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martes, 30 de abril de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO VI DE PASCUA. CICLO C.

DOMINGO VI DE PASCUA
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

A veces, sobretodo leyendo el evangelio de Juan, puede parecer que Jesús juega al escondite con nosotros: "Ahora no me veréis, pero poco después me volveréis a ver". "Me voy, pero volveré"
Permitidme poner un ejemplo sacado de las máquinas de fotografiar anteriores a las digitales de ahora. Aquellas máquinas debían ajustarse antes de sacar una foto: apertura y velocidad del diafragma, distancia, luz … Si una foto salía mal no era defecto del objeto retratado sino que no se había ajustado demasiado bien la máquina.
Los evangelios unánimemente nos presentan las dificultades de los discípulos para entender a Jesús. La fe no es algo que se tiene o no se tiene, sino que es como un camino en el que se aprende a andar caminando. Y así, como cada fotografía mal hecha, nos manifiesta algo que no hemos ajustado bien; así, también, los evangelios nos presentan los errores y las infidelidades de los Doce, para que podamos detectar y corregir nuestros propios defectos. Y esta pedagogía que encontramos en los evangelios, Lucas la aplica también a la segunda parte de su obra, los Hechos de los Apóstoles. El decreto de la Comunidad Cristiana de Jerusalén (1ª Lectura) nos muestra claramente que todavía no estaba bien ajustada, a pesar de implicar al Espíritu Santo.
Lucas y Juan nos hablan mucho sobre que el Espíritu Santo nos hará recordar y entender todo lo que ha dicho y hecho Jesús. Así, el Espíritu Santo, es como si se nos diera un Manual de instrucciones puesto al nivel de cada uno, y que se va actualizando automáticamente a medida que aprendemos a ajustarnos mejor.
En los evangelios, la figura de Jesús (es decir: del Hombre), se encuentra muy definida, clara y estimulante. Pero verle borroso o nítido, sentirle cercano o lejano, entenderle o no entenderle, comprender lo que dice o no comprenderlo … todo esto depende de si tenemos o no bien ajustada nuestra receptividad y, sobretodo, nuestro corazón.
El fragmento del evangelio que hemos leído nos quiere hacer mirar hacia la fiesta de la Ascensión, del próximo domingo. La Ascensión, a pesar de ser un relato exclusivo de Lucas, ha sido convertida por la Liturgia en el coronamiento de la obra de Jesús, antes de Pentecostés. Cuando Jesús nos dice que se va, en realidad nos está diciendo que aún no estamos bien ajustados para "ver" su (nueva) presencia; presencia que iremos redescubriendo en la medida en que, leyendo el Manual de instrucciones, es decir, abriéndonos al Espíritu Santo, vamos ajustando nuestra vida.
Y, una vez más, se nos dice que la capacidad de ajustar nuestra vida depende de nuestro amor a Jesús, es decir, de nuestro amor al Hombre.
Sólo conocemos realmente aquello que amamos. Sólo el amor nos permite descubrir que en cada hombre hay un espacio sagrado e inviolable que hay que respetar. Y sólo un amor más grande nos lleva a respetarlo en verdad y a querer verlo respetado totalmente y con finura.
El amor perfecto nos permite ver en nosotros y en los demás la propia presencia de Dios. "Vendremos a vivir con él". No se trata de una presencia que ocupe lugar invadiendo una parte de nosotros, al contrario: es el fundamento de lo más íntimo y sagrado que hay en cada ser humano. Como la presencia del aire hace posible que resuene la música.
MENSAJE. 
La vida es un camino. Más importante que el término es el camino, dice un aforismo conocido. Y es muy cierto en este caso, porque el término no es un lugar o un espacio fuera de nosotros, sino que somos nosotros mismos. Hacer el camino nos va preparando para aquella sabiduría amorosa o aquel amor sabio que nos lleva a vivir y a disfrutar realmente de la Vida en comunión con Dios y los hermanos. Es un camino que no nos "desplaza" sino que nos transforma. Es el "paso" de la vida obtenida en la vida entregada.
RESPUESTA. 
No instalarnos en un punto del camino, aunque éste sea un punto "avanzado". No instalarnos en el presente, que cesa su existencia tan pronto como llega. Somos caminantes, y vale la pena caminar. Como dice el poeta Joan Maragall:
Fuera tierras, fuera playa;
olvídate de todo regreso:
no se acaba tu viaje,
no se acabará jamás …
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Jesús distingue entre la paz que él ofrece y la paz que ofrece el mundo. ¿Cuál es la diferencia?
  2. En el camino de la fe, ¿habéis caído en la trampa de consideraros más avanzados que el resto y que esto os permitía instalaros allí?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

jueves, 25 de abril de 2013

"OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO" - DOMINGO V DE PASCUA - Ciclo C


"OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO"
DOMINGO V DE PASCUA – Ciclo C – 28 de abril de 2013

DIOS HABÍA PROMETIDO DAR AL HOMBRE UN "CORAZÓN NUEVO"
Las lecturas de hoy nos hablan de "un cielo nuevo y una tierra nueva", de una "nueva Jerusalén" (2ª lectura) y de "un mandamiento nuevo" (Evangelio). La palabra "nuevo", en oposición a "viejo", siempre despierta en nosotros alegría y esperanza. Lo "viejo" es lo que está deteriorado, no funciona bien, no responde a nuestros deseos y aspiraciones. Tenemos esperanza de que lo "nuevo" va a estar flamante, va a funcionar bien, nos va a hacer más felices. Pero toda esta "NOVEDAD", en la realidad humana, está condicionada al "CORAZÓN NUEVO" del hombre, del que han de brotar obras "nuevas", y "nuevas" relaciones humanas.
El Pueblo de Israel, que había recibido por medio de Moisés la Ley del Sinaí, no había sido capaz de ponerla en práctica; y, por culpa de ellos, como dice el Profeta Ezequiel, había sido profanado el nombre de Dios ante los otros pueblos, como escuchábamos en la Vigilia Pascual (cf Ez 36, 16-28). Por eso, el Señor salió al paso prometiendo darles un "CORAZÓN NUEVO" y un "ESPÍRlTU NUEVO", arrancándoles el "CORAZÓN de PIEDRA", a fin de que pudieran manifestar la SANTIDAD de Dios con su conducta.
EL "MANDAMIENTO NUEVO" PIDE DE NOSOTROS "UN CORAZÓN NUEVO". 
El "corazón de piedra" es la herencia que todos hemos recibido por el pecado original. Es un corazón predominantemente orgulloso y egoísta, incapaz de cumplir el "viejo mandamiento" de amar a los demás "como a nosotros mismos", ya que, por el pecado, estaba privado de la fuerza del AMOR de Dios, buscando en todas las cosas sólo la propia satisfacción. Al mismo tiempo, este corazón, era incapaz de lograr la verdadera felicidad, ya que ésta se encuentra únicamente en el corazón que es capaz de amar con el mismo AMOR de Dios.
Jesucristo fue enviado por el Padre para infundir en el corazón del hombre su mismo AMOR, como así lo anunció al decir:"FUEGO he venido a traer a la tierra", refiriéndose al Espíritu Santo, que se comunica a los que creen en el Señor, y se dejan transformar por ese "FUEGO", a fin de ser capaces de amar a los demás "como Cristo nos ha amado"
EN EL CORAZÓN DE LA VIRGEN SE FORMAN ESOS "CORAZONES NUEVOS" 
Juan Pablo II, el 25 de marzo de 1984, en unión con todos los Obispos del mundo, consagró a "todos los hombres y pueblos" al Inmaculado Corazón de María, confiándolos a su maternal solicitud. El recuerdo de esta consagración, debe despertar en nosotros la confianza en la Madre de Dios, ya que, si en su seno materno se formó el Corazón humano de Cristo, también tiene ella la misión, en unión con el Espíritu Santo, de formar espiritualmente nuestros corazones a semejanza del de su Hijo.
Por otra parte, si contemplamos la vida de Cristo con la meditación de los misterios del Rosario, imitando a la Santísima Virgen, que todo lo guardaba meditándolo en su corazón, podremos colaborar con Ella en la transformación de nuestro corazón en un CORAZÓN NUEVO, haciéndonos capaces de amar a los demás "como Cristo nos ha amado", conforme al MANDAMIENTO NUEVO.

Leunam

miércoles, 24 de abril de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 25 - Domingo V de Pascua - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)





TERTULIA – Domingo V de Pascua – Ciclo C 

Bet
En este breve relato de hoy me sobra la palabra "hijitos". Me acuerda que mi madre me llamaba "hijita" cuando nos discutíamos. Yo veía,  en ello, un intento de soborno afectuoso. Cuando tuvimos problemas con nuestra Pequeña, también me daban ganas de decirle "hijita mía: si tú lo eres todo para nosotros!", Pero no lo hice nunca, recordando a mi madre. La ternura, utilizada como arma para enternecer a los demás, me parece poco noble. Siempre recordaré, Julián, la discusión que tú tuviste con ella: me estremecía la dureza que utilizasteis tanto ella como tú. Pero dio resultado. Os cambió a ambos, ¿te acuerdas?
Julián
Perfectamente. También yo me asusté cuando vi el lenguaje que usábamos: ¡demasiado duro! En este caso, sin embargo, la dureza del lenguaje era un reconocimiento del valor del otro. Estoy de acuerdo con lo que has dicho: a veces el lenguaje afectuoso es un chantaje.
Víctor
Pero también hay situaciones en las que el lenguaje afectuoso es una forma de indicar la profunda tristeza de un momento determinado. No creo que aquí Jesús haga ningún tipo de chantaje. Sencillamente, se está despidiendo de sus discípulos antes de afrontar una situación terrible, que ellos de momento no entenderán. No sé … Yo no soy muy dado a las expresiones de ternura explícita (lo sabes muy bien tú, Magda), pero en este caso la situación de Jesús era muy especial.
Magda
Sí, la situación de Jesús debía ser muy especial. Pero este relato pertenece al evangelio de Juan, y este evangelio suele poner en boca de Jesús palabras y expresiones que de ninguna manera podían ser dichas por él mismo. El evangelista las pone en boca de Jesús para expresar la fe de las primeras comunidades cristianas que ya habían mitificado (en el buen sentido de la palabra) la persona de Jesús.
Bet
¿Quieres decir que Jesús no usó esta expresión?
Magda
No lo sé. Yo no estaba, y es difícil (por no decir imposible) reconstruir el lenguaje real de Jesús con los discípulos. Recordemos que los propios discípulos encarnan sobretodo actitudes. En este caso concreto, estoy convencida de que la palabra "hijitos" es puesta en boca de Jesús con toda la intención: indicar la actitud de los discípulos y hacerles cambiar.
La clave para interpretar el significado de esta palabra está en la expresión anterior "el hijo del hombre". Hay un juego de palabras entre "hijo" e "hijitos".
Julián
Pero tú nos has dicho siempre que la expresión "hijo del hombre" significa simplemente "el hombre".
Magda
Cierto. Pero aquí la expresión "hijo" es utilizada, también, para hacer un juego de palabras. Jesús es el "hijo" de la Humanidad porque es cien por cien humano. En él se realiza completamente el proyecto de Dios, según la Biblia: crear–engendrar al Hombre a su imagen y semejanza. Jesús es el "hijo" o el "primogénito". Por contraste, los discípulos no son aún plenamente "hijos"; son, de momento, sólo "hijitos" porque aún no se adecuan plenamente al proyecto de Dios. Para pasar de "hijitos" a "hijos" (hijos en el Hijo) deben llevar a la práctica el mandamiento (nuevo) de Jesús: "Como yo os he amado, amaos también vosotros". Dios es amor. En la cruz, Jesús ha visibilizado su amor mostrándose como vida–que–se–entrega. Por eso él es plenamente "hijo" de Dios. Los discípulos están invitados a darse cuenta de que no son todavía "hijos" sino sólo "hijitos". Ciertamente hay ternura, pero esa ternura no está tanto en la palabra como en la propia invitación a convertirse en plenamente hijos.
Bet
Pero eso que dices del amor y de la ternura … No sólo los cristianos aman (si es que lo hacen). Los que no somos cristianos también podemos amar como el que más. Si es como dices tú, todo el que ama se puede considerar hijo de Dios!
Magda
Me parece que dices exactamente lo mismo que nos quiere decir el evangelio de Juan. Dios es amor. Por eso, como bien dices, todo el que ama es hijo de Dios.
Julián
¡Bien, bien! Pero a mí no me liéis, ¡eh! ¡Yo ya tengo suficiente y de sobra con ser hombre e hijo de la Humanidad!
Víctor
Y, ¿también "padre", no? Como mínimo de vuestras hijas … Y, siendo médico, también te habrás sentido alguna vez padre de la salud de mucha gente. A veces, cuando le digo a alguien que te conozco, te ponen por las nubes …

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 23 de abril de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO V DE PASCUA. CICLO C.

DOMINGO V DE PASCUA
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

"Cuando salió Judas …"
La salida de Judas da inicio a la hora de Jesús. Pero puede parecer incluso cínico que, precisamente cuando la traición de Judas marca el comienzo del trágico proceso de humillación, condena y muerte de Jesús, el evangelista ponga en su boca las palabras que hemos leído: "Ahora el Hijo el hombre es glorificado, y Dios es glorificado en él". ¿Acaso vive en la luna, Jesús? ¿Acaso el evangelista no sabe qué ocurrió realmente?
Y, si la pasión y muerte de Jesús es como una radiografía de aquello que ocurría y sigue ocurriendo en la Humanidad, ¿no resulta escandaloso que el Cuarto Evangelio nos hable como del momento en que Dios es glorificado?!
La pasión y muerte de Jesús, y la de miles y millones de personas a lo largo de la Historia, es la cosa más cruel e inhumana que puede existir. ¡¿Como puede ser sublimada hablando como de una glorificación?!
Podemos, y quizás debemos, escandalizarnos. Pero el evangelista quiere abrir nuestros ojos a una nueva forma de ver las cosas. Es cierto: la tortura y la muerte de cualquier ser humano es la cosa más inhumana y reprobable, y los que hacen esto no merecen los nombre de "humanos". El mismo Evangelio no olvida recordarlo: "El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay del que le va a entregar! Más le valdría no haber nacido." (Mateo 26,24). Con todo, el evangelio también nos quiere decir que los torturadores y asesinos no tienen la última palabra.
Dios no quiere la muerte. Más aún: hablando a nuestra manera, diríamos que Dios no cree en la muerte. Él ha creado la Vida, no la muerte. Para Dios lo que nosotros llamamos "muerte" no existe realmente. O mejor: la muerte existe como un momento de la Vida. Como es un momento de la vida de la oruga, cuando muere para convertirse en mariposa. Como es un momento de la vida del grano de trigo cuando muere para convertirse en una nueva espiga.
Pero, aunque podamos llegar a entender la muerte, ¿quién puede entender y aceptar el dolor y la tortura? ¿Es legítimo hablar de la dolorosa pasión de Jesús (y de tantos hombres) llamándola una glorificación? ¿Puede no ser visto como cruel un Dios del que se dice que es "glorificado" en la dolorosa pasión de Jesús?
Una cosa nos debe quedar muy clara: el Evangelio no permite una sublimación del dolor. El dolor es malo; el dolor es anti–humano incluso cuando produce algún bien. Siempre sería mejor conseguir el bien sin pasar por el dolor. Jesús mismo lo pide: "Padre mío, si es posible, que esta copa (sufrimiento) se aleje de mí" (Mateo 26,39).
Dios no quiere el sufrimiento de nadie. Dios ha creado al hombre para la felicidad. Del hecho de sufrir: a causa de tanta gente que sufre, no debemos deducir que esto sea voluntad de Dios.
¿Por qué, el dolor? No lo sé. Para mí es un misterio. Sé que sobre muchos dolores no podemos actuar directamente para evitarlos. Pero que no sepamos el porqué de muchos sufrimientos no nos permite olvidar la gran cantidad de sufrimientos causados por los propios humanos. Y de éstos, hemos de responder nosotros, los humanos. Ante cualquier dolor debemos hacer lo que podamos para eliminarlo; pero deben ser sobretodo los sufrimientos causados por los humanos los que han de provocar en nosotros una reacción más decidida, precisamente porque en estos podemos hacer algo.
El relato de la pasión de Jesús (la pasión del Hombre) nos presenta este dolor provocado por el hombre, y lo denuncia como pecado, más aún, como un pecado terrible. Y aquí precisamente se muestra la grandeza de Jesús: a pesar del poder deshumanizante de la tortura, él se ha mantenido fiel a amar, y a no devolver mal por mal.
Y también aquí es donde Dios es glorificado. La gloria de Dios no está en el sufrimiento sino en la fidelidad de aquellos que continúan amando a pesar de ser odiados; de aquellos que continúan humanizando a pesar de ser víctimas de un intento de deshumanización. Si un puente se mantiene firme en su lugar cuando ha habido un grandísimo aguacero, deviene una gloria para sus diseñadores y constructores. Si un hombre sigue dando amorosamente su vida, incluso cuando se la toman para venderla (Judas), este hombre da gloria a quien le ha engendrado y le ha enviado al mundo para que haga visible y experimentable el amor de Dios a todos los humanos.
Y, "si Dios es glorificado en él, es que también Dios le glorificará en Dios mismo, y pronto le glorificará".
"Os doy un mandamiento nuevo …"
El mandato de Jesús es nuevo al menos en un triple sentido:
a) Por la calidad del amor.
Antes de Jesús la perfección del amor venía marcada por amar al prójimo como a ti mismo (Lucas 10,27. Véase también Mateo 5,43 ó 19,19). En cambio, el evangelio de Juan nos dice: "Amad como yo os he amado".
b) Por contraste con la ley.
Seguramente el Cuarto Evangelio usa la palabra "mandamiento" para conectar con la situación de la persona antes de acoger el mensaje del evangelio. Antes del Evangelio, la vida de una persona está marcada por la Ley y sus mandamientos. Por contraste con la Ley, Jesús habla de otra clase de "mandamiento", un mandamiento nuevo. En realidad no es un "mandamiento" porque, comparándolo con la situación anterior, no se basa en la sumisión sino en la participación de la propia Vida de Dios. Es el Espíritu Santo, ofrecido como don y acogido como impulso que nos posibilita colaborar en la Obra de Dios.
c) Por su función identificadora.
"Por como os amáis conocerán todos que sois mis discípulos".
Los discípulos de Jesús no son identificados por pertenecer a un determinado pueblo o una determinada religión. La identidad del discípulo no le viene del (posible) colectivo al que pertenece sino de la práctica de un amor como el de Jesús. Los diferentes colectivos o comunidades pueden ser fruto de muchas cosas. Incluso pueden ser fruto del dominio de unos sobre otros. Pero la identidad cristiana es fruto sólo del amor preferente por el Hombre. (Ved, si os parece bien, los apuntes del Domingo tercero de Pascua . 9).
Un amor así no se puede improvisar. Lo dejan claro las propias palabras de Jesús (no recogidas en el Misal): "Ahoradonde yo voy, vosotros no podéis venir". Este "ahora" no excluye que "más tarde" sí que lo podrán seguir.
MENSAJE. 
La gloria del hombre no está en la posesión y exhibición de Poder o de Fuerza o de Dominio sobre los demás sino en la fidelidad al proyecto amoroso de Dios hacia la humanidad. Dios nos ha creado por amor y para el Amor, y le glorificamos cuando hacemos nuestro este proyecto, y colaboramos para realizarlo.
RESPUESTA. 
La respuesta nos viene directamente indicada en la segunda parte del texto que hemos leído: "Como yo os he amado, amaos también vosotros".
Hay que darse cuenta de que hemos creado una sociedad que tiene, como primer valor (como primer "dios") el Poder, disimulado con mil máscaras diferentes: Estado, Constitución, Ley, Ciudadanía, Democracia, Derechos, … Un montón de cosas que podrían ser buenas si no fueran utilizadas para despreciar a personas y pueblos; Culturas, Etnias y Religiones …
En una sociedad así, si la Iglesia queremos cumplir nuestra misión, debemos cambiar radicalmente nuestro estilo y nuestro compromiso. Hay que abandonar el tradicional mimetismo con Estados y regresar de verdad al Evangelio. Nuestra Iglesia, tal como es ahora, no debe excluir el Calvario ("dar la propia vida") cuando pase por el camino de la fidelidad. "Yo haré que todo sea nuevo", concluye la segunda Lectura.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Las Religiones, y también el Cristianismo, a veces han hecho a sus fieles un "servicio" bastante sospechoso: no escandalizarse del dolor provocado por los propios humanos. ¿Cómo lo veis vosotros?
  2. ¿Es mejor el amor cuando hay más dolor?
  3. A menudo, en la Iglesia, a alguien se le pide la Partida de Bautismo como prueba de su identidad cristiana. ¿Qué opináis? ¿Consideráis coherente con el Evangelio todo lo relacionado con la burocracia eclesiástica, sobretodo en este tiempo de pluralismo?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 17 de abril de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 24 - Domingo IV de Pascua - Ciclo C



(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)






TERTULIA – Domingo IV de Pascua – Ciclo C 
(cristianismo y sectarismo)

Bet
¡Otra vez con las ovejas! ¡No me gusta este lenguaje!
Víctor
Hoy es difícil ver un pastor con ovejas. Por eso te resulta un lenguaje extraño. Pero seguramente en tiempos de Jesús era normal.
Bet
¡Aún peor! Porque lo que no me gusta no es la imagen sino lo que significa. No acepto que haya pastores y ovejas. O todos pastores o todos ovejas. No acepto las diferencias. Ya sé que Jesús se consideraba un pastor bueno, pero no puedo aceptar que a los demás nos considerara ovejas.
Víctor
No sé si, en algún lugar, Jesús se autodenomina también "oveja", pero los evangelios hablan a menudo de él como de un cordero. Juan Bautista le llama el Cordero de Dios.
Bet
¡Tienes razón! Ya no me acordaba: en mi recordatorio de Primera Comunión había un corderito. Yo creía que era yo, pero mi madre me dijo que era Jesús … Ahora faltaría un lugar que dijera que todos somos "pastores" …
Julián
Mujer: ¡quizá pides demasiado! ¡No hay pastores si no hay ovejas! Para mí, aquí hay una cosa muy clara: es un lenguaje cien por cien sectario. No tengo nada que decir, porque, ¡cada uno habla como quiere! Pero hay que reconocer que es un lenguaje sectario. De hecho, las religiones no son más que sectas.
Víctor
¡Hombre, Julián! Llamar "secta" a una religión con más de mil millones de fieles, parece un poco exagerado.
Julián
No hablo del número, sino del contenido. Hablar de "mis ovejas", como si fueran una propiedad privada, y las únicas que reconocen al propio líder, … Esto es la definición exacta de secta. Y a mí no me gustan las sectas, tanto si son cuatro, como cuatro mil millones.
Magda
Yo pienso como tú, Julián, en esto de las sectas: el número no hace la secta sino el espíritu. Todo aquello que "seccione" la humanidad es sectario y duele.
Víctor
¿Tú también crees que los Cristianos somos una secta?
Magda
Ni lo creo ni dejo de creerlo. Repito: estoy de acuerdo con Julián cuando dice que no es cosa de número sino de contenidos. Tampoco es cosa de creencias. El sectarismo es una actitud. Seguramente hay cristianos que viven sus creencias de una forma sectaria, como también habrá muchísimos otros que no tienen nada de sectarios, como, por ejemplo, tú mismo.
Bet
Pero … En todo caso, cuando Jesús habla de sus ovejas está hablando sectariamente.
Magda
Estoy totalmente convencida de que Jesús no dijo nunca estas palabras ni nada que se le pareciera. Los evangelios las ponen en boca de Jesús porque expresan el lenguaje de las primeras comunidades cristianas. Hoy nos pueden resultar sectarias, pero cuando fueron escritas querían expresar exactamente lo contrario.
Julián
Pero … ¡Tú misma estás diciendo que esas palabras eran el lenguaje de los primeros seguidores de Cristo! ¡¿Cómo puedes decir ahora que significan lo contrario de una secta?!
Magda
Por lo que he dicho tantas veces, y que considero una de las aportaciones más importantes que los evangelios han hecho a la civilización. Jesús es el Hombre. Considerarse oveja de Jesús significa, si lo dijéramos en el lenguaje actual, sentirse miembro de la Humanidad, y tener la Humanidad como punto de referencia de la propia vida. Pero hay que reconocer que el sectarismo es el punto de partida. Lo era en tiempos de Jesús y lo es hoy. Precisamente la propuesta de los evangelios lleva a superar este sectarismo inicial con que todos empezamos.
Julián
A ver, a ver si lo entiendo … ¿Estás diciendo que todos empezamos siendo sectarios, y que las religiones nos llevan a superar el sectarismo? ¡¿Me estás diciendo que las religiones no son sectas?!
Magda
Si el sectarismo es el punto de partida para todos, todas las religiones, de entrada, tienen sectarismo en sí mismas. ¡Y no sólo las religiones! También las asociaciones, los partidos, los países, … Por ejemplo, los Estados actuales: ¡¿Has visto nunca un sectarismo mayor que el de los Estados?! Pues bien: lo que pienso es que los evangelios son precisamente un mensaje para superar este sectarismo inicial. Con esto no quiero decir que los cristianos lo hayan superado, o que los no cristianos no puedan superarlo. Una cosa es el mensaje y otra el nivel de seguimiento de cada uno. Esto lo dejan claro los mismos evangelios: los discípulos de Jesús no superaron su sectarismo mientras no vieron muerto a su líder.
Bet
¡Yo tuve que irme de la Iglesia para superar el sectarismo!
Magda
¡Evidentemente! Todos hemos tenido que superar nuestros inicios. Tu sectarismo era eclesiástico, y tuviste que superar la Iglesia; el mío era agnóstico, y tuve que superar el agnosticismo, me parece que el tuyo, Julián, era político, y has tenido que superar el partidismo político, y tú, Víctor: ¡¿cuántas veces me has dicho que habías tenido que cambiar tu forma de ser cristiano?!
Víctor
He cambiado mucho, pero no he dejado de ser creyente.
Julián
A ti te debe pasar lo mismo que a mí (aunque al revés): tú no has dejado de ser cristiano pero has dejado de ser sectario, como yo, que no he dejado de ser ateo pero he de reconocer que he dejado de serlo sectariamente.
Bet
De ahí deduzco que "creyente" o "ateo" son sólo conceptos. Cada uno construye su personalidad con los conceptos que tiene a mano. Pero lo importante son las actitudes. Estas dependen de nuestra libertad, y son las que hacen que nuestra relación con los demás sea sectaria o no.
Estoy segura de que si alguno de nosotros fuera sectario, este grupo sería imposible. En cambio, tener ideas diferentes nos ayuda a dialogar. Yo me divierto mucho.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

"MIS OVEJAS ESCUCHAN MI VOZ … Y ELLAS ME SIGUEN" - DOMINGO IV DE PASCUA - Ciclo C


"MIS OVEJAS ESCUCHAN MI VOZ … Y ELLAS ME SIGUEN"
DOMINGO IV DE PASCUA – Ciclo C – 21 de abril de 2013

"LAS OVEJAS DEL BUEN PASTOR NO SON AUTOSUFICIENTES" 
Para ser verdadera oveja del Buen Pastor hace falta una cualidad esencial: el no ser AUTOSUFICIENTE, es decir, considerarse a sí misma como "OVEJA SIN PASTOR". Esta actitud atrae sobre ella todas las atenciones y cuidados del Buen Pastor. La "oveja sin pastor" es humilde; se siente desvalida y necesitada de los cuidados del pastor, ya que, sin él, no sabe a donde ir, ni donde podrá encontrar agua o pasto; y sabe que se encuentra expuesta a muchos peligros; pero que, con el pastor, "nada le puede faltar".
Cristo es el Buen Pastor en el que podemos poner toda nuestra confianza: CONOCE a cada una de sus ovejas, es decir, mira a cada una con un AMOR particular (único e irrepetible); SE VUELCA con sus dones en aquellas que ESPERAN y CONFIAN en ÉL, saliendo al paso en todas sus necesidades y sufrimientos; y NUNCA LAS SUELTA de su mano, sujetándolas también de la mano del Padre.
"LOS QUE SE CONSIDERAN ‘OVEJAS SIN PASTOR’, LE ESCUCHAN Y LE SIGUEN" 
Los judíos que rechazaron a Pablo ya Bernabé, no se consideraban como "ovejas sin pastor", sino que estaban muy seguros de sí mismos, y no necesitaban recibir lecciones de nadie (1ª lectura). Esa AUTOSUFICIENCIA es la que realmente ha hecho que muchos se hayan apartado y alejado de Cristo, el Buen Pastor. Cada uno considera tener "SU VERDAD", y no necesita que nadie le enseñe cuál debe ser su conducta: cada uno tiene "SU CONCIENCIA"; y tratamos de convencernos a nosotros mismos de que "todo lo hacemos bien": ¡No tenemos pecados que confesar!
Por el contrario, los gentiles, que se consideraban como "ovejas sin pastor", han sabido escuchar la LLAMADA AMOROSA del Buen Pastor, llenos de alegría han abierto el corazón a la FE, y han experimentado como el Espíritu Santo ha colmado en ellos todas sus aspiraciones, quedando "llenos de alegría". Temamos no nos ocurra a los pueblos de vieja "tradición cristiana" lo mismo que al pueblo judío, pues ya vemos que, faltando entre nosotros vocaciones sacerdotales y religiosas, las hay abundantemente en las comunidades cristianas de las Misiones.
"LAS OVEJAS DEL BUEN PASTOR CAMINAN SEGURAS Y SIN TEMOR" 
Aunque el CAMINO de los que siguen al Buen Pastor no está exento de dificultades y sufrimientos, ya que las ovejas que están en el cielo (2ª lectura) han venido "de la gran tribulación", que es para todos la existencia terrena, y, de modo particular, para los que han estado dispuestos a correr la misma suerte del Pastor; con todo, han caminado SEGUROS y SIN TEMOR, ya que nada ni nadie –ni la misma MUERTE– las había podido arrebatar de la MANO del Pastor, ni de la MANO del Padre.

Aquellas OVEJAS del CIELO, de las que Cristo –el CORDERO– sigue siendo su pastor, son también las que "han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero". Esto nos debe recordar que estamos en TIEMPO PASCUAL, en el que la Iglesia nos llama a acercamos a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, en los que somos purificados y santificados en la SANGRE del CORDERO, debiéndolo hacer, no por un simple "CUMPLIMIENTO", sino con el deseo de EMPEZAR de NUEVO en el seguimiento del Buen Pastor.

Leunam

martes, 16 de abril de 2013

El sueño de una civilización realmente planetaria. - Leonardo Boff

El desamparo actual que se ha adueñado de un gran sector de la humanidad se deriva en parte de nuestra incapacidad de soñar y de proyectar utopías. No cualquier utopía, sino aquellas necesarias que pueden transformarse en topías, es decir, en algo que se realiza, aunque imperfectamente, en las condiciones de nuestra historia. En caso contrario, nuestro futuro común, de la vida y de la civilización, corren graves peligros.
Tenemos, por lo tanto, que intentar todo para no llegar demasiado tarde al verdadero camino que podrá salvarnos. Ese camino pasa por el cuidado, por la sostenibilidad, por la responsabilidad colectiva y por un sentido espiritual de la vida.
Me valgo de las palabras inspiradoras de Oscar Wilde, el conocido escritor irlandés, que dijo acerca de la utopía: «Un mapa del mundo que no incluya la utopía no es digno de ser mirado, pues ignora el único territorio en el que la humanidad siempre atraca, partiendo enseguida hacia una tierra todavía mejor… El progreso es la realización de utopías».
Pertenece al campo de la utopía proyectar escenarios esperanzadores. Vamos a presentar uno, de Robert Müller, alto funcionario de la ONU durante 40 años, que fue llamado también «ciudadano del mundo» y «padre de la educación global». Era un hombre de sueños, uno de ellos realizado al crear y ser el primer rector de la Universidad de la Paz, creada en 1980 por la ONU en Costa Rica, único país del mundo que no tiene ejército.
Él imaginó un nuevo relato del Génesis bíblico: el nacimiento de una civilización realmente planetaria en la cual la especie humana se asume como especie, junto con otras especies, con la misión de garantizar la sostenibilidad de la Tierra y cuidar bien de ella así como de todos los seres que en ella existen. He aquí lo que él llamó el «Nuevo Génesis»:
«Y vio Dios que todas las naciones de la Tierra, negras y blancas, pobres y ricas, del Norte y del Sur, del Oriente y del Occidente, de todos los credos, enviaban sus emisarios a un gran edificio de cristal a orillas del río del Sol Naciente, en la isla de Manhattan, para estudiar juntos, pensar juntos y juntos cuidar del mundo y de todos sus pueblos.
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el primer día de la Nueva Era de la Tierra.
Y vio Dios que los soldados de la paz separaban a los combatientes de las naciones en guerra, que las diferencias se resolvían mediante la negociación y el raciocinio y no por las armas, y que los líderes de las naciones se encontraban, intercambiaban ideas y unían sus corazones, sus mentes, sus almas y sus fuerzas para el beneficio de toda la humanidad.
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el segundo día del Planeta de la Paz.
Y vio Dios que los seres humanos amaban a la totalidad de la Creación, las estrellas y el sol, el día y la noche, el aire y los océanos, la tierra y las aguas, los peces y las aves, las flores y las plantas y a todos sus hermanos y hermanas humanos.
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el tercer día del Planeta de la Felicidad.
Y vio Dios que los seres humanos eliminaban el hambre, la enfermedad, la ignorancia y el sufrimiento en toda la Tierra, proporcionando a cada persona humana una vida decente, consciente y feliz, controlando la avidez, la fuerza y la riqueza de unos pocos.
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el cuarto día del Planeta de la Justicia.
Y vio Dios que los seres humanos vivían en armonía con su planeta y en paz con los demás: gestionando sus recursos con sabiduría, evitando el despilfarro, frenando los excesos, sustituyendo el odio por el amor, la avaricia por el darse por satisfecho, la arrogancia por la humildad, la división por la cooperación y la suspicacia por la comprensión.
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el quinto día del Planeta de Oro.
Y vio Dios que las naciones destruían sus armas, sus bombas, sus misiles, sus barcos y aviones de guerra, desactivando sus bases y desmovilizando sus ejércitos, manteniendo sólo una policía de la paz para proteger a los buenos de los malos y a los normales de los enfermos mentales.
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el sexto día del Planeta de la Razón.
Y vio Dios que los seres humanos recuperaban a Dios y a la persona humana como su Alfa y Omega, reduciendo a las instituciones, creencias, políticas, gobiernos y demás entidades humanas a su papel de simples servidores de Dios y de los pueblos. Y Dios los vio adoptar como ley suprema aquélla que dice: «Amarás al Dios del Universo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Amarás a tu bello y maravilloso planeta y lo tratarás con infinito cuidado. Amarás a tus hermanos y hermanas humanos como te amas a ti mismo. No hay mandamientos mayores que éstos».
Y dijo Dios: “Eso es bueno”. Y ése fue el séptimo día del Planeta de Dios».
Si en la puerta del infierno de Dante Alighieri estaba escrito: «Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis», en la puerta de la nueva civilización en la era de la Tierra y del mundo planetizado estará escrito en todas las lenguas que existen en la faz de la Tierra:
«No abandonéis nunca la esperanza, vosotros que entráis».
El futuro pasa por esta utopía. Sus albores se anuncian ya.


Leonardo Boff es autor de La opción-Tierra. La salvación par la Tierra no cae del cielo, Sal Terrae, 2008.
Traducción de Mª José Gavito Milano
Extraido de Parroquías de Sant Feliu de Guíxols

Francisco exhorta a cumplir lo que pidió el Espíritu Santo en Vaticano II


Papa Francisco. Foto: News.va
VATICANO, 16 Abr. 13 / 10:57 am (ACI/EWTN Noticias).- Durante la Misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco advirtió que no se ha cumplido con todo lo que el Espíritu Santo pidió en el Concilio Vaticano II porque se ha preferido mayormente ceder a la tentación de la comodidad que seguir lo que inspiró Dios a los padres conciliares.

Durante su homilía, el Santo Padre recordó que el Espíritu Santo siempre “nos mueve, nos hace caminar, empuja la Iglesia a ir hacia delante”. Sin embargo, “somos como Pedro en la Transfiguración: ‘¡Ah, qué bien estamos aquí, todos juntos!’”.

“Que no nos molesten. Queremos que el Espíritu Santo se adormezca… queremos ‘domesticar’ al Espíritu Santo. Y eso no funciona. Porque Él es Dios, Él es ese viento que va y viene y no sabes de dónde. Es la fuerza de Dios, es quien nos da consuelo e impulso para seguir adelante. Pero… ¡seguir adelante! Es eso lo que fastidia. La comodidad es mejor”, expresó.

Según informó News.va, Francisco advirtió que eso continúa hoy en día, pues aunque parece que “estamos todos contentos” por la presencia del Espíritu Santo, eso “no es cierto”.

“Esta tentación es todavía actual. Un solo ejemplo: pensemos en el Concilio: el Concilio fue una hermosa obra del Espíritu Santo. Piensen en el Papa Juan: parecía un párroco bueno y fue obediente al Espíritu Santo y convocó el Concilio. Pero después de 50 años, ¿hemos hecho todo lo que nos ha dicho el Espíritu Santo en el Concilio? ¿En esa continuidad del crecimiento de la Iglesia que fue el Concilio? No”.

“Festejemos este aniversario, hagamos un monumento, pero que no nos moleste. No queremos cambiar. Es más: hay voces que quieren ir hacia atrás. Esto se llama ser testarudos, eso se llama querer domesticar el Espíritu Santo, eso se llama convertirse en insensatos y tardos de corazón”, advirtió.

El Santo Padre señaló que lo mismo ocurre en la vida personal. “El Espíritu nos empuja a recorrer un camino más evangélico”, pero nosotros nos resistimos.

Francisco exhortó a los fieles a “no oponer resistencia al Espíritu Santo. ¡Es el Espíritu quien nos hace libres, con esa libertad de Jesús, con esa libertad de los hijos de Dios!”.

“Es ésta la gracia que yo quisiera que todos nosotros pidiéramos al Señor: la docilidad al Espíritu Santo, a ese Espíritu que viene a nosotros y nos hace avanzar en el camino de la santidad, esa santidad tan bella de la Iglesia. La gracia de la docilidad al Espíritu Santo”, expresó el Papa.




REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE PASCUA. CICLO C.

DOMINGO IV DE PASCUA
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Mis ovejas …
Jesús directamente no fundó ninguna nueva religión ni organizó ninguna nueva Comunidad religiosa (Iglesia) sino que nos mostró, de palabra y de obra; una nueva manera de ser humanos, centrada en la comunión. Por eso los evangelios nos lo presentan como "el hijo del Hombre".
Como seres vivientes, los humanos podemos dedicarnos a tener y mantener la vida que hemos recibido, pero también podemos descubrir y aceptar que la vida es para recibirla y entregarla, como ocurre con las fuentes de agua que podemos encontrar cuando hacemos una excursión a la montaña. La Vida no nace de nosotros mismos sino que, como dice el conocido verso de R. Tagore, la recibimos como un don y la merecemos dándola.
Por toda la Humanidad, y en el marco de las diferentes Religiones o fuera de toda religión, son innumerables las personas que explícita o implícitamente, viven entregando la vida. Y no hacen falta demostraciones, pruebas o sentencias para que quien vive así sepa que esta forma de vivir es justa, saludable y plena. "Mis ovejas reconocen mi voz. También yo las reconozco y ellas me siguen".
No debe engañar al uso, aquí, de la palabra "ovejas". Aquí esta palabra no se contrapone a "pastor", ni tiene un sentido confesional (los cristianos), sino que significa estar en comunión. En el evangelio de Juan, Jesús encarna al hombre que ha llegado a su plenitud haciendo de su vida una vida que se entrega totalmente. Y somos "ovejas" de este "pastor" todos los humanos en la medida en que vivimos entregando la vida.
Hay que darse cuenta de que, de hecho, la palabra "cristiano" se usa a menudo para designar a los miembros de una determinada religión. Pero, no es la pertenencia a una determinada religión lo que nos hace realmente "ovejas" de Jesús, sino el seguimiento del mismo camino que él siguió.
Yo y el Padre somos uno.
Solemne y explícita declaración de quién es Jesús. Y en Jesús, también nosotros podemos descubrir quienes somos cuando decidimos vivir entregando la vida. Porque la vida que entregamos es la misma vida que primero hemos recibido, y la vida que hemos recibido tiene su origen en la bondad de Dios, la vida es entregarse. Por eso entendemos a Dios como comunión, y podemos hablar de Él como Padre que se da y como Hijo que es engendrado.
Y nosotros hemos sido invitados a participar en esta corriente de VIDA. Somos invitados a ser hijos en el Hijo, cuya vida es la propia Vida del Padre en forma de vida recibida. Como el agua de la fuente. El agua de la fuente es la propia agua que cubre las montañas en forma de nieve, pero en la fuente, se nos ofrece lista para ser bebida.
MENSAJE. 
La Vida soberana de Dios–Padre nos es ofrecida lista para ser bebida en la persona humana del Hijo y de todos aquellos que la reciben y se dejan transformar en bebida. Como hemos leído en la segunda Lectura: "… vi una multitud tan grande que nadie podía contarla. Gente de toda nacionalidad, de todas las razas y de todos los pueblos y lenguas … … nunca más tendrán hambre, nunca más tendrán sed …"
O como se dice en el relato de la Samaritana: "El que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de donde brotará vida eterna" (Juan 4,14).
RESPUESTA. 
Como hemos leído en la Primera Lectura: "Cuando oyeron esto, todos se alegraron, y alababan la palabra del Señor". La respuesta que se nos pide en este domingo, como en todos los domingos del tiempo pascual, es la de alegrarnos.
El texto hace notar el contraste entre los judíos y los no judíos. Como en su Evangelio, también en Hechos de los Apóstoles, Lucas interpreta el rechazo que los judíos hicieron del mensaje, dirigido ante todo a ellos, como la ocasión para que este mensaje llegue también a los no judíos. El rechazo temporal que hacen los “elegidos primeramente” provoca que la elección se haga universal.
Este rechazo que hacen los primeros elegidos se convierte en una suerte para nosotros, pero también es una advertencia. Los miembros de la Iglesia nos sentimos hijos y continuadores de la Sinagoga, pero podríamos caer en el mismo defecto de las autoridades judías de aquel tiempo: pretender convertir en privilegio lo que es una misión. ¿No ha ocurrido, demasiado a menudo, que los de la Iglesia nos hemos creído los únicos o los principales discípulos (ovejas) de Jesús?
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Hasta hace poco, era habitual que los fieles considerasen su propia religión como la única verdadera. También pensábamos así muchos cristianos a pesar de lo que nos dice el Evangelio. Ahora, en pleno pluralismo religioso, ¿Qué opináis al respecto?
  2. La palabra "ovejas" puede ser entendida en un sentido pasivo, como si se sobreentendiera que, en la Iglesia, la mayoría son ovejas mientras otros son pastores. ¿ Qué opináis al respecto, viéndolo desde la perspectiva del Evangelio?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)