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martes, 21 de mayo de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. SANTÍSIMA TRINIDAD. CICLO C.

SANTÍSIMA TRINIDAD
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

NOTA: Sobre la fiesta fe la Santísima Trinidad, se pueden encontrar otras entradas en el blog: Año A, Año B, "¿Condenados?"¿Por qué?, Relectura, El Misterio de la Trinidad.
"... Una carga demasiado pesada ..."
¿Esta carga es "demasiado pesada" en sí misma, o es debido a la situación en que se encuentran los discípulos? De hecho se dice explícitamente que esto que ahora sería una carga demasiado pesada, será perfectamente soportable, y con júbilo, después de que hayan recibido el Espíritu Santo. Por lo tanto, es la situación actual de los discípulos lo que les hace incapaces de soportar el mensaje completo de Jesús. Cuando venga el Espíritu Santo, no les dirá nada nuevo ya que no hablará por su cuenta; pero les ayudará a cambiar su situación.
El cambio de situación consiste en pasar de una vida para mantenerla a una vida para entregarla.
Nuestra primera experiencia de la vida es sentirla como una realidad frágil e insegura. Fácilmente podemos morir o ser engullidos por otra vida más poderosa. En esta situación, vivir significa tener y mantener la propia vida.
Mientras estamos en esta situación, el mensaje completo de Jesús es incomprensible e insoportable. Este mensaje se expresa con frases como "el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que la pierda por mí, la salvará" (Lucas 9,24). Una sentencia que resulta totalmente contradictoria si es vista desde nuestra primera situación. ¡¿Cómo podemos salvar nuestra vida perdiéndola?! Desde esta situación, la vida entregada es vista como una vida perdida.  
Pero después de que los discípulos hayan ido descubriendo el carácter resurreccional de la muerte de Jesús, su mensaje y sus palabras "despiertan" en ellos la certeza de que la auténtica vida no tiene forma de vida que se mantiene sino de vida que se entrega. Es entonces cuando la ausencia física de Jesús deja paso a su presencia espiritual (del Espíritu). Es entonces cuando descubrimos que en la muerte-resurrecciosa de Jesús se nos ha mostrado la Vida del Padre. Y los humanos estamos invitados a entrar en esta corriente vital que se inicia en la Vida que se entrega (Padre), pasa por la Vida recibida que ensancha la donación (Hijo), y llega hasta nosotros en forma de Amor recibido que nos transforma en amantes (Espíritu).
La misma Biblia nos propone una comparación para ayudarnos a entender esto: "Tal como la lluvia y la nieve caen del cielo, y no regresan, sino que empapan la tierra y la fecundan, y la hacen germinar para que dé semilla a los sembradores y pan para alimento, así será la palabra que sale de mi boca" (Isaías 55,10). El cielo representa el Padre; las lluvias y la nieve que nos ofrecen el agua de vida, son el Hijo, la humedad que en los campos genera bosques y cultivos, es el Espíritu Santo, amor esparcido y compartido.
"A Dios no le ha visto nadie jamás". Cierto. Pero la multitud innumerable de personas que viven entregando la vida por toda la Tierra son un testimonio solemne y gratificante de que el don del Espíritu ha sido "sembrado" en nuestros corazones.
MENSAJE. 
Hemos sido invitados a pasar de la vida que se mantiene en la vida que se entrega, y, en la medida en que este paso se vaya haciendo realidad, nos acercaremos a la verdad completa y se irá aclarando el horizonte de nuestra vida. "Os anunciará el futuro".
RESPUESTA. 
Aceptar la invitación que procede de Dios y dejar que ilumine nuestra existencia en el marco iluminado de la existencia de toda la Humanidad.
En estos tiempos de crisis, poder y saber hacer el paso de la vida para ser mantenida a la vida para ser entregada genera una paz profunda. Es cierto: no es la paz que la sociedad directamente busca, pero eso no quiere decir que no sea la que necesita. Por ello, no sería justo guardárnosla, únicamente para nosotros.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. La crisis actual proviene del miedo a no poder mantener nuestro nivel de vida. ¿Podríamos rebajar este nivel de vida para poder compartirla mejor?
  2. En el camino que va desde la vida para ser mantenida hasta la vida para ser entregada, ¿en qué situación nos encontramos? ¿Hemos comenzado ya el camino? ¿Nos da miedo avanzar en él? ¿Se puede mantener la vida si no la entregamos?
  3. Las vacaciones se acercan, como las programamos: ¿Con la intención de mantener o de compartir la propia vida?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)