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viernes, 12 de abril de 2013

VOZ DE LAS PARROQUIAS - RENOVACIÓN


Estorninos en vuelo
Renovación


Desde una habitación del Hospital de Figueres, al atardecer, quedé embobado contemplando una inmensa nube de estorninos que, perfectamente sincronizados, exhibían un vuelo acrobático, ahora alargándose ahora redondeándose, moviéndose como si fueran un solo cuerpo dúctil y elástico, y de una elegancia espectacular. No se veía ningún jefe dando órdenes, ni tambor marcando el ritmo, ni ningún trompeta decidiendo los movimientos concertados ...

En una reunión de padres practicantes, con sus hijos, ya todos emparejados, no practicantes, me preguntaron: ¿Tiene futuro la Iglesia? Habíamos estado hablando del extraordinario eco que tenían los gestos del nuevo papa, y de las esperanzas que estaba despertando en tantísima gente. ¿Podrá hacerlo? –me preguntaban– ¿Le dejarán hacer las reformas que la Iglesia necesita?

Comprobé que cuanto más fuerte es la esperanza, más intenso es el temor a la frustración.

Dentro y fuera de la Iglesia hoy afloran fuertes deseos de renovación. 

Que la sencillez del Papa Francisco se haya convertido en noticia, manifiesta sobretodo el gran anhelo de la sociedad actual que espera y desea que alguien lidere la transformación necesaria que no termina de llegar. Pero, ¿no será, eso, una trampa que nos ponemos nosotros mismos? ¿Necesitamos realmente un líder que promueva las reformas? ¿Necesitamos un papa valiente que mande a los obispos que manden a los curas que muevan a los fieles a renovar la Iglesia? ¿No es precisamente la pirámide estructural lo que más urgentemente hay que renovar? …

Pienso en el vuelo espectacular de los estorninos: Todo era instinto, espíritu de grupo, respuesta espontánea a las corrientes de aire y a los olores de los árboles donde acabarían asentado el vuelo…

La renovación de la Iglesia (y de la sociedad) no existirá si esperamos que vaya de arriba hacia abajo. Porque no hay "abajo" y, sin "abajo", tampoco debe haber "arriba". La reforma consiste precisamente en dejar la pirámide, y no necesitar ni padres, ni maestros, ni líderes … y tomarnos en serio que todos somos hermanos. Y, desde la hermandad vivida, ya aflorarán aquellos servicios que la hermandad necesita.




Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)