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martes, 9 de julio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 36 - DOMINGO XV DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral




TERTULIA – DOMINGO XV DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
Aquí, ¡el sacerdote y el levita se pasan mucho! Dan muy mal ejemplo.
Magda
Hay que reconocer que, con este ejemplo, Jesús exhibe una cierta mala baba. Porque no se trata de un hecho real sino de un ejemplo que él pone expresamente para hacer quedar mal a los servidores del templo. Podría haber puesto otros ejemplos, pero puso este.
Bet
Quizás fue como una revancha, porque las autoridades del templo le trataron muy mal, según tengo entendido.
Magda
No me parece ninguna revancha sino algo mucho más profundo. Las personas religiosas –en nuestro caso, sacerdotes o levitas– suelen tener muy claro que hay dos mandamientos fundamentales: servir a Dios y amar al prójimo. En nuestro relato, así lo afirma explícitamente el maestro de la ley. Pero Jesús da un paso más: enseña que estos dos mandamientos no son dos sino uno solo. Cuando consideramos que son dos, fácilmente caemos en el error de no cumplir el segundo (el amor al prójimo) con la excusa de cumplir el primero (servir a Dios). Es lo que hacen el sacerdote y el levita. El sacerdote y el levita sabían que tocar a un "muerto" causaba una impureza legal que impedía servir a Dios en el templo. Al encontrarse con aquel hombre que estaba "medio–muerto", el sacerdote y el levita se apartan para no contaminarse. Por tanto, "cumplen" al máximo el precepto de "servir a Dios" (primer mandamiento), aunque eso les "impidiera" atender al prójimo (segundo mandamiento).
Víctor
Pero aquí Jesús pone como modelo a un samaritano que también separaba los dos mandamientos: se ocupa del prójimo, pero no sirve a Dios. Yo entendería mejor este ejemplo si el que se ocupa del prójimo fuera una persona normal, y no precisamente un samaritano, que era un hombre de alguna forma antirreligioso.
Magda
Este es precisamente la gran y "escandalosa" enseñanza de Jesús: que por el simple hecho de amar y atender a los demás ya servimos también a Dios, aunque nos acusen de samaritanos o ateos. A Dios no le ve nadie, por eso la única manera de servirle es amando a los demás. No son dos mandamientos, sino uno solo. Con el amor al prójimo, a quién vemos, queda incluido el amor a Dios, que no vemos.
Julián
Víctor: me parece que, si escuchas mucho a tu mujer, acabarás no yendo a misa …
Víctor
¡Qué dices! Tienes una idea equivocada de la parroquia. Yo no voy a misa para "servir a Dios". Dios está en todas partes, y puedes encontrarle incluso en la sopa. Yo voy a misa para encontrarme con los demás.
Bet
Para encontrarse con los demás, no es necesario ir a misa …
Víctor
¡Ya lo sé! Pero para encontrarse con alguien, con alguien debes ir. Yendo a misa nos damos un servicio mutuo entre todos los que allí vamos. Ya sé que te encuentras con mucha gente simplemente yendo por la calle; pero, fuera de casos especiales, la gente de la calle no está para encuentros o para ponerse a hablar de cosas importantes. Los encuentros con la gente de misa tienen densidad. Es muy parecido a esta nuestra tertulia. Yo la encuentro muy interesante, y me ayuda a vivir.
Julián
Al margen de esta tertulia, a mí me pasa al revés que a ti: yo la "misa" la tengo cada día, y estoy feliz el día que puedo no ir. Y me gustaría algún día ir a la consulta y, ¡no encontrar a nadie!
Bet
¿Quieres decir que alguna vez no estás contento de encontrarte con alguna paciente … especialmente agradable? …
Julián
Hombre, mira: hay que aprovechar lo que se nos ofrece … Pero te diré una cosa: en mi trabajo, pronto aprendes a guardar las distancias, porque si no, acabas engullido por el enfermo o enferma. Te aseguro que para ligar, el hospital no es un buen lugar …
Bet
¡Oh! ¡No sé, no sé! …
Víctor
¡A saber! A la mejor si aquel sacerdote o levita hubieran encontrado que aquel medio–muerto era una muchacha joven y bonita, quizá se habrían expuesto a "contaminarse" …
Magda
Lo que es cierto es que, al revés, seguro que habría funcionado. Quiero decir que si el sacerdote o el levita hubieran sido mujeres, seguro que habrían atendido a ese medio–muerto, fuera joven o viejo, hombre o mujer. Los hombres a veces parece que vivís en otro planeta…
Víctor
Pero hay más médicos que “médicas” …
Julián
Eso era antes. Ahora ha cambiado mucho. Y si sumas doctoras y enfermeras, las mujeres ganan por goleada. Yo pienso que se trata de sensibilidades diferentes. Y también ocurre que la mayoría de enfermos, hombres o mujeres, conectan más fácilmente con la sensibilidad femenina. Quizá es porque, cuando se está enfermo, hay un cierto retorno a la "madre".

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)