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lunes, 8 de julio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XV DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XV DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

De maestro a maestro.
El relato empieza con una pregunta que un maestro de la Ley hace a Jesús, al que da también el tratamiento de maestro. La pregunta, sin embargo, es para ponerlo a prueba. Jesús, dado que quien le hace la pregunta es un maestro, le dice que la responda él mismo. Así la pregunta pierde su intencionalidad. Por eso el maestro de la Ley hace una segunda pregunta. Ésta sí que es más comprometedora. El texto habla de "amar al prójimo". El "prójimo" es un concepto muy relativo. ¿Quién es prójimo? ¿Dónde hay que establecer la separación entre "prójimo" y "lejano"?
Era una discusión clásica entre los maestros de la Ley, y seguramente también en el seno de las primeras comunidades cristianas. Según sea la respuesta, se deducen comportamientos muy diferentes.
¿Quién es mi prójimo?: ¿La familia? ¿Los vecinos de mi pueblo? ¿Los fieles de mi Religión? ¡Y no se trata de una cuestión secundaria ya que estamos hablando de lo que es necesario para tener en herencia la vida eterna!
¿Quién es mi prójimo?
Jesús no responde con conceptos sino con un ejemplo. Jesús no se sitúa a favor o en contra de ninguna de las diversas respuestas que daban los maestros. Jesús explica un caso concreto y deja que decida el mismo que le ha hecho la pregunta. Jesús sólo tendrá que añadir: "Pues haz tú lo mismo".
La parábola de Jesús es espinosa. Notemos que para responder a la pregunta hubiera sido suficiente hablar del hombre que atendió al herido medio muerto que encontró por el camino. Pero la parábola va mucho más allá.
El punto de referencia es ciertamente el hombre a quien los ladrones robaron dejándole medio muerto. Pero los que se encuentran con él no son unos hombres cualesquiera sino que llevan un calificativo: un sacerdote, un levita y un samaritano.
El sacerdote y el levita son servidores del Templo. Para servir en el Templo debían encontrarse en situación de pureza legal. Por eso, al ver al medio muerto, pasan por el otro lado del camino ya que tocar a un muerto comportaba impureza legal.
Contrariamente, el samaritano no tiene problemas de pureza legal. Él ya era tenido por un impuro por el solo hecho de ser Samaritano, y tenía totalmente prohibido acercarse al Templo. Por tanto, nada le impide acercarse al herido medio muerto, curarle las heridas y ocuparse de él.
De esta forma, la parábola no nos dice solamente que "amar al prójimo" significa "hacernos prójimos" a quien nos necesita, sino que también nos advierte que el servicio en el Templo puede convertirse en un obstáculo para amar al prójimo .
Según la Ley, como ha dicho perfectamente el maestro, hay dos mandamientos necesarios para obtener la Vida Eterna: amar a Dios y amar al prójimo. El sacerdote y el levita aman a Dios porque viven dedicados a su culto, pero no aman al prójimo porque eso les inhabilitaría para el culto.
En cambio, el samaritano se podría decir que no ama a Dios porque no asiste ni puede asistir al Templo. A pesar de esto, Jesús le propone como ejemplo, y dice al maestro: "Haz tú lo mismo".
¡¿Cómo puede ser eso?! ¿Es que amar al prójimo es más importante que amar a Dios?
… Cuando llegó a ese lugar
La gran lección que nos quiere dar Jesús con esta parábola es que quien ama al prójimo también da culto a Dios. Más aún: la única forma de dar culto a Dios es amando al prójimo.
Por eso la parábola juega con la palabra "lugar". En el lenguaje popular, el "lugar" quería decir el Templo. Pero en la parábola, el "lugar" de referencia, el "lugar" donde Dios quiere ser encontrado, es allí donde está el hombre herido. El sacerdote y el levita llegan a este "sitio", pero pasan por el otro lado del camino. No así el samaritano: él va directamente al "lugar" donde está el herido, y entra en relación con Dios a través de su amor al hombre herido.
Esta "novedad" será igualmente expresada con gran fuerza al final del evangelio de Mateo (Mateo 25,35 ss).
MENSAJE. 
El mensaje es doble:
  • "Amar a Dios" y "amar al prójimo" forman un solo y único mandamiento, y el segundo es la concreción del primero.
  • El "prójimo" no significa "aquel que está en el cerca" sino aproximarse y atender a quien lo necesita.
RESPUESTA. 
La respuesta nos viene directamente indicada por Jesús: "Tú haz lo mismo".
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Parece que el Evangelio de hoy podría poner en entredicho algunos puntos de nuestra forma de vivir la religión. ¿Qué opináis? ¿Qué puntos habría que revisar?
  2. Muchas de nuestras iglesias se parecen a templos. ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene esto? ¿Qué cambios consideraríais deseables?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)