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lunes, 24 de junio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XIII DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/

PROYECTO DE HOMILÍA. 

El Evangelio de hoy es denso: con pocas palabras dice muchas cosas. Tras los relatos sobre la identidad de Jesús, el evangelista comienza una nueva y larga serie de relatos sobre el camino de Jesús, o quizás mejor, sobre el seguimiento a Jesús.
El tema del seguimiento ya había surgido en los relatos sobre la Identidad, como vimos el pasado domingo. Recordemos que leíamos: "Si alguien quiere venir conmigo, que se niegue a si mismo …" (Lucas 9, 23). Pero en esta nueva sección, este seguimiento va recorriendo paso a paso el camino que hará Jesús hasta el momento en que será llevado al cielo (Hechos 1, 9) y será sustraído a la visión de los discípulos. Estos, sin embargo, ya han recibido la promesa de que, dentro pocos días, serán bautizados con el mismo Espíritu Santo que Jesús había recibido (Hechos 1, 5).
Estas dos secciones (Identidad y Camino) se complementan y se explicitan mutuamente, ya que, de hecho, la identidad de Jesús es la de ser caminante, y modelo de caminantes.
Es solemne la forma cómo Lucas inicia esta nueva sección: "Cuando acercaban los días en que Jesús había de ser llevado al cielo, también él resolvió decididamente encaminarse a Jerusalén". La traducción del Misal no incluye un detalle importante del texto original: "también él". Este "también él" conecta el camino de Jesús en continuidad con el camino de los profetas y con el Éxodo del Pueblo elegido para la Libertad. Pero Jerusalén, como centro religioso, había dejado de ser "tierra de Libertad" y se había convertido en "fuente de Esclavitud". Los profetas eran enviados para denunciar y corregir esta corrupción. También Jesús se encamina a Jerusalén para enfrentarse a la corrupción y corregirla. Pero hay una novedad importante: el camino de Jesús no acabará en Jerusalén. Es cierto que, como otros profetas, morirá, pero su muerte iniciará el Éxodo definitivo hacia la Libertad plena. Evidentemente, esto da un valor añadido decisivo en su ida a Jerusalén.
… en un pueblo de samaritanos …
Para viajar de Galilea a Jerusalén, Jesús pasa por Samaria. Los discípulos que preparan la acogida lo han hecho mal: han presentado a Jesús como el Mesías que subía a Jerusalén para ser proclamado rey; un rey que dominaría sobre todos, y especialmente sobre los Samaritanos, a los que les Judíos consideraban rebeldes y corrompidos. Lógicamente, si era así, los Samaritanos no podían recibirle. Jesús, sin embargo, regañó con dureza a los discípulos por amenazas impertinentes, y se fue a otro lugar donde los discípulos no la habían “liado”.
Sabidas las intenciones de Jesús, los Samaritanos, no sólo no le rechazan, sino que algunos se apuntan. Lucas lo resume con tres ejemplos. A partir de estos casos concretos, Jesús va enseñando lo que significa seguirle. Bajo la idea sugerente del "camino", Lucas expone condiciones, dificultades, avances y retrocesos de los humanos en nuestro camino para llegar a ser aquello a lo que Dios nos llama.
Te seguiré por todas partes …
"Te seguiré a donde vayas", dice el primero. Pero deberá aprender que Jesús "no va a ningún sitio". Su camino no es para ir a un lugar donde instalarse: ni en Jerusalén, ni en el Tabor (Lucas 9, 33), ni en el Calvario, ni en el sepulcro … Su camino hacia el Padre no consiste en llegar a un término, sino a una nueva forma de ser. El "Padre" no es un final sino el inicio. Acercarse al Padre es transformarse de "caminantes" en "camino" (Juan 14, 6). Ocurre algo similar en el agua de los ríos. Quizás se pueda decir que los ríos van hacia el mar; pero la mayor parte del agua que forma los ríos se transforma en verdor de vida dentro de las arboledas y cultivos de las orillas.
Deja que los muertos …
Resulta chocante y escandalosa la sentencia de Jesús: "Deja que los muertos entierren a sus muertos". Enterrar a los muertos es un acto de piedad muy importante para los Judíos y para todos, especialmente en las culturas mediterráneas. Pero Jesús lo ve distinto. Con esta sentencia sorprendente, Jesús deja claro que aquello realmente decisivo es la vida. Diríamos que Jesús no cree en la muerte entendida como la pérdida de la vida. Para Él, la muerte es importante como "momento de la vida". Es como si dijera: "Deja que se ocupen de la muerte los que creen en ella; pero tú, ocúpate de la vida y de que llegue a su Plenitud.
Quien mira atrás …
Para seguir el camino de Jesús, no es necesario despedirse de nadie porque es un camino que no nos separa de nadie; al contrario: nos lleva hacia todos. Querer decir adiós a los de casa es no haber entendido nada de nada. Este camino no nos separa de los de casa sino que hace que todo el mundo sea de casa.
El ejemplo del arado es muy gráfico, aunque para muchos, actualmente, resultará desconocido. Hoy, entre nosotros, se ara con tractor, pero cuando se araba con bueyes o caballo, para labrar bien no se podía mirar atrás. Era necesaria una sintonía total entre el agricultor y la bestia que tiraba del arado.
Poner la mano en el arado conlleva decisión, atención y pericia para aprovechar y conducir bien la gran fuerza bruta de la bestia que tira. Igualmente, seguir a Jesús pide pericia y atención para conducir hacia la construcción del Reino la gran fuerza del curso de los acontecimientos.
MENSAJE. 
El mensaje del Evangelio de hoy puede ser múltiple según el punto concreto que queramos tener en cuenta. Si buscamos un mensaje global, quizás podría ser éste: Vivir es hacer camino hacia los demás y construir la Comunión. Se asemejaría a aquellos taxis que circulan por una gran ciudad sin ir a ninguna parte, pero con una indicación bien visible que dice "LIBRE". Sólo así son aptos para el servicio.
RESPUESTA. 
Poner el cartel de "LIBRE" en nuestra vida, e irnos liberando realmente de todo lo que nos impida serlo.
Para poder ser realmente libres tendremos que decir muchos "No". Puede parecer una contradicción ya que debemos ser libres precisamente para poder decir "Sí". Hay que aprender a discernir. Hemos creado una forma de vida que nos invade y nos estira por todos lados. Los "compromisos" nos pueden bloquear. No tenemos más remedio que decir "No" a muchas cosas si queremos mantener la capacidad de decir "Sí" a aquellos servicios que honradamente consideramos que nos son pedidos y que podemos hacer.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En el Evangelio, Santiago y Juan, convencidos de que Jesús merece ser acogido por todos, se enfadan contra los Samaritanos que le rechazan, y proponen bajar fuego del cielo y que les consuma. ¿Hay también reacciones similares, hoy, entre nosotros?
  2. En la segunda Lectura de hoy, San Pablo nos dice: "Mirad sólo de no convertir la libertad en un pretexto para hacer vuestro propio gusto". ¿Cómo lo interpretáis?
  3. Como los Profetas, también Jesús va a Jerusalén para enfrentarse a la estructura religiosa devenida opresiva. ¿Habéis experimentado, alguna vez, la Religión como una fuente de esclavitud? ¿Os ha liberado de ella, el mensaje de Jesús?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)