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jueves, 29 de agosto de 2013

PLEGARIAS DE LOS FIELES - Domingo XXII del tiempo ordinario - Ciclo C.




PLEGARIAS DE LOS FIELES

Domingo XXII del tiempo ordinario. C.

PRESIDENTE. - Hoy San Pablo decía a los hebreos: "Vosotros os habéis acercado a la ciudad del Dios vivo .... Vosotros os habéis acercado a Jesús, el mediador de la nueva alianza" Por ello, muy cercanos a Dios y teniendo a Jesús como mediador, podemos presentarle con toda confianza nuestras oraciones. Podemos responder: ESCÚCHANOS, PADRE

  1. En la primera lectura leíamos:: «Cuanto más grande seas más humilde debes ser,  y Dios te concederá su favor. Dios, que es verdaderamente poderoso, revela sus secretos a los humildes.» ... 
    Concede, Padre, a toda la Iglesia, especialmente al Papa Francisco y a todos los cardenales, arzobispos y obispos, que busquen la humildad en todos sus actos, para que así Dios conceda su favor a todos los católicos… 
    OREMOS
  2. El Evangelio nos decía, entre otras cosas: «Cuando des una fiesta, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Feliz de ti, entonces: ellos no tienen nada para recompensarte, y Dios te lo pagará cuando resuciten los justos.» ... 
    Haz Señor, que nuestras acciones no busquen la recompensa en la tierra, sino que nuestras obras de caridad quieran ser la acción de tus manos… 
    OREMOS
  3. Dicen que estamos faltos de vocaciones ... Yo no lo creo. Las carencias del clero, ya hace tiempo que las suplen los laicos. Haz, Señor, que cada día haya más laicos con ganas de participar activamente en tu tarea, y que el clero no vea en ellos unos usurpadores, sino el fruto de su apostolado ...… 
    OREMOS
  4. Por aquellos que se encuentran pasando por momentos desagradables en la vida: enfermos, en paro, marginados, lejos de los suyos, etcétera, etcétera ... 
    Ayúdales y ayúdanos a ayudarles ... 
    OREMOS
  5. Por nosotros y por nuestra parroquia .... 
    Que prefiramos, y sepamos ayudarnos unos a otros … 
    OREMOS
Escucha, Señor, nuestra oración, tú que eres nuestro Padre, y condúcenos con tu gracia por los caminos de la vida, hasta que lleguemos al Reino del Cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor..

miércoles, 28 de agosto de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 44 - DOMINGO XXII DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral





TERTULIA – DOMINGO XXII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
Aquí, ¡todo el mundo observa todo el mundo! Los fariseos observan a Jesús, y Jesús observa a los fariseos. Y no me parece bien que Jesús se aproveche de que es invitado por un fariseo para querer darles lecciones. Un invitado es un invitado, y no se puede permitir según qué libertades.
Víctor
No se dice que fuera como invitado. Pero, ¡vaya!, Para el caso es lo mismo: Jesús no estaba en su casa, y quizás tienes razón en lo que dices. Pero hay que reconocer que lo que dice Jesús es importante que todo el que se ensalza será humillado, pero que se humilla será enaltecido.
Bet
Puede ser tan verdad como quieras, pero no me parece bien la forma en que lo dice Jesús, porque lo dice como una estrategia, y poco noble. Ponerse en el último lugar para que te hagan subir más arriba, en el fondo es un engaño.
Julián
Yo ya hace días que lo digo: hay cosas de este Jesús que a mí no me gustan. No sirven para la vida real. Y suerte que ni vosotros –los que os decís seguidores suyos– las hacéis, porque sería un desastre. Eso que dice de no invitar a los amigos, o a los parientes, sino a los pobres y lisiados ... es una tontería.
Bet
Magda ... ¡esta vez te lo hemos puesto difícil, si quieres defender los evangelios!
Magda
¡Ay, no, Bet! ¡Yo no tengo que defender nada ni a nadie! Para mí, los Evangelios ni se atacan ni se defienden. Simplemente están ahí. Son como las pequeñas fuentes que te encuentras yendo por la montaña. Están allí ofreciendo agua y frescura si la quieres. Si no, no pasa nada. Me he acostumbrado a leer los evangelios así, como quien encuentra una fuente.
También es cierto –y no sé por qué– que el misal nos ofrece este relato de hoy descabezado, y así es difícil entenderlo correctamente.
Bet
¡¿Cómo? ¿No son lo mismo, el Misal y los Evangelios?!
Víctor
Sí, y no. Le faltan domingos al año para poder leer todos los Evangelios. Por ello, cada domingo sólo se lee un trozo, y quedan trozos que no se leen nunca. El Misal es incompleto. También ocurre que estos trozos que se leen están muy desordenados, porque se busca, para cada fiesta, el trozo más adecuado que puede está al comienzo, al final o en medio. No sé por qué se ha montado así, pero lo han hecho así ...
Magda
Y esto tiene otro problema también grave: se tiende a entender un relato determinado en relación con la fiesta, y se pierde el significado original. La verdad: viendo cómo se leen los evangelios en misa, dudo que podáis comprender mucha cosa. Por ejemplo: el relato de hoy viene marcado por la presencia de un hidrópico. El relato está hecho de tal manera que este enfermo que no puede saciar su sed es una imagen viva de aquel grupo de personas fariseas con quien Jesús se ha ido a comer. ¡Pero el misal se lo ha saltado!
Víctor
O sea que, según tú, la curación del hidrópico no sería ningún milagro aparte sino que significaría la corrección, hecha por el mismo Jesús, de la tendencia de algunas comunidades a crear diferencias y "primeros puestos". Pues, si es así, yo podría explicar muchas cosas de nuestra parroquia ... protagonismos, recelos provocados por protagonismos ... La verdad es que se pierden muchas energías ...
Julián
Esto del hidrópico es una imagen muy sugerente. Ahora pienso en el Partido, y en el campo de la política en general. Hay que reconocer que los protagonismos, y los recelos que estos provocan, son como una carcoma que acaba dañando las mejores energías, como dices tú Víctor.
Pero dudo que sea una "enfermedad" que se pueda curar ...
Magda
La receta que da Jesús no es ninguna estrategia para triunfar sino para tomar conciencia de esta realidad: Todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Es un principio general que vale para todos los ámbitos. De hecho, Jesús invita a crear otro tipo de ámbitos en donde esto no suceda: Cuando des un ágape o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a otros parientes tuyos, ni a vecinos ricos. Quizás ellos también te invitarían, y ya tendrías la recompensa. Más bien, cuando des una fiesta, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos ... Al revés que tú, Julián, ¡yo encuentro esto maravilloso!
Y Jesús lo dice "al que le había invitado". Con esta expresión, el evangelista sugiere que aquella comunidad aún no era del todo cristiana, porque Jesús está allí como invitado y no como "el Señor", como en los encuentros de los discípulos. Además: la acción de Jesús con el hidrópico es contundente: "... tomó aquel hombre, le sanó y le despidió". Hay ámbitos tan marcados por la hidropesía, que sólo puede uno liberarse yéndose.
Bet
Pues quizás, y por lo que yo conozco, son muchas las parroquias en donde Jesús no pasa de ser un invitado (suponiendo que no quede excluido!) ... ¿Podría ser que el evangelio nos diera la razón a los que nos hemos ido? ...

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 27 de agosto de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXII DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XXII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Cuando alguien te invita a un ágape...
El evangelio de hoy utiliza el simbolismo de hacer un ágape. Pero nos habla de dos clases de ágapes que se encuentran en contraste.
Primero nos habla de un ágape que un fariseo organiza en su casa y al cual Jesús está invitado. Es un ágape de festivo (del sábado), y la comida tiene carácter de celebración ritual y protocolaria. En estos ágapes todo está previsto y ordenado, cada uno tiene su lugar y debe comportarse de una determinada manera. Los otros invitados observan a Jesús para ver si sabe estar a la altura de las circunstancias.
Jesús también observa, y ve que los invitados buscan ocupar los primeros puestos. Hay quien lo preside; a partir de ahí, a cada uno le corresponde un lugar según su categoría o el vínculo que tenga con quien le ha invitado.
No se nos dice qué "lugar" Jesús tenía asignado. En todo caso, el evangelista nos deja claro que Jesús rompe el protocolo precisamente dando un consejo sobre cómo comportarse "protocolariamente". "Cuando alguien te invita a un ágape de boda, no te pongas en el primer lugar: si hubiera otro invitado más honorable que tú, vendría el que os invitó a ambos y te diría: "Cede el puesto", y entonces tú habrías de ocupar el último lugar avergonzado”. No se trata de humildad sino de estrategia. El protocolo tiene sus normas de precedencia, y se trata de no hacer el ridículo ante los demás.
La sentencia "Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será ensalzado" proviene sobretodo de la forma de funcionar la sociedad, si bien adquiere un significado más profundo referida al Reino de Dios. Aquí no sería "estrategia" sino atención hacia los demás.
Pero, de hecho, para el Reino, Jesús nos propone otra clase de ágapes: unos almuerzos sin protocolo ni lugares reservados. O mejor: unos almuerzos reservados a aquellos que nadie invita precisamente porque no saben observar las normas del protocolo ni pueden agradecer la invitación con otra comida. Así se rompe la cadena de invitaciones y re–invitaciones que forman parte del protocolo de "los ágapes de sociedad".
MENSAJE. 
Nos encontramos en la larga sección que el evangelista dedica al camino de Jesús; o mejor, en el camino del seguimiento a Jesús. San Lucas concentra, con ejemplos concretos, muchas enseñanzas sobre cómo podemos ir creciendo en este seguimiento.
Desde los inicios de las comunidades cristianas, el ágape fraternal fueron el punto y el momento centrales de su vida. Pero seguramente pronto aparecieron "problemas de protocolo". ¿Quién es quién en la comunidad? ¿Qué lugar corresponde a cada uno? ... El evangelista, con la autoridad del propio Jesús, quiere cortar de raíz estas discusiones. "Cuando des un ágape, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a otros parientes tuyos, ni a vecinos ricos".
La propuesta de Jesús es radical referida a los ágapes de la comunidad cristiana, ya que éstos deben prefigurar el banquete del Reino, del que el evangelista habla a continuación (Lucas 14,15–24) (Aunque el Misal no lo recoge) .
RESPUESTA. 
El ágape sigue siendo la fuente y la cumbre de la vida comunitaria. Vemos que se da una gran variedad, desde las ágapes (misas) cien por cien protocolarios hasta encuentros que convierten a los comensales en verdaderos hermanos.
Sorprende que Jesús use la expresión "ni a tus hermanos" para indicar a aquellos que no es necesario incluir como invitados. Quizás lo que se quiere decir es que, como celebración de la comunidad cristiana, no es necesario organizar convites reservados a la propia familia. Estos ya tienen su sentido y su estilo propio.
En cambio, en la celebración propia de la comunidad cristiana, los invitados más directos deben ser los pobres, lisiados, cojos y ciegos, que se convierten así también en nuestros hermanos.
Debe haber algo que no funciona bien en algunas o muchas de nuestras misas tan protocolarias, tan formales, tan rituales, tan programadas, tan bien presididas, tan lejos de la mayoría de marginados de nuestra sociedad ...
Hoy en día hay quien pone en duda el "futuro de la Iglesia". Quizás este "futuro" esté ligado a la autenticidad de nuestros ágapes y sus invitados. No se trata de que la jerarquía haga reformas en la forma de hacer la misa (que también); sino de que los comensales no demos prioridad al protocolo o a los ritos, sino a lo que significa realmente el ágape de la hermandad.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En la sociedad actual conviene que la Iglesia vaya abandonando el protagonismo social que había tenido en otras circunstancias. Nos queda, como algo más propio, el ágape de la hermandad y su significado. ¿Cómo es vuestra misa, a la luz del Evangelio de hoy? ¿Cómo experimentáis la presencia de Jesús que dijo: "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estoy en medio de ellos"?
  2. Las grandes iglesias, con la disposición que suelen tener los bancos, pueden servir para las grandes y solemnes ocasiones. Pero, ¿Creéis que facilitan unos encuentros semanales que alimenten realmente la fe? ¿Tenéis experiencia de encuentros en grupos, lo suficientemente reducidos para que sea posible el diálogo y la proximidad fraternal?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

viernes, 23 de agosto de 2013

Escasez de sacerdotes - Fòrum Joan Alsina

La escasez de lo que habitualmente se denominan vocaciones religiosas es un hecho fácilmente constatable y aceptado por todos. Quizás habría que señalar que, desde esta perspectiva, nos encontramos ya en una situación de escasez por debajo de límites razonables. A pesar de esta coincidencia, cuando se trata de analizar, hacer el diagnóstico y proponer caminos de salida, las conclusiones son muy diversas.

  Podríamos presentar tres actitudes fundamentales:
1. - Los que atribuyen la crisis a causas ajenas: el materialismo, el hedonismo, el relativismo ... Proponen un reforzamiento de la ortodoxia y un repliegue a las trincheras doctrinales de los concilios de Trento y Vaticano I. Para ellos la acción más eficaz es intensificar las oraciones y rogativas para que Dios nos otorgue este don tan preciado de las vocaciones.
2. - Los que intentan poner parches agrupando parroquias en los núcleos más grandes o multiplicando los servicios sacramentales de un cura yendo de pueblo en pueblo. Este sistema gusta mucho a la jerarquía porque no cambia nada de la estructura actual. En algunos lugares como en nuestro obispado, se apunta hacia una participación más fuerte del laicado en los lugares donde no hay cura, preparándolo para animar ceremonias litúrgicas y Celebraciones de la Palabra
3. - Los que pretenden sustituir la estructura piramidal actual por una iglesia–comunidad que sea el Pueblo de Dios, tal como dice el Vaticano II. Querrían retornar a los rasgos más genuinos de los ministerios y carismas que animaban las primeras comunidades cristianas. Cada comunidad tendría a la persona elegida entre ellos para presidirles.
Después de tanto tiempo de ejercitar las dos primeras actitudes sin lograr ninguno de los objetivos previstos, estamos convencidos de que han fracasado rotundamente y han hecho evidente su anacronismo, que han caducado irreversiblemente. Se podría concluir que Dios no escucha estos rezos, porque no son de su agrado.

Ante los retos que tenemos parece que el Espíritu no ha soplado en la dirección en que nos empeñamos en ir. Nos conviene, por tanto, escuchar mejor al Espíritu, discernir con más cuidado los signos de los tiempos y profundizar en los puntos de referencia que nos ha sugerido de forma especial a través de la voz autorizada del Concilio Vaticano II. El sentido de la fe de toda la Iglesia también empuja en esta dirección.

Todos estos aires nos llevan a recuperar la experiencia de aquellas primeras pequeñas comunidades que tenían muy clara la meta hacia donde avanzar, a pesar de los escollos y las limitaciones con que tropezaban: se esforzaban por tener un solo corazón y una sola alma, para que nadie viviera en la indigencia (Actas 5 32-24) y para que las viudas y los huérfanos tuvieran un hogar. Su manera de cumplir el mandato básico de Jesús era servir y compartir lo que eran y tenían: la fe, los bienes y las capacidades, el poder y los ministerios. En el Reino de Dios que iban construyendo, aún muy tierno y débil, no había señores ni súbditos, primeros ni últimos, generales ni tropa. Habían entendido que nadie debe hacerse llamar maestro, porque de maestro solo hay uno y todos los demás somos hermanos (Mateo 23, 8).

No tenemos constancia de que hubiera oficios excluyentes ni funciones reservadas a personas marcadas en ceremonias rituales. San Pablo insiste mucho en la diversidad de dones que el Espíritu distribuye a discreción para la edificación del único Cuerpo de Cristo. Es la comunidad quien reconoce estos dones y los organiza para su crecimiento y maduración. Los servicios y ministerios no se legitiman por la llamada y consagración de los jerarcas, sino por el encargo de la comunidad, que a menudo es ratificado por el obispo o por el apóstol.

La persona elegida preside las celebraciones eucarísticas en que se ejercen los diversos carismas (predicar, denunciar, discernir, compartir, interpretar ...), garantizando la pluralidad y la participación de todos en igualdad de oportunidades. Y, claro, no había discriminación ni incompatibilidad por razón de sexo o de estado civil a la hora de ejercer estos ministerios.

Ahora, que estamos cerca del Día del Seminario, ofrecemos estas reflexiones a quien se sienta interesado en el tema. Puede participar en el debate de muchas maneras: en la reflexión personal, en conversación con los amigos o enviando las aportaciones al blog del Foro.

Las ideas que hoy se ofrecen se avienen plenamente a las que han publicado hace pocas semanas un grupo de teólogos y teólogas alemanes y que han recibido numerosas adhesiones. También están en la línea del pensamiento del teólogo Castillo y de un documento que hace tiempo publicaron un grupo de dominicos holandeses.

Foro Joan Alsina . Girona, 02 2011


miércoles, 21 de agosto de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 43 - DOMINGO XXI DE ORDINARIO - Ciclo C



Tertulia en espiral




TERTULIA – DOMINGO XXI DE ORDINARIO – Ciclo C 

Julián
Este vuelve a ser uno de esos evangelios que me dan más rabia. La pregunta del comienzo es estúpida. ¿De qué debemos ser "salvados"? Esta es la gran manipulación que hace la religión: primero te comen el coco diciéndote que estamos perdidos, y luego te dicen que tienes que buscar la salvación que, por supuesto, sólo la religión puede dar. Esto es como si yo dijera que todo el mundo está enfermo, y que, por tanto, todo el mundo tiene que ir al médico. ¡Pues, no! ¡La situación de partida es la salud! Y esto también lo debemos "predicar" los médicos. El médico es para quien está enfermo.
Víctor
De acuerdo, Julián. Pero me parece que esto de la salvación puede ser distinto a como lo dices tú. Quizás la palabra "salvación" no sea la más acertada; de acuerdo. En todo caso es un concepto relativo. Tal y como yo veo las cosas –y hablo desde mi experiencia–, la situación de partida depende de la posible situación de llegada. Pienso en mi vida, y en la vida de la mayoría de la gente de hoy. Yo voy a misa porque, bien mirado, es la única "obligación" que me he impuesto. Todas las demás, más o menos, me vienen añadidas por las circunstancias. Actualmente tenemos una vida "programada" por los cuatro costados. Somos como nudos de una red que nos estira o nos retiene de mil maneras. Yo necesito de vez en cuando levantar la cabeza. Necesito momentos de libertad; necesito horizontes abiertos; necesito comprobar que, aunque sea una pieza de una gran máquina, no soy sólo una pieza, sino que puedo, de vez en cuando, asomarme a respirar. A mí me sirve la palabra "salvación". Son momentos que me permiten oxigenar mi vida. Sin religión, a mí, ¡la vida me ahogaría! También tú nos dijiste que te encanta el día que no vas a la consulta. ¡La rueda de cada día! Pero todos, pienso, necesitamos salir de la rueda por unos momentos y comprobar que no somos sólo un diente de la gran rueda.
Julián
Carajo, Víctor, ¡cómo te has destapado esta vez! Y el caso es que me he sentido en total acuerdo contigo. Tan diferentes que pensaba que éramos, y resulta que, en el fondo, somos muy iguales.
Bet
Partimos de situaciones distintas, pero, en el fondo, somos más parecidos de lo que a simple vista se observa. Mi punto de partida es el contrario del tuyo, Víctor, pero la vivencia es idéntica. Para mí, la "salvación" fue dejar la religión y encontrar la libertad. En cambio para ti, es la religión la que te hace posible la libertad. En ambos casos, ¡la libertad es lo importante! Quizás es verdad que todos necesitamos ser salvados, porque, si lo miras bien, nadie nace libre.
Magda
Con lo que estáis diciendo, ahora veo más claro lo de la puerta estrecha de la que habla el Evangelio. A la libertad sólo se entra por una puerta estrecha; justo a la medida de cada uno, y que sólo puedes pasar si te deshaces de los añadidos. Por las anchas avenidas, no se llega a la libertad. Me ha hecho recordar una frase: En el río, los peces vivos van contracorriente, los muertos, siguen la corriente. Me resultan intrigantes las palabras del dueño: "No sé de dónde sois". En la casa de la libertad sólo se entra por la puerta estrecha, es decir: liberándose de multitudes y de equipajes. Cada posesión es una servidumbre; cada amistad que no libera, nos esclaviza. El reino de la libertad es como otro país. "El reino de Dios no es de este mundo", dijo Jesús ante Pilatos. ¡Ahora veo que esto tiene más jugo de lo que pensaba!
Julián
Pero, ¿por qué dice que no pueden entrar los que llegan tarde?
Magda
No sé. Seguramente el problema no es llegar tarde, sino no haber pasado por la puerta estrecha. "No sé de dónde sois". Mientras no pasamos por la puerta estrecha somos de otro mundo. No es que alguien sea excluido de la casa de la libertad, es que si entrara por la puerta ancha, para él ya no sería libertad sino servidumbre. ¿Os imagináis vivir amorosamente con alguien a quién no amáis? ¡Terrible! ¿Os imagináis a alguien con corazón de esclavo viviendo en el país de la libertad? ¡Terrible!
Algunos pueden pensar que entrarán en la casa de la libertad por su cara bonita, porque pertenecen a un pueblo privilegiado, o porque tienen influencias … Se equivocan. No valen ni privilegios ni caras bonitas ni influencias. Es cierto: la casa de la libertad está abierta a todos. "Vendrán de oriente y de occidente, del norte y del sur, y se sentarán en el reino de Dios". Pero a todos les falta "entrar por la puerta estrecha". Es decir: habiéndose liberado de todo el fardo que lleva encima.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

martes, 20 de agosto de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XXI DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

¿Son pocos quienes que se salvan?
Jesús no responde directamente a esta pregunta que le hace alguien de la multitud. De hecho es una mala pregunta porque cualquier respuesta directa que Jesús diera, podría ser malentendida.
Si Jesús respondiera que quienes se salvan son pocos, eso sería entendido por muchos judíos y por mucha gente de las comunidades cristianas como si sólo se salvasen los que pertenecen al grupo de los elegidos, se entienda de Israel o de la Iglesia. Y Jesús no quiere decir esto.
Si, por el contrario, Jesús respondiera que son muchos los que se salvan, esto podría ser entendido como si, de hecho, se salvara todo el mundo, y que, por tanto, no habría que esforzarse para entrar en el Reino. Y tampoco es esto lo que quiere decir Jesús.
La puerta de entrada es estrecha …
Para salvarse (entrar en el Reino) hay que pasar por la puerta. Pero, cuidado, se trata de una puerta estrecha; tan estrecha que muchos comprobarán que son demasiado grandes para pasar. Si quieren pasar, antes tendrán que hacer ejercicios para adelgazar.
No solo la puerta es estrecha sino que, además, ¡puede estar cerrada!
Podemos tener la impresión de que, con todo esto del Reino, Dios nos lo ha puesto muy complicado. ¿Por qué no podría haber una puerta bien ancha y siempre abierta? Si Dios es Padre y nos prepara el Reino porque nos ama, ¡¿no nos lo podía hacer algo más sencillo?!
Un amigo mío tiene un perro. Un día, contemplándolo, me comentaba cuán sencilla, libre y plena es la vida de su perro: cuando quiere comer, come; cuando quiere correr, corre; cuando quiere revolcarse por el suelo, se revuelca sin problemas por si se ensucia o se despeina; si quiere dormir, duerme … Y añadía: ¡si que nos hemos complicado la vida, nosotros los humanos!
Volviendo a las palabras de Jesús, pienso: cuando nos advierte que la puerta es estrecha, ¿no querrá indicarnos que no hay que complicarse tanto la vida? Riquezas, prestigio, seguridad, dominio, imagen, afanes … Todo para poder ser un poco más importantes ("grandes") frente a los demás. Cargados con todo esto, ¡no se puede pasar por la puerta! ¡Todo esto es lo mismo que nos impide vivir en plenitud la relación con los demás!
No es que Dios nos complique la vida, sino que nos advierte que no nos la debemos complicar nosotros mismos.
No se trata de vivir como los perros, pero quizás algo podríamos aprender de la vida de los animales.
Sobre la puerta cerrada, resulta más difícil su comprensión; sobretodo si tenemos en cuenta aquella parábola sobre la oración insistente. Allí se nos dice: "Llamad y se os abrirá". Y también: "A quien llama se le abre". (Lucas 11, 9). ¿Por qué, en cambio, aquí el dueño responde "no sé de dónde sois", y que no es necesario insistir llamando porque la puerta ya está cerrada? ¿Quién es este señor?
La negativa del dueño a abrir la puerta nos viene explicada por la clase de gente que llama. "Lejos de mí, todos vosotros que obrabais el mal".
Ahora empezamos a entender qué ocurre. Ya cuando hablaba de la oración, Jesús nos advertía: "Bien lo comprendéis: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría que le entraran en casa" (Lucas 12, 39). El relato de hoy no nos dice que el dueño cierra la puerta para irse a dormir, sino que se levanta a cerrar la puerta, y la cierra a unos individuos que querrían entrar para hacer daño. Es cierto que ellos se consideran compañeros del dueño. "Comíamos y bebíamos contigo y enseñabas en nuestras plazas". Es que no han entendido quién es realmente el dueño, y les sorprende que el dueño les responda que no les conoce, es decir: que no son de los suyos.
El dueño aquí, igualmente que en relato de la oración (Lucas 12, 37), es el Hombre, y sólo pertenecen realmente al Hombre (es decir: pueden "entrar en la casa") quienes se humanizan construyendo humanidad.
El hombre es el criterio del bien y del mal. Construir humanidad es bueno, y terminará con éxito porque responde al proyecto–hombre de Dios. Deshacer humanidad es malo, y terminará en fracaso porque se estrellará contra el proyecto–hombre de Dios. "Lejos de mí, todos vosotros que obrabais el mal".
Deshacemos humanidad cuando intentamos hacernos más grandes que los demás. Para ayudarnos a evitar este mal nos advierte del peligro de no poder pasar por la puerta estrecha.
De mil maneras Jesús, en los evangelios, nos va advirtiendo que en el Reino no se puede entrar con sentimientos de superioridad sino de hermandad; que hay que sustituir los comportamientos de dominio por los de servicio amoroso; que se debe renunciar al placer de ser el más importante en pro de la dicha de la comunión fraternal.
MENSAJE. 
El hombre marca la medida de la puerta (Juan 10, 7).
Puerta estrecha para que no podamos pasar cuando nos hemos hecho más grandes que los demás.
Puerta cerrada para impedir la entrada de quien quiera entrar para robar y destruir, o sea: deshumanizar (Juan 10, 1).
Puerta abierta de par en par para todo el que sea auténticamente humano. "Vendrán de oriente y de occidente, del norte y del sur y se sentarán en el reino de Dios".
¡El proyecto–hombre funciona!
RESPUESTA. 
El proyecto–hombre funciona, y cada uno, individualmente y en comunidad, se puede adherir, sabiendo que "quien no recoge conmigo, desparrama" (Lucas 11, 23). Nos hacemos humanos contruyendo humanidad.
Son muchas las formas de construir humanidad, y en cada situación concreta podremos descubrir, si estamos atentos, cómo hacerlo. "Quien busca, encuentra".
También se puede destruir humanidad de muchas maneras. Algunas son claras y detectables para que puedan ser corregidas. Pero también las hay que quedan escondidas de nuestros ojos porque todavía estamos demasiado ciegos, y es necesaria la reflexión y el diálogo para detectarlas y evitarlas.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Alguna vez se había dicho que "fuera de la Iglesia no hay salvación". ¿Qué opináis, sobretodo, después de haber leído el evangelio de hoy? ¿Cual sería, en este caso, el significado de la palabra iglesia?
  2. Sentirse miembros de la Comunidad cristiana, ¿os complica la vida u os la simplifica? ¿Os hace más libres en las relaciones con los demás, o es un obstáculo?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)

viernes, 16 de agosto de 2013

PLEGARIAS DE LOS FIELES - Domingo XX del tiempo ordinario - Ciclo C.




PLEGARIAS DE LOS FIELES

Domingo XX del tiempo ordinario. C.

PRESIDENTE. - Unidos a Jesucristo, presentamos nuestras plegarias al Padre, por toda la Iglesia y por el mundo entero. Podemos responder: ESCÚCHANOS, PADRE

  1. San Pablo decía a los Hebreos: «Tengamos la mirada fija en Jesús, que ha abierto el camino de la fe y lo lleva a termino.» ... 
    Concede, Padre, a toda la Iglesia, especialmente al Papa Francisco y a nuestro obispo ……..., pero sobre todo a sus curias, que nunca aparten su vista de Jesús y de los Evangelios, para que así seamos todos juntos tu pueblo amado … 
    OREMOS
  2. Esta semana, del Evangelio me quedo con la última frase: "¿Por qué no juzgáis vosotros mismos qué debéis hacer?» ... 
    Concédenos, Padre, a todos los cristianos, el don de poder discernir qué es aquello que debemos hacer; pero sobretodo danos la fuerza que necesitamos para hacerlo… 
    OREMOS
  3. Por los cristianos que viven en países donde son discriminados o perseguidos… 
    OREMOS
  4. Por todos aquellos que trabajan y luchan por la justicia y por la dignidad de los pobres ... 
    Ayúdales Señor y no les dejes desfallecer … 
    OREMOS
  5. Por los enfermos graves, por aquellos que tienen la muerte cercana ... 
    OREMOS
  6. Por nosotros, este pequeño grupo que hoy nos hemos reunido aquí para rezarte y celebrar tu día ... 
    Que tengamos siempre a Dios presente en nuestras vidas, y experimentemos en nosotros la gracia del Espíritu Santo que nos acompaña en el seguimiento de Jesucristo … 
    OREMOS
Escucha, Padre, nuestra oración, y danos tu Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


miércoles, 14 de agosto de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 42 - DOMINGO XX DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral



TERTULIA – DOMINGO XX DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
El evangelio de hoy me ha sorprendido mucho. Contradice toda la idea que tenía de Jesús. Aún hoy, cuando oigo hablar a los que creen en él, le presentan como muy pacífico, bonachón, dulce … En mi Recordatorio de Primera Comunión, Jesús es representado como un corderito suave y amoroso. Parece un corderito de peluche …
Víctor
Sí, yo también me había hecho esta idea, al principio. Pero en el evangelio también se habla de un Jesús que a veces está muy enfadado. Además: a menudo pienso: si se lo cargaron en menos de tres años de vida pública … no debería ser tan "inofensivo".
Julián
Según tengo entendido, hay una película que presenta a Jesús como un revolucionario.
Bet
Sí, es verdad. La he visto. A veces la vuelven a poner en la tele. Es curioso: cuando la vi me sorprendió mucho, pero me quedó como mentalmente aparcada. No cambió la primera idea que yo tenía de Jesús. Alguien comentó que Pasolini –el director– sólo usó palabras y expresiones que están en el Evangelio de Mateo. Sí: ahora recuerdo: la película se llama EL EVANGELIO SEGÚN MATEO.
Víctor
Yo también la he visto, en la tele.
Magda
Si, ¡la vimos juntos! ¿No te acuerdas? Y me gustó más a mí que a ti. Y es completamente cierto: el guión sigue a rajatabla el texto de Mateo. La novedad está en la ambientación. Pasolini se tenía por ateo. Al parecer, hizo la película por sugerencia de Juan XXIII, un papa muy querido también por los comunistas. Me gustó sobre todo el respeto con el que Pasolini trata el Evangelio, y la dignidad con que reproduce relatos "conflictivos" que podrían generar escenas "ramplonas". La he vuelto a ver, porque está colgada en Internet. Me parece que no acaba de ofrecer todo el mensaje. Es como un magnífico puzzle, pero hecho sólo con la mitad de las piezas. Por eso me provoca unas ganas locas de estudiar mejor los Evangelios, porque veo que falta algo … Pero no sabría decir exactamente qué.
Víctor
En la película quedaba muy claro eso de que la religión trae división.
Bet
No es que quiera defender a la religión, pero yo diría que, más que la religión, lo que trae división es el fanatismo. Cualquier clase de fanatismo: religioso, político, cultural, lingüístico, racial …
Julián
Estoy de acuerdo contigo, pero yo lo diría al revés. El fanatismo directamente provoca una gran "unidad". El fanatismo de las dictaduras produce tanta unidad que, cuando alguien quiere pensar por su cuenta, siempre es acusado de romper la unidad. Esto lo veo en los Estados, en los partidos políticos … Supongo que en la Iglesia debe ocurrir algo parecido.
Magda
Eso que dices me hace pensar en el final del evangelio de hoy. ¿No lo encontráis muy interesante? Yo lo encuentro genial: "¿Por qué no juzgáis vosotros mismos qué hacer?". Evidentemente: si cada uno decide qué hacer, es imposible la "unidad" que pretenden muchos.
Víctor
Yo he de reconocer que he cambiado mucho en este punto. Siempre me he considerado una persona normal, que sabe pensar por sí mismo, en todo ¡menos en religión! No sé: para mí, religión era sobretodo "unas prácticas"; no pensar y entender. Esto era "trabajo" de los curas. ¡Pero estar casado con Magda tiene sus "inconvenientes"! Inconvenientes con los que ahora me siento muy contento. Ella me hizo ver que yo, en cosas religiosas, era –¡y aceptaba ser!– Un perfecto analfabeto. Por eso me decidí a pediros lo de hacer esta tertulia. A mí me resulta interesantísima.
Magda
Imaginaos la situación: él: un hombre religioso, sin entender nada de religión, y yo: una mujer no–religiosa, pero "tocada" por los evangelios, que empezaba a estudiar. Una situación absurda. Pero ahora funcionamos muy bien, ¿eh?
Julián
Y eso del fuego, ¿que significa? Porque no creo que consideréis a este vuestro Jesús como a un pirómano.
Magda
El fuego tiene un simbolismo muy rico, sobre todo en los Escritos de Lucas. El evangelio de hoy comienza con un paralelismo bíblico. El paralelismo bíblico consiste en decir una misma cosa con dos frases diferentes, y que se iluminan mutuamente. Aquí las dos frases son:
  1. He venido a prender fuego a la tierra. ¡Cómo quisiera ya verla arder!
  2. Debo pasar la prueba de un bautismo. ¡Cómo me siento el corazón oprimido mientras no lo habré pasado!
Jesús ya había sido bautizado por Juan en el Jordán. El bautismo que todavía tenía que pasar era su muerte resurrecciosa. Recordemos que la palabra "bautismo" literalmente significa "ser sumergido", al agua, al suelo, … Jesús es sumergido (enterrado). Y sale nuevo; como cuando nos bañamos. Es la resurrección. La vida resucitada es el "fuego" que debemos esparcir en la Humanidad para que produzca lo mismo que el "bautismo" produjo en Jesús. Las dos frases quieren expresar la idea de que Jesús no muere ni resucita para sí mismo sino para introducir en la Humanidad la vida adulta. Precisamente esta vida adulta es aquello que rompe la "unidad" con las personas aún no liberadas (infantiles).

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)