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martes, 16 de julio de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XVI DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XVI DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Quizás estemos acostumbrados a entender este evangelio como una referencia a los dos vertientes de la vida cristiana: vida activa y vida contemplativa. Pero la actitud de Marta para con su hermana y su dureza hacia Jesús, nos sugieren que aquí San Lucas nos quiere decir alguna otra cosa. Igualmente sorprende la contundencia de la respuesta de Jesús a Marta.
No olvidemos que este relato se encuentra situado dentro de la sección del seguimiento a Jesús. Marta y Maria son hermanas, y esto es una referencia clara a las comunidades cristianas los componentes de las cuales se llamaban entre ellos "hermanos". Además, estas dos hermanas tienen nombre propio, lo cual indica que no se trata de un simple peligro sino de una situación real y detectable. Por tanto, con este relato, Lucas quiere solucionar, con la autoridad del propio Jesús, una situación conflictiva en el seno de la Comunidad.
Aunque la queja de Marta es contra su hermana, no es con ella con quien se discute, sino que increpa directamente a Jesús, y le acusa a él de tolerar el comportamiento de María, que Marta considera incorrecto.
La respuesta de Jesús a Marta también es dura, sin dejar de ser amable. "Marta, Marta …" La repetición del nombre manifiesta proximidad y ternura; pero a la vez constituye una advertencia seria de que algo no funciona bien. Jesús condena sin paliativos la actitud de Marta, y defiende a Maria.
Sorprende la respuesta de Jesús a Marta, sobre todo teniendo en cuenta que la esencia misma del mensaje cristiano se encuentra en el servicio a los demás por amor. ¿No es precisamente esto, lo que está haciendo Marta?
Los actos de Marta son de servicio, es cierto, pero la actitud es de condena. Y aquí está el "problema" de Marta. Es decir: aquí está el problema tan frecuente en muchas comunidades, y, ¡también en las comunidades cristianas!
Marta se dedica a prestar un servicio, pero lo convierte en un motivo de superioridad. Y desde esta presunta superioridad, juzga y condena a su hermana y al propio Jesús. Aprovecha el su servicio para tomarse el derecho de decir a los demás aquello que deben hacer. En realidad es un servicio realizado para dominar la situación. El relato deja clara esta intención: no se dice que las dos hermanas acojan a Jesús sino que le acoge sólo Marta, y en su casa. Incluso el nombre con qué es designada responde a este significado. "Marta", en arameo (la lengua que se hablaba entonces en Palestina) significa "señora", "ama de casa". Siendo "hermana" se comporta como "señora".
Marta acoge a Jesús en su casa, pero de hecho se desentiende de él, con la excusa de servirle. Está más preocupada por "aquello que se debe hacer" (Ley) que no por atender realmente a su invitado. "La parte que María ha escogido es la mejor, y no le será quitada", replica Jesús.
MENSAJE. 
Como ya decían los antiguos, "cuanto más buena es una cosa, más mala se vuelve si se estropea" (corruptio boni, peius). El "servicio por amor" es la perla más preciada de la vida de la Comunidad; pero, si se estropea, genera recelos, envidias y divisiones que ponen en peligro la propia Comunidad.
Servir con amor es el mejor bien, pero si el servicio se convierte en un derecho sobre los demás, puede ser fatal.
RESPUESTA. 
Una vez había una madre a la que acudieron dos hijas pequeñas que se estaban peleando. Cada una acusaba a la otra de haber empezado la pelea; cada una gritaba exponiendo sus clarísimas razones. La madre, después de escucharlas atentamente, les dijo: quien tenga más cordura que ceda. Las dos hermanas quedaron desconcertadas; se miraron, y dejaron de discutir.
La experiencia nos dice cuan difícil es superar las divisiones provocadas por hermanos que acusan a los otros de no colaborar en los servicios que ellos realizan. Es tan difícil que hay que tomar todas las precauciones para evitarlo.
Si, a pesar de todo, surgen los recelos, conviene que nadie alimente el fuego. No se trata de saber o determinar quién tiene razón, porque el problema está precisamente en que todos tienen razones válidas desde su punto de vista. La única solución es: quien tenga más cordura que ceda. Invitar a la cordura, sin ponerse a favor de ninguno de los discutidores, puede ser también, aunque parezca que uno se desentiende del problema, un óptimo servicio a la comunidad.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Dentro la familia, las parroquias, las asociaciones … en cualquier momento pueden surgir malentendidos entre los principales colaboradores. ¿Ponéis más leña al fuego con vuestros comentarios bien intencionados?
  2. Los muchos malentendidos, agresiones y guerras que hay en el mundo de hoy, ¿en qué grado son consecuencia, en vuestra opinión, de la multitud de comentarios e informaciones difundidos por los medios de comunicación?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)