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miércoles, 6 de marzo de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 18 - Domingo IV de Cuaresma - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)


TERTULIA - Domingo IV de Cuaresma - Ciclo C


Víctor
Esta es una de las parábolas más hermosas y célebres del Evangelio.
Bet
Un día, cuando dejé de ir a la parroquia y a misa, me encontré al cura, que nos conocemos mucho, y, hablando, me dijo que yo era un poco como el hijo pródigo; pero que si alguna vez quería regresar, sería muy bien recibida. Tengo que reconocer que me supo un poco mal que me lo dijera: el hijo pródigo reclamó la herencia; mientras yo no había reclamado nada de nada …
Víctor
La parábola no habla sólo del hijo que se va de casa sino también del hijo que se queda. Y el padre tiene más problemas con este que con el que se fue y regresó.
Julián
¡¿Quieres decir que la queja es sobre todo para los que continuáis yendo a misa?!
Víctor
No creo. Hay muchas formas de ir a misa. Jesús, con esta parábola, se dirige a los fariseos y maestros de la Ley que susurraban contra él porque acogía a los pecadores.
Bet
Pero, para vosotros, los pecadores somos los que no vamos a misa…
Víctor
En la misa, lo primero que hacemos es pedir perdón por nuestros pecados. Si alguien cree que los pecadores son los demás … pues sí: esta parábola iría por él. Pero esto que dices tú, debió de ser antes, cuando teóricamente, todo el mundo tenía la obligación de ser cristiano.
Magda
Mi caso es diferente. Yo no me encontré con el mundo de la religión hasta que empecé a salir con Víctor. Antes, nunca me había tomado los evangelios como unos libros religiosos sino simplemente como escritos literarios donde encontraba, y encuentro, un gran contenido humano. Por ejemplo, esta parábola: yo no veo tanto la cuestión de la moral de los hermanos sino la sorprendente figura del padre.
Julián
¿Por qué te resulta sorprendente, el padre éste?
Magda
Es lo que, hace unos días, decíamos de las "presencias". (Domingo 5 del tiempo ordinario). En este relato, en la figura del padre, yo veo toda una presencia: una presencia que no "llena", no anula nuestro "vacío". Ni siquiera impide que otras cosas "llenen" el espacio que él respeta y deja libre. Reparte la herencia a los dos hermanos cuando uno de ellos la reclama; deja marchar al que quiere irse; deja quedarse al que quiere quedarse, aunque sea sin considerarse demasiado "hijo"; acoge al hijo cuando regresa sin pedirle explicaciones; aprovecha la "filiación" que aún conserva el mayor para que pueda "reencontrar" a su hermano; …
Víctor
Este padre representa a Dios.
Magda
Es posible. De hecho, es una imagen coherente con el nombre que la Biblia utiliza para hablar de Dios: "Yahvé", que literalmente significa "Yo soy el que soy", es decir: El Presente.
Bet
Perdona, Magda: pero … es que no acabo de entenderte. Siempre dices que no eres religiosa, ¡pero hablas de Dios como si creyeras en Él! ¿Tú, crees o no crees en Dios?
Magda
Pienso, Bet, que esta es una mala pregunta porque, fuera cual fuera la respuesta, no significaría absolutamente nada. Si te respondiera que sí, ¿qué te diría de nuevo si ni tú ni yo hemos visto nunca a Dios? Y si te dijera que no, ¿a qué diría que no?
Mira, Bet: de Dios yo no sé absolutamente nada, ni qué sentido pueda tener, aplicada a Él, la palabra "existir". Cuando hablo de "presencia" no estoy hablando "de Dios" sino de mí. Sería un poco como cuando hablamos de los colores. ¿Existen o no existen, los colores? Los colores no están en las cosas; están sólo en nuestros ojos cuando miramos objetos suficientemente iluminados. Son sensaciones. Para una persona ciega o daltónica, los colores no existen en absoluto. Semejantemente, cuando hablo de Dios, expreso mi actitud de hacer en mí un "vacío" o un lugar a posibles presencias, una actitud que no intenta "llenarse" de estas presencias porque he aprendido que estas presencias "desaparecen" en el preciso instante en que quieres "cogerlas" o llenarte con ellas.
Bet
Sigo sin entenderte. El ejemplo de los colores me ayuda a imaginar un poco, pero … ¿Podrías poner más ejemplos?
Magda
Habría muchos. Podríamos decir lo mismo de las palabras. Cuando pones la radio puedes oír palabras. ¿Existen las palabras? Las ondas magnéticas que nos rodean por todas partes, no son "palabras". Pero, si enciendes la radio, para ti existen realmente las "palabras". Pero, si no conectas la radio o eres sorda, para ti las palabras no existen. Y tampoco si no entiendes la lengua en que hablan. Puedes oír "ruido" pero no "palabras". Y si en vez de una radio conectas un osciloscopio, podrás ver unas lucecitas pero no habrá "palabras".
Los dos hermanos del relato se "definen" por referencia sólo al padre. Pero la presencia del padre es de tal modo que les hace darse cuenta de que "él no existe" si no hacen un "hueco" en su vida para acoger al hermano. "Tu hermano ha regresado".
Usando un lenguaje religioso, quizás se podría decir: "Dios sólo existe para quien está abierto a la hermandad". O al revés: "Para quien no está abierto a la hermandad, Dios es sólo un ídolo".
Para mí, "hablar de Dios" es poner la radio, es hacer un "hueco" para acoger las presencias que lleguen. Luego, que haya sintonía o no, ya no depende de nosotros. Y si hay sintonía, aquello que recibimos tampoco depende de nosotros.
Julián
Pero esto que dices, si lo he entendido bien, también puede ocurrir sin hablar de Dios.
Magda
Totalmente de acuerdo. Es más: en ciertos ambientes la palabra "Dios" está tan cargada de significados, que se ha convertido más bien en un obstáculo para una apertura gratuita.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)