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viernes, 8 de marzo de 2013

"CELEBREMOS LA PASCUA RECONCILIÁNDONOS CON DIOS" - DOMINGO IV DE CUARESMA. CICLO C.


"CELEBREMOS LA PASCUA RECONCILIÁNDONOS CON DIOS"
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA - Ciclo C - 10 de marzo de 2013

Primera Lectura (Isaías 5-12)
EL BAUTISMO FUE NUESTRO "PASO" DE LA MUERTE A LA VIDA
  • El Pueblo de Israel, después de haber salido de la esclavitud de Egipto, y haber peregrinado durante cuarenta años por el desierto, entró a tomar posesión de la TIERRA que Dios le había prometido. Al hacerlo, conducido finalmente por Josué, celebró la Pascua, conforme a lo que el Señor les había mandado, a fin de recordar y agradecer al Señor todo cuanto había hecho por ellos (1 a lectura).
  • Los cristianos, cada año, también celebramos nuestra Pascua solemnemente, recordando y agradeciendo al Señor todo cuanto ha hecho por nosotros, librándonos del PECADO y de la MUERTE, mediante su muerte y resurrección, es decir, su "PASO"(=PASCUA) de este mundo al Padre. En el Bautismo tuvo lugar nuestra PASCUA, es decir, nuestro "paso" de la "muerte espiritual" a la "Vida" de hijos de Dios, recibiendo la VIDA DIVINA, en virtud de la Pascua de Jesús. Este "paso" se puede dar nuevamente, después de haber pecado, mediante el sacramento de la Penitencia, que es a lo que nos llama el Señor en la Cuaresma (2a lectura).
Segunda Lectura (2 Corintios 5,17-21)
LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO NOS AYUDA A COMPRENDER LO QUE ES EL PECADO
  • Hoy, al haberse perdido la conciencia de quienes somos nosotros respecto a Dios, se ha perdido también la conciencia de lo que es el pecado, siendo diversas las causas de ésta situación: el considerar que "solo de pan vive el hombre" (el único mal es verse privados de algo que nos apetece), y que no hay más norma moral que el "parecer" de cada uno (subjetivismo); "haz lo que quieras, con tal de no hacer daño a nadie" (este "humanismo" ateo está llegando a considerar un "derecho" el aborto).
  • La parábola del hijo pródigo nos revela la gravedad del pecado: es un rechazo del amor y amistad que Dios nos ofrece (dar un "bofetón" a Dios). El hijo, al pedir a su padre la herencia, era corno decirle de algún modo que "ya podía haberse muerto": su dinero era lo único que interesaba, y que su padre podía morirse cuando quisiera, ya que "pasaba" de él. Así actuamos con Dios al pecar, aunque no lo pensemos; como aquella esposa que recibe una joya preciosa del marido, y, sin mirarle a él ni darle las gracias, se va ilusionada a enseñarla a todo el mundo, y se olvida de aquel de quien la ha recibido: nosotros disfrutamos de la vida que nos ha dado Dios; pero "pasamos" de Él.
Evangelio (Lucas 15,1-3.11-32)
EL HIJO DESCUBRE FINALMENTE LA MALICIA DEL PECADO
  • Esto tiene lugar al descubrir a dónde le había conducido el alejamiento de su padre: no había encontrado la felicidad que buscaba; humanamente se había degradado (uno más entre los cerdos); se siente interiormente vacío e insatisfecho (no podía "llenar el estómago"); y era consciente de haber perdido su dignidad de hijo ("no merezco llamarme hijo tuyo").
  • Sintió una gran vergüenza de sí mismo con el abrazo del padre, al comparar su bajeza, con el AMOR con el que el padre le había esperado y ahora le recibía (sale corriendo ilusionado, lo besa, manda traer el vestido, las sandalias, el anillo, etc). ¡Que la celebración de la Cuaresma nos ayude a tomar conciencia de nuestro PECADO, y a descubrir el AMOR MISERlCORDIOSO de Dios, nuestro Padre, acercándonos al sacramento de la PENITENCIA!
Leunam