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lunes, 17 de junio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XII DE ORDINARIO. CICLO C.


DOMINGO XII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Problemas de lenguaje …
Los problemas de lenguaje son importantes. Lo vemos en el evangelio de hoy. "¿Quién soy yo?", pregunta Jesús a los discípulos. En nombre de todos, Pedro responde: "El Mesías de Dios".
Jesús no niega que la respuesta sea correcta, sin embargo "les prohibió terminantemente que dijeran esto a nadie". Y es que la palabra "Mesías" tenía un significado contradictorio en boca de Pedro y en el pensamiento de Jesús. Con la expresión "el Mesías" se designaba a un futuro personaje importante, que vendría en cumplimiento de una promesa de Dios. Sobre este personaje cada uno proyectaba la solución de todos los problemas: los propios y los del Pueblo. Y dado que el pueblo se encontraba en una situación de opresión, del futuro Mesías se esperaba que, con poder propio o con el poder de Dios, cambiara la situación de Israel con una victoria total y definitiva sobre todos sus opresores. Y dado que la opresión que sufrían era violenta, tal vez sería necesaria una violencia mayor para vencerla.
Pero Jesús no quiere que los discípulos se engañen ni engañen a nadie. Él sabe perfectamente que la violencia no se extirpa ni se vence con más violencia. El camino de Jesús será otro: vencer la violencia dejándola estallar. "Las bombas que han estallado son bombas vencidas".
Este camino es viable porque, de hecho, la vida humana no depende de la violencia sino de Dios. A Jesús (al Hombre), los violentos le matarán, pero al tercer día resucitará, y ya no podrá ser sujeto de ninguna nueva violencia. La violencia no tiene la última palabra.
Pero, además de ser un camino equivocado, la violencia es execrable en sí misma. Por eso queda totalmente excluida para quien quiera seguir a Jesús. "Si alguien quiere venir conmigo, que se niegue a sí mismo, tome cada día su cruz y me siga".
Como ha confesado Pedro, Jesús es realmente el Mesías. Como Mesías, él abre camino, pero señala tres condiciones a quien quiera seguirle:
  • que se niegue a sí mismo,
  • que tome cada día su cruz, y
  • que le siga.
Puede parecer que estas condiciones, excepto la segunda, son las que todos esperaban. Cualquier líder pide a sus seguidores que se nieguen a sí mismos a fin de identificarse con él, el líder, y que dejen el propio camino para seguir el camino que marca el líder. Y, si un líder tiene que vencer a un poder establecido, también pedirá a sus seguidores que tomen cada día su espada y estén listos para la lucha.
Pero el Mesías–Jesús cambia totalmente el significado de estas condiciones.
… que se niegue a sí mismo …
Es imperativo no entender estas palabras como se suelen entender en el seguimiento que exigen los líderes populares, caudillos militares o jefes religiosos. Jesús no es ni un líder, ni un caudillo, ni un jefe religioso. Jesús es el crucificado–resucitado.
Negarse uno mismo no significa renunciar a ser uno mismo para convertirse en seguidor de otro. Eso sería alienación. Cada uno es responsable de su vida aunque haya hecho voto de obediencia o haya jurado fidelidad al rey … La crueldad de un soldado no deja de ser suya aunque actúe cumpliendo órdenes
En el Evangelio "negarse uno mismo" significa no poner la propia vida como norma y valor supremos para uno mismo y para los demás. Significa renunciar a convertirnos en (pequeños) "dioses", árbitros del bien y del mal. Considerarse "árbitro del bien y del mal" está en el origen de toda maldad humana, como tan plásticamente se narra en el tercer capítulo del Génesis (Génesis 3,4–7).
Negarse uno mismo no es un acto de humildad ni de sujeción a otro, sino el reconocimiento de que la propia vida no es un bien absoluto cerrado en sí mismo sino un don compartido que se desarrolla compartiéndolo.
… que tome su cruz …
En la segunda condición, destaca la sustitución de la espada por la cruz, a pesar de que, en el futuro, infinitas veces los discípulos de Jesús juntarán cruz y espada. Ya en Getsemaní, los discípulos, de acuerdo con su manera equivocada de entender al Mesías, tomaron la espada (Lucas 22,49). Jesús, una vez más, les tuvo que corregir. Frente a las espadas, Jesús toma su cruz. La espada significa "vida que se impone"; la cruz significa "vida que se entrega".
Tomar la cruz no es una opción por el sufrimiento sino por la generosidad. El sufrimiento puede llegar como consecuencia de la violencia recibida, pero no es ni debe ser una cosa buscada por sí misma.
Tomar la propia cruz significa aceptar las consecuencias de estar siempre a favor de los humanos, incluso cuando ello suponga persecuciones.
… y me siga …
"Seguir a Jesús" no es seguir a un líder sino acompañar al Hombre. Se trata de un acompañamiento que excluye tanto la propia alienación como la alienación de quien es acompañado.
Hay acompañamientos que anulan al otro; hay servicios que ahogan; hay amores que paralizan. El buen acompañamiento conlleva no privarse ni privar al otro de ser el protagonista de la propia vida, sin descuidar que la vida siempre es compartida.
Quien quiera salvar su vida …
"Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la salvará".
Hay dos formas de entender la propia vida:
  1. Como algo que hay que mantener, sea como sea. Esto nos sitúa en rivalidad con las otras vidas que también se quieren mantener. La rivalidad engendra lucha, y la lucha termina estableciendo vencedores y vencidos. Por un tiempo, hasta que se puede retomar la lucha.
  2. Como un don que hemos recibido, y que podemos disfrutar en la medida en que lo compartimos. Esto lleva al servicio mutuo, el servicio mutuo lleva a la comunión con los demás, la comunión con los demás entes injerta con la vida misma de Dios. Perder la vida por Jesús significa gastarla en la construcción de una Humanidad libre y feliz, en la que también cada uno encuentra su lugar (se salva).
MENSAJE. 
El mensaje del evangelio de hoy es un aviso: a pesar de sentirnos muy cercanos a Jesús, podemos hacernos de él una idea totalmente equivocada, como les ocurrió a los Doce. Es equivocada toda idea que no incluya las tres condiciones indicadas por Jesús.
RESPUESTA. 
"Apuntar–nos" a entender nuestra propia vida como un don recibido, que hacemos nuestro y salvamos compartiendo en forma de servicio mutuo.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Actualmente y a menudo, los medios de comunicación convierten en espectáculo muchas muestras de prepotencia, sobretodo del campo de la política y los deportes de competición. ¿Conocéis formas de espectáculo–prepotencia también en nuestras comunidades?
  2. Algunas veces "tomar la propia cruz" se ha entendido como una invitación a buscar el sufrimiento. ¿Pensáis que el sufrimiento tiene alguna clase de valor por sí mismo?
  3. En la 2ª Lectura hay una frase sorprendente: "Ya no hay judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer. Todos sois una sola cosa en Jesucristo". ¿Cómo creéis que se debería entender?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)