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martes, 25 de junio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 34 - DOMINGO XIII DE ORDINARIO - Ciclo C



Tertulia en espiral



TERTULIA – DOMINGO XIII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
El evangelio de hoy dice tantas cosas, que no sé por dónde empezar. Quizá lo que me ha llamado más la atención es, al final, que nos presenta un Jesús muy exigente e, incluso, duro. "Deja que los muertos entierren a sus muertos". ¡Jesús se pasa mucho, aquí! – ¿No os parece?
Víctor
Sí. Quizás nos hemos hecho de Jesús una imagen demasiado de color de rosa, y no siempre es así. De todos modos, estaría de acuerdo contigo que aquí Jesús es muy exigente con los que quieren seguirle. ¡Por eso son tan pocos, al menos hoy día!
Magda
¿Qué quieres decir que son pocos? Yo no lo veo así.
Víctor
Actualmente no hay vocaciones religiosas … Casi nadie quiere ser cura, ni monja, ni fraile … Yo supongo que Jesús se refería a ellos.
Bet
Yo no creo que curas y monjas sean los mejores seguidores de Jesús. Debe haber de todo: hay que sí, que lo han dejado todo para seguirle, pero otros … Aunque a mí no me parece que se deba dejar todo. La gente normal también podemos ser buenas personas.
Víctor
Claro que sí. Pero aquí no se habla de ser buena persona sino de seguir a Jesús. De todas formas, estoy de acuerdo en que lo más importante es ser buena persona, y de buenas personas hay muchas.
Julián
Y, cuando uno es buena persona, ¡¿qué añadido aporta esto de seguir a Jesús?! Yo pienso que hay más que suficiente con ser buena persona, que no es poco. Todo lo que pasa de aquí son manías o fanatismo. Y diría más: pienso que si alguien es buena persona porque sigue a Jesús, en realidad no lo debe de ser de buena persona. Quien es bueno, lo es porque quiere ser bueno, sin otras motivaciones. A ver, tú Magda: has insinuado que te consideras seguidora de Jesús. Pues bien: ¿eres buena persona porque lo has decidido tú, o porque te lo dice ese Jesús?
Magda
Caray, Julián: ¡¡¡Qué directa!!! De entrada te respondería que ni lo uno ni lo otro. No tengo ninguna seguridad de ser buena persona, como supones tú. Pero, además, esta forma de plantear todo esto, no encaja con mi manera de pensar actualmente.
Es verdad: que yo recuerde, siempre he intentado ser buena persona; pero también es verdad que a menudo me he encontrado con que no lo había sido tanto. ¿Sabes lo que ocurre? … Que no se es buena persona así en abstracto. Eres bueno cuando eres bueno para alguien. Pero a veces te encuentras que has hecho daño. Entonces no te queda más remedio que pedir perdón, y cambiar. No existe la "bondad". Existen personas, y es con ellas que eres bueno o malo. Y esto lo he descubierto precisamente leyendo los evangelios. Por mí, sentirme seguidora de Jesús no significa seguir a un maestro, o creer en una doctrina, o cumplir una moral … Para mí significa ir descubriendo que el primer valor son las personas reales y concretas. Nótese que el evangelio no dice en ninguna parte: amad a todos, sino: amad al próximo, que es quien tienes delante, quien te encuentras por el camino. Ser bueno no es un obsequio a la Bondad sino a las personas presentes en tu vida. En el fondo, es lo que decías tú Julián, el otro día: "No hay enfermos sino personas".
Víctor
Pero el evangelio de hoy no habla de amar a los demás sino de seguir a Jesús, ¡abandonando, incluso, la propia familia! Y, ¡¿quien más próximo que la familia?!
Bet
La familia es tan "cercana" que puede convertirse en una prisión. "Deja que los muertos entierren a sus muertos". Intuyo que estas palabras expresan algo muy profundo … Cuando estábamos enfrentados con nuestra Pequeña, ¡aprendimos tantas cosas! ¿Te acuerdas, Julián? ¿Recuerdas aquella vez que se puso a gritar: "Si tanto me queréis, ¿por qué me estáis ahogando?" Había tanta rabia en aquellas palabras. No las olvidaré jamás.
Julián
"Deja que los muertos entierren a sus muertos". Es una situación inexplicable que yo, a veces en el hospital, he vivido en alguna manera. Hay familiares y amigos que "cuidan" tanto de sus enfermos que no les permiten otra cosa que ser enfermos.
Bet
O sea: que esto de seguir a Jesús también podría significar romper la cáscara de la familia para poder encontrarse más libremente con los demás. Sería como salir del huevo y no añorar la cáscara. "Nadie que mira hacia atrás cuando tiene la mano en el arado no es apto para el reino de Dios". Ya me parecía a mí que estas palabras querían decir algo interesante!
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

lunes, 24 de junio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XIII DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

El Evangelio de hoy es denso: con pocas palabras dice muchas cosas. Tras los relatos sobre la identidad de Jesús, el evangelista comienza una nueva y larga serie de relatos sobre el camino de Jesús, o quizás mejor, sobre el seguimiento a Jesús.
El tema del seguimiento ya había surgido en los relatos sobre la Identidad, como vimos el pasado domingo. Recordemos que leíamos: "Si alguien quiere venir conmigo, que se niegue a si mismo …" (Lucas 9, 23). Pero en esta nueva sección, este seguimiento va recorriendo paso a paso el camino que hará Jesús hasta el momento en que será llevado al cielo (Hechos 1, 9) y será sustraído a la visión de los discípulos. Estos, sin embargo, ya han recibido la promesa de que, dentro pocos días, serán bautizados con el mismo Espíritu Santo que Jesús había recibido (Hechos 1, 5).
Estas dos secciones (Identidad y Camino) se complementan y se explicitan mutuamente, ya que, de hecho, la identidad de Jesús es la de ser caminante, y modelo de caminantes.
Es solemne la forma cómo Lucas inicia esta nueva sección: "Cuando acercaban los días en que Jesús había de ser llevado al cielo, también él resolvió decididamente encaminarse a Jerusalén". La traducción del Misal no incluye un detalle importante del texto original: "también él". Este "también él" conecta el camino de Jesús en continuidad con el camino de los profetas y con el Éxodo del Pueblo elegido para la Libertad. Pero Jerusalén, como centro religioso, había dejado de ser "tierra de Libertad" y se había convertido en "fuente de Esclavitud". Los profetas eran enviados para denunciar y corregir esta corrupción. También Jesús se encamina a Jerusalén para enfrentarse a la corrupción y corregirla. Pero hay una novedad importante: el camino de Jesús no acabará en Jerusalén. Es cierto que, como otros profetas, morirá, pero su muerte iniciará el Éxodo definitivo hacia la Libertad plena. Evidentemente, esto da un valor añadido decisivo en su ida a Jerusalén.
… en un pueblo de samaritanos …
Para viajar de Galilea a Jerusalén, Jesús pasa por Samaria. Los discípulos que preparan la acogida lo han hecho mal: han presentado a Jesús como el Mesías que subía a Jerusalén para ser proclamado rey; un rey que dominaría sobre todos, y especialmente sobre los Samaritanos, a los que les Judíos consideraban rebeldes y corrompidos. Lógicamente, si era así, los Samaritanos no podían recibirle. Jesús, sin embargo, regañó con dureza a los discípulos por amenazas impertinentes, y se fue a otro lugar donde los discípulos no la habían “liado”.
Sabidas las intenciones de Jesús, los Samaritanos, no sólo no le rechazan, sino que algunos se apuntan. Lucas lo resume con tres ejemplos. A partir de estos casos concretos, Jesús va enseñando lo que significa seguirle. Bajo la idea sugerente del "camino", Lucas expone condiciones, dificultades, avances y retrocesos de los humanos en nuestro camino para llegar a ser aquello a lo que Dios nos llama.
Te seguiré por todas partes …
"Te seguiré a donde vayas", dice el primero. Pero deberá aprender que Jesús "no va a ningún sitio". Su camino no es para ir a un lugar donde instalarse: ni en Jerusalén, ni en el Tabor (Lucas 9, 33), ni en el Calvario, ni en el sepulcro … Su camino hacia el Padre no consiste en llegar a un término, sino a una nueva forma de ser. El "Padre" no es un final sino el inicio. Acercarse al Padre es transformarse de "caminantes" en "camino" (Juan 14, 6). Ocurre algo similar en el agua de los ríos. Quizás se pueda decir que los ríos van hacia el mar; pero la mayor parte del agua que forma los ríos se transforma en verdor de vida dentro de las arboledas y cultivos de las orillas.
Deja que los muertos …
Resulta chocante y escandalosa la sentencia de Jesús: "Deja que los muertos entierren a sus muertos". Enterrar a los muertos es un acto de piedad muy importante para los Judíos y para todos, especialmente en las culturas mediterráneas. Pero Jesús lo ve distinto. Con esta sentencia sorprendente, Jesús deja claro que aquello realmente decisivo es la vida. Diríamos que Jesús no cree en la muerte entendida como la pérdida de la vida. Para Él, la muerte es importante como "momento de la vida". Es como si dijera: "Deja que se ocupen de la muerte los que creen en ella; pero tú, ocúpate de la vida y de que llegue a su Plenitud.
Quien mira atrás …
Para seguir el camino de Jesús, no es necesario despedirse de nadie porque es un camino que no nos separa de nadie; al contrario: nos lleva hacia todos. Querer decir adiós a los de casa es no haber entendido nada de nada. Este camino no nos separa de los de casa sino que hace que todo el mundo sea de casa.
El ejemplo del arado es muy gráfico, aunque para muchos, actualmente, resultará desconocido. Hoy, entre nosotros, se ara con tractor, pero cuando se araba con bueyes o caballo, para labrar bien no se podía mirar atrás. Era necesaria una sintonía total entre el agricultor y la bestia que tiraba del arado.
Poner la mano en el arado conlleva decisión, atención y pericia para aprovechar y conducir bien la gran fuerza bruta de la bestia que tira. Igualmente, seguir a Jesús pide pericia y atención para conducir hacia la construcción del Reino la gran fuerza del curso de los acontecimientos.
MENSAJE. 
El mensaje del Evangelio de hoy puede ser múltiple según el punto concreto que queramos tener en cuenta. Si buscamos un mensaje global, quizás podría ser éste: Vivir es hacer camino hacia los demás y construir la Comunión. Se asemejaría a aquellos taxis que circulan por una gran ciudad sin ir a ninguna parte, pero con una indicación bien visible que dice "LIBRE". Sólo así son aptos para el servicio.
RESPUESTA. 
Poner el cartel de "LIBRE" en nuestra vida, e irnos liberando realmente de todo lo que nos impida serlo.
Para poder ser realmente libres tendremos que decir muchos "No". Puede parecer una contradicción ya que debemos ser libres precisamente para poder decir "Sí". Hay que aprender a discernir. Hemos creado una forma de vida que nos invade y nos estira por todos lados. Los "compromisos" nos pueden bloquear. No tenemos más remedio que decir "No" a muchas cosas si queremos mantener la capacidad de decir "Sí" a aquellos servicios que honradamente consideramos que nos son pedidos y que podemos hacer.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En el Evangelio, Santiago y Juan, convencidos de que Jesús merece ser acogido por todos, se enfadan contra los Samaritanos que le rechazan, y proponen bajar fuego del cielo y que les consuma. ¿Hay también reacciones similares, hoy, entre nosotros?
  2. En la segunda Lectura de hoy, San Pablo nos dice: "Mirad sólo de no convertir la libertad en un pretexto para hacer vuestro propio gusto". ¿Cómo lo interpretáis?
  3. Como los Profetas, también Jesús va a Jerusalén para enfrentarse a la estructura religiosa devenida opresiva. ¿Habéis experimentado, alguna vez, la Religión como una fuente de esclavitud? ¿Os ha liberado de ella, el mensaje de Jesús?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 19 de junio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 33 - DOMINGO XII DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral


TERTULIA – DOMINGO XII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
“¿Quién es Jesús?” Es una pregunta que yo también me hice durante algún tiempo, antes de dejarlo todo porque vi que todo era un gran montaje. Respuestas te dan muchas … ¡Demasiadas!
Víctor
Yo pienso que, hablando de quién es Jesús, hay que tener en cuenta sólo la respuesta que dan los evangelios. Pero precisamente aquí está, actualmente, mi problema: Pedro da la única respuesta correcta, y en cambio Jesús, ¡le prohíbe severamente decírselo a nadie! ¿Por qué? La gente esperaba al Mesías, y Jesús lo era. ¡¿Por qué no se puede decir?! ¡¿Cómo podía, después, pedir que creyeran en él?! …
Julián
A mí, de niño, nunca me hablaron de este señor. Y, la verdad: siempre que he oído hablar luego de él, he pensado que era una suerte que no me dijeran nada, porque veo que cada uno le usa para lo que le interesa. ¡Eh! Si es que existió ese Jesús, ¡yo no tengo nada en contra de él! Los que no me interesan son los que siempre hablan de él en su favor. En la mayoría de los casos dudo que sepan de qué hablan. Algo diferente es esta tertulia. Aquí, el diálogo a partir de estos textos, sean de quien sean, me ayuda a pensar sobre la realidad, aunque no necesito "meter" a nadie más.
Magda
Yo me he encontrado bastante como tú, Julián. De pequeña crecí en un clima sin ninguna forma de religión. Fue en la escuela, ya un poco mayor, y por casualidad, que me encontré con los relatos evangélicos, y descubrí todo un mundo nuevo. Para empezar, este mundo nuevo, para mí, no tiene nada que ver con la religión. Mi relación, muy indirecta, con la religión comenzó cuando te conocí a ti, Víctor.
Yendo a la pregunta de hoy sobre quién es Jesús, creo que los evangelios dan una respuesta que no es ni precisa ni bien definida. El caso más extremo es el evangelio de Juan, que nos presenta a un Jesús diferente para cada persona que se encuentra con él. Para los sus discípulos, es el maestro; para los ciegos es la luz; para los hambrientos es alimento; para los sedientos es agua; para los difuntos es resurrección; para los desorientados es camino; … Depende de quien tiene delante que sea una cosa u otra. Y es precisamente esto lo que realmente me cautiva.
Julián
¡Pero esto pasa con todos! Todos somos diferentes según la persona que tenemos delante. Yo, por ejemplo, soy médico para los enfermos; para Bet, soy su marido; para las niñas, soy su padre; en el Partido, soy uno de los suyos; … Y para la gran mayoría, ¡soy un perfecto desconocido!
Magda
¡Sí, sí! Totalmente de acuerdo. En el fondo, el ser humano es "respuesta" a los demás. Tanto es así, que en los evangelios, y sobretodo en el evangelio de Juan, Jesús se llama a sí mismo "el hombre". Por eso me interesan tanto los evangelios: porque, hablando de la persona concreta de Jesús, en realidad nos ofrecen una radiografía de la Humanidad.
Bet
Pero Jesús, ¿fue una persona real, o no? Yo creo que los evangelios no pasan de ser una novela de ficción.
Magda
Yo diría más bien que se asemejan a una novela histórica. Jesús y muchos de los personajes son reales, pero los diferentes relatos nos llevan más allá de cada personaje concreto para convertirlo en representante de algún aspecto de la vida de la Humanidad. También hay personajes que sirven de contrapunto, para poner más de relieve la realidad humana.
Bet
¿Por ejemplo…?
Magda
Por ejemplo: los Doce. A pesar de ser discípulos de Jesús no le entienden, en absoluto, a causa de sus ideas prefijadas. Por eso Jesús les prohíbe severamente que digan a nadie que él es el Mesías… La idea que ellos, y la multitud, tenían del Mesías era del todo deformada. La "radiografía" que nos presenta el relato que hemos leído es clara: somos realmente humanos cuando nos hacemos "respuesta" a la persona concreta que tenemos delante. A ello se oponen las ideas prefijadas que nos hacemos de nosotros mismos y de los demás. Consecuencia de estas ideas fijas será el rechazo y condena de los demás cuando no coinciden con nuestras ideas. ¿Queréis una radiografía más exacta del drama de la Humanidad? Las ideas fijas, los prejuicios, las "fichas" que nos hacemos los unos de los otros "matan" la Humanidad.
Con todo, el relato de hoy es optimista: El hombre "resucitará al tercer día". Los doce acabarán superando sus ideas prefijadas. Muchos humanos acabarán dándose cuenta de los efectos mortales de su forma de pensar y de hacer, y se harán "discípulos" del Hombre.
Víctor
Según lo que dices, y respondiendo a la pregunta de hoy, podríamos decir que Jesús es "el hombre para los demás". Y si los discípulos hubiesen entendido esto, con relación al Mesías, no habría habido ningún problema en decirlo y proclamarlo.
Julián
Eso que dices, ¿no se podría decir también al revés: todo el que vive para los demás se va convirtiendo en mesías? (En vuestro lenguaje, claro).
Magda
Por lo que yo he podido entender, es exactamente como decís. Quizás, tú Julián, eres más evangélico de lo que creías…
Julián
No corras tanto, que estoy muy bien como estoy ahora. Todo esto de la religión continúa produciéndome mucha alergia. Y no creo que el Evangelio se pueda desvincular de la religión

Nota del webmaster: ¿O sí? Invito a que alguien lo desarrolle en los comentarios.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

"TU ERES EL MESIAS DE DIOS" - Domingo XII del Tiempo Ordinario - Ciclo C

 "TU ERES EL MESIAS DE DIOS"
Domingo duodécimo del Tiempo Ordinario – Ciclo C – 23 de Junio de 2013
¿QUIÉN DICE LA GENTE QUE SOY YO? 
Hoy se niega con frecuencia la existencia de la VERDAD, y socialmente se ha establecido, como dice Benedicto XVI, la "dictadura del relativismo": cada uno tiene "su verdad". En el Evangelio de hoy vemos que, a la pregunta de Jesús, se dan respuestas para todos los gustos y lógicamente, las distintas RESPUESTAS no son "distintas verdades", sino el resumen de las "IGNORANCIAS" de la gente. Solo era VERDAD la respuesta de Pedro, que no la daba por ser más listo que los demás, sino porque, como dice San Mateo (16, 17), se lo había revelado el "Padre que está en los cielos".
La VERDAD es aquello que corresponde a la REALlDAD de las cosas; por tanto, si lo que yo pienso o digo no corresponde a la realidad, yo no tendré "mi verdad", sino "mi ignorancia". La VERDAD acerca de Dios, del hombre y del mundo sólo puede estar en Dios, que es quien se conoce a Sí mismo, y conoce todo cuánto ha creado, de qué modo debe "funcionar", y para qué lo ha creado. Jesús, como Hijo de Dios, puede afirmar: "Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la VERDAD" (Jn 18, 37)
"LES PROHIBIÓ TERMINANTEMENTE DECÍRSELO A NADIE" 
Pedro, inspirado por Dios, había definido con dos palabras quién era Jesús: "el Mesías de Dios", es decir, aquel descendiente del rey David que vendría a establecer un reino Universal. Pero bien sabía el Señor que ni los Apóstoles ni el pueblo eran capaces de comprender en qué consistiría ese reino ni ese Rey Mesías, pues consideraban que se trataba de un reino político, que dominaría a todos los otros reinos. Por eso, les prohíbe que lo digan a los demás, evitando así un levantamiento popular.
Sólo después de su muerte y resurrección, cuando viniera el Espíritu Santo, comprenderían que el Mesías anunciado por los profetas se identificaba con el Siervo de Yahveh de Isaías; con el hombre justo, doliente y perseguido, del salmo 22; y con aquel "a quien traspasaron", refiriéndose al Crucificado, de quien nos habla Zacarías en la primera lectura.
TAMBlÉN HOY NOS CUESTA ENTENDER LO QUE ES EL REINO DE DIOS 
No son pocos los que hoy entienden el reino de Dios como un mero BIENESTAR temporal, materialista y consumista, con el que los deseos de FELICIDAD y SEGURIDAD van a quedar satisfechos con sólo esos bienes; y en donde poder gozar de una LIBERTAD, consistente en poder usar de todos esos bienes a capricho. La experiencia demuestra que la LIBERTAD así entendida, lo que conduce es a multitud de ESCLAVITUDES ("dependencias") y egoísmos, fuente de muchos males y sufrimientos.
El reino de Dios, en el que el hombre puede alcanzar su FELICIDAD y SEGURIDAD, es el que Cristo nos ofrece con el DON del Espíritu Santo, que puede CAMBIAR nuestro CORAZON, "revistiéndolo" de la santidad y virtudes de Cristo (2ª lectura), pudiendo así AMAR y SEGUIR al Señor; pero que EXIGE "NEGARSE a sí mismo", para no ser arrastrados por los DESEOS de PLACER; y "cargar con la CRUZ de cada día", por AMOR A Dios y a los demás, siendo FIELES en el cumplimiento de todos nuestros deberes y responsabilidades.

Leunam

lunes, 17 de junio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XII DE ORDINARIO. CICLO C.


DOMINGO XII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Problemas de lenguaje …
Los problemas de lenguaje son importantes. Lo vemos en el evangelio de hoy. "¿Quién soy yo?", pregunta Jesús a los discípulos. En nombre de todos, Pedro responde: "El Mesías de Dios".
Jesús no niega que la respuesta sea correcta, sin embargo "les prohibió terminantemente que dijeran esto a nadie". Y es que la palabra "Mesías" tenía un significado contradictorio en boca de Pedro y en el pensamiento de Jesús. Con la expresión "el Mesías" se designaba a un futuro personaje importante, que vendría en cumplimiento de una promesa de Dios. Sobre este personaje cada uno proyectaba la solución de todos los problemas: los propios y los del Pueblo. Y dado que el pueblo se encontraba en una situación de opresión, del futuro Mesías se esperaba que, con poder propio o con el poder de Dios, cambiara la situación de Israel con una victoria total y definitiva sobre todos sus opresores. Y dado que la opresión que sufrían era violenta, tal vez sería necesaria una violencia mayor para vencerla.
Pero Jesús no quiere que los discípulos se engañen ni engañen a nadie. Él sabe perfectamente que la violencia no se extirpa ni se vence con más violencia. El camino de Jesús será otro: vencer la violencia dejándola estallar. "Las bombas que han estallado son bombas vencidas".
Este camino es viable porque, de hecho, la vida humana no depende de la violencia sino de Dios. A Jesús (al Hombre), los violentos le matarán, pero al tercer día resucitará, y ya no podrá ser sujeto de ninguna nueva violencia. La violencia no tiene la última palabra.
Pero, además de ser un camino equivocado, la violencia es execrable en sí misma. Por eso queda totalmente excluida para quien quiera seguir a Jesús. "Si alguien quiere venir conmigo, que se niegue a sí mismo, tome cada día su cruz y me siga".
Como ha confesado Pedro, Jesús es realmente el Mesías. Como Mesías, él abre camino, pero señala tres condiciones a quien quiera seguirle:
  • que se niegue a sí mismo,
  • que tome cada día su cruz, y
  • que le siga.
Puede parecer que estas condiciones, excepto la segunda, son las que todos esperaban. Cualquier líder pide a sus seguidores que se nieguen a sí mismos a fin de identificarse con él, el líder, y que dejen el propio camino para seguir el camino que marca el líder. Y, si un líder tiene que vencer a un poder establecido, también pedirá a sus seguidores que tomen cada día su espada y estén listos para la lucha.
Pero el Mesías–Jesús cambia totalmente el significado de estas condiciones.
… que se niegue a sí mismo …
Es imperativo no entender estas palabras como se suelen entender en el seguimiento que exigen los líderes populares, caudillos militares o jefes religiosos. Jesús no es ni un líder, ni un caudillo, ni un jefe religioso. Jesús es el crucificado–resucitado.
Negarse uno mismo no significa renunciar a ser uno mismo para convertirse en seguidor de otro. Eso sería alienación. Cada uno es responsable de su vida aunque haya hecho voto de obediencia o haya jurado fidelidad al rey … La crueldad de un soldado no deja de ser suya aunque actúe cumpliendo órdenes
En el Evangelio "negarse uno mismo" significa no poner la propia vida como norma y valor supremos para uno mismo y para los demás. Significa renunciar a convertirnos en (pequeños) "dioses", árbitros del bien y del mal. Considerarse "árbitro del bien y del mal" está en el origen de toda maldad humana, como tan plásticamente se narra en el tercer capítulo del Génesis (Génesis 3,4–7).
Negarse uno mismo no es un acto de humildad ni de sujeción a otro, sino el reconocimiento de que la propia vida no es un bien absoluto cerrado en sí mismo sino un don compartido que se desarrolla compartiéndolo.
… que tome su cruz …
En la segunda condición, destaca la sustitución de la espada por la cruz, a pesar de que, en el futuro, infinitas veces los discípulos de Jesús juntarán cruz y espada. Ya en Getsemaní, los discípulos, de acuerdo con su manera equivocada de entender al Mesías, tomaron la espada (Lucas 22,49). Jesús, una vez más, les tuvo que corregir. Frente a las espadas, Jesús toma su cruz. La espada significa "vida que se impone"; la cruz significa "vida que se entrega".
Tomar la cruz no es una opción por el sufrimiento sino por la generosidad. El sufrimiento puede llegar como consecuencia de la violencia recibida, pero no es ni debe ser una cosa buscada por sí misma.
Tomar la propia cruz significa aceptar las consecuencias de estar siempre a favor de los humanos, incluso cuando ello suponga persecuciones.
… y me siga …
"Seguir a Jesús" no es seguir a un líder sino acompañar al Hombre. Se trata de un acompañamiento que excluye tanto la propia alienación como la alienación de quien es acompañado.
Hay acompañamientos que anulan al otro; hay servicios que ahogan; hay amores que paralizan. El buen acompañamiento conlleva no privarse ni privar al otro de ser el protagonista de la propia vida, sin descuidar que la vida siempre es compartida.
Quien quiera salvar su vida …
"Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la salvará".
Hay dos formas de entender la propia vida:
  1. Como algo que hay que mantener, sea como sea. Esto nos sitúa en rivalidad con las otras vidas que también se quieren mantener. La rivalidad engendra lucha, y la lucha termina estableciendo vencedores y vencidos. Por un tiempo, hasta que se puede retomar la lucha.
  2. Como un don que hemos recibido, y que podemos disfrutar en la medida en que lo compartimos. Esto lleva al servicio mutuo, el servicio mutuo lleva a la comunión con los demás, la comunión con los demás entes injerta con la vida misma de Dios. Perder la vida por Jesús significa gastarla en la construcción de una Humanidad libre y feliz, en la que también cada uno encuentra su lugar (se salva).
MENSAJE. 
El mensaje del evangelio de hoy es un aviso: a pesar de sentirnos muy cercanos a Jesús, podemos hacernos de él una idea totalmente equivocada, como les ocurrió a los Doce. Es equivocada toda idea que no incluya las tres condiciones indicadas por Jesús.
RESPUESTA. 
"Apuntar–nos" a entender nuestra propia vida como un don recibido, que hacemos nuestro y salvamos compartiendo en forma de servicio mutuo.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Actualmente y a menudo, los medios de comunicación convierten en espectáculo muchas muestras de prepotencia, sobretodo del campo de la política y los deportes de competición. ¿Conocéis formas de espectáculo–prepotencia también en nuestras comunidades?
  2. Algunas veces "tomar la propia cruz" se ha entendido como una invitación a buscar el sufrimiento. ¿Pensáis que el sufrimiento tiene alguna clase de valor por sí mismo?
  3. En la 2ª Lectura hay una frase sorprendente: "Ya no hay judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer. Todos sois una sola cosa en Jesucristo". ¿Cómo creéis que se debería entender?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

¿QUIÉN ES PARA NOSOTROS? - Domingo XII de Ordinario - Ciclo C


¿QUIÉN ES PARA NOSOTROS?

La escena es conocida. Sucedió en las cercanías de Cesarea de Filipo. Los discípulos llevan ya un tiempo acompañando a Jesús. ¿Por qué le siguen? Jesús quiere saber qué idea se hacen de él: “Vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Esta es también la pregunta que nos hemos de hacer los cristianos de hoy. ¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Qué idea nos hacemos de él? ¿Le seguimos?

¿Quién es para nosotros ese Profeta de Galilea, que no ha dejado tras de sí escritos sino testigos? No basta que lo llamemos “Mesías de Dios”. Hemos de seguir dando pasos por el camino abierto por él, encender también hoy el fuego que quería prender en el mundo. ¿Cómo podemos hablar tanto de él sin sentir su sed de justicia, su deseo de solidaridad, su voluntad de paz?

¿Hemos aprendido de Jesús a llamar a Dios “Padre”, confiando en su amor incondicional y su misericordia infinita? No basta recitar el “Padrenuestro”. Hemos de sepultar para siempre fantasmas y miedos sagrados que se despiertan a veces en nosotros alejándonos de él. Y hemos de liberarnos de tantos ídolos y dioses falsos que nos hacen vivir como esclavos.

Adoramos en Jesús el Misterio del Dios vivo, encarnado en medio de nosotros? No basta confesar su condición divina con fórmulas abstractas, alejadas de la vida e incapaces de tocar el corazón de los hombres y mujeres de hoy. Hemos de descubrir en sus gestos y palabras al Dios Amigo de la vida y del ser humano. ¿No es la mejor noticia que podemos comunicar hoy a quienes buscan caminos para encontrarse con él?

¿Creemos en el amor predicado por Jesús? No basta repetir una y otra vez su mandato. Hemos de mantener siempre viva su inquietud por caminar hacia un mundo más fraterno, promoviendo un amor solidario y creativo hacia los más necesitados. ¿Qué sucedería si un día la energía del amor moviera el corazón de las religiones y las iniciativas de los pueblos?

¿Hemos escuchado el mandato de Jesús de salir al mundo a curar? No basta predicar sus milagros. También hoy hemos de curar la vida como lo hacía él, aliviando el sufrimiento, devolviendo la dignidad a los perdidos, sanando heridas, acogiendo a los pecadores, tocando a los excluidos. ¿Dónde están sus gestos y palabras de aliento a los derrotados?

Si Jesús tenía palabras de fuego para condenar la injusticia de los poderosos de su tiempo y la mentira de la religión del Templo, ¿por qué no nos sublevamos sus seguidores ante la destrucción diaria de tantos miles de seres humanos abatidos por el hambre, la desnutrición y nuestro olvido?


José Antonio Pagola


jueves, 13 de junio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 32 - DOMINGO XI DE ORDINARIO - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)





TERTULIA – DOMINGO XI DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
En este relato, a mi modo de entender, tenemos un protagonismo destacado de las mujeres. Pero hay algo que no me gusta: aunque se dicen cosas buenas, de todas ellas también se dice que eran pecadoras. Parece como si, para los evangelios, el simple hecho de ser mujer ya fuera un pecado. Y eso me parece del todo inaceptable, injusto y denunciable, lo diga quien lo diga.
Víctor
No sé por qué dices eso. Yo no veo ni ese protagonismo de las mujeres, ni, mucho menos, que diga en ningún sitio que las mujeres son pecadoras. De la primera, sí se dice que era pecadora, pero de las otras sólo se dice que habían estado enfermas o que habían tenido espíritus malignos.
Bet
¡¿Y te parece poco?! ¿Consideras una galantería o un piropo decir que habían tenido espíritus malignos? Magda: ayúdame, tú que también eres mujer. Además: de la Magdalena, ¡se dice que habían salido siete demonios! ¿No te parece terrible?
Magda
Me parece terrible que, de ella, salieran siete demonios; pero todavía me parece peor que tuviera siete demonios. Ya he comentado otras veces que, en la Biblia, el número 7 indica plenitud; por lo que decir que había tenido siete demonios, ¡quiere decir que los había tenido todos! Por eso precisamente la Magdalena es una figura representativa de la situación de la mujer en la sociedad. Y estoy totalmente de acuerdo contigo, Bet: la situación de la mujer en la sociedad es totalmente inaceptable, injusta y denunciable. Y lo peor de todo es que seamos precisamente las mujeres mismas quienes aceptamos y encontramos normal esta situación. Por eso me gusta tanto el nombre que tengo, porque la Magdalena, en el Evangelio, representa a las mujeres que se han liberado de todos los demonios. En el lenguaje actual diríamos que representa a las mujeres que se han liberado de todas las alienaciones, complejos y culpabilidades que la sociedad machista provoca en ellas, y que ellas a menudo han interiorizado.
Julián
¡Uy, uy, uy …! Víctor: tendremos que hacer un pacto, tú y yo, ¡si queremos salir vivos de esta conjura femenina! Vamos, señoras: ¡no se hagan tanto las víctimas! Si he aprendido algo de las mujeres es que sois suficientemente inteligentes como para saber que, a los machos, se nos domina mejor exhibiendo debilidad que no fuerza. Y nosotros somos tan burros, que, ¡siempre caemos en la trampa! Las mujeres sabéis perfectamente que, sólo dejándonos exhibir un poco “los cojones”, ya podéis conducirnos como unos corderitos.
Bet
¡Anda, chico! A ver si hablas un poco mejor ante señoras … Aunque … un poco de acuerdo contigo, sí estoy.
Víctor
¡¿Un poco?! ¡No me negaréis que en el 99% de los casos se acaba haciendo lo que la mujer quiere!
Magda
Somos más inteligentes para las cosas de casa … porque somos las que estamos más en casa. Somos más inteligentes en las relaciones personales … porqués siempre acabamos siendo nosotras quienes cuidamos de los niños, los enfermos, los ancianos, … Pero no estoy en absoluto de acuerdo con lo que decís, porque, además de la familia, también existen la ciudad, y el país, y el mundo. Y en estos ámbitos sólo existís los machos, o casi. Lo reconozco: ha sido el evangelio el que me ha abierto los ojos. Mirad el mundo, mirad los Estados: son tan machistas que se han convertido terriblemente inhumanos. Inhumanos para todos: para las mujeres y para los hombres. Armas, guerras, violencia, dominio, prepotencia, … ¡Le falta feminidad a nuestro mundo!
Julián
Reconozco que había una cierta ironía en lo que he dicho, y que me refería sobretodo a la familia. Y diré más: yo, personalmente, me siento el primer beneficiado del "dominio" de las mujeres. ¿Qué haríamos sin las mujeres, eh Víctor? ¡Yo no sirvo ni para hacerme la comida!
Magda
El evangelio de hoy me parece extraordinariamente revolucionario cuando contrapone al fariseo y a la pecadora. "Fariseo" significa separado del resto de la gente. La gente era impura porque no sabía ni cumplía ni podía cumplir los muchos preceptos de la ley. En cambio los fariseos eran considerados puros, porque se dedicaban al estudio de la Ley, y así podían cumplir todos sus preceptos. Sólo el cumplimiento de la Ley hacía puro o impuro a un judío. En este relato, la mujer pecadora representa el común de la gente. Con este relato se trastoca por completo la valoración más habitual. El "puro" fariseo, que cumple escrupulosamente los preceptos de la Ley, no cumple los preceptos de Humanidad, en cambio la "pecadora", que no cumple los preceptos de la Ley, cumple los preceptos de Humanidad, porque ama mucho. Y eso es lo que realmente vale. El fariseo cree en la Ley, pero condena a la Humanidad. La pecadora cree en la Humanidad, y esta fe la salva de la Ley. Lo que debe que hacer es irse. "Vete en paz", vete del ámbito de la Ley (que te condena).
Bet
¡¿Este es el significado del evangelio de hoy?! Pero, ¡si es lo que hice yo hace tiempo!
Víctor
Pero esto no quiere decir que los que no lo hemos hecho, tengamos que hacer lo mismo. Yo me siento bien en la parroquia, y veo que me ayuda a ser más humano. Yo también creo en la Humanidad. No voy a misa por cumplir con ninguna "ley".
Bet
Cuando dejé de ir a misa, al principio me sentía un poco culpable, o más aún: me sentía "acusada". Tenía la impresión de que las personas de misa me acusaban de infidelidad. Ha sido en estas tertulias –y sobre todo gracias a ti, Víctor– que me he sentido normal también para  la gente de misa. Y también me has ayudado mucho tú, Magda: tan enamorada de los evangelios, y que, como yo, no vas a misa. Gracias a ambos: a ti Víctor, por ir a misa; y a ti Magda, por no ir.
Magda
Yo diría más bien: "Gracias a los cuatro". ¿No os parece?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)