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martes, 20 de agosto de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XXI DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

¿Son pocos quienes que se salvan?
Jesús no responde directamente a esta pregunta que le hace alguien de la multitud. De hecho es una mala pregunta porque cualquier respuesta directa que Jesús diera, podría ser malentendida.
Si Jesús respondiera que quienes se salvan son pocos, eso sería entendido por muchos judíos y por mucha gente de las comunidades cristianas como si sólo se salvasen los que pertenecen al grupo de los elegidos, se entienda de Israel o de la Iglesia. Y Jesús no quiere decir esto.
Si, por el contrario, Jesús respondiera que son muchos los que se salvan, esto podría ser entendido como si, de hecho, se salvara todo el mundo, y que, por tanto, no habría que esforzarse para entrar en el Reino. Y tampoco es esto lo que quiere decir Jesús.
La puerta de entrada es estrecha …
Para salvarse (entrar en el Reino) hay que pasar por la puerta. Pero, cuidado, se trata de una puerta estrecha; tan estrecha que muchos comprobarán que son demasiado grandes para pasar. Si quieren pasar, antes tendrán que hacer ejercicios para adelgazar.
No solo la puerta es estrecha sino que, además, ¡puede estar cerrada!
Podemos tener la impresión de que, con todo esto del Reino, Dios nos lo ha puesto muy complicado. ¿Por qué no podría haber una puerta bien ancha y siempre abierta? Si Dios es Padre y nos prepara el Reino porque nos ama, ¡¿no nos lo podía hacer algo más sencillo?!
Un amigo mío tiene un perro. Un día, contemplándolo, me comentaba cuán sencilla, libre y plena es la vida de su perro: cuando quiere comer, come; cuando quiere correr, corre; cuando quiere revolcarse por el suelo, se revuelca sin problemas por si se ensucia o se despeina; si quiere dormir, duerme … Y añadía: ¡si que nos hemos complicado la vida, nosotros los humanos!
Volviendo a las palabras de Jesús, pienso: cuando nos advierte que la puerta es estrecha, ¿no querrá indicarnos que no hay que complicarse tanto la vida? Riquezas, prestigio, seguridad, dominio, imagen, afanes … Todo para poder ser un poco más importantes ("grandes") frente a los demás. Cargados con todo esto, ¡no se puede pasar por la puerta! ¡Todo esto es lo mismo que nos impide vivir en plenitud la relación con los demás!
No es que Dios nos complique la vida, sino que nos advierte que no nos la debemos complicar nosotros mismos.
No se trata de vivir como los perros, pero quizás algo podríamos aprender de la vida de los animales.
Sobre la puerta cerrada, resulta más difícil su comprensión; sobretodo si tenemos en cuenta aquella parábola sobre la oración insistente. Allí se nos dice: "Llamad y se os abrirá". Y también: "A quien llama se le abre". (Lucas 11, 9). ¿Por qué, en cambio, aquí el dueño responde "no sé de dónde sois", y que no es necesario insistir llamando porque la puerta ya está cerrada? ¿Quién es este señor?
La negativa del dueño a abrir la puerta nos viene explicada por la clase de gente que llama. "Lejos de mí, todos vosotros que obrabais el mal".
Ahora empezamos a entender qué ocurre. Ya cuando hablaba de la oración, Jesús nos advertía: "Bien lo comprendéis: si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría que le entraran en casa" (Lucas 12, 39). El relato de hoy no nos dice que el dueño cierra la puerta para irse a dormir, sino que se levanta a cerrar la puerta, y la cierra a unos individuos que querrían entrar para hacer daño. Es cierto que ellos se consideran compañeros del dueño. "Comíamos y bebíamos contigo y enseñabas en nuestras plazas". Es que no han entendido quién es realmente el dueño, y les sorprende que el dueño les responda que no les conoce, es decir: que no son de los suyos.
El dueño aquí, igualmente que en relato de la oración (Lucas 12, 37), es el Hombre, y sólo pertenecen realmente al Hombre (es decir: pueden "entrar en la casa") quienes se humanizan construyendo humanidad.
El hombre es el criterio del bien y del mal. Construir humanidad es bueno, y terminará con éxito porque responde al proyecto–hombre de Dios. Deshacer humanidad es malo, y terminará en fracaso porque se estrellará contra el proyecto–hombre de Dios. "Lejos de mí, todos vosotros que obrabais el mal".
Deshacemos humanidad cuando intentamos hacernos más grandes que los demás. Para ayudarnos a evitar este mal nos advierte del peligro de no poder pasar por la puerta estrecha.
De mil maneras Jesús, en los evangelios, nos va advirtiendo que en el Reino no se puede entrar con sentimientos de superioridad sino de hermandad; que hay que sustituir los comportamientos de dominio por los de servicio amoroso; que se debe renunciar al placer de ser el más importante en pro de la dicha de la comunión fraternal.
MENSAJE. 
El hombre marca la medida de la puerta (Juan 10, 7).
Puerta estrecha para que no podamos pasar cuando nos hemos hecho más grandes que los demás.
Puerta cerrada para impedir la entrada de quien quiera entrar para robar y destruir, o sea: deshumanizar (Juan 10, 1).
Puerta abierta de par en par para todo el que sea auténticamente humano. "Vendrán de oriente y de occidente, del norte y del sur y se sentarán en el reino de Dios".
¡El proyecto–hombre funciona!
RESPUESTA. 
El proyecto–hombre funciona, y cada uno, individualmente y en comunidad, se puede adherir, sabiendo que "quien no recoge conmigo, desparrama" (Lucas 11, 23). Nos hacemos humanos contruyendo humanidad.
Son muchas las formas de construir humanidad, y en cada situación concreta podremos descubrir, si estamos atentos, cómo hacerlo. "Quien busca, encuentra".
También se puede destruir humanidad de muchas maneras. Algunas son claras y detectables para que puedan ser corregidas. Pero también las hay que quedan escondidas de nuestros ojos porque todavía estamos demasiado ciegos, y es necesaria la reflexión y el diálogo para detectarlas y evitarlas.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Alguna vez se había dicho que "fuera de la Iglesia no hay salvación". ¿Qué opináis, sobretodo, después de haber leído el evangelio de hoy? ¿Cual sería, en este caso, el significado de la palabra iglesia?
  2. Sentirse miembros de la Comunidad cristiana, ¿os complica la vida u os la simplifica? ¿Os hace más libres en las relaciones con los demás, o es un obstáculo?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)