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miércoles, 1 de mayo de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 26 - Domingo VI de Pascua - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)



TERTULIA – Domingo VI de Pascua – Ciclo C 

Julián
Hoy, mientras leía este evangelio, como no entendía nada de nada, iba pensando: Este Juan Evangelista realmente no sabe lo que se dice. De hecho, no dice nada, sólo juega con palabras. Hay un lugar donde dice: "Me voy y vuelvo". Absurdo. Tú, Magda, siempre dices que el evangelio sólo se puede entender desde dentro. Yo estoy fuera, pero dudo que tú, Víctor, que estás dentro, encuentres algún sentido en este relato, porque sólo es un juego de palabras sin sentido.
Víctor
Por alusiones debo responder, y, como tantas veces, te tengo que dar la razón. Aunque yo no diría que estas palabras no tienen ningún sentido, yo diría más bien que no sé encontrárselo. Quizás conociendo el contexto …
Magda
Cuando yo os hablo de entender el evangelio desde dentro, no me refiero a los cristianos. Desde dentro significa desde la sintonía de los sentimientos (con el corazón). Con palabras, a veces comunicamos cosas, como en el lenguaje científico, pero otras veces expresamos sentimientos. Entonces sólo nos pueden entender realmente aquellos que sintonizan con los sentimientos (empatía). Por ejemplo: el amor o la tristeza o el optimismo … Ningún lenguaje transmite amor, tristeza o optimismo, pero si hablo con alguien que sintoniza con estos sentimientos, el lenguaje nos permitirá sentir, celebrar y disfrutar de esta sintonía (empatía).
El fragmento que hemos leído forma parte de un larguísimo discurso sentimental de Jesús con sus discípulos, y con el que el evangelista expone dos situaciones: la no–sintonía de los Doce y la sintonía de las primeras comunidades cristianas. La no–sintonía con los Doce produce en Jesús una soledad extrema. La sintonía con las comunidades (las que existían realmente cuando se escribió este evangelio) lleva a superar la soledad: la de "Jesús" y la de sus seguidores.
Julián
No entiendo lo que dice el Evangelio, y ahora tampoco entiendo lo que dices tú, Magda.
Bet
¡Julián! ¡¿Cómo puedes decir que no entiendes lo que dice Magda?! ¡Si tú y yo hemos hablado muchas veces en las que tú me decías lo mismo que dice ahora ella!
Julián
Si no te explicas, ahora tampoco entiendo a ti. ¿De que hemos hablado, tú y yo? …
Bet
Todo esto de la sintonía. ¿Te acuerdas? ¡Cómo sois, los hombres!
Yo tampoco había entendido nada de este evangelio de hoy. Buscaba contenidos, quizá porque los contenidos se pueden criticar … Pero, cuando tú, Magda, has dicho lo de la sintonía, ha sido como un flash: me ha venido a la memoria la situación que vivimos nosotros dos. ¿Te acuerdas, Julián? Fueron unos momentos terribles, pero precisamente gracias a esos momentos, ahora, entre nosotros, todo es gloria. Al menos para mí.
Julián
La soledad. Recuerdo que hablábamos de la soledad …
¡Qué cosa más extraña, eso de la soledad! Recuerdo que pensaba: deben haber en el mundo cincuenta mil mujeres que me harían feliz, pero resulta que sólo quiero a Bet, y esta se me escapa. Sólo ella, ¡tan próxima y tan lejana!
Bet
Nadie estaba tan cercano a mí como tú, y sin embargo, ¡estabas tan lejos! Vivíamos en planetas diferentes …
¡Ay!, ¡perdonad! Hablando de nuestras cosas, ahora los que se quedan fuera sois vosotros … Perdonad, Víctor y Magda.
Víctor
¡No pasa nada! Tampoco quedamos tan fuera. Evidentemente no queremos meternos en vuestra vida, pero, al menos yo, os entiendo. Y Magda seguro que también. La vida de pareja es compleja para todos; todo eso que decís de la soledad… Yo también he experimentado que el amor es una mezcla de soledad y comunión… En nuestro caso –no sé si tú, Magda, lo ves igual– la magnífica comunión que hay entre nosotros dos se ha construido a base de superar situaciones de mucha soledad. Exactamente eso que has dicho: la persona que más quieres, a veces tan cercana, y a veces tan lejana sin nada que os separe.
Bet
¿Esto es lo que querías decir tú?, ¿Magda?
Magda
No exactamente, porque vosotros habéis dicho mucho más qué lo que yo decía. Yo he "hablado" de sintonía, en cambio vosotros, ahora, decís que habéis "construido" sintonía. Cuando hablabais me sentía un poco incómoda porque tenía la impresión de que estaba profanando vuestra intimidad. Lo he soportado porque conozco vuestra amistad. También tú Víctor has provocado en mí una experiencia de sintonía. ¡Es tan exacto lo que has dicho!: "Tan cerca y tan lejos". En el evangelio, Jesús dice: "Me voy, pero volveré". ¿No os parece realmente una frase extraordinariamente exacta? Me voy, pero volveré. Es lo que habéis dicho vosotros. Hemos tenido, creo, unos extraordinarios momentos de sintonía entre nosotros. "Os dejo la paz, os doy mi paz". ¿No es eso lo que acabamos de vivir? Para mí, sí.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)