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miércoles, 22 de mayo de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 29 - Santísima Trinidad - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)




TERTULIA – SANTÍSIMA TRINIDAD – Ciclo C 

Víctor
Supongo que hoy se lee este evangelio porque habla del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y es que hoy es la fiesta de la Santísima Trinidad. Pero, si he de ser sincero, esto de la Trinidad –alguien dice que es muy importante– lo encuentro bastante complicado. Ya sé que es un misterio, pero ... ¿Cómo puede ser que nos digan que en Dios hay tres personas realmente distintas; que cada una de ellas es Dios, y que no son tres Dioses?
Bet
Bien: no seré yo quien te lo explique. Pero a mí me ha ayudado lo que dijiste tú, Magda, el otro día. Aquello del yo–cerrado que puede pasar a ser nosotros, y luego todos, y luego Todo. Yo todavía estoy en el primer paso: del yo–cerrado al nosotros. Pero veo que la cosa tiene que ir por ahí. Ahora empiezo a intuir que aquello del callejón sin salida ... tiene salida. No me lo hagáis explicar, pero hoy cuando leía el Evangelio tenía la impresión de que conectaba. No sé ... Creo que las frases tienen sentido: eso del "defensor que lleva a la verdad completa" o aquello de "todo lo que tiene el Padre es mío" ... Y lo que dice al principio: "Tengo todavía muchas cosas por deciros, pero ahora no las podríais entender". ¡Es exactamente lo que me pasa a mí!
Julián
Yo no voy tan deprisa como tú. Aún estaría en los preludios del primer paso, lo del yo al nosotros. De entrada, no veo cómo se puede hacer este paso. Un yo es un yo, y es esencialmente cerrado porque, si no es cerrado, ya no es un yo. Pero, por otra parte, pienso en la experiencia casera contigo, Bet, y las chicas. Somos cuatro, pero me parece que, de alguna manera, finalmente hemos conseguido ser un nosotros, y sin rebajar el yo de cada uno, ¡al contrario! Esto sí que es un misterio para mí: ser, los cuatro, un nosotros sin perder nada del propio yo, y sin disminuir en nada el yo de los demás. Es más: me parece que sin vosotros yo no sería yo.
Esto también ha cambiado mi relación con algunos enfermos. Veo claramente que hay enfermos que lo son porque su nosotros está enfermo. También hay enfermos que lo son simplemente porque no se sienten de ningún nosotros. A menudo me vienen ganas de acercarme a ellos, pero no puedo. No puedo porque están cerrados, o porque me destruirían; no porque sean malos sino porque su yo–cerrado es como un agujero negro que lo engulle todo...
Recuerdo nuestra relación, al principio, entre tú, Bet, y yo. Te quería de verdad, pero yo era como un agujero negro para ti. Me costó descubrirlo. ¿Te acuerdas?
Bet
Bueno, al principio, éramos dos agujeros negros. Y cuando llegaron las niñas nos volvió a salir esta tendencia a ser agujeros negros: a nosotros y a ellas. ¡Qué suerte hemos tenido de superarlo!
¿No os ha pasado a vosotros algo parecido?
Magda
Los nuestros son aún pequeños. Ellos sólo son agujeros negros de baja intensidad, de momento. Lo soportamos bien, ¿eh Víctor? Quizás el hecho de ser gemelos los hace menos exigentes. Siempre han estado juntos, y de alguna manera ya se complementan entre ellos.
Víctor
... Es realmente sorprendente: yo os vengo con un problema religioso insoluble para mí, y vosotros me salís con el mismo problema bien "domesticado" y solucionado! ...
Bet
Solucionado, no. Apenas estamos en el primer paso. Ahora faltan aún el segundo y el tercero: del nosotros al todos, y del todos al Todo. Sentirse nosotros con todos los vivientes sin perder nada nuestro particular ... Intuyo que debe ser maravilloso, pero no sé ni cómo empezar.
Magda
Pues a mí me parece que, al menos tú, Julián, ya estás muy metido. Me ha impactado mucho lo que has dicho que te ocurre con los enfermos. Intentar acercarse a ellos; ser de alguna manera el nosotros que necesitan, y que les podría curar ... Yo no sabría hacerlo.
Julián
Y yo tampoco. Por eso os decía el otro día que, en mi profesión, es frecuente lo del callejón sin salida. La primera cosa que he tenido que aprender es que "no hay enfermos sino personas". Y éstas a menudo no necesitan tanto de médicos como de amigos. Pero también hay muchos a los que les resulta más fácil ponerse al cuidado de médicos que hacer amigos. Por eso vienen a nosotros. ¡Y este es mi problema!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)