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jueves, 13 de junio de 2013

"HE PECADO CONTRA EL SEÑOR" - Domingo XI del Tiempo Ordinario - Ciclo C


"HE PECADO CONTRA EL SEÑOR"
Domingo undécimo del Tiempo Ordinario – Ciclo C – 16 de Junio de 2013
EL SEÑOR NOS MIRA CON AMOR, SIENDO "COMO SOMOS”
Junto a Jesús, en el Evangelio, aparecen hoy dos personajes: la mujer pecadora y el fariseo que había invitado a Jesús a comer en su casa. La mujer pecadora previamente habría tenido la experiencia de un encuentro con el Señor, en el que habría experimentado una MIRADA llena de AMOR y de MISERICORDIA, semejante a la que más tarde recibiría Zaqueo, estando subido en el árbol.
Aquella MIRADA AMOROSA del Señor, llenaría de LUZ el corazón, tanto de la pecadora como de Zaqueo; y, junto con el descubrimiento del AMOR con que eran mirados por el Señor, reconocerían su falta de correspondencia a ese amor, "cayendo en la cuenta" de sus PROPIOS PECADOS. Esto les llevaría al arrepentimiento y al propósito de empezar una NUEVA VIDA: Zaqueo, practicando la caridad y la justicia; la pecadora, con las MANIFESTACIONES de AMOR de que nos habla el Evangelio. A ese AMOR GRATUITO (sin mérito propio), con que el Señor nos ama a cada uno, hace alusión San Pablo (2ª lectura) cuando dice: "Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que ME AMÓ hasta entregarse POR MI".
NUESTROS JUICIOS NO SON COMO LOS DEL SEÑOR
El otro personaje del Evangelio es el fariseo que había invitado a comer al Señor, quién, como todos los de su clase, vivía muy satisfecho de sí mismo, por considerarse un fiel cumplidor de la ley. En su opinión, se consideraba a sí mismo como BUENO, mientras que aquella mujer la consideraba como una DESPRECIABLE pecadora. También juzgaba a Jesús, considerándole un "falso profeta", supuesto que, si ignoraba quien era aquella mujer, no podía ser el profeta que esperaban.
La realidad, a los ojos del Señor, era todo lo contrario: aquella mujer, aun siendo pecadora, era BUENA, ya que había RECONOCIDO sus propios pecados, se había ARREPENTIDO, y manifestaba AMAR al Señor. Por el contrario, el fariseo no era BUENO a los ojos del Señor, no siendo capaz de reconocer su soberbia, su malicia y su falta de amor al prójimo, despreciando a la mujer y no habiendo tenido la menor ATENCIÓN con el Señor, fuera de haberle hecho la invitación.
QUIEN SE SIENTE AMADO POR EL SEÑOR, RECONOCE SUS PECADOS
En el Evangelio vemos también a Jesús rodeado, no sólo de los Apóstoles, sino también de un grupo de mujeres, entre las cuales había algunas que habían sido liberadas de "malos espíritus", y ahora le seguían ayudándole con sus bienes: pecadoras que se habían arrepentido y ahora estaban dispuestas, incluso, como María Magdalena, a acompañarle hasta el monte Calvario.
David, que no había caído en la cuenta de los pecados graves que había cometido, cuando Natán le recuerda el AMOR y los beneficios que había recibido de Dios, manifiesta su arrepentimiento; y Dios le perdona al instante. La conclusión a la que podemos llegar es que TODOS somos PECADORES; pero, a los ojos de Dios, es BUENO aquel que, habiendo descubierto el AMOR de Dios y reconocido sus PECADOS, es capaz de decir:"He pecado contra el Señor"; y NO ES BUENO el que, habiéndose olvidado de Dios, no es capaz de RECONOCER sus pecados, ni siente la necesidad de PEDIR PERDÓN, ni la de acudir al SACRAMENTO de la PENITENCIA, movido por el AMOR al Señor.

Leunam