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miércoles, 31 de julio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 39 - DOMINGO XVIII DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral





TERTULIA – DOMINGO XVIII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
Al parecer, esto de las herencias ha provocado problemas siempre. Aquí vemos que también en tiempos de Jesús ya creaba enfrentamientos. ¡Dichosas herencias!
Víctor
Tengo que reconocer que este evangelio me sorprende. Que un individuo le plantee a Jesús problemas tan particulares y, encima, le pida que se ponga a su favor, me parece un abuso de confianza. Y también encuentro extraño que el evangelista le dé tanta importancia explicándolo. En cambio Jesús se desentiende.
Magda
Tal vez se trataba de un problema importante, que no debiera serlo. Como problema importante, Lucas lo pone en su Evangelio; como problema que no debía ser importante, Jesús se desentiende. Seguramente no se trata de ningún problema entre dos hermanos particulares sino de un problema entre comunidades. También es posible que aquí el evangelista junte dos problemas diferentes pero relacionados. Por un lado, el siempre importante problema de las riquezas, y por el otro, la cuestión de las comunidades herederas de las promesas de Dios.
Bet
Si no te explicas mejor … Lo de las "comunidades herederas", no lo entiendo.
Magda
Las primeras comunidades cristianas venían del Judaísmo. Estaban formadas por personas judías que veían en Jesús el cumplimiento de las Promesas que Dios había hecho a su Pueblo de Israel. Aquí ya surgió un primer problema: las autoridades religiosas judías expulsaban de sus sinagogas a todos aquellos que se hacían discípulos de Jesús. Por tanto, según las autoridades religiosas judías, los cristianos quedaban excluidos del pueblo elegido, o sea, no tenían parte en la herencia que Dios había prometido a Abraham y a sus descendientes.
Este mismo problema se vivió dentro de algunas comunidades cristianas. Muchos cristianos judíos decían que no se podía ser realmente "cristiano" sin hacerse también judío y cumplir la Ley que Moisés había dado. Se sabe que esta discusión provocó peleas importantes.
Bet
¡Qué cara! ¡Yo creo que cada uno vive la religión como quiere!
Víctor
Mujer: ¡"como quiere", quizás no tanto! Deben haber algunas normas. Si uno quiere ser de una religión determinada, debe cumplir las normas de aquella religión, ¿no te parece? Otra cosa es que cada uno sea libre para tener una religión u otra, o ninguna.
Bet
Creo, Víctor, que sobre este punto no nos pondríamos de acuerdo. Tampoco es necesario, porque estamos de acuerdo en lo más importante: que nadie debe decir a los demás cómo deben ser.
Julián
Este problema que decís, si lo he entendido bien, no ocurre sólo en la religión. Pasa también, y sobre todo, en la política. En la mayoría de Estados algo grandes, siempre hay una parte del país que se consideran los auténticos ciudadanos, y consideran que el resto debe hacerse como ellos si quieren tener los mismos "derechos". En nuestro caso, ¿no hay todo un señor ministro que dice que no se es realmente español si no se habla castellano? La identidad que da un país se considera también una especie de herencia, de la que pueden disfrutar sólo según qué ciudadanos. ¡Y esto ocurre en muchos Estados!
Víctor
Si es como decís, estamos ante un problema muy grande y muy grave. Entonces … no entiendo por qué Jesús se desentiende.
Magda
A mí me parece claro: se desentiende por dos razones. 1ª: para dejar bien claro que se trata de un falso problema, creado sólo por la actitud intolerante de algunos. Cada uno, cada grupo, es como es, y nadie tiene derecho a excluir aquellos que no son como él quiere. 2ª: Se desentiende porque no quiere dar la razón a ninguna de las dos posiciones. Dar la razón significaría legitimar el uso de la fuerza. Y aquí está el auténtico problema. Es cuando se tiene fuerza y se usa, que aparece la injusticia. Mientras no se usa la fuerza, todo queda sólo en una diversidad de opiniones. Esto no es malo. El mal y la injusticia aparecen cuando una parte tiene la capacidad de imponerse a la otra por la fuerza, sea la fuerza física, legal, moral, económica, …
Julián
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo que lo estropea todo es el Poder. Las diferencias, dentro de un Estado, no serían ningún problema. Al revés: son una riqueza. Pero cuando se entromete el Poder, puede ocurrir lo peor. Desde este punto de vista, la Historia humana es realmente vergonzosa. ¡Y no escarmentamos!
Bet
No soporto a aquellos políticos que, elegidos para solucionar problemas, se dedican a crear otros nuevos imponiendo ideas personales.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 30 de julio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XVIII DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XVIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

A primera vista podría parecer que el relato de hoy se refiere a una casuística familiar, muy frecuente cuando hay una herencia de por medio. Pero sería muy extraño que el evangelista perdiera el tiempo presentándonos a un Jesús ocupado en solucionar cuestiones jurídicas sobre herencias.
Pero, de hecho, los "problemas de herencia" eran y son tan frecuentes que todos los conocemos muy bien, por eso pueden servir de lenguaje para describir una de las problemáticas más importantes entre los miembros ("hermanos") de la comunidad cristiana.
El relato de hoy guarda un cierto parecido con el de hace dos domingos sobre las "dos hermanas". Entre ellas, el problema, individualizado en Marta y María, se refería a la actitud de servicio. Aquí, el problema, en versión masculina y sin nombres porque puede afectar a todo el mundo, se refiere al amor al dinero y a las riquezas. "Vigilad! Guardaos de toda ambición de poseer riquezas".
La actitud de servicio es el núcleo de la vida de comunidad. El amor al dinero es el virus más peligroso y destructivo.
… Dile que reparta conmigo la herencia …
Recordemos que el marco de este relato se es el seguimiento a Jesús. También aquí, la clave para entender este relato es la palabra hermano. "Uno de la gente le dijo: Convence a mi hermano que reparta conmigo la herencia". No se trata de dos hermanos que deben repartirse una herencia. Esto, en todo caso, sería cosa del padre, o del juez si alguno no cumplía la voluntad del padre. Aquí se trata de evitar un peligro muy real: la utilización del sentimiento de ser "hermanos", propia de los miembros de la Comunidad, como una manera de adquirir riquezas.
Convence a mi hermano que reparta conmigo la herencia. Es posible que miembros de una comunidad cristiana tengan diferentes bienes, incluidos bienes materiales. Si hay una auténtica comunión entre ellos, estos bienes serán compartidos, también los materiales. Y aquí aparece el peligro, el peligro de formar parte de una comunidad no para compartir sino para aprovecharse.
Es una cuestión de actitud, que todos debemos tener en cuenta. Vigilar!, Se nos dice. Porque es cierto que los bienes, también los materiales, son para ser compartidos y, por tanto, son provechosos en todos. Pero, una cosa es la actitud de quien comparte y se beneficia de los bienes puestos en común, y otra bien distinta es la actitud de los "aprovechados" que exigen como un derecho lo que sólo puede ser fruto de generosidad. Una actitud así acabaría destruyendo la comunión que da origen a la comunidad, de una manera parecida a como los problemas de herencia destruyen a las familias.
El relato nos advierte que esta equivocación es grave, porque ni que alguien tuviera dinero de sobra, sus bienes no le podrían asegurar la vida.
La seguridad de la vida no se puede depositar en los bienes poseídos sino en los bienes compartidos; es decir: la seguridad de la vida reside en la comunión, único camino que nos introduce en la corriente vital de la propia Vida de Dios.
MENSAJE. 
El mensaje está resumido en las palabras de Jesús: "Guardaos de toda ambición de poseer riquezas, porque ni que alguien tuviera dinero de sobra, sus bienes no le podrían asegurar la vida".
RESPUESTA. 
Dicen de a un hombre muy pobre que, un día, le dieron 20 €. Le hacía tanta ilusión aquel billete, que decidió comprarse una cartera para guardarlo. La cartera le costó 12 €. Cuando comprobó que sólo le quedaban 8 €, encontró ridículo guardarlos en una cartera. Y, viendo que de hecho ya no la necesitaba, la tiró.
Puede parecer una historieta estúpida, pero refleja la realidad actual de la Iglesia entre nosotros: vive arruinada a causa de sus propias propiedades.
El pobre no fue estúpido cuando tiró la cartera sino cuando la compró, pero después compensó su estupidez tirando esa cartera que no necesitaba.
"Te equivocas", le dice Dios al propietario de las cosechas abundantes que construía grandes graneros para guardarlas. Repitámoslo una vez más: las riquezas no son para guardar sino para compartir.
En tiempos de Cristiandad, la Iglesia asumió muchas funciones de la Sociedad: religión, moral, cultura, lenguaje, arte, educación … y era rica en patrimonio. Pero hoy, afortunadamente, ya no estamos en situación de cristiandad, y la Iglesia no necesita nada más que libertad para anunciar el Mensaje. Todo lo demás se ha convertido un estorbo. ¿Sabremos deshacernos de él?
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Las propiedades de vuestra parroquia, empezando por el propio templo, ¿la ayudan a vivir la Buena Nueva de Jesús, y a dar testimonio de él?
  2. ¿Cómo reaccionaríais si los responsables legales de la Iglesia, en un acto de realismo, traspasaran a la Sociedad Civil los bienes administrados en otros tiempos por la Iglesia?
  3. A nivel personal, ¿qué función ejercen las riquezas en vuestra vida y en vuestra relación con los demás?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 24 de julio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 38 - DOMINGO XVII DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral




TERTULIA – DOMINGO XVII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
El padrenuestro que me enseñaron a mí es distinto de éste. ¿Cuál es el auténtico?
Víctor
¡Tampoco es tan diferente! En el fondo, dicen lo mismo.
Magda
El padrenuestro que hay en los Catecismos –que es también el que se reza en la misa– es la versión que da el evangelio de Mateo. En cambio aquí hemos leído la versión de Lucas. Y como dices tú, Víctor, en el fondo las dos versiones dicen lo mismo.
Bet
Entonces, ¿por qué no nos enseñaban la más corta? Tantas veces que nos lo hicieron rezar, ¡nos habríamos ahorrado muchas palabras!
Magda
Precisamente en la versión de Mateo, Jesús comienza advirtiendo que las palabras "no son importantes" porque Dios ya sabe perfectamente qué necesitamos antes de que le pedimos nada.
Bet
Yo había rezado muchos padrenuestros pidiendo cosas a Dios, y nunca me dio lo que le pedía. No es verdad lo que dice aquí, que recibiremos lo que pedimos. A mí, Dios no me ha escuchado nunca.
Víctor
¡Vamos, Bet! ¡Que no te puedes quejar! ¿Qué quieres que no tengas?
Bet
No, si ahora ya no rezo. Ahora ya no pido nada. Hablo de cuando era pequeña. Recuerdo que rezaba pidiendo cosas muy simples y concretas. Y nada.
Julián
Veis: yo no he tenido estos problemas. Nunca he rezado, ni nadie me ha hecho rezar. En cambio, sí que alguna vez me dijeron que si quería algo, podía pedir a los Reyes. Pero muy pronto los padres ya me advirtieron que no abusara, porque los Reyes eran ellos mismos …
Magda
Yo, de pequeña, tampoco recé nunca; creo. En cambio de joven, recuerdo que a veces buscaba "conectar". Conectar con lo que fuera … No sé … con la Tierra, con el universo, con la energía que lo mueve todo, con la vida … Lo hacía sin palabras. No decía ninguna oración … Eran sobre todo gestos, o mejor, posiciones del cuerpo. Era todo una cosa corporal, una especie de pasividad corporal; pero una pasividad activa. ¡Ay, no sé! … Eran momentos de sintonía.
Bet
Y ahora que te gustan tanto los evangelios, ¿cómo lo entiendes esto de rezar para pedir cosas? ¿Aún rezas? Yo, si lo hiciera, tendría la sensación de hacer comedia.
Julián
Para hacer comedia debe haber espectadores … A mí me parece que tú, Magda, hablas de otra cosa, que no tiene nada que ver con lo que hace la gente religiosa. No sé: por ejemplo vosotros, Víctor: cuando vais a misa decís muchas oraciones. ¡Palabras y más palabras! Como si alguien escuchara vuestras palabras …
Víctor
Yo supongo que hay muchas formas de rezar. Está claro: cuando lo haces con otras personas, debe haber algo externo, como las palabras. O el canto. El canto va muy bien. Las palabras y el canto no son tanto porque pensamos que Dios está allá arriba escuchando. Son para nosotros. Son como para rellenar. Yo, a menudo, no pienso lo que estoy cantando. Es simplemente una manera de sentir la presencia de los demás, y también de decir: estoy aquí, soy de la pandilla, …
Bet
Pero yo había hecho una pregunta a la Magda, y me gustaría que la dejarais responder, porque me interesa mucho.
Magda
¡Ai, perdona, Bet! Me preguntabas …
Bet
La pregunta es muy concreta. Ahora que estudias tanto los evangelios, ¿Aún rezas?
Magda
No sé si entiendo qué quieres decir … No sé si tengo respuesta … Me ocurre algo extraño: los evangelios no me han hecho cambiar en nada, pero todo es diferente. ¿Rezo? No lo sé. Es como si me preguntaras si respiro. En todo caso lo hago sin pensar. Nos damos cuenta de que respiramos cuando tenemos problemas de respiración. No digo oraciones. Alguna vez que he acompañado a Víctor a misa, no conecto nada. Supongo que es cuestión de costumbre. Tampoco rezo padrenuestros, pero, en cambio, hoy, cuando lo he leído, me he sentido del todo identificada. No me costaría nada rezar en una situación no ritualizada. De hecho, estoy segura de que todos nosotros nos podríamos identificar  con esta plegaria recitada fuera de un marco religioso.
Bet
Supongo que a mí, lo que me ha causado más dolor es que me dijeran que rezar servía para pedir cosas. Ya veo: yo, en el fondo, ¡rezaba para que Dios hiciera mi voluntad! Pero siempre, de niña, me lo habían dicho así.
Víctor
Sí. A mí también me lo habían dicho. Y pronto vi que aquello no funcionaba. Pero, como siempre he ido a misa, no tengo ningún problema en decir las oraciones que hacemos todos juntos. Sí que pedimos cosas … la paz, la salud, la hermandad … Expresamos nuestros deseos porque eso nos ayuda a concretar nuestro esfuerzo. Quizás, en el fondo, es como un juego: pedimos cosas a Dios porque eso nos ayuda a nosotros mismos a hacerlas.
Julián
En mi trabajo, a veces, o a menudo, me he encontrado con personas que me dicen que han rezado mucho. Una vez que repliqué que yo no podía rezar porque no soy creyente, una mujer me contestó: No se preocupe, doctor: en todo esto, Ud. ya hace su trabajo, que es lo más importante. Yo, como no puedo hacer otra cosa, rezaré; mi parte y la de Ud.
Bet
¿Y funcionó?
Julián
No era ningún caso especial. Un muchacho que se había roto el brazo. Desde el primer momento le dijimos que no había ningún problema. Pero ella –la madre– quería colaborar de alguna manera. Al chico, las oraciones no le sirvieron de nada, tampoco las necesitaba. Pero a ella … Le debieron servir para que le permitían ayudar de alguna manera. Para ella, era importante.
Bet
Pero el evangelio que hemos leído dice: "pedid y se os dará". ¡Y eso no es verdad!
Magda
También dice, cuando lo cuenta, que cuando pedimos –lo que sea–, Dios concederá el Espíritu Santo. Quizás pensarás: ¿y para qué quiero al Espíritu Santo, si lo que necesito y pido es otra cosa? No te lo sabría explicar, pero debe ser algo parecido a cuando un hijo pide algo a los padres, y los padres le damos no lo que pide, sino lo que le conviene. De hecho, los padres sabemos mejor que ellos lo que les conviene.
Bet
Así, de hecho, "rezar" no sirve de nada …
Víctor
Es lo que yo decía antes: sirve para nosotros mismos: nos predispone a recibir lo que nos conviene.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


martes, 23 de julio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XVII DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XVII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Resulta sorprendente la actitud del discípulo que, después de haber visto como Jesús oraba, pide, precisamente a Jesús, que les enseñe a orar como Juan Bautista. Una vez más, con este relato, Lucas quiere poner de manifiesto la dificultad de los discípulos para conectar con el estilo de Jesús. Aunque siguen a Jesús, ellos sintonizan más con la espiritualidad "pre–cristiana" de Juan Bautista. No han asumido todavía la novedad de Jesús.
Aquí, como tantas veces, el evangelista se muestra muy pedagógico: tiene en cuenta que todo discípulo, en su seguimiento a Jesús, comienza entendiéndole como si fuera una reencarnación de Juan, o de algún otro de los profetas (Lucas 9 , 19). No se convierte en discípulo total de buenas a primeras, sino que, a pesar de vivir cronológicamente después de Cristo, espiritualmente siempre empezamos antes de Cristo.
Accediendo a la petición que le han hecho, Jesús enseña a los discípulos una oración, es decir: un conjunto de palabras para recitar como oración. "Cuando oréis, decid". Pero Jesús no se queda en las palabras sino que inmediatamente habla de cuál debe ser la actitud interior ante Dios.
Esta actitud está formada de confianza y de insistencia.
Que la oración deba ser confiada, se entiende fácilmente. Pero, ¿por qué tiene que ser insistente? ¿Por qué el Padre quiere que tengamos que insistir para darnos lo que pedimos? Si sabe de sobra lo que le pedimos, ¿por qué no nos lo da enseguida? (Primera dificultad).
Cuando se lee el final de este relato, se tiene la impresión de ser un poco engañados por Jesús. Durante todo el relato se supone que el Padre nos dará lo que le pedimos insistentemente, pero al final resulta que no nos dará lo que le pedimos sino que nos dará el Espíritu Santo. Dan ganas de replicar: "¿Y qué podemos hacer con el Espíritu Santo, si lo que necesitamos son cosas mucho más sencillas y concretas?
Lo que los humanos necesitamos, y por eso lo pedimos con insistencia, es buena salud cuando estamos enfermos, trabajo cuando estamos en el paro, un golpe de suerte cuando pasamos extrema penuria, … O bien: que nuestro hijo gane unas oposiciones, pase un examen, pueda sacarse el carné de conducir, no caiga en la droga … ¡Estas son las cosas que necesitamos! Recibir el Espíritu Santo estaría muy bien si fuera junto con esto otro, pero si no, parece más bien una broma de mal gusto. (Segunda dificultad).
Pero volvamos a la insistencia (Primera dificultad).
Dice Jesús: ¿Quién de vosotros, si su hijo le pide un pescado, le dará un escorpión? O, ¿si le pide pan, le dará una piedra? Cierto: los padres dan cosas buenas a sus hijos, incluso cuando éstos piden cosas malas. Todos los padres lo saben perfectamente: puede ocurrir que el hijo que necesita un pez, de hecho pida un escorpión; igualmente es posible que cuando tiene hambre no pida pan sino algo malo para él (una piedra). ¿Qué padres no se han encontrado con que sus hijos les piden cosas que ellos, los padres, saben que los pueden hacer daño? ¿Se las darán? Evidentemente no. Y eso no significa que no escuchen su petición sino que conocen bien a su hijo para saber qué le conviene y qué no.
Ahora empezamos a intuir la necesidad de la insistencia de que nos habla Jesús. A través de la no obtención inmediata de lo que pedimos, podemos ir descubriendo que precisamente lo que pedíamos no era una buena cosa para nosotros en aquella ocasión. La no obtención inmediata de las cosas nos obliga a insistir, y esta insistencia nos permite ir descubriendo que satisfacer las necesidades no siempre es tan bueno como pensábamos. La "insistencia" no la busca a Dios, sino que es necesaria para nosotros. Es un "mecanismo de maduración" que nos lleva a conocer mejor el papel que las necesidades juegan en nosotros. Porque resulta que las necesidades esclavizan, y satisfacerlas, es la mejor manera de mantenerlas, y que nos hagan daño.
Los humanos tenemos necesidades y capacidades.
Las necesidades nos esclavizan. Las capacidades nos hacen creativos, imágenes del Creador.
De necesidades, las menos posibles. De capacidades desarrolladas, cuantas más mejor.
Recibir el Espíritu Santo quiere decir poner en acción nuestras capacidades. "Venga a nosotros tu Reino". Poder colaborar en el advenimiento del Reino es la gran capacidad con la que hemos sido obsequiados. Un Reino que es para nosotros; donde las necesidades vayan quedando superadas. Este es el proyecto de Dios sobre la Humanidad. "Padre, que sea honrado tu nombre".
Perdonadnos los pecados …
Las necesidades nos enfrentan a unos con otros. Y el enfrentamiento lleva a peleas, insultos y guerras. Todo ello va en sentido contrario al proyecto de Dios. "Perdónanos nuestros pecados, que nosotros mismos también perdonamos a todos los que nos han ofendido …" No se trata de que Dios nos tome por modelo: que Él nos perdone como perdonamos nosotros, sino de darse cuenta de que no es posible que la acción de Dios nos transforme (perdone) si nosotros no nos ponemos en situación de ser transformados. "Perdonar a quienes nos han ofendido" (literalmente: perdonar a quienes están en deuda con nosotros) no es un acto de "perdón" sino de realismo. Entre nosotros nadie es realmente "deudor" de nadie. Todo lo hemos recibido. Todo lo hemos recibido por compartirlo. Todo lo hemos recibido para ponerlo al servicio del objetivo común: el advenimiento de un Reino para nosotros. No se trata de "perdonar" sino de "no sentirnos ofendidos", lo que nos impediría colaborar todos juntos en la única tarea que nos es realmente beneficiosa: la construcción del Reino.
MENSAJE. 
La oración insistente nos va preparando para recibir el don verdaderamente humanizador: el Espíritu Santo. El Hombre, y por tanto la Humanidad, no está todavía plenamente realizado. El espíritu en nosotros continúa desde nosotros mismos la obra creadora de Dios. Dios nos ha proyectado como personas. Pero, para ser personas, debemos ser "creadores de nosotros mismos". Nos "autocreamos" liberándonos de nuestras necesidades y desarrollando nuestras capacidades. "No nos dejes caer en la tentación".
RESPUESTA. 
Como los árboles pueden impedirnos ver el bosque, también las necesidades pueden no dejarnos ver las capacidades recibidas. Es la inercia de la nada. La llamada del vacío. La oración desatendida e insistente nos ofrece tiempo para ver las cosas claras, e ir descubriendo que no existimos para convertirnos en un saco de necesidades satisfechas sino para participar en la Vida de Dios y en su acción creadora.
Podemos tomar ejemplo de aquello similar que sucede con la paternidad humana: los padres no engendran a sus hijos para que se queden en la forma de ser de cuando tenían ocho años, la edad más agradable en la que se juntan la inteligencia y la docilidad. No, los padres engendran a un niño que se pueda hacer adulto, independiente y libre, aunque esto conlleve para ellos una cierta ruptura dolorosa.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Tenéis alguna experiencia de haber pedido en la oración alguna cosa concreta, y haber recibido otra mejor?
  2. ¿Las oraciones desatendidas os han llevado a perder la confianza en el Padre o más bien han mejorado vuestras peticiones?
  3. Si sois padres, atreveos por un momento a "comparar" vuestra paternidad con la paternidad de Dios hacia vosotros. ¿En qué se parece o diferencia?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

miércoles, 17 de julio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 37 - DOMINGO XVI DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral



TERTULIA – DOMINGO XVI DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
Nunca me hubiera imaginado que hubiera, en los evangelios, tantos relatos en donde las mujeres son protagonistas. Y, no sé por qué, he de reconocer que este de Marta y Maria me gusta. Me parece muy femenino y, sobretodo, muy real. Aunque me mosquea un poco eso de María sentada a los pies de Jesús. ¿Por qué, a los pies? Me gustaría más que fuera de igual a igual.
Víctor
Jesús era hijo de Dios. Nadie puede hablar con él de igual a igual. Pero seguro que si Jesús hubiera sido mujer, no encontrarías nada que decir …
Magda
La expresión "sentado a los pies" se usaba para indicar la actitud de discípulo. El discípulo escucha al maestro, y le escucha sentado, porque la enseñanza, propiamente, no crea dependencia sino que tiende a hacer al discípulo igual al maestro, que también está sentado. Por otra parte, no hay ningún problema en considerar Jesús como a mujer. En los evangelios, él personifica la experiencia exitosa del ser humano, que incluye hombres y mujeres. En este relato, escuchar a Jesús significa escuchar al ser humano; o mejor: escuchar a la Humanidad.
Julián
Me ha parecido que a ti, Bet, te gusta sobre todo la actitud de María. En cambio yo encuentro mejor la actitud de Marta, y tiene razón en quejarse. Es muy fácil dedicarse a “escaquearse” con alguien, dejando que los otros hagan el trabajo. Porque el trabajo se debe hacer y, ¡alguien lo debe hacer!
Víctor
De acuerdo, Julián. Pero también se pueden hacer las dos cosas: primero una y después la otra. Tú mismo, en tu Consulta, seguramente primero escuchas –sobretodo cuando alguien te viene por primera vez– y después haces lo que sea. Y permíteme una pregunta: Comparando la forma de hacer de médico de cuando empezaste y de ahora, ¿hay alguna diferencia en esto de escuchar a la gente?
Julián
¡Uf! ¡Por supuesto! Hay una diferencia abismal. Al principio, enseguida intentaba hablar yo, para indicar al paciente que la había entendido muy bien. Me parecía una manera de darle seguridad. Pero he ido aprendiendo que la única cosa que da seguridad a un paciente es que se sienta escuchado por el doctor. Y, en muchos casos, diría que él mismo se va curando a medida que charla. A veces, al final, le recetas una mejunje inofensivo, que seguro que "le irá muy bien", porque la mejora ya se ha dado sólo dejándole hablar.
Magda
¡Me parece interesantísimo esto que dices! Y también lo que has dicho antes tú, Víctor. Muchos comentaristas contraponen las actitudes de Marta y María; pero es mucho mejor esto que dices tú: primero una cosa, y luego la otra; primero escuchar y después actuar; como haces tú, Julián. Y, bien mirado, me parece que esto es lo que, aquí, quiere decir el evangelista. Es posible que la traducción que hemos leído no sea del todo exacta. Las palabras que Jesús dice a Marta seguramente serían traducidas mejor así: Marta, Marta, estás preocupada e inquieta por muchas cosas, cuando una primera es necesaria. La parte que María ha escogido es la buena, y no le será quitada. No lo dudo en absoluto: según los evangelios, escuchar es la primera cosa necesaria. Escuchar a la Humanidad. Sólo después de escuchar, podemos encontrar la manera correcta de servir. Porque, ¡también es necesario servir!
Bet
Esto es lo que, según dices siempre tú, Julián, hace más falta a los políticos. Explícalo tu mismo.
Julián
¡¿Qué quieres que explique, ahora?! No hay nada a explicar … Todos lo sabemos: los políticos son así: todos dicen que quieren servir al pueblo; pero cada partido ya ha decidido antes como se debe "servir". Es verdad: Algunas veces me enfado mucho: hay demasiadas ideas preconcebidas, … Y son los que gritan más. ¡Ideas preconcebidas! Este es el gran dolor de la política, porque las ideas preconcebidas pueden volverse leyes, ¡¿sabes?! Y es que eso de escuchar al pueblo –o escuchar a la Humanidad, como dices, tú– es más difícil de lo que parece. Es difícil creer en la gente. Muchos dan por supuesto que la gente es estúpida, y se les debe "conducir". A veces la política me produce asco. Pero, ¿qué quieres? ¡Algo se debe hacer! Si lo dejamos sólo para los fanáticos, aún sería peor.
Víctor
De acuerdo. Pero los políticos exponen su programa. Después, sólo el voto de la gente es decisivo.
Bet
¡No me dirás que te lo crees, eso que dices! Eso que dices es sólo la teoría, que no tiene nada a ver con la práctica. La realidad es que te hacen votar lo que ellos dicen. Y, encima, después hacen lo que les parece.
Magda
Estoy de acuerdo. Pero aquí la principal culpa no la tienen los políticos sino quienes les votan sin preocuparse demasiado de saber qué votan. Como se suele decir, cada pueblo tiene los políticos que se merece.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 16 de julio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XVI DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XVI DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Quizás estemos acostumbrados a entender este evangelio como una referencia a los dos vertientes de la vida cristiana: vida activa y vida contemplativa. Pero la actitud de Marta para con su hermana y su dureza hacia Jesús, nos sugieren que aquí San Lucas nos quiere decir alguna otra cosa. Igualmente sorprende la contundencia de la respuesta de Jesús a Marta.
No olvidemos que este relato se encuentra situado dentro de la sección del seguimiento a Jesús. Marta y Maria son hermanas, y esto es una referencia clara a las comunidades cristianas los componentes de las cuales se llamaban entre ellos "hermanos". Además, estas dos hermanas tienen nombre propio, lo cual indica que no se trata de un simple peligro sino de una situación real y detectable. Por tanto, con este relato, Lucas quiere solucionar, con la autoridad del propio Jesús, una situación conflictiva en el seno de la Comunidad.
Aunque la queja de Marta es contra su hermana, no es con ella con quien se discute, sino que increpa directamente a Jesús, y le acusa a él de tolerar el comportamiento de María, que Marta considera incorrecto.
La respuesta de Jesús a Marta también es dura, sin dejar de ser amable. "Marta, Marta …" La repetición del nombre manifiesta proximidad y ternura; pero a la vez constituye una advertencia seria de que algo no funciona bien. Jesús condena sin paliativos la actitud de Marta, y defiende a Maria.
Sorprende la respuesta de Jesús a Marta, sobre todo teniendo en cuenta que la esencia misma del mensaje cristiano se encuentra en el servicio a los demás por amor. ¿No es precisamente esto, lo que está haciendo Marta?
Los actos de Marta son de servicio, es cierto, pero la actitud es de condena. Y aquí está el "problema" de Marta. Es decir: aquí está el problema tan frecuente en muchas comunidades, y, ¡también en las comunidades cristianas!
Marta se dedica a prestar un servicio, pero lo convierte en un motivo de superioridad. Y desde esta presunta superioridad, juzga y condena a su hermana y al propio Jesús. Aprovecha el su servicio para tomarse el derecho de decir a los demás aquello que deben hacer. En realidad es un servicio realizado para dominar la situación. El relato deja clara esta intención: no se dice que las dos hermanas acojan a Jesús sino que le acoge sólo Marta, y en su casa. Incluso el nombre con qué es designada responde a este significado. "Marta", en arameo (la lengua que se hablaba entonces en Palestina) significa "señora", "ama de casa". Siendo "hermana" se comporta como "señora".
Marta acoge a Jesús en su casa, pero de hecho se desentiende de él, con la excusa de servirle. Está más preocupada por "aquello que se debe hacer" (Ley) que no por atender realmente a su invitado. "La parte que María ha escogido es la mejor, y no le será quitada", replica Jesús.
MENSAJE. 
Como ya decían los antiguos, "cuanto más buena es una cosa, más mala se vuelve si se estropea" (corruptio boni, peius). El "servicio por amor" es la perla más preciada de la vida de la Comunidad; pero, si se estropea, genera recelos, envidias y divisiones que ponen en peligro la propia Comunidad.
Servir con amor es el mejor bien, pero si el servicio se convierte en un derecho sobre los demás, puede ser fatal.
RESPUESTA. 
Una vez había una madre a la que acudieron dos hijas pequeñas que se estaban peleando. Cada una acusaba a la otra de haber empezado la pelea; cada una gritaba exponiendo sus clarísimas razones. La madre, después de escucharlas atentamente, les dijo: quien tenga más cordura que ceda. Las dos hermanas quedaron desconcertadas; se miraron, y dejaron de discutir.
La experiencia nos dice cuan difícil es superar las divisiones provocadas por hermanos que acusan a los otros de no colaborar en los servicios que ellos realizan. Es tan difícil que hay que tomar todas las precauciones para evitarlo.
Si, a pesar de todo, surgen los recelos, conviene que nadie alimente el fuego. No se trata de saber o determinar quién tiene razón, porque el problema está precisamente en que todos tienen razones válidas desde su punto de vista. La única solución es: quien tenga más cordura que ceda. Invitar a la cordura, sin ponerse a favor de ninguno de los discutidores, puede ser también, aunque parezca que uno se desentiende del problema, un óptimo servicio a la comunidad.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Dentro la familia, las parroquias, las asociaciones … en cualquier momento pueden surgir malentendidos entre los principales colaboradores. ¿Ponéis más leña al fuego con vuestros comentarios bien intencionados?
  2. Los muchos malentendidos, agresiones y guerras que hay en el mundo de hoy, ¿en qué grado son consecuencia, en vuestra opinión, de la multitud de comentarios e informaciones difundidos por los medios de comunicación?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)