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martes, 28 de mayo de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. CORPUS CHRISTI. CICLO C.

CORPUS CHRISTI
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Nota: Sobre la fiesta del Corpus encontrará otros apuntes al año A y año B
Lucas sitúa el relato que hemos leído dentro de un marco más amplio que se puede resumir así: Jesús ha enviado a los Doce a predicar el Reino y a curar. Como resultado de esta predicación, nace entre la gente la pregunta de quién es este Jesús de quien hablan los Doce. Incluso se lo pregunta Herodes (Lucas 9, 7). El mismo Jesús acaba preguntando a los discípulos: "¿Quién dicen los hombres que soy yo?" Y "Y vosotros, ¿quién decís que soy?" (Lucas 9, 18).
Cuando los Apóstoles están de regreso, Jesús intenta hablar a solas con ellos, pero no puede porque se han reunido las multitudes que los Apóstoles habían entusiasmado. Jesús las atiende hablándoles del Reino y curando a los que lo necesitaban. La gente le escucha.
Pero la gente es mucha, y los Doce se dan cuenta que se hace tarde y están en un lugar despoblado. Tienen, pues, un problema: han despertado el entusiasmo de la multitud y ahora no saben qué hacer con ella. Lo hacen notar a Jesús.
La respuesta de Jesús es del todo desconcertante: "Dadles vosotros de comer". Los discípulos expresan su total incapacidad: sólo tienen 5 panes y 2 peces, ¡para 5000 hombres! Pero para Jesús esto es más que suficiente, y dice a los discípulos que organicen la comida ¡Y sobraron 12 canastos!
¿Qué ha ocurrido? ¿Un milagro? ¿O quizás la multitud perdió el apetito? Dice el relato que todo el mundo comió tanto como quiso.
… “tanto como quiso”.
Quizás aquí está la explicación de lo que ocurrió.
Una vez, con motivo de una nevada, los medios de comunicación hablaron de un posible problema con el transporte. Y los supermercados, signo máximo de nuestra sociedad de la opulencia, quedaron vacíos. Vacíos, no por carencia de alimentos sino porque mucha gente se dedicó a acaparar todo lo que podía.
En el relato que hemos leído son significativos los números. Destaca el número "5": 5 panes; 50 personas en cada grupo de comensales; 5000 hombres en total. En la Biblia, el "5" es el número del Espíritu. Recordemos "Pentecostés", que significa "50".
Esto significa que el relato se refiere a una multitud que ha escuchado el mensaje de Jesús y lo ha creído. Es una "multitud" que se ha convertido en "comunidad". Ahora son "comunidad del Espíritu". Por eso se dice que son "5000". Y se reúnen en comunidades según el Espíritu. Por eso se dice que son grupos de "50". También se insiste en que comen sentados (reclinados), que era la posición que, en las comidas, tomaban los hombres adultos y libres. Como comunidad del Espíritu no se mueven por el afán de acaparar. Al contrario: han puesto en común todo lo que tenían. (5 panes y 2 peces. 5+2 = 7. El 7 significa totalidad).
Comieron tanto como querían y sobró para los demás: 12 canastos. "12" es la cifra de Israel. No se trata de ningún milagro obrado por la divinidad de Jesús, sino que es el fruto del compartir. Han compartido los "alimentos", que, en la comunidad, siempre son recibidos para ser compartidos, como explícitamente manifiesta el gesto de Jesús: levantando los ojos al cielo, los bendijo, los partió …
Este relato es una escenificación avanzada de lo que es y representa el encuentro semanal de la Comunidad (Misa). Se pone en común todo lo que se tiene. Esto quiere decir que se pone en común incluso la propia vida, como hará explícitamente Jesús en la Última Cena (Lucas 22, 19). María ya había prefigurado todo esto cuando, según el relato de Lucas, puso en un pesebre a su hijo recién nacido (Lucas 2, 7).
Quizá no sea muy correcto hablar de "multiplicación" de los panes y los peces. Jesús no multiplica nada, sino que invita a compartir.
Cuando entendemos la propia vida no tanto como un conjunto de necesidades sino como un don a compartir, los 5 panes y 2 peces son más que suficientes para que todo el mundo quede satisfecho.
MENSAJE. 
El relato que hemos leído está enmarcado por una pregunta que hay antes y después: ¿Quién es Jesús? En realidad esta pregunta lleva a otra: ¿Quién es el Hombre? O también: ¿Qué es la vida humana?
RESPUESTA. 
Y la respuesta que se nos da es clara: La vida no es tanto una necesidad a satisfacer como un don a compartir. Así, el ser humano deja de ser un simple "saco de necesidades" y se convierte en un "comensal" en la gran fiesta de la vida compartida. El ágape es signo de Vida y de Fiesta.
Estamos en plena crisis. Se trata de una crisis muy extraña; también es muy vergonzosa. No está producida por la escasez de alimentos (y de otros bienes necesarios) sino por la "escasez" de dinero. Primero hemos sometido a los alimentos al dinero; después hemos licuado el dinero para que circule. Pero en la "ruta del dinero" han aparecido los acaparadores, y ahora a muchos les falta "líquido", como en un cuerpo con hemorragias, que deja sin sangre a órganos vitales.
De hecho, sobran alimentos, pero muchos no los pueden adquirir por falta de dinero. También sobra dinero, pero para muchos ha "desaparecido" en las hemorragias provocadas por unos pocos en beneficio propio. ¡Realmente vergonzoso!
La crisis empobrecerá a muchos, y enriquecerá muchísimo a unos pocos. Es la "ley del Sistema"; un sistema que, primero, se ha convertido en "indispensable para todos", con la connivencia de la mayoría.
¿Podemos liberarnos del Sistema? O quizás, ¿ha llegado la hora de los marginados? Ahora resultan más claras aquellas famosas palabras de Jesús: Bienaventurados los pobres. No porque sean pobres sino porque están fuera del Sistema.
Para superar la crisis no necesitamos masters en Economía sino masters en Humanidad. Y esto lo podemos ser un poco todos en la medida en que decidimos irnos liberando del Sistema por fidelidad a  los seres Humanos. Luego, que vengan nuevos economistas que quieran y sepan diseñar una Economía humana: la Economía del compartir.
Entretanto, quien pueda ayudar que ayude, conscientes de que hay infinitas maneras de hacerlo (¡a pesar del Sistema!).
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Nuestro sistema económico se fundamenta en el consumo. Por ello necesita crear constantemente nuevas necesidades. ¿Habéis pensado alguna vez cuántas de nuestras "necesidades" podrían ser innecesarias?
  2. La fiesta de Corpus, que litúrgicamente es una repetición del Jueves Santo, ha pasado a ser el "Día de Cáritas". Cáritas, sin abandonar la beneficencia puntual, va entrando cada vez más en la denuncia del Sistema. ¿Qué opináis? ¿Encontraríais nuevas maneras de colaborar con Cáritas? ¿Os apuntáis?
  3. Algunos, para superar la crisis, predican que se aumente el consumo. ¿Qué pensáis, desde el punto de vista económico y desde el punto de vista humanitario?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)