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viernes, 5 de abril de 2013

"DE LA DIVINA MISERICORDIA" DOMINGO II DE PASCUA - Ciclo C


"DE LA DIVINA MISERICORDIA"
DOMINGO II DE PASCUA - Ciclo C - 7 de abril de 2013

"COMO LOS DISCIPULOS EN EL CENACULO EL DÍA DE PASCUA" 
Actualmente no son pocos los cristianos que se encuentran como los discípulos del Señor el día de Pascua: escandalizados por el aparente fracaso de todas sus esperanzas; tristes, por las infidelidades en que habían caído desde que comenzó la Pasión; temerosos, ante las amenazas de los judíos; e, incluso, algunos habían tirado la toalla, como los discípulos de Emaús, o habían quedado incapaces de creer, como en el caso de Tomás.
Igualmente, hoy son muchos los cristianos que podemos encontramos en situaciones semejantes: escandalizados, ya que los medios de comunicación social tratan de confundir, tergiversando las cosas, o difundiendo insistentemente todo lo que pueda ser motivo de escándalo; tristes, porque con nuestra permisividad moral ("todo vale"), nuestra vida cristiana resulta incoherente con la fe que profesamos, y esto no es compatible con la verdadera alegría; temerosos, porque, ante la general apostasía de FE, nos consideramos como marginados y ridículos en la sociedad actual, y tememos manifestarnos como creyentes; y, además, no pocos han terminado tirando la toalla, retirándose de todo apostolado e, incluso, abandonando toda práctica religiosa, habiendo llegado a perder la fe y vivir sin esperanza alguna.
"EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA, CONFIEMOS EN LA MISERICORDIA DEL SEÑOR" 
Juan Pablo II denominó este segundo domingo de Pascua como DOMINGO de la DIVINA MISERICORDIA, en respuesta a la petición hecha por el Señor a Santa María Faustina Kowalska de que este día fuera la Fiesta de la Misericordia, en la cual, según las palabras del Señor, los sacerdotes han de hablar a las almas sobre MI MISERICORDIA infinita.
Efectivamente, el Señor, tanto en su predicación (parábolas de la misericordia), como en su actividad (trato con los pecadores y milagros), y, sobre todo, en su entrega en la Pasión, puso de manifiesto el AMOR MISERICORDIOSO del Padre. En el Evangelio de hoy vemos también la misericordia del Señor, en su condescendencia con Tomás, y en no haber hecho reproche alguno a los Apóstoles; más aún, en manifestar su total confianza en ellos, haciéndoles participar de su misma misión: "Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo … "
"EL SEÑOR OFRECE A TODOS SU MISERICORDIA" 
Cristo resucitado, presente entre nosotros, ofrece su misericordia a todos los que con fe se acercan al sacramento de la Penitencia, en el que la Iglesia cumple el encargo que hizo el Señor a los Apóstoles: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos".
El Señor también espera con el Corazón abierto a todos aquellos que, como Tomás, tienen una fe vacilante por haberse alejado de las prácticas religiosas, no reuniéndose con el Señor y con los demás creyentes cada domingo, en continuidad de aquellos dos primeros domingos de la Historia, de que nos habla el Evangelio de hoy.

Leunam