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martes, 16 de abril de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE PASCUA. CICLO C.

DOMINGO IV DE PASCUA
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Mis ovejas …
Jesús directamente no fundó ninguna nueva religión ni organizó ninguna nueva Comunidad religiosa (Iglesia) sino que nos mostró, de palabra y de obra; una nueva manera de ser humanos, centrada en la comunión. Por eso los evangelios nos lo presentan como "el hijo del Hombre".
Como seres vivientes, los humanos podemos dedicarnos a tener y mantener la vida que hemos recibido, pero también podemos descubrir y aceptar que la vida es para recibirla y entregarla, como ocurre con las fuentes de agua que podemos encontrar cuando hacemos una excursión a la montaña. La Vida no nace de nosotros mismos sino que, como dice el conocido verso de R. Tagore, la recibimos como un don y la merecemos dándola.
Por toda la Humanidad, y en el marco de las diferentes Religiones o fuera de toda religión, son innumerables las personas que explícita o implícitamente, viven entregando la vida. Y no hacen falta demostraciones, pruebas o sentencias para que quien vive así sepa que esta forma de vivir es justa, saludable y plena. "Mis ovejas reconocen mi voz. También yo las reconozco y ellas me siguen".
No debe engañar al uso, aquí, de la palabra "ovejas". Aquí esta palabra no se contrapone a "pastor", ni tiene un sentido confesional (los cristianos), sino que significa estar en comunión. En el evangelio de Juan, Jesús encarna al hombre que ha llegado a su plenitud haciendo de su vida una vida que se entrega totalmente. Y somos "ovejas" de este "pastor" todos los humanos en la medida en que vivimos entregando la vida.
Hay que darse cuenta de que, de hecho, la palabra "cristiano" se usa a menudo para designar a los miembros de una determinada religión. Pero, no es la pertenencia a una determinada religión lo que nos hace realmente "ovejas" de Jesús, sino el seguimiento del mismo camino que él siguió.
Yo y el Padre somos uno.
Solemne y explícita declaración de quién es Jesús. Y en Jesús, también nosotros podemos descubrir quienes somos cuando decidimos vivir entregando la vida. Porque la vida que entregamos es la misma vida que primero hemos recibido, y la vida que hemos recibido tiene su origen en la bondad de Dios, la vida es entregarse. Por eso entendemos a Dios como comunión, y podemos hablar de Él como Padre que se da y como Hijo que es engendrado.
Y nosotros hemos sido invitados a participar en esta corriente de VIDA. Somos invitados a ser hijos en el Hijo, cuya vida es la propia Vida del Padre en forma de vida recibida. Como el agua de la fuente. El agua de la fuente es la propia agua que cubre las montañas en forma de nieve, pero en la fuente, se nos ofrece lista para ser bebida.
MENSAJE. 
La Vida soberana de Dios–Padre nos es ofrecida lista para ser bebida en la persona humana del Hijo y de todos aquellos que la reciben y se dejan transformar en bebida. Como hemos leído en la segunda Lectura: "… vi una multitud tan grande que nadie podía contarla. Gente de toda nacionalidad, de todas las razas y de todos los pueblos y lenguas … … nunca más tendrán hambre, nunca más tendrán sed …"
O como se dice en el relato de la Samaritana: "El que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente de donde brotará vida eterna" (Juan 4,14).
RESPUESTA. 
Como hemos leído en la Primera Lectura: "Cuando oyeron esto, todos se alegraron, y alababan la palabra del Señor". La respuesta que se nos pide en este domingo, como en todos los domingos del tiempo pascual, es la de alegrarnos.
El texto hace notar el contraste entre los judíos y los no judíos. Como en su Evangelio, también en Hechos de los Apóstoles, Lucas interpreta el rechazo que los judíos hicieron del mensaje, dirigido ante todo a ellos, como la ocasión para que este mensaje llegue también a los no judíos. El rechazo temporal que hacen los “elegidos primeramente” provoca que la elección se haga universal.
Este rechazo que hacen los primeros elegidos se convierte en una suerte para nosotros, pero también es una advertencia. Los miembros de la Iglesia nos sentimos hijos y continuadores de la Sinagoga, pero podríamos caer en el mismo defecto de las autoridades judías de aquel tiempo: pretender convertir en privilegio lo que es una misión. ¿No ha ocurrido, demasiado a menudo, que los de la Iglesia nos hemos creído los únicos o los principales discípulos (ovejas) de Jesús?
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Hasta hace poco, era habitual que los fieles considerasen su propia religión como la única verdadera. También pensábamos así muchos cristianos a pesar de lo que nos dice el Evangelio. Ahora, en pleno pluralismo religioso, ¿Qué opináis al respecto?
  2. La palabra "ovejas" puede ser entendida en un sentido pasivo, como si se sobreentendiera que, en la Iglesia, la mayoría son ovejas mientras otros son pastores. ¿ Qué opináis al respecto, viéndolo desde la perspectiva del Evangelio?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)