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viernes, 9 de agosto de 2013

REFLEXIONES DE FESTIVOS - Asunción de María - Año C


Nota.
No hay ningún texto bíblico que directa o indirectamente nos hable de la Asunción de María al cielo. Diríamos que es una fiesta de origen "democrático" ya que ha nacido de la fe del pueblo cristiano.
En los apuntes del año A comenté el lenguaje de la fiesta en sí misma.
En los apuntes del año B comenté más directamente el lenguaje del texto del evangelio que se ha leído.
Para este año c, repito los apuntes del año b, con algunas variantes.

ASUNCIÓN DE MARÍA
Por cerezo Barredo.
PROYECTO DE HOMILÍA. 
A la hora de escoger un fragmento de los evangelios para la fiesta de hoy, se optó por el texto que hemos leído, extraído del evangelio de Lucas. Aunque no se habla de la Asunción de María, contiene dos expresiones que, de alguna manera, la pueden "ilustrar".
"María se fue aprisa a la montaña …"
"Ir a la montaña", en la Biblia, tiene una intención profunda, religiosa. La montaña representa el lugar de la presencia liberadora de Dios. Así, cuando alguien es invitado a ir a la montaña, quiere decir que es llamado a colaborar directamente en la acción creadora–liberadora de Dios.
La montaña por excelencia en la historia de Israel es el Sinaí, donde Dios hizo su alianza con el pueblo. También el templo se encontraba en el monte de Sión (Jerusalén).
En el evangelio de hoy se dice que María fue decididamente a la montaña, en la provincia de Judá. La intención del evangelista es que pensemos en Jerusalén, pero no quiere identificar explícitamente su montaña. De hecho, en los evangelios, y especialmente en el evangelio de Lucas, se hablará todavía de otra montaña, contrapunto de la montaña donde estaba el templo. Esta montaña alternativa es el Monte de los Olivos, en Betania (que significa "casa"), la "casa" de la comunidad de hermanos (comunidad cristiana), donde vivían los hermanos "Marta, María y Lázaro".
En la montaña de Judá, ámbito divino, está la casa de un "sacerdote". Pero, sorprendentemente, María no saluda al sacerdote sino a Isabel, su esposa. Es, pues, un encuentro de mujeres: se trata de engendrar humanidad … Pero la situación de las dos mujeres es diferente e, incluso, contrapuesta: Isabel representa la historia pasada del pueblo elegido y ahora, ya anciana y agotada, es invitada a hacer su última y definitiva aportación.
En cambio María representa la nueva historia de Israel en la nueva Humanidad. Es joven, fecunda y llena de vitalidad. Su simple presencia anima toda la escena: "En cuanto Isabel oyó el saludo de María, brincó la criatura en su vientre". En la montaña, estas dos mujeres, hacen un pregón sorprendente. Comienza Isabel dirigiéndose a la madre de la nueva Humanidad, gritando con todas sus fuerzas (es decir: todas las fuerzas que le quedaban): "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre". Y continúa María explicitando la nueva situación con el famoso Canto del Magnificado. "Mi alma magnifica al Señor y mi espíritu celebra a Dios, mi salvador, porque ha mirado la humildad de su esclava".
Subiendo a la montaña, María entra en el ámbito de la acción liberadora de Dios. La fiesta de la Asunción al cielo es también "subir" definitivamente al ámbito divino, como prefiguración del destino último de la humanidad, la cual, en María, acoge el proyecto de plenitud que Dios tiene sobre ella.
"Todas las generaciones me llamarán bienaventurada …".
También esta frase liga con la fiesta de la Asunción. Como ya hemos dicho, en ningún lugar de la Biblia se habla de la Asunción de María. Cuando en 1950 el Papa Pío XII dijo que esta creencia es un dogma, es decir, una verdad que forma parte integrante de la fe cristiana, lo fundamentó sobre todo en la creencia constante del pueblo cristiano. Por ello se puede decir que esta fiesta tiene un origen "democrático".
La razón de que todas las generaciones proclamen bienaventurada a María es porque "Dios ha mirado la humildad de su esclava y ha decidido hacer maravillas en ella. Como hemos dicho, María aquí es figura de la Humanidad. Realmente la Humanidad es en sí misma "humilde", incapaz por sí sola de una vida plena, pero Dios ha decidido hacer maravillas con ella.
Quizás podríamos decir que se trata de unas maravillas un poco extrañas: "Dispersa los soberbios de corazón, derriba a los poderosos de sus tronos y ensalza a los humildes. Llena de bienes a los pobres, y deja a los ricos sin nada".
No se puede negar que todo esto son cosas "maravillosas" … Pero, ¿son ciertas? ¿No son demasiado optimistas las palabras de María? Si miramos a nuestro mundo, dos mil años después, vemos que los ricos siguen siendo ricos, y los pobres son más pobres que nunca. Y los poderosos continúan en su trono, y los humildes son reducidos a servidumbre como siempre.
¿O tal vez no?
Depende de la escala de valores que manejamos.
Permitidme ilustrarlo con una historieta.
Había una vez un país donde los ricos eran cada vez más ricos y más pocos, y los pobres eran cada vez más, y más pobres. Un gran malestar crecía entre todos.
Sorprendentemente un día fue nombrado rey de aquel país un hombre noble que amaba de verdad al pueblo.
Enseguida convocó a sus consejeros y se informó muy bien de los problemas de la gente. Cuando tuvo un conocimiento suficiente de la situación, hizo un decreto que decía así:
"A partir de las doce de la noche del día de hoy queda abolida la moneda actual, tanto en el interior del país como en el comercio exterior.
La riqueza real del país será distribuida entre todos, y, según los cálculos hechos, corresponden 10 monedas de las nuevas a cada ciudadano.
A partir de las seis de la mañana todo el mundo podrá recoger las 10 monedas que le corresponden en el Ayuntamiento del propio municipio.
Quienes pretendan adquirir más monedas haciendo alguna clase de trampa, serán considerados 'ladrones', y quedarán privados de la participación que les correspondería”.
El decreto provocó una gran alegría entre la mayoría de los pobres y entre los que amaban a aquel pueblo. En cambio a algunos ricos les pareció injusto. Pero todo estaba bien organizado para hacerlo cumplir.
Pronto muchos pobres, acostumbrados a compartir, se juntaron en grupos de 50, de 100 o más, y, poniendo en común las 10 monedas de cada uno, fueron capaces de organizarse, adquirir maquinaria y otras herramientas y crear una economía productiva y creciente.
En cambio, para algunos ricos, las 10 monedas pronto se agotaron, y algunos acabaron pidiendo caridad. Fue así que descubrieron que el compartir es muy rentable.
Después de escuchar el canto de María, podemos suponer que ella tenía "información privilegiada" sobre el futuro cambio de moneda.
MENSAJE. 
El mensaje del evangelio de hoy parece claro: para el Reino de Dios habrá cambio de moneda, y la Asunción de María nos anuncia ya cuáles serán los resultados.
RESPUESTA. 
El mismo evangelio de Lucas nos propone la respuesta adecuada cuando dice en otro lugar: "Vended vuestros bienes y dad el dinero como limosna. Procuraos bolsas que no envejezcan, reunid en el cielo un tesoro que no se acabe; allí, los ladrones no se acercan, y las polillas no destruyen nada." (Lucas 12, 33).
Y es que el Evangelio, en el fondo, no es más que "información privilegiada" sobre el cambio de moneda que habrá.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Habéis adecuado ya vuestra vida al cambio de moneda, o continuáis con la moneda antigua que no tiene validez en el Reino?
  2. ¿Podría ser que, con la devoción a María, el Pueblo Cristiano hubiera intentado "humanizar" una excesiva masculinización en la forma habitual de entender el mensaje cristiano?
  3. Probablemente el nombre con el que es conocida la fiesta de hoy ("Asunción de la Virgen al cielo") os parezca poco adecuado a la cultura actual. ¿Cómo sería mejor llamarla? (No tengáis miedo a inventar nombres más significativos, sobre todo en este caso que se trata de una fiesta democrática!).

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)