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jueves, 21 de marzo de 2013

EN LA PASION DEL SEÑOR - DOMINGO DE RAMOS - Ciclo C


"EN LA PASION DEL SEÑOR"
DOMINGO DE RAMOS - Ciclo C - 24 de marzo de 2013

BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR
Nosotros, en este día, acompañando a Jesús, hemos entrado en la Jerusalén del Templo parroquial, en donde, en estos próximos días, vamos a celebrar litúrgicamente aquellos misterios de salvación, que constituyeron la "PASCUA" del Señor, es decir, su "PASO" de este mundo al Padre, mediante su Pasión, Muerte y Resurrección.
La bendición y procesión de las palmas, ha sido una Fiesta en honor de Cristo Rey, que aceptó el ser reconocido como el Mesías que esperaban, y que en aquellas circunstancias, se dirigía al "combate" de la PASION con la única "arma" de la Cruz, en donde moriría como el "Grano de Trigo", para dar el fruto de la "Espiga" gloriosa de su Cuerpo Resucitado; habiendo vencido el pecado, con su muerte, y a la misma muerte, con su resurrección.
EL COMBATE DE LA PASION 
El combate librado por Cristo Rey, frente al "reino de las tinieblas", a fin de liberar a la Humanidad, que estaba sumergida en el "pecado del mundo", a consecuencia del primer pecado, lo hemos escuchado en el relato de la Pasión. Jesús, voluntariamente, quiso sumergirse en las humillaciones, dolores, sentimiento de abandono por parte del Padre y la misma muerte, que habían sido el conjunto de males traídos al mundo a consecuencia del PECADO; y, de este modo, al "descender a los infiernos", pudo rescatar del pecado a la Humanidad; habiéndose ofrecido al Padre, al mismo tiempo, en un acto de AMOR y de OBEDIENCIA, cuyo PESO compensó, en la balanza de la JUSTICIA divina, el PESO de los pecados de la Humanidad.
En este combate, Jesús, que es el Siervo de Yahveh, del que habla el profeta Isaías (1 "lectura), realizó su entrega libre y voluntariamente: "No me he rebelado ni me he echado atrás (en el Huerto); "ofrecí la espalda a los que golpe-aban" (flagelación)"la mejilla a los que mesaban mi barba" (bofetadas); "no oculté el rostro a insultos y salivazos". Todo, conforme había "escuchado" al Padre, cuyo deseo era manifestar su AMOR al mundo. Jesús había venido a sufrir con nosotros, a fin de sostenernos y consolarnos en nuestros propios sufrimientos, dándoles un valor y un sentido sobrenatural, si, por amor a Él, los aceptamos y unimos a los suyos.
¿QUÉ DEBE SIGNIFICAR PARA NOSOTROS LA CELEBRACION DE LA PASCUA? 
La Celebración del TRIDUO PASCUAL debe significar para nosotros un nuevo encuentro con el Señor, en el que nos recordará de qué modo nos "amó hasta el extremo", entregándose a morir en la Cruz y quedándose en la Eucaristía.
Por nuestra parte, debemos dar una respuesta de amor y gratitud al Señor, renovando las PROMESAS del BAUTISMO en la Vigilia Pascual, con el sincero propósito de vivir nuestro Bautismo trabajando en la propia SANTIFICACIÓN, y colaborando con el Señor en la extensión de su Reino, frente al "reino de las tinieblas", que tan extendido está en nuestro mundo secularizado, en el que una gran mayoría vive como si Dios no existiera.

Leunam