, o estas "distracciones" que comentabas tú, Bet. Todo esto quiere provocar en el lector lo mismo que se afirma explícitamente del centurión que presidió la ejecución de la sentencia: "después de ver lo que había ocurrido (detalles), decía: Verdaderamente este hombre era justo". Y eso no se dice como una defensa de Jesús sino de todas las víctimas del Poder. Más aún: es la deslegitimación de todos los que juzgan, condenan o matan en nombre de Dios o lo que sea.
Julián
Pero esta deslegitimación, de hecho, no sirve para nada: los Poderosos de todo tipo continúan juzgando, condenando y matando. E incluso dentro de la Iglesia.
Magda
Cierto. En la Iglesia, es una absoluta incoherencia. Pero esta deslegitimación no es sólo una cuestión jurídica o moral. El relato termina de una forma totalmente imprevisible: la resurrección. Hoy no lo hemos leído, porque el Misal lo deja para el próximo domingo, aunque a mí me parece que no se debería separar nunca, porque, separándolo, se pierde todo su mensaje.
La resurrección lo cambia todo. El proceso de la Pasión, en Jesús o en cualquier otra persona, es del todo diferente si lleva o no a la resurrección.
Bet
Pero esto de la resurrección resulta aún mucho más problemático …

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)