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jueves, 25 de abril de 2013

"OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO" - DOMINGO V DE PASCUA - Ciclo C


"OS DOY UN MANDAMIENTO NUEVO"
DOMINGO V DE PASCUA – Ciclo C – 28 de abril de 2013

DIOS HABÍA PROMETIDO DAR AL HOMBRE UN "CORAZÓN NUEVO"
Las lecturas de hoy nos hablan de "un cielo nuevo y una tierra nueva", de una "nueva Jerusalén" (2ª lectura) y de "un mandamiento nuevo" (Evangelio). La palabra "nuevo", en oposición a "viejo", siempre despierta en nosotros alegría y esperanza. Lo "viejo" es lo que está deteriorado, no funciona bien, no responde a nuestros deseos y aspiraciones. Tenemos esperanza de que lo "nuevo" va a estar flamante, va a funcionar bien, nos va a hacer más felices. Pero toda esta "NOVEDAD", en la realidad humana, está condicionada al "CORAZÓN NUEVO" del hombre, del que han de brotar obras "nuevas", y "nuevas" relaciones humanas.
El Pueblo de Israel, que había recibido por medio de Moisés la Ley del Sinaí, no había sido capaz de ponerla en práctica; y, por culpa de ellos, como dice el Profeta Ezequiel, había sido profanado el nombre de Dios ante los otros pueblos, como escuchábamos en la Vigilia Pascual (cf Ez 36, 16-28). Por eso, el Señor salió al paso prometiendo darles un "CORAZÓN NUEVO" y un "ESPÍRlTU NUEVO", arrancándoles el "CORAZÓN de PIEDRA", a fin de que pudieran manifestar la SANTIDAD de Dios con su conducta.
EL "MANDAMIENTO NUEVO" PIDE DE NOSOTROS "UN CORAZÓN NUEVO". 
El "corazón de piedra" es la herencia que todos hemos recibido por el pecado original. Es un corazón predominantemente orgulloso y egoísta, incapaz de cumplir el "viejo mandamiento" de amar a los demás "como a nosotros mismos", ya que, por el pecado, estaba privado de la fuerza del AMOR de Dios, buscando en todas las cosas sólo la propia satisfacción. Al mismo tiempo, este corazón, era incapaz de lograr la verdadera felicidad, ya que ésta se encuentra únicamente en el corazón que es capaz de amar con el mismo AMOR de Dios.
Jesucristo fue enviado por el Padre para infundir en el corazón del hombre su mismo AMOR, como así lo anunció al decir:"FUEGO he venido a traer a la tierra", refiriéndose al Espíritu Santo, que se comunica a los que creen en el Señor, y se dejan transformar por ese "FUEGO", a fin de ser capaces de amar a los demás "como Cristo nos ha amado"
EN EL CORAZÓN DE LA VIRGEN SE FORMAN ESOS "CORAZONES NUEVOS" 
Juan Pablo II, el 25 de marzo de 1984, en unión con todos los Obispos del mundo, consagró a "todos los hombres y pueblos" al Inmaculado Corazón de María, confiándolos a su maternal solicitud. El recuerdo de esta consagración, debe despertar en nosotros la confianza en la Madre de Dios, ya que, si en su seno materno se formó el Corazón humano de Cristo, también tiene ella la misión, en unión con el Espíritu Santo, de formar espiritualmente nuestros corazones a semejanza del de su Hijo.
Por otra parte, si contemplamos la vida de Cristo con la meditación de los misterios del Rosario, imitando a la Santísima Virgen, que todo lo guardaba meditándolo en su corazón, podremos colaborar con Ella en la transformación de nuestro corazón en un CORAZÓN NUEVO, haciéndonos capaces de amar a los demás "como Cristo nos ha amado", conforme al MANDAMIENTO NUEVO.

Leunam