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miércoles, 29 de mayo de 2013

"YO HE RECIBIDO UNA TRADICIÓN, QUE PROCEDE DEL SEÑOR" - Solemnidad del Corpus Christi - Ciclo C


"YO HE RECIBIDO UNA TRADICIÓN, QUE PROCEDE DEL SEÑOR"
SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI – Ciclo C – 2 de Junio de 2013
HACED ESTO EN MEMORIA MIA
Del mismo modo que un amigo o familiar, antes de una larga separación, desea dejar algo como recuerdo para que le tengan presente, quiso el Señor, en la Última Cena, antes de separarse de sus discípulos, dejar con la EUCARISTIA un RECUERDO de su AMOR y de todo cuanto había hecho por nosotros, a fin de que, mediante su Celebración, le tuvieran siempre presente.
Pero hay una diferencia esencial entre las celebraciones que recuerdan acontecimientos históricos ya pasados, y la Celebración de la Eucaristía, en la que se cumple el deseo del Señor: "HACED ESTO EN MEMORIA MIA"; ya que, respecto a aquellas cosas queda un simple recuerdo; mientras que en la Eucaristía se hace realmente presente, de modo sacramental todo aquello que se conmemora.
LAS CELEBRACIONES DEL AÑO LITURGICO CONTIENEN EL FRUTO DE LA REDENCIÓN 
Al decir San Pablo (2ª lectura) que en la Eucaristía se proclama "la muerte del Señor", no significa que se hace presente en ella únicamente el Sacrificio redentor, sino también todo cuánto el Hijo de Dios, hecho HOMBRE, ha realizado para llevar a cabo la obra de nuestra Salvación: la Encarnación, los trabajos y sufrimientos de su vida, su Resurrección e, incluso, el envío del Espíritu Santo. Son acciones de una Persona Divina, y, por tanto, están eternamente presentes y se actualizan en la Celebración de la Eucaristía.
La Iglesia, para que podamos "digerir" mejor todo el abundante fruto de la Redención, nos lo va sirviendo, podríamos decir, en "dosis", a lo largo de todo el año Litúrgico, para que vayan calando cada vez más en nosotros las gracias que se contienen en estos MISTERIOS. En la liturgia de la Palabra, se despierta el recuerdo del acontecimiento; en la Plegaria Eucarística, se hace presente y eficaz en nosotros, al recibir la Comunión, la gracia que le acompaña. Alimentando así la FE y la CARIDAD, caminamos seguros hacia el encuentro definitivo con el Señor: "proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva". La multiplicación de los panes y los peces es "signo" de la Eucaristía, en cuanto alimento para el camino.
EL ESPIRITU SANTO ES EL AGENTE PRINCIPAL DEL MISTERIO EUCARlSTICO”
Benedicto XVI, en la exhortación apostólica "Sacramenturn Caritatis", nos invita a tomar conciencia de la acción del Espíritu Santo en la celebración de la Eucaristía, al que se invoca para que convierta el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor (EPICLESIS), y para que, "descendiendo la gracia sobre la Víctima, se enciendan por ella las almas de todos"(S.C. nº 13).
En la celebración de la Eucaristía, dice Juan Pablo Il, también se hace memoria de la Santísima Virgen: "Repetir el gesto de Cristo en la Última Cena … (significa también) aceptar la invitación de Maria a obedecer sin titubeos: "Haced lo que él os diga" (Jn 2, 5) … Maria parece decimos: "No dudéis, fiaros de la Palabra de mi Hijo. Él que fue capaz de transformar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su CUERPO y su SANGRE" ("Ecclesia de Eucharistia” Nº54).

Leunam