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jueves, 13 de junio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 32 - DOMINGO XI DE ORDINARIO - Ciclo C


(Ver Capítulo 0 presentación de los tertulianos)





TERTULIA – DOMINGO XI DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
En este relato, a mi modo de entender, tenemos un protagonismo destacado de las mujeres. Pero hay algo que no me gusta: aunque se dicen cosas buenas, de todas ellas también se dice que eran pecadoras. Parece como si, para los evangelios, el simple hecho de ser mujer ya fuera un pecado. Y eso me parece del todo inaceptable, injusto y denunciable, lo diga quien lo diga.
Víctor
No sé por qué dices eso. Yo no veo ni ese protagonismo de las mujeres, ni, mucho menos, que diga en ningún sitio que las mujeres son pecadoras. De la primera, sí se dice que era pecadora, pero de las otras sólo se dice que habían estado enfermas o que habían tenido espíritus malignos.
Bet
¡¿Y te parece poco?! ¿Consideras una galantería o un piropo decir que habían tenido espíritus malignos? Magda: ayúdame, tú que también eres mujer. Además: de la Magdalena, ¡se dice que habían salido siete demonios! ¿No te parece terrible?
Magda
Me parece terrible que, de ella, salieran siete demonios; pero todavía me parece peor que tuviera siete demonios. Ya he comentado otras veces que, en la Biblia, el número 7 indica plenitud; por lo que decir que había tenido siete demonios, ¡quiere decir que los había tenido todos! Por eso precisamente la Magdalena es una figura representativa de la situación de la mujer en la sociedad. Y estoy totalmente de acuerdo contigo, Bet: la situación de la mujer en la sociedad es totalmente inaceptable, injusta y denunciable. Y lo peor de todo es que seamos precisamente las mujeres mismas quienes aceptamos y encontramos normal esta situación. Por eso me gusta tanto el nombre que tengo, porque la Magdalena, en el Evangelio, representa a las mujeres que se han liberado de todos los demonios. En el lenguaje actual diríamos que representa a las mujeres que se han liberado de todas las alienaciones, complejos y culpabilidades que la sociedad machista provoca en ellas, y que ellas a menudo han interiorizado.
Julián
¡Uy, uy, uy …! Víctor: tendremos que hacer un pacto, tú y yo, ¡si queremos salir vivos de esta conjura femenina! Vamos, señoras: ¡no se hagan tanto las víctimas! Si he aprendido algo de las mujeres es que sois suficientemente inteligentes como para saber que, a los machos, se nos domina mejor exhibiendo debilidad que no fuerza. Y nosotros somos tan burros, que, ¡siempre caemos en la trampa! Las mujeres sabéis perfectamente que, sólo dejándonos exhibir un poco “los cojones”, ya podéis conducirnos como unos corderitos.
Bet
¡Anda, chico! A ver si hablas un poco mejor ante señoras … Aunque … un poco de acuerdo contigo, sí estoy.
Víctor
¡¿Un poco?! ¡No me negaréis que en el 99% de los casos se acaba haciendo lo que la mujer quiere!
Magda
Somos más inteligentes para las cosas de casa … porque somos las que estamos más en casa. Somos más inteligentes en las relaciones personales … porqués siempre acabamos siendo nosotras quienes cuidamos de los niños, los enfermos, los ancianos, … Pero no estoy en absoluto de acuerdo con lo que decís, porque, además de la familia, también existen la ciudad, y el país, y el mundo. Y en estos ámbitos sólo existís los machos, o casi. Lo reconozco: ha sido el evangelio el que me ha abierto los ojos. Mirad el mundo, mirad los Estados: son tan machistas que se han convertido terriblemente inhumanos. Inhumanos para todos: para las mujeres y para los hombres. Armas, guerras, violencia, dominio, prepotencia, … ¡Le falta feminidad a nuestro mundo!
Julián
Reconozco que había una cierta ironía en lo que he dicho, y que me refería sobretodo a la familia. Y diré más: yo, personalmente, me siento el primer beneficiado del "dominio" de las mujeres. ¿Qué haríamos sin las mujeres, eh Víctor? ¡Yo no sirvo ni para hacerme la comida!
Magda
El evangelio de hoy me parece extraordinariamente revolucionario cuando contrapone al fariseo y a la pecadora. "Fariseo" significa separado del resto de la gente. La gente era impura porque no sabía ni cumplía ni podía cumplir los muchos preceptos de la ley. En cambio los fariseos eran considerados puros, porque se dedicaban al estudio de la Ley, y así podían cumplir todos sus preceptos. Sólo el cumplimiento de la Ley hacía puro o impuro a un judío. En este relato, la mujer pecadora representa el común de la gente. Con este relato se trastoca por completo la valoración más habitual. El "puro" fariseo, que cumple escrupulosamente los preceptos de la Ley, no cumple los preceptos de Humanidad, en cambio la "pecadora", que no cumple los preceptos de la Ley, cumple los preceptos de Humanidad, porque ama mucho. Y eso es lo que realmente vale. El fariseo cree en la Ley, pero condena a la Humanidad. La pecadora cree en la Humanidad, y esta fe la salva de la Ley. Lo que debe que hacer es irse. "Vete en paz", vete del ámbito de la Ley (que te condena).
Bet
¡¿Este es el significado del evangelio de hoy?! Pero, ¡si es lo que hice yo hace tiempo!
Víctor
Pero esto no quiere decir que los que no lo hemos hecho, tengamos que hacer lo mismo. Yo me siento bien en la parroquia, y veo que me ayuda a ser más humano. Yo también creo en la Humanidad. No voy a misa por cumplir con ninguna "ley".
Bet
Cuando dejé de ir a misa, al principio me sentía un poco culpable, o más aún: me sentía "acusada". Tenía la impresión de que las personas de misa me acusaban de infidelidad. Ha sido en estas tertulias –y sobre todo gracias a ti, Víctor– que me he sentido normal también para  la gente de misa. Y también me has ayudado mucho tú, Magda: tan enamorada de los evangelios, y que, como yo, no vas a misa. Gracias a ambos: a ti Víctor, por ir a misa; y a ti Magda, por no ir.
Magda
Yo diría más bien: "Gracias a los cuatro". ¿No os parece?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)