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miércoles, 10 de abril de 2013

"VAMOS TAMBIÉN NOSOTROS CONTIGO" DOMINGO III DE PASCUA - Ciclo C


"VAMOS TAMBIÉN NOSOTROS CONTIGO"
DOMINGO III DE PASCUA - Ciclo C - 14 de abril de 2013

"CRISTO RESUCITADO, PRESENTE EN LA IGLESIA, LA DIRIGE POR MEDIO DE PEDRO" 
Habiendo renovado en la Vigilia Pascual las promesas del Bautismo, la Iglesia nos instruye en este TIEMPO de PASCUA acerca del misterio de la Iglesia, y de su relación con Cristo resucitado. La Iglesia es la "barca" en la que todos han de estar dispuestos a colaborar con Pedro ("vamos también nosotros …"). Cristo resucitado, desde la orilla, está presente y vigilante, y es quien la dirige y renueva constantemente ("echad las redes …"), confiando su visible gobierno al Sucesor de Pedro.
Tarea esencial de los miembros de la Iglesia es la de ser "pescadores de hombres", es decir que, con las "redes" de su ACTIVIDAD APOSTÓLICA, mediante la predicación de la Palabra de Dios, el servicio de la CARIDAD y los sacramentos, trata de ILUMINAR al mundo y sacar a los hombres del MAR TENEBROSO, en el que reina la ignorancia y el pecado. El número 153 indica el número de clase de PECES que se creía que había en el lago Tiberíades, indicando cómo a la SALVACIÓN están llamados todos los pueblos y razas.
"PARA PODER COLABORAR CON CRISTO, DEBEMOS CRECER EN AMISTA CON EL" 
El cristiano debe crecer cada día en el conocimiento, amor y amistad con el Señor. Este proceso, comienza por un primer encuentro con el Señor, en el que nos sentimos LLAMADOS a seguirle, en respuesta al AMOR que nos ofrece; de éste modo, entramos en su "escuela" como DISCÍPULOS, tratando de aprender a vivir conforme al Evangelio ("vosotros me llamáis "el Maestro" … "); más tarde, tratando amistosamente con Él, en la oración y en la contemplación eucarística, llegamos a ser verdaderos AMIGOS ("vosotros sois mis amigos …"); y, por último, haciéndonos cada vez más semejantes a Él, en nuestro modo de pensar y sentir, nos IDENTIFICAMOS con Él ("ve a mis hermanos y diles: ‘Subo al Padre mío y Padre vuestro’ … "), en cuanto verdaderos HIJOS de Dios.
En este proceso, Jesús tiene paciencia con nosotros, aceptándonos "como somos", y deseando que lleguemos a ser "como Él". Por eso, Jesús pregunta a Pedro si le "AMA" (amor "ágape", amor total); pero Pedro le responde: "te QUIERO" (amor "amistad", simple aprecio); y, después de repetir la misma pregunta, y obtener la misma respuesta, la tercera vez ya le dice el Señor "me QUIERES" ("me aprecias"), es decir, me conformo con el grado de AMOR que ahora me tienes. Ya llegará el día en que Pedro dará la vida por el Señor (Cf. Benedicto XVI-Audiencia 24- V -06).
"EL AMOR A CRISTO ES CONDICION ESENCIAL EN EL APOSTOLADO" 
Después de que Pedro ha manifestado por tres veces al Señor la sinceridad de su AMOR, Jesús le CONFÍA APACENTAR su rebaño, es decir, cuidar y alimenta la FE de su Iglesia, mediante su actividad pastoral y sus enseñanzas, cumpliendo así lo que antes le había prometido de edificar sobre su FE, la FE de toda la Iglesia: "Yo he rogado por ti para que tu FE no desfallezca. y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos" (Lc 22, 32).
Todos nosotros, como cristianos, tenemos también una MISIÓN propia que cumplir, dentro de la Iglesia y en el mundo, siendo la condición esencial, para cumplir fiel y eficazmente esa misión, el AMAR sinceramente al Señor; y, el que lo HAGAMOS, será prueba de la sinceridad de ese AMOR.

Leunam