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miércoles, 31 de julio de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 39 - DOMINGO XVIII DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral





TERTULIA – DOMINGO XVIII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
Al parecer, esto de las herencias ha provocado problemas siempre. Aquí vemos que también en tiempos de Jesús ya creaba enfrentamientos. ¡Dichosas herencias!
Víctor
Tengo que reconocer que este evangelio me sorprende. Que un individuo le plantee a Jesús problemas tan particulares y, encima, le pida que se ponga a su favor, me parece un abuso de confianza. Y también encuentro extraño que el evangelista le dé tanta importancia explicándolo. En cambio Jesús se desentiende.
Magda
Tal vez se trataba de un problema importante, que no debiera serlo. Como problema importante, Lucas lo pone en su Evangelio; como problema que no debía ser importante, Jesús se desentiende. Seguramente no se trata de ningún problema entre dos hermanos particulares sino de un problema entre comunidades. También es posible que aquí el evangelista junte dos problemas diferentes pero relacionados. Por un lado, el siempre importante problema de las riquezas, y por el otro, la cuestión de las comunidades herederas de las promesas de Dios.
Bet
Si no te explicas mejor … Lo de las "comunidades herederas", no lo entiendo.
Magda
Las primeras comunidades cristianas venían del Judaísmo. Estaban formadas por personas judías que veían en Jesús el cumplimiento de las Promesas que Dios había hecho a su Pueblo de Israel. Aquí ya surgió un primer problema: las autoridades religiosas judías expulsaban de sus sinagogas a todos aquellos que se hacían discípulos de Jesús. Por tanto, según las autoridades religiosas judías, los cristianos quedaban excluidos del pueblo elegido, o sea, no tenían parte en la herencia que Dios había prometido a Abraham y a sus descendientes.
Este mismo problema se vivió dentro de algunas comunidades cristianas. Muchos cristianos judíos decían que no se podía ser realmente "cristiano" sin hacerse también judío y cumplir la Ley que Moisés había dado. Se sabe que esta discusión provocó peleas importantes.
Bet
¡Qué cara! ¡Yo creo que cada uno vive la religión como quiere!
Víctor
Mujer: ¡"como quiere", quizás no tanto! Deben haber algunas normas. Si uno quiere ser de una religión determinada, debe cumplir las normas de aquella religión, ¿no te parece? Otra cosa es que cada uno sea libre para tener una religión u otra, o ninguna.
Bet
Creo, Víctor, que sobre este punto no nos pondríamos de acuerdo. Tampoco es necesario, porque estamos de acuerdo en lo más importante: que nadie debe decir a los demás cómo deben ser.
Julián
Este problema que decís, si lo he entendido bien, no ocurre sólo en la religión. Pasa también, y sobre todo, en la política. En la mayoría de Estados algo grandes, siempre hay una parte del país que se consideran los auténticos ciudadanos, y consideran que el resto debe hacerse como ellos si quieren tener los mismos "derechos". En nuestro caso, ¿no hay todo un señor ministro que dice que no se es realmente español si no se habla castellano? La identidad que da un país se considera también una especie de herencia, de la que pueden disfrutar sólo según qué ciudadanos. ¡Y esto ocurre en muchos Estados!
Víctor
Si es como decís, estamos ante un problema muy grande y muy grave. Entonces … no entiendo por qué Jesús se desentiende.
Magda
A mí me parece claro: se desentiende por dos razones. 1ª: para dejar bien claro que se trata de un falso problema, creado sólo por la actitud intolerante de algunos. Cada uno, cada grupo, es como es, y nadie tiene derecho a excluir aquellos que no son como él quiere. 2ª: Se desentiende porque no quiere dar la razón a ninguna de las dos posiciones. Dar la razón significaría legitimar el uso de la fuerza. Y aquí está el auténtico problema. Es cuando se tiene fuerza y se usa, que aparece la injusticia. Mientras no se usa la fuerza, todo queda sólo en una diversidad de opiniones. Esto no es malo. El mal y la injusticia aparecen cuando una parte tiene la capacidad de imponerse a la otra por la fuerza, sea la fuerza física, legal, moral, económica, …
Julián
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Lo que lo estropea todo es el Poder. Las diferencias, dentro de un Estado, no serían ningún problema. Al revés: son una riqueza. Pero cuando se entromete el Poder, puede ocurrir lo peor. Desde este punto de vista, la Historia humana es realmente vergonzosa. ¡Y no escarmentamos!
Bet
No soporto a aquellos políticos que, elegidos para solucionar problemas, se dedican a crear otros nuevos imponiendo ideas personales.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)