Traductor

jueves, 4 de abril de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 22 - Domingo II de Pascua - Ciclo C



(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)




TERTULIA – Domingo II de Pascua – Ciclo C 

Julián
Al respecto de las apariciones, no entiendo nada, y por tanto no me meto. Pero sobre esto de los "pecados", sí que entiendo, y lo encuentro una solemne tontería. Se trata del famoso complejo de culpabilidad, más destructivo de lo que muchos piensan. Y las religiones lo fomentan mucho.
Víctor
Nosotros, en la misa, siempre empezamos pidiendo perdón por nuestros pecados; no por ningún complejo de culpabilidad sino porque siempre hay cosas por corregir. Yo pienso que perdonar y sentirse perdonado es algo sano.
Bet
Perdonar y sentirse perdonado ... ¿Qué significa esto? ¿Perdonados, de qué? Cuando iba a misa, siempre me hablaban del pecado. ¡Todo era pecado! Hablar en la iglesia era pecado; tocarse el culo era pecado; mirar figuras desnudas era pecado, no rezar cuando ibas a dormir era pecado; desobedecer a la madre era pecado; comer carne por cuaresma era pecado; cantar el Viernes Santo era pecado; ... Y luego, ¡tenías que confesarte! La primera vez que lo dejé todo, me sentí tan culpable que, antes de un mes, me fui a confesar. Pero aquello era inaguantable, y lo dejé definitivamente. ¡Ahora vivo mucho más tranquila!
Víctor
Cada persona es cada persona. Yo he vivido siempre tranquilo. Y pensar de vez en cuando si has hecho algo mal me parece un ejercicio que ayuda a ver y a corregir los propios defectos. Porque a veces podemos hacer algo malo sin darnos cuenta de ello.
Julián
¡No hay "cosas malas"! Esta es una gran equivocación: pensar que hay cosas malas. Lo único malo es aquello que hace daño a alguien. El único "pecado" es la injusticia, y no porque ofenda a ningún dios. Las cosas son eso: "Cosas". Ni buenas, ni malas.
Magda
No entiendo que estáis discutiendo, porque me parece que, en el fondo, estáis diciendo lo mismo. Tú, Bet, has recordado cuando eras niña, y es verdad que cuando somos niños nos suelen decir que hay cosas malas que no se deben hacer, y cosas buenas que hay que hacer. Es una forma de educar que, quizá, abusa un poco, como dices tú, Julián, del complejo de culpabilidad. Yo no fui educada en ninguna religión, y también me hablaban así. Pero a medida que nos hacemos mayores, todos vamos madurando. El mal de la religión sería si impidiera hacernos adultos. Pero, precisamente eso, hacerse adulto, forma parte esencial del mensaje que yo encuentro en los evangelios.
Bet
A mí, la religión no me ha ayudado a ser adulta.
Magda
De acuerdo, Bet. Pero tampoco te lo ha impedido, porque, de hecho, bien que has decidido ser adulta. Este punto es importante: para ser adulto, se debe decidir serlo. Los padres, los ancianos, las autoridades, los poderosos ... tienen tendencia a mantenernos infantiles, porque parece que así seremos más dóciles, y todo será más fácil. Pero a todos nos llega un momento en que vemos claro que hay que decidir ser adulto. Es cierto: no todo el mundo lo hace. A veces somos adultos sólo en algunos aspectos, porque preferimos la comodidad del infantilismo.
Julián
Me sorprende eso que dices, que el evangelio invita a ser adultos. El evangelio es una religión, y todas las religiones –o al menos sus dirigentes– fomentan el sentimiento de culpabilidad y el infantilismo para hacerse obedecer.
Víctor
A Jesús le condenaron precisamente los dirigentes religiosos. Si, en la Iglesia, algunos dirigentes han caído en este error, ha sido contradiciendo el evangelio. Y si a ti, Bet, te pasaba todo esto que dices, me parece muy bien la decisión que has tomado. A mí, al menos hasta ahora, no me ha ido así. Y estoy de acuerdo también contigo, Julián: nada es pecado si no hace daño a los demás.
Bet
Pero vosotros habláis del pecado no porque haga daño a los demás sino porque ofende a Dios. ¿Y como se puede ofender a Dios, suponiendo que existiera?
Víctor
¡Mujer! Directamente, está claro que no se puede ofender a Dios. Pero, si Dios ama a los humanos, haciendo daño a los demás, también ofendemos a Dios. Yo pienso que siempre que hacemos algo contra la Vida, ofendemos a Dios. Por eso pido perdón. Como también pido perdón muchas veces a mi mujer por un descuido, un despiste, un imprevisto. Tú misma Bet, alguna vez, nos has pedido perdón porque llegabas tarde, ¡a pesar de haber causa! ...
Julián
De todos modos, es muy sospechoso lo que hacéis vosotros: haces un mal, te confiesas, y ya está: aquí no ha pasado nada: todo queda "perdonado". Lo encuentro ... lo encuentro poco limpio.
Víctor
Pero, ¡no funciona como dices tú! Cuando ofendes a alguien tienes que asumir la responsabilidad y todas las consecuencias. Si, por ejemplo, has estafado a alguien o has robado, debes devolverlo.
Bet
Pues, así: ¿Para qué sirve confesarse?
Víctor
Servir, servir ... no debe servir para nada. Pero te ayuda a sentirte mejor, a superar el sentimiento de culpabilidad, a sentirte en sintonía con el mundo, con la gente ...
Magda
El relato de hoy es muy explícito en este sentido. Jesús sopla sobre los discípulos para que reciban el Espíritu Santo. Espíritu Santo significa la voluntad creadora de Dios. Los humanos también nos sentimos "creadores". Pero podemos "crear" en sintonía con el resto de la creación, o en contra. Sentirse en sintonía con el proceso de la Vida da equilibrio y optimismo en nuestra vida personal. En cambio, cuando somos injustos vamos contra el proceso de la Vida, como decías tú, Julián. De esto, en el lenguaje religioso, se le llaman "pecado". Pero insisto: en el fondo, todos decimos lo mismo.
Bet
¡No, no, no! No decimos lo mismo. Bueno: quizá sí ahora aquí nosotros, ¡pero eso no es lo que dicen lo curas! Ellos primero dicen que todos somos pecadores, y después dicen que sólo ellos tienen el poder de perdonar los "nuestros" pecados! ¡Esto es una tontería!
Víctor
Esto ya lo ha explicado la Magda: ¡quizá podía pasar cuando éramos niños! Pero todos crecemos. Y los que vamos a misa, también podemos crecer ...!
Magda
Yo no sé qué dicen los curas. Yo sólo puedo hablar de lo que encuentro en los evangelios. Y no veo que los evangelios hablen en ningún lugar de curas ni de confesar a con ellos. El Espíritu Santo, según los evangelios, es para todos. Otra cosa es que alguien lo acepte o no.
Víctor
¡Para todos, quizá no! El evangelio habla sólo de los discípulos de Jesús.
Magda
De acuerdo ... Pero, ¿quién es "discípulo" de Jesús? ¿No es todo el que acoge su espíritu?! Dicho de otro modo: Si Jesús personifica al hombre en sintonía con la Vida, ¿todo el que sintoniza con la Vida será discípulo de Jesús, no?
Julián
Yo intento estar, más o menos, en sintonía con la vida, pero no quiero que nadie me considere "discípulo" ni de Jesús ni de nadie.
Magda
De acuerdo, Julián. Es una cuestión de lenguaje. El lenguaje es importante ... pero lo que vale es lo que hay detrás del lenguaje.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)